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MARTESVII DE PASCUA
san Juan17,1-11
Creer enla vida de Gracia
“Elcarcelero se los llevó a aquellas horas de la noche, les lavó las heridas, y sebautizó en seguida con todos los suyos, los subió a su casa, les preparó lamesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios”. Estecarcelero, que había salvado su vida pues Pablo y Silas no se habían escapado,no deja las cosas para mañana. “En seguida”, no encontraba otro momento, notenía otro momento. Si había creído en Dios no podía esperar a otra ocasión. Siel carcelero hubiera esperado a que estuviesen en libertad, o se hubiera ido adormir esperando otra ocasión, seguramente jamás se habría bautizado.
Tal vezeste sea uno de los grandes pecados de nuestro tiempo. Cuando todo el mundo sequeja de que no tiene tiempo para nada, para las cosas de Dios nos creemosdueños del tiempo. Nos negamos a pensar en la muerte, dilatamos nuestraconversión, y postergamos al Señor para mejor ocasión.
“(ElDefensor) dejará convicto al mundo con la prueba de un pecado, de una justicia,de una condena.” “De un pecado, porque no creen en mí.” Si de verdad creyésemosque Cristo es el Señor, el Hijo de Dios encarnado: ¿Le ignoraríamos tanto? ¿Nosquejaríamos diciendo que no nos quiere cuando hemos pasado años sin tener undetalle de cariño con Él?
“De unajusticia, porque me voy al Padre, y no me veréis”. Es cierto que no vemos alSeñor con los ojos de la carne. La próxima vez que le veamos será a la derechadel Padre. No creo que nos valga la excusa de decir: “¡Ah!, yo pensaba quesería de otra manera, así que este eres Tú!”. Jesús nos ha dejado todo para quecreamos en Él (el don de la fe, la Gracia de Dios, la Iglesia, lossacramentos,…). Tristemente quienes dicen que no creen es que no quieren creer,y muchos que dicen que creen no creen en Jesucristo.
“De unacondena, porque el Príncipe de este mundo está condenado”. Basta procurar vivirDE LA GRACIA de Dios un tiempo para palpar que el pecado no lleva a ningúnsitio, pero, para quien quiera vivir instalado en el pecado, el demonio será elpríncipe de su vida, aunque sea un príncipe destronado.
“Osconviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor.En cambio, si me voy, os lo enviaré”. El Espíritu Santo habita en el alma enGracia. No esperemos a acogerlo en el lecho de muerte, no lo dejemos para“mañana, mañana.” Hoy, en seguida, haz una buena confesión si te hace falta yponte a agradecerle a Dios el don del Espíritu Santo. Si somos sinceros mirandonuestra vida no podemos olvidar las maravillas que Dios ha hecho en nuestravida.
“Hágaseen mí según tu Palabra”. La Virgen no pone plazos, en seguida se pone en manosde Dios. ¿A qué tenemos que esperar?
By Ermita Virgen del Puerto Madrid RíoMARTESVII DE PASCUA
san Juan17,1-11
Creer enla vida de Gracia
“Elcarcelero se los llevó a aquellas horas de la noche, les lavó las heridas, y sebautizó en seguida con todos los suyos, los subió a su casa, les preparó lamesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios”. Estecarcelero, que había salvado su vida pues Pablo y Silas no se habían escapado,no deja las cosas para mañana. “En seguida”, no encontraba otro momento, notenía otro momento. Si había creído en Dios no podía esperar a otra ocasión. Siel carcelero hubiera esperado a que estuviesen en libertad, o se hubiera ido adormir esperando otra ocasión, seguramente jamás se habría bautizado.
Tal vezeste sea uno de los grandes pecados de nuestro tiempo. Cuando todo el mundo sequeja de que no tiene tiempo para nada, para las cosas de Dios nos creemosdueños del tiempo. Nos negamos a pensar en la muerte, dilatamos nuestraconversión, y postergamos al Señor para mejor ocasión.
“(ElDefensor) dejará convicto al mundo con la prueba de un pecado, de una justicia,de una condena.” “De un pecado, porque no creen en mí.” Si de verdad creyésemosque Cristo es el Señor, el Hijo de Dios encarnado: ¿Le ignoraríamos tanto? ¿Nosquejaríamos diciendo que no nos quiere cuando hemos pasado años sin tener undetalle de cariño con Él?
“De unajusticia, porque me voy al Padre, y no me veréis”. Es cierto que no vemos alSeñor con los ojos de la carne. La próxima vez que le veamos será a la derechadel Padre. No creo que nos valga la excusa de decir: “¡Ah!, yo pensaba quesería de otra manera, así que este eres Tú!”. Jesús nos ha dejado todo para quecreamos en Él (el don de la fe, la Gracia de Dios, la Iglesia, lossacramentos,…). Tristemente quienes dicen que no creen es que no quieren creer,y muchos que dicen que creen no creen en Jesucristo.
“De unacondena, porque el Príncipe de este mundo está condenado”. Basta procurar vivirDE LA GRACIA de Dios un tiempo para palpar que el pecado no lleva a ningúnsitio, pero, para quien quiera vivir instalado en el pecado, el demonio será elpríncipe de su vida, aunque sea un príncipe destronado.
“Osconviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor.En cambio, si me voy, os lo enviaré”. El Espíritu Santo habita en el alma enGracia. No esperemos a acogerlo en el lecho de muerte, no lo dejemos para“mañana, mañana.” Hoy, en seguida, haz una buena confesión si te hace falta yponte a agradecerle a Dios el don del Espíritu Santo. Si somos sinceros mirandonuestra vida no podemos olvidar las maravillas que Dios ha hecho en nuestravida.
“Hágaseen mí según tu Palabra”. La Virgen no pone plazos, en seguida se pone en manosde Dios. ¿A qué tenemos que esperar?