Se dice que en este pueblo de Cáceres se come, se bebe y se resiste al frío con una gastronomía que conquista por el estómago. Entre sus razones: desde el caldo piornalego hasta sus famosas patatas revolconas. Este tubérculo es el protagonista absoluto, ha sido el sustento de sus gentes durante siglos y brilla con luz propia en las fiestas de Jarramplas, cuando las migas se preparan para todo el pueblo en grandes calderos. Durante este día también es conocida la tradición de lanzar miles de nabos contra 'El Jarramplas' que recorre las calles del pueblo tocando un tamboril. Davi de Jorge habla con dos de sus vecinos, Marcos y Fabiola para conocer las tradiciones, también gastronómicas de este pueblo.