Hoy Jesús en el Evangelio nos dice que
si es que le amamos, nos alegraríamos de que Él vaya al Padre. Que no nos acobardemos
ni se turbe nuestro corazón por el hecho de que Él se va al Padre. Amamos tanto
a Jesús de que queremos el mayor bien para Él, y eso para Jesús es realizar la
voluntad del Padre y el Padre al final de su misión de salvarnos, le pide regresar
a Él. Que regalo de Dios alegrarnos, no solo por el bien de Jesús, sino que por el bien del otro, por el bien incluso
de nuestros enemigos. Pero ante este gran desafío Jesús no nos deja solos, sino que está en la Eucaristía cada día
con nosotros hasta el fin de los tiempos y nos envía el ES quien nos enseñará,
recordará todo lo que Jesús ha dicho y nos dará la gracia de amar como Jesús ama y desear el bien a todos.