Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 8.
Sobre las Seducciones Psicodélicas y Cómo Vender las Puertas del Infierno al Infinito que Solo Dan a un Espejo Roto.
Por David Saportas Liévano.
Mayo del 2026.
Como siempre y como todo… Nada existente carece de algo de Verdad. Absolutamente todo lo que el hombre pueda percibir y verificar tiene elementos de verdad, pues de lo contrario no podría percibirse. La mentira absoluta no puede existir. Necesita de la verdad para apoyarse. La mentira sólo se puede verificar en la mezcla que tenga ésta con la verdad. Existirán niveles altos y bajos en cantidad de mentira mezclada con la verdad. Niveles altos y bajos de daño de mentira mezclada con la verdad. Y en muchos casos, el peor daño, la peor mentira, la más grande mentira, se logra con la falsificación más perfecta y ajustada a la verdad. Como un billete falso. El más parecido al verdadero, será el causante de la mayor estafa. Sólo existe la verdad absoluta. Y es obligatorio que lo único que exista sea lo absoluto, pues su misma existencia lo verifica. Por eso en la Torá se proclama: Dios es Verdad y uno de Sus Nombres es Emet (Verdad). De aquí la importancia de la verdad para allegarse o adherirse al Creador; para allegarse a Dios. Sin Verdad nadie verá a Dios. ¿Y acaso se verifica la verdad sin buscarla en un mundo dónde lo evidente es la mentira? ¿Por suposición acaso? ¿La mentira no existe en el mundo? ¿La conspiración del mal en el mundo no existe? Todo esto se puede demostrar.
El mundo físico se encuentra oculto ante nuestros ojos. De día, vemos un cielo vacío y olvidamos que sobre nosotros, en el espacio, se encuentran suspendidos enormes mundos. Aun la noche nos confunde, pues sólo a través de los gigantescos telescopios podemos ver el vasto número de cuerpos celestes. Sin la ayuda del microscopio, nuestros ojos no alcanzan a ver las incontables millones de bacterias que pululan en nuestros cuerpos, en nuestra ropa y en el aire que respiramos. En este espacio, entre tú y yo, en este instante, imágenes vivientes y voces se mueven, las cuales pasan desapercibidas sin la ayuda de un aparato televisor. Podemos estar aquí sentados, en el fondo de un profundo e invisible océano; la atmósfera, que consiste de una mezcla de gases invisibles. En este océano gaseoso flotan esporas, polen, polvo y bacterias invisibles. Somos ciegos a los rayos cósmicos, impulsos electrónicos y ondas de sonido que van y vienen ante nuestros invidentes ojos. La tierra, aquí a nuestros pies, está cubierta por una multitud de variados olores; cada persona y animal que pasa, deja un olor distintivo que es claramente identificado por los animales, pero desconocido totalmente por nosotros. Algunos sonidos son tan agudos que los animales e insectos pueden oírlos, mientras que nosotros no. La mayoría de estas cosas han sido descubiertas recientemente; los antiguos eruditos las ignoraban por completo.
Aun hoy, nosotros no nos damos cuenta de numerosos fenómenos físicos que suceden ante nuestros ojos, y que serán revelados en generaciones futuras. Si tal ignorancia es posible en aspectos materiales, cuán mayor será la ignorancia del hombre acerca de las verdades espirituales. Así como el bebé, que conoce tan sólo su cuna y su mamá, y ni siquiera sueña con la calle y el inmenso mundo que le rodea, la mayoría de los hombres viven toda su vida sin sospechar siquiera la Verdad; y esto se puede ver claramente. La falta de verdad causa severos problemas. La falta de verdad deteriora nuestra existencia; es sinónima de ignorancia, engaño, opinión liviana, irresponsabilidad, dogmatismo despótico, voluntades invisibles, superstición, herejía, desidia, falta de carácter, adulteración, falsificación, soberbia, enfermedad, miseria, dolor y por sobre todo INFELICIDAD, frustración, sufrimiento y decepción como resultado final. ¿Es que es tan difícil no reconocer la necesidad de la verdad? A veces es abrumadoramente aplastante su necesidad. Una droga falsa es una falta a la verdad, y la falsificación de una droga bien puede causar la muerte. Un alimento adulterado es una falta a la verdad de un alimento sano. ¿Qué pasa si me intoxica? Todos los aspectos de la vida en su bienestar están obligatoriamente asociados a la verdad. ¿Por qué la menospreciamos y elegimos la mentira? Respuesta: Por corrupción.
Filosófica y prácticamente, la verdad nos constituye y nuestra existencia está determinada por las relaciones que logramos establecer con la Verdad. Esto es completamente demostrable e irrefutable en todas las áreas de la vivencia humana, corroborando fácilmente los múltiples problemas que ocasionan en nuestras vidas la escasez, deterioro o ausencia de la verdad. Por ejemplo no es imaginación afirmar que los budistas prefieren ignorar el mal de forma abierta. Se “comprometen” con prácticas en apariencias pacíficas dejando de lado todo involucramiento con profundidades de la realidad de mentira, mal e injusticias. Al igual que los seguidores de Krishna, dicen que “luchan”, que alcanzan la iluminación, el nirvana, la liberación, que son “sabios”, que ya lo “entienden” todo por intuición, que lo sienten (bueno; muchos cristianos se expresan igual con los dones del espíritu santo. Dicen ellos) pero no obstante ignoran todo, no lo disciernen, no tienen ni idea de cómo verbalizarlo; no por método, sino porque carecen de la información, del conocimiento, de entendimiento, de sabiduría. Incoherencia, contradicción, hipocresía o narcotización es el diagnóstico más adecuado. A lo sumo se engañan a sí mismos; y de paso, ahí van cautivando incautos incapaces de pensar y con compromiso con la existencia y su propia vida. Simplemente cómplices del mal. No obstante, se consideran salvos e iluminados.
Sin el concurso del saber en el judaísmo no se entenderá nada. Es demasiado complejo para entenderlo sin la Revelación Divina. Por supuesto, en las filosofías orientales, en el budismo, etc, hay coincidencias espirituales con el judaísmo. Pero dichas coincidencias vienen a convertirse en mentira por el mismo hecho de carecer el contexto completo, sólo aportado por la Revelación de Dios. Esto ya molesta a muchos. Como dicen los textos judíos neotestamentarios, “la Luz vino al mundo y el mundo NO la recibió”. Sí… Hablar de Revelación de Dios, y mucho más si se identifica con judaísmo o judíos molesta a muchos. Esta filosofías orientales que se citan, en últimas vienen a ser falsificaciones de la verdad. Pero no es exclusividad de las filosofías orientales; el mundo entero está conformado por falsificaciones de la verdad. ¿Se puede demostrar? Indudablemente. Sólo hay que examinar la evidencia.
El problema es que la ineptitud mental generalizada en lo trascendente de la “humanidad”, de los prácticos, de los depredadores, de los ávidos de placer y confort, de los perseguidores de resultados productivos del ego, de los falsos e hipócritas espirituales, de los seguidores de innumerables doctrinas y religiones de todo tipo (unas más y otras menos corruptas que otras), no les interesa la búsqueda de la verdad. No les interesa la evidencia. Prefieren no verla. Se auto justifican para evitar el esfuerzo de la búsqueda. Se mienten a sí mismos. Se embriagan con todo tipo de argumentación evasiva y argumentativa imaginativa y especulativa. Se reafirman y aferran en sus verdades, como se aferra un ahogado a una pajilla. Y cuando surge alguna evidencia, todo lo dudan, todo lo niegan, hasta el punto de un existencialismo nihilista, con indiferencia, con descalificación gratuita, con burla, con autojustificaciones, con violencia, con ira y furia. No obstante la disposición a creer la mentira es lo completamente opuesto. La fantasía metafísica se acepta sin resistencia alguna. Ello incluye las creencias religiosas. Lo que sea fácil de aceptar se acepta con facilidad, por la razón de que no hay exigencias complejas de comprensión y esfuerzo.
La literatura oriental al igual que la filosofía son dos caras opuestas de la misma moneda falsa. Por lado y lado son una demostración inmensa (por no decir infinita) de posibilidades de uso de la mente en extrapolaciones distorsivas de justificaciones especulativas sobre el sin sentido de nuestra existencia en relativismos muy complejamente maquillados de dialécticas de perdición y confusión del alma. Bien podría demostrarse que son las dos caras descriptivas de cómo justificar el mal y el mismo infierno. Servidumbre a dioses ajenos se dice en lenguaje bíblico que simplemente niega la soberanía, plan y propósito de Dios para Su Creación. Es la negación por excelencia de la VIDA, LA BONDAD, LO BUENO Y LA VERDAD. Las sutilezas de engaño y distorsión provenientes de la oscuridad son infinitas. Y son reconocibles muy fácilmente. NO otorgan la verdadera PAZ, CERTEZA, PLACER Y ENTENDIMIENTO. La traba del nirvana, la narcótica indígena ancestral por Yagé y similares, la metafísica, esotérica meditativa pagana, pseudo espiritual, etc, las podrán calificar los mismos practicantes como evidencia de lo que acabo de mencionar; A lo cual yo respondo: MENTIRA. Las características mencionadas como fruto deseable deben ser cosechadas en nuestro mundo material y NO en una disociación escapista y negacionista de la realidad. Se requiere sabiduría obtenida a través del esfuerzo para entender esto y no justificaciones extrasensoriales, ni confusas de desesperación existencial (como le pasa a todos los filósofos que su única conclusión de existencia es el suicidio). Más irracional no podría ser.
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https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2026/06/12/por-que-creer-en-dios-8/