Hoy vivimos en una generación de caza momentos, la gente esta ávida de sentir y tener experiencias con Dios… y no es que este mal el querer sentir la presencia de Dios, tampoco esta mal el querer experimentar nuevas cosas de Dios en nosotros, sin embargo cuando nuestra visión se limita a las experiencias, sensaciones y emociones nos privamos de tener la oportunidad de vivir un proceso de transformación lo cual como lo podemos observar en toda la escritura, es precisamente lo que Dios quiere producir en nosotros.