Para desgracia de la 4T jarocha, se ha convertido en un fantasma que emula al dinosaurio de Tito Monterroso y persiste como un cáncer, como un lastre, tanto a nivel federal, como estatal y municipales siendo no solo una herencia añeja del neoliberalismo, sino una práctica “normalizada” por algunas tribus morenistas que, ignorantes de lo que es tener dinero, abolengo y el poder más obnubilante, que es el poder del Estado.N