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MARTES II PASCUA
San Juan 3, 5a. 7b-l 5
Lo que resulta valioso
“Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos” … le dice el Señor a Nicodemo en su conversación nocturna. Hoy todo el mundo habla, aunque no sepa. La pérdida del pudor no está sólo en las cuestiones referentes al cuerpo, debería pedirse también cierto pudor a mostrar la ignorancia, a vivir como si el mundo fuese un inmenso campamento naturista donde sacar a pasear las propias vergüenzas de la falta de formación o de simple información.“De lo que hemos visto, damos testimonio.” Hoy todo el mundo opina, juzga, escribe, comenta pero casi ninguno es capaz de hacer algo, cambiar de vida, convertirse, para cambiar las situaciones de pecado. “En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía”. ¡Cuánto se escribe y se comenta sobre la pobreza en la Iglesia! ¡Qué de páginas sobre el volver al espíritu de la “primera comunidad”!... hasta que se reciben los primeros dividendos de la editorial ¡Cuánta ceguera e ignorancia!Nos preguntamos: ¿Qué objeto te llevarías al cielo para gozar de él toda la eternidad sin que te aburriese? ¿Por qué cosa estarías dispuesto a dar la vida o a quitársela alguien? ¿Con cuántos euros podrían compensarte por no volver a ver a tu hijo, tu padre, tu esposa, a tu amigo? … No nos hemos parado ni una milésima de segundo en contestar; tenemos clarísimo que nada valdría más que Dios, que nuestra vida, que nuestros amigos. Los bienes materiales nos atrapan, nos parecen “indispensables” pero, si ponemos a su lado algo verdaderamente valioso, pierden su encanto, su atractivo, su poder de esclavizarnos.“Así tiene que ser elevado el Hijo del hombre”, por encima de todas las riquezas materiales, de las cosas que te esclavizan, de los “bienes”, que muchas veces son males, porque nos hacen perder la vida, Él es nuestro verdadero tesoro y con Él todos los redimidos por su sangre. ¿Vemos cómo realmente no estamos tan lejos de vivir por encima del materialismo? ¿Notamos cómo se acerca eso que nos parecía un ideal inalcanzable? Cuando volvamos a leer sobre la pobreza de la Iglesia, pensemos en nuestra propia pobreza, porque somos Iglesia, y ahora que lo que sabemos ... ¡Vivámosla! Nuestra madre la Virgen es pobre, su casa, la Iglesia, es pobre (aunque bien arreglada), pues nunca son para sí mismos sino para Dios, y para toda la humanidad. Si amamos., también seremos afortunadamente pobres.
By Ermita Virgen del Puerto Madrid RíoMARTES II PASCUA
San Juan 3, 5a. 7b-l 5
Lo que resulta valioso
“Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos” … le dice el Señor a Nicodemo en su conversación nocturna. Hoy todo el mundo habla, aunque no sepa. La pérdida del pudor no está sólo en las cuestiones referentes al cuerpo, debería pedirse también cierto pudor a mostrar la ignorancia, a vivir como si el mundo fuese un inmenso campamento naturista donde sacar a pasear las propias vergüenzas de la falta de formación o de simple información.“De lo que hemos visto, damos testimonio.” Hoy todo el mundo opina, juzga, escribe, comenta pero casi ninguno es capaz de hacer algo, cambiar de vida, convertirse, para cambiar las situaciones de pecado. “En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía”. ¡Cuánto se escribe y se comenta sobre la pobreza en la Iglesia! ¡Qué de páginas sobre el volver al espíritu de la “primera comunidad”!... hasta que se reciben los primeros dividendos de la editorial ¡Cuánta ceguera e ignorancia!Nos preguntamos: ¿Qué objeto te llevarías al cielo para gozar de él toda la eternidad sin que te aburriese? ¿Por qué cosa estarías dispuesto a dar la vida o a quitársela alguien? ¿Con cuántos euros podrían compensarte por no volver a ver a tu hijo, tu padre, tu esposa, a tu amigo? … No nos hemos parado ni una milésima de segundo en contestar; tenemos clarísimo que nada valdría más que Dios, que nuestra vida, que nuestros amigos. Los bienes materiales nos atrapan, nos parecen “indispensables” pero, si ponemos a su lado algo verdaderamente valioso, pierden su encanto, su atractivo, su poder de esclavizarnos.“Así tiene que ser elevado el Hijo del hombre”, por encima de todas las riquezas materiales, de las cosas que te esclavizan, de los “bienes”, que muchas veces son males, porque nos hacen perder la vida, Él es nuestro verdadero tesoro y con Él todos los redimidos por su sangre. ¿Vemos cómo realmente no estamos tan lejos de vivir por encima del materialismo? ¿Notamos cómo se acerca eso que nos parecía un ideal inalcanzable? Cuando volvamos a leer sobre la pobreza de la Iglesia, pensemos en nuestra propia pobreza, porque somos Iglesia, y ahora que lo que sabemos ... ¡Vivámosla! Nuestra madre la Virgen es pobre, su casa, la Iglesia, es pobre (aunque bien arreglada), pues nunca son para sí mismos sino para Dios, y para toda la humanidad. Si amamos., también seremos afortunadamente pobres.