En esta conversación que venimos atravesando desde Martes de Flojera de repensar la sociedad en la que vivimos y la sociedad en la que queremos transformarnos, el género ha sido una puerta que nos interpela, sin lugar a dudas. El género, como categoría de análisis, como una forma de leer los cuerpos en el entramado social, como expresión de poder y en ese sentido como expresión de la desigualdad en la que los cuerpos nos inscribimos socialmente. En el capítulo de masculinidades hemos discutido la forma en que los géneros se inscriben en la sociedad determinada por las relaciones de poder, pero también charlamos que están acompañadas por las interseccionalidades que componen nuestras identidades en la sociedad, es decir que forma parte de otras categorías sociales que oprimen en nombre de la norma. Si bien el género como categoría de análisis nos ha servido para entender las desigualdades de género, aún hoy debemos repensar su inscripción binaria en los estudios de género y en la epistemología de género.
El binarismo de género, habla de la determinación biologicista que somete a los cuerpos a encajar e inscribirse solamente en dos posibilidades de habitar el genero, el sexo y la identidad, impone que naturalmente hay solo dos posibilidades: varón o mujer. Sin embargo, ¿qué hay de natural en ser varón o mujer? ¿es la genitalidad una expresión de la naturaleza o está también tamizada por la intervención humana? Pensar los cuerpos, su genitalidad, su orientación sexual, sus relaciones sexuales y sus identidades de género tienen poco que ver con la naturaleza, son construcciones culturales y por ende posibles de transformación. No solo posibles, sino que tenemos la urgencia de pensar y repensar nuevas formas de organización social que dejen de excluir.
La violencia y la censura sistémica e institucional que atraviesan los cuerpos en torno a el género, la raza, el cuerpo físico, la clase, es un tema que nos atraviesa a todes les seres humanes. Son urgentes estos debates como nos es urgente la transformación activa social, política, económica y cultural. Pensarla en temporalidades no capitalistas nos permite ir construyendo caminos donde cada une pueda alzar la voz y en eso encontrar nuestras propias voces, nuestras voces en otres, juntes.
No hay futuro posible si nuestrxs compañerxs no vuelven a sus casas. Debemos transformarlo todo.
Ig: @martesdeflojera