Síndrome del impostor: es una sensación, un pensamiento limitante que todos sentimos alguna vez en la vida, pero que si no sabes controlar puede acabar con tu negocio.
Así que si alguna vez lo has sufrido no te preocupes no eres un bicho raro. Todos tenemos un gemelo malvado dentro de nosotros que nos lanza este tipo de pensamientos limitantes, entre los que está el síndrome del impostor.
¿Qué es el síndrome del impostor?
Es como una bocecilla que te dice al oído:
“Todo lo que tienes lo has conseguido de chiripa pero no te lo mereces”
“sigue estudiando y sacándote títulos y más títulos, porque no estás a la altura ni suficientemente preparado”
“no subas los precios de tus productos o servicios porque no eres tan bueno como te crees”
“¿Quién eres tú para intentar solucionar los problemas de otros?”
“No pongas precio a esa charla, curso o taller porque nadie te pagará por ello, no eres lo suficientemente bueno y no te lo mereces”
“si pides dinero por tus servicios eres un fraude porque no sabes lo suficiente sobre ese tema”
En definitiva…Sientes que eres un fraude.
¿Te suena de algo?
Ya te digo, no te fustigues por ello, porque todos en algún momento hemos tenido esa sensación.
Aparecen las inseguridades y nos entra el miedo escénico.
Lo importante no es tener ese tipo de pensamientos limitantes, sino es lo que hagas con ellos. Solo tienes dos caminos:
Lo combates
Te abandonas a ello y sigues en el punto en el que estás o peor, retrocedes al punto de partida.
Comportamientos consecuencia del síndrome del impostor
Quizás pienses que tú no has sentido nunca este síndrome del impostor, pero puede que te veas reflejado en algún que otro de estos comportamientos limitantes.
Titulitis
¿Conoces a alguien que lo único que hace es formarse y formarse, hacer cursos y obtener títulos que no utiliza para nada? Tiene titulitis.
Pero Aún así cuando tiene todos los títulos del mundo sigue haciendo cursos, preparándose, adiestrándose…pero nunca toma acción.
No pienses mal de mi. Yo creo en la formación y pienso que deberíamos formarnos constantemente. Pero al tiempo que tomamos acción.
La formación debe ayudarnos a mejorar nuestro trabajo y no frenarnos para no tomar acción.
Lánzate al mundo. Evalúa tu trabajo y luego vete perfeccionando y optimizando aquellos aspectos en los que necesites mejorar, pero sin dejar de actuar.
Evalúa tu negocio y fórmate solo en aquello que quieras potenciar en tu negocio. Implementa y ve resultados.
Autosabotaje
Sufren a menudo este comportamiento, aquellos que piensan que no son lo suficientemente buenos para cobrar por sus servicios o vender sus productos.
Sienten pavor a ser descubiertos, como si estuvieran cometiendo un crimen capital y tienen pensamientos del tipo:
“no puedo subir los precios, mis servicios no son suficientemente buenos” “no puedo cobrar por un taller, no me conoce nadie, mejor doy charlas gratuitas” “mejor sigo estudiando, no sé lo suficiente para lanzar mi negocio”
Lo único que hacen es procrastinar y dejar para mañana lo que deberían estar haciendo ahora.
Ponte un objetivo, pon una fecha y cuéntasela al mundo. No te quedará más remedio que hacerlo.
Tener el listón demasiado alto
Algo que pasa a menudo también, es tener el listón demasiado alto.
Está tan tan alto que nunca crees estar a la altura y siempre tienes sensación de ser malo en lo que haces, porque no has alcanzado la perfección.
Está bien intentar ser bueno en lo que haces, la autoexigencia es buena si te hace ser mejor cada día. Pero si ese afán de perfección te limita y te impide avanzar, no es bueno. Es un pensamiento limitante.
Está bien ponerse objetivos ambiciosos pero realistas. Si tú mismo piensas que no los conseguirás, no encontrarás la motivación necesaria para ponerte en marcha.
Revisa tus objetivos y las decisiones que has tomado para alcanzarlos. Evalúa constantemente tus logros y celebra l