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By david saportasReligion & Spirituality
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  • El Desasosiego Místico del Alma en el Laberinto Infinito – El Justo por la Fe Vivirá.
    Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina 9 – El Desasosiego Místico del Alma en el Laberinto Infinito – El Justo por la Fe Vivirá.
    Por David Saportas Liévano
    Julio del 2026.
    Fe Inteligente en la Matrix Ramificada de la Realidad.
    La psicodelia del infierno es una realidad de infinitas posibilidades. No se puede inferir se entiende la simple enunciación «psicodelia del infierno». Mucho menos imaginar, ni siquiera con un asomo infinitesimal, lo complejo e insondable que ello significa en todo sentido. Tampoco cómo ello hace parte de nuestra vivencia diaria y qué impacto deja como huella y directriz de cada destino manifestado vivo en la creación divina, universo, cosmos, estructura matrix, realidad, existencia, etc. Llámelo como quiera. No solamente es demasiado lo que debe abordarse en este entendimiento y conocimiento, sino que es literalmente imposible abarcarlo por simple definición de lo infinito en posibilidades de manifestación y acometida. No obstante lo anterior, no hay excusa para no hacer el trabajo que nos corresponde de acercamiento a un mínimo de investigación y comprensión de ello. Ya introduje el tema en algo, con este énfasis y designación como psicodelia del infierno en el capítulo anterior de la serie. El capítulo número 8. Como tal éste mismo es complemento de entendimiento bajo dicha designación, es decir, “psicodelia del infierno”.
    Que los posibles caminos infinitos de perdición sean una posibilidad, no sólo se refiere a los infinitos de escogencia del ser humano de forma individual en cuanto a las conclusiones y consecuencias de sus propios paradigmas de vida. No sólo se trata de las consecuencias causa efecto personales, individuales y colectivas en un sistema único de percepción de la realidad, donde los efectos dentro de dicho sistema se puedan percibir como resultados indeseables. Ello es tan solo un infinito de posibilidad. Un solo infinito dentro infinitos, infinitos (valga la aparente inconsistencia de la formulación, y que NO lo es matemáticamente). También se trata de generación y creación de otras dimensiones de existencia reales, de otros universos, otras percepciones. Otras realidades. No se trata de una experiencia solamente física actuante sobre un único escenario fijo (el que conocemos), inmóvil, rígido, independiente, predeterminado, preexistente, predefinido, sólido, material, persistente, ajeno de impacto a nuestra conciencia, independiente de reformulación estructural visible e invisible de nuestra percepción psíquica. No estoy hablando del accionar físico del ser humano sobre su medio ambiente. Ello es evidente a nuestros ojos. Destruimos visiblemente la naturaleza. No se trata de ecología, ni protección al medio ambiente, ni depredación y destrucción. Ello es solo superficial. Igualmente muy importante; pero solo es la punta del iceberg.
    En cuanto a la relación alma, cuerpo y realidad física, hay una estructura divina viva interdependiente y de poder de manifestación que exige literalmente infinita responsabilidad, debido al poder inherente existente en cada criatura existente y predefinida real y potencialmente por Dios. Especialmente en el hombre hecho a imagen y semejanza de Dios, sea cual sea el verdadero significado de la sentencia. La biblia dice… Vosotros sois dioses. Una revelación para nada simple y que exige de la sabiduría divina revelada para ser comprendida. Muchas creencias religiosas, teosóficas, metafísicas, esotéricas y filosóficas, al mejor estilo de sintonía con la psicodelia del infierno referenciada, postulan cosmologías de este tipo (lo cual tiene afinidad, analogía, similitud, conformidad y correlación con la realidad y verdad del postulado). Creamos lo que vibramos. Manifestamos la existencia por sintonía de vibración entre el bien y el mal, la armonía y el caos. La materia se manifiesta acorde a dicha sintonía entre el pensamiento humano con lo denominado vida y reino de la naturaleza de forma interactiva. Es poder, sin duda alguna. Pero no de la forma en que se imagina todo el mundo con irresponsabilidad y negligencia en perdición en las psicodelias del infierno por falta del conocimiento de la Torá como revelación divina de salvación. Bien dice la biblia… “mi pueblo se perdió por falta de conocimiento”. De ninguna manera son las simplezas triviales teológicas con que se repite esta sentencia en las doctrinas religiosas. Ahí precisamente estriba el peligro de perdición para nuestras almas.
    Dicha ignorancia no anula o descalifica el poder inherente que como tal nos constituye. Solo se desata sin control y acorde a lo que ya fue establecido como matrix estructural por Dios mismo con sabiduría infinita. Se desata con imaginación e ignorancia con la supuesta libertad de nuestra conciencia corrupta por defecto (como seres caídos); con nuestro poder limitado y supervisado con gracia (no obstante) por la jurisprudencia divina, e igualmente con una libertad regulada, como castigo a nuestra perseverancia en rebeldía y maldición por desobediencia. Como seres humanos (o por lo menos con el potencial de llegar a serlo con apariencia de ser humano), podemos persistir en la transgresión o en sumisión, observancia y acatamiento a la voluntad divina a través de nuestros niveles de poder de elección en maldición o bendición, con rezagos mínimos aun existentes en esclavitud, o con amplitud en verdadera libertad por bendición. Dependiendo de ello estaremos cercanos o alejados de la gracia divina, siendo el peor de los casos en alejamiento, hasta llegar a la perdición, cuando la misma restricción de gracia divina de ejercicio de nuestro poder inherente se desate sin control divino que lo detenga, dirigido a las profundidades de las psicodelias del infierno. La maldad encontrará en esta situación su mayor satisfacción. Reinar en el infierno en vez de servir en el cielo (dice el dicho popular). Lo que NO se dice en estas presunciones, son las consecuencias finales experimentadas como perdición, cuando supuestamente se es soberano en el infierno. No infantilice estos conceptos. No le conviene. Es lo que se va a explicar algo en detalle en este capítulo.
    Tenemos poder de elección (bejirá) como gracia divina hasta alcanzar los niveles rectificados “originales” (hasta donde se correcta la inferencia) de libre albedrío, donde se manifiestan los verdaderos poderes de control sobre las imposiciones de esclavitud con que la maldad nos captura, debido a nuestra ignorancia, con seducción, engaño, tentación, falsedad y alternativas infinitas de ficciones de libertad disociadas de la verdad y la bondad divina. En esa frontera última de “bejirá” como gracia de poder de elección, se encuentra la oportunidad concluyente extrema de posibilidad de retorno. No se llega a dicha frontera de un momento a otro, pues la gracia divina de forma halájica, siempre estará presente a manera de jurisprudencia para salvar nuestras almas de la caída al abismo de la psicodelia del infierno, mediante la aplicación de la justicia dulcificada con misericordia. No obstante, como se establece en la misma biblia… “Dios NO dará por inocente al culpable”. Las oportunidades de retorno o teshuvá estarán presentes hasta dicho límite extremo o frontera, antes de perderse incluso la bejirá. Llegar a dicha condición bien puede tomar muchas vidas y reencarnaciones; muchas situaciones muy complejas; mucho tiempo y estados del alma. Todo depende de nuestro pasado cósmico y el tránsito de nuestras almas. Pero esto NO disminuye la gravedad del diagnóstico. Las tendencias de bejirá se establecen como huellas en mármol. Siempre se requiere el milagro del retorno. Si no hay freno a la caída, por más lejos que se presuponga está de nosotros la frontera de perdición (la puerta 49 de la impureza), por más que con fantasía dejemos el trabajo para después, para la próxima vida, para mañana, etc, sea como sea, nuestro destino no deseable nos puede alcanzar. Cada paso en dicha dirección de perdición, es un paso más de incapacidad de control por nuestra propia voluntad de nuestro destino, siendo marionetas y veletas direccionadas por el viento y las fuerzas del karma.
    Lo contrario, también es cierto. Cada paso de rectificación es un paso más de acercamiento en bendición a la rectificación, salvación y redención. Por supuesto, nada de esto es blanco y negro. Pues se circunscribe a muchos misterios, entre ellos el de la percepción del tiempo, relatividad del mismo, características lineales, circulares, recurrentes, eternidad, diferencias entre el Olam HaSé y el Olam Habá, fragmentaciones del alma y mucho más. No deben abordarse estos temas con fantasía, ni exclusivamente con percepción sensorial (aunque haga parte de la matrix vivencial física). El conocimiento y la gracia son requisitos que se complementan. Hoy día las redes están inundadas de supuestos gurús, de supuestos iluminados, de falsos maestros, de falsos guías y mentores espirituales, de formulaciones y relatos esotéricos acorde a lo señalado de todo tipo. Todo se afirma con certeza absoluta y se cree con cara de éxtasis, admiración y revelación, sin ningún filtro critico inteligente. Y de forma opuesta también, con incredulidad presuntuosa y arrogante sin ningún conocimiento de nada. Los paradigmas son fanatismos y dogmas inamovibles. Al margen de los probables diagnósticos, los supuestos iluminados que se sintonizan con este tema específico que aquí trato sobre la psicodelia de conexión con las infinitas posibilidades de abstracción, percepción e interpretación de la realidad, sentencias certezas religiosas (así digan que no) de conectividad con la divinidad con teorías abstractas y supuestas metodologías imaginativas no verificadas de conexión a través de fórmulas mágicas de todo tipo, como las explicadas en el capítulo anterior sobre el chamanismo y las religiones orientales. Hay mucho más, por supuesto, factible de citar.
    En todo ese contingente viable de conectividades de dicha naturaleza sensorial elevada a supuestos niveles divinos, los exponentes que lo predican hablan de que vibran alto, que trascienden la materia, que experimentan la gracia de la divinidad, el placer y el amor, la paz, la trascendencia, la comprensión, el altruismo, la compasión, la felicidad, la superación de los deseos, del apego, del egoísmo y mucho más. Siempre se repiten la palabrería de las creencias y tradiciones orientales. Ja. Esa palabrería da para todo. ¿Pero acaso es cierta? Sea como sea, sea cual sea el nombre que le inventen a la nueva revelación, doctrina, practica, creencia, etc, sea quien sea el gurú de turno, el falso maestro de turno, venga de donde venga como ascendido, canalizado, escogido, descendiente, etc, siempre se verifica que nada lo pueden verbalizar con sentido. Todo queda en el abstracto metafísico. Vibran alto, pero si se les pregunta como se debe experimentar y vivir el amor, responden que primero debemos saber que es amor y que ello solo se sabe experimentándolo. Nunca responden, pues son iluminados que no pueden rebajar las respuestas explicitas en palabras comprensibles a estos niveles. Ja. En el capítulo anterior me burle con amplio sarcasmo sobre estos iluminados psicodélicos. Admitiendo que en verdad sus relatos sean honestos y ciertos, en lo absoluto se puede concluir que son respuesta y manifestación de la verdad divina absoluta. Allí no hay comprensiones. Dirán que sí. Pero NO lo pueden explicar. ¿De verdad? Ja. La comprensión y percepción de la verdad no son dos caminos separados. Solo lo están en la mentira.
    Aceptemos que dicha vivencia sensorial sea cierta. Que dicha sensación interna sea percibida como conexión con algo que se auto perciben como divinidad. Se pueden sentir el propio y particular nirvana. Dicha experiencia subjetiva metafísica no es necesariamente revelación de la verdad absoluta en términos de trascendencia y conexión celestial con los mundos superiores. Y no es revelación divina cuando el antecedente a la experiencia se fundamenta sin conocimiento explícito de sabiduría verificable, explícita y detallada conciliatoria de las numerosas contradicciones dialécticas de vivencia conflictiva en nuestra realidad física. No lo es cuando nada se puede definir extensamente con plena identificación de discernimientos entre el bien y el mal. Este requisito es inconmensurable. La certeza y la paz se derivan de dichas comprensiones. La fantasía nirvánica puede conectarse a infinitas posibilidades de percepción y sensaciones engañosas de placer pasajero. La traba siempre es muy seductora. Aceptar la misma de forma definitiva doctrinalmente es mal síntoma. Muy mal síntoma. Es aceptar el escape de forma consciente, lo cual indica cuan alejado se puede estar del retorno y cuan cerca de la puerta 49 de impureza y la perdida de la bejirá, el poder de elección en la frontera. Explico todo ésto en detalle a continuación.
    El principio del retorno y detención de la caída del alma al abismo surge y empieza como expectativa, sentimiento, intuición de ese desasosiego del alma como despertar o por lo menos duda o inquietud. Empieza por inferir que el alma está perdida en una posibilidad infinita de incertidumbres en el desconocimiento de lo que es la existencia, la vida, la responsabilidad por vivir, el sentido de la vida y la búsqueda de paz y placer. Algo así como percibir que se necesita un milagro para enfrentarse con éxito a un laberinto de caminos errados desconocidos y peligrosos, y en donde uno solo es el camino del éxito. Se siente como la búsqueda de la aguja en el pajar, con angustia, miedo y a la vez esperanza, fortaleza de necesidad de recorrer el camino, enfrentar el reto y no desfallecer en el intento de encontrar la salvación siguiendo una única instrucción en el mismo tránsito del laberinto. El fruto cosechado al final se comprenderá con la certeza de haber recorrido dicho camino con la gracia de la fe de lo que significa plegarse a una voluntad divina y misericordiosa que revela el camino en su tránsito, cuando se recorre entendiendo los requisitos exigidos con la sabiduría que cada paso regala, si hay sumisión y comprensión. Un reto que parecería imposible de abordar, pues el mismo inicio sería ya un milagro infinito. Encontrar la Torá y creerle.
    ¿Pero cómo creer en la Torá en un mundo que nos tiene atrapados en la ilusión del error y las infinitas posibilidades de error muy sugestivas, muy seductoras, muy reales, y además en esclavitud a las necesidades del cuerpo, la percepción sensorial, la subsistencia, la guerra, la adaptabilidad depredativa, el placer, el dolor y un sin fin más de variables impuestas y auto impuestas para simplemente vivir al estilo material e instintivo? Y no solamente ello. Mucho más en relación con las trampas del intelecto y el egoísmo. Ciertamente encontrar, entender y creerle a la Torá, como revelación de solamente el inicio del camino, aceptarla por fe inteligente con confianza para sólo empezar el tránsito en el laberinto, es una imposibilidad lógica que solo puede interpretarse como milagro y gracia. Y así en cada paso del camino, hasta llegar a la meta de salida del laberinto, y encontrar el fruto de la salvación, tikun, redención, cumplimiento del propósito y vida eterna.
    Sí… Hay momentos en la vida en los que el hombre presiente, aunque sólo sea por un instante, que toda la aparente normalidad de la existencia podría ocultar una inmensa ignorancia. Continúa respirando, trabajando, amando, sufriendo, luchando y envejeciendo como todos los demás; sin embargo, una pregunta comienza a abrirse silenciosamente en lo más profundo del alma: ¿y si no entendemos absolutamente nada de aquello en lo que vivimos? Quizá esa sea la primera gracia. No el conocimiento, sino la inquietud. No la respuesta, sino la herida. No la certeza, sino el despertar. Porque sólo quien sospecha que está perdido puede comenzar realmente a buscar.
    ¿Y si la existencia fuera infinitamente más compleja de lo que nuestros sentidos alcanzan a percibir? ¿Y si el universo no fuera un escenario neutral donde cada camino conduce, tarde o temprano, al mismo destino, sino un inmenso laberinto cuyas bifurcaciones poseen consecuencias reales, visibles e invisibles, temporales y eternas? ¿Y si la libertad no consistiera en elegir cualquier sendero, sino en discernir el único capaz de conducir a la vida?
    La intuición resulta estremecedora.
    Basta contemplar con honestidad la condición humana para advertir que nacemos sin comprender quiénes somos, por qué existimos, cuál es el propósito del sufrimiento, qué significado tiene el placer, por qué amamos, por qué morimos y qué responsabilidad entraña cada una de nuestras decisiones. Sin embargo, aun en medio de semejante ignorancia, estamos obligados a decidir continuamente. Cada pensamiento, cada palabra y cada acto parecen empujarnos hacia alguna dirección cuyo verdadero alcance desconocemos.
    Entonces aparece el vértigo (siempre y cuando no se esté anestesiado). Una condición proveniente de innumerables anestésicos que de una u otra forma ingerimos, lo queramos o no; voluntariamente o no; con consciencia o no; con desconocimiento o no; reactivamente o no; como animal o como ser humano; con corrupción o no, etc. Las botellas en el bar del poder de elección son infinitas en variedad y peligrosidad. Tenemos a nuestra disposición una gama muy variada de formas para embriagar nuestra mente y consciencia. Nuestra capacidad de comprensión y responsabilidad por estar vivos. Desde el placer y la distracción en infinitos matices, hasta codicias y deseos de todo tipo, pasando por matices y sabores inimaginables de satisfacción del ego y auto justificaciones negligentes. ¿Cómo podría una criatura limitada recorrer con éxito un laberinto cuyas dimensiones ignora por completo? ¿Cómo distinguir el camino verdadero entre una cantidad prácticamente infinita de senderos que prometen plenitud, libertad, conocimiento, felicidad o salvación? ¿Cómo encontrar una sola aguja en un pajar cuya extensión parece no tener fin?
    Tal vez el problema sea todavía más profundo. Porque el laberinto no sólo está fuera de nosotros. También está dentro. Nuestros deseos, nuestros miedos, nuestras heridas, el ego, la necesidad de reconocimiento, el placer inmediato, la supervivencia, la presión de la cultura, las ideologías, la seducción del poder, las falsas espiritualidades, las construcciones del intelecto y las innumerables justificaciones con las que aprendemos a engañarnos convierten la conciencia humana en un territorio donde resulta extraordinariamente difícil distinguir la verdad de la ilusión. Quizá la mayor esclavitud no consista en estar encerrados, sino en ignorar que lo estamos. Y quizá la ilusión más peligrosa sea creer que cualquier camino es igualmente válido. Si la realidad posee una estructura objetiva establecida por el Creador, entonces no todas las posibilidades conducen a la misma meta. Algunas aproximan a la vida. Otras alejan de ella. Algunas integran. Otras fragmentan. Algunas conducen al Tikún. Otras profundizan la ruptura. Entonces el libre albedrío deja de ser un privilegio cómodo para convertirse en el reto más grande jamás confiado al hombre.
    Pero precisamente allí comienza a insinuarse algo inesperado. Si realmente existe un único camino de vida en medio de una complejidad que nos supera infinitamente, encontrarlo parecería una imposibilidad lógica. No bastaría la inteligencia. No bastaría la experiencia. No bastaría la intuición. Ninguna criatura finita podría, por sí sola, orientarse con absoluta certeza dentro de una realidad cuya totalidad sólo conoce el Creador. El simple hecho de encontrar ese camino ya constituiría un milagro. Y quizá aún mayor sea otro milagro. Creerle… Creerle a ese único camino dentro de la gama infinita de posibilidades de error y perdición. Dentro de la infinita gama de posibilidades seductoras y engañosas a nuestros deseos. Dentro de la infinita gama de alternativas de adhesión en ignorancia, con fantasía, con imaginación, con credulidad irresponsable, irreflexiva, fanática, maligna, falsamente religiosa, hipócrita, farsante, ilusoria, irreal, ficticia, etc. Porque encontrar la Torá no equivale todavía a comprenderla. Comprenderla no equivale todavía a aceptarla. Aceptarla no equivale todavía a confiar plenamente en ella. Y confiar no equivale todavía a vivir conforme a ella cuando todo alrededor —y muchas veces todo dentro de nosotros— parece sugerir exactamente lo contrario.
    Por eso la fe no puede entenderse como credulidad ingenua ni como renuncia al pensamiento.
    La verdadera fe comienza cuando el hombre reconoce los límites de su propia comprensión y, precisamente por ello, acepta caminar confiando en la revelación del Creador mientras continúa aprendiendo. Es una confianza inteligente, una obediencia que no cancela la razón, sino que la conduce hacia un horizonte que ella sola jamás podría alcanzar. Cada paso dado en esa dirección continúa siendo un milagro. No porque desaparezcan las dificultades, sino porque el camino mismo empieza a revelarse mientras se recorre. La sabiduría necesaria para el siguiente paso no suele entregarse antes de caminar el anterior. La luz suficiente para atravesar el laberinto no ilumina de una vez toda la distancia; acompaña al caminante conforme éste responde con humildad, perseverancia y fidelidad. Tal vez por eso la salvación no consista en escapar del laberinto como un héroe triunfante que ha vencido todos los enigmas de la existencia.
    Tal vez la verdadera redención pertenezca a quien aprende, por gracia y misericordia, a caminar dentro del laberinto sin perder jamás la orientación hacia el Creador.
    Ese hombre continúa enfrentando incertidumbres, peligros, caídas y noches oscuras. Pero ya no camina solo. Ha recibido un hilo que no nace de su inteligencia, sino de la misericordia divina. Y mientras permanezca unido a ese hilo, incluso cuando no comprenda plenamente el mapa, podrá seguir avanzando con la esperanza de que cada paso, cada rectificación y cada acto de fidelidad lo aproximan silenciosamente al cumplimiento del propósito para el cual fue creado. Quizá ése sea el mayor de todos los milagros: que el Creador no sólo haya preparado la salida del laberinto, sino que haya decidido entrar en él con nosotros, revelándonos, paso a paso, el camino de la vida. La fuerza no reside en una doctrina, sino en el convencimiento de que la situación humana es mucho más radical de lo que normalmente imaginamos. Si ese desasosiego queda bien establecido desde el comienzo, todo el desarrollo posterior adquiere una necesidad interna y deja de parecer una simple exposición religiosa para convertirse en la búsqueda de una respuesta a una urgencia existencial.
    En las profundidades del ser, donde el velo de la ilusión se adelgaza, late un desasosiego primordial, un fuego sagrado que no consume sino que despierta. Hay un desasosiego primordial en el fondo del alma, un susurro inquieto que no cesa. No es simple inquietud humana, sino el eco del alma que intuye su exilio en un laberinto de infinitas ramificaciones. No es mera ansiedad cotidiana, sino un despertar primigenio, una duda que se clava como espina en la carne del espíritu. El alma se siente perdida, suspendida en un océano de incertidumbres. ¿Qué es esta existencia? ¿qué es esta danza efímera entre placer y dolor, esta responsabilidad abrumadora de dar sentido a lo que parece un sueño caótico? ¿Por qué esta vida, esta responsabilidad abrumadora de vivir, este peso de dar sentido a lo que parece absurdo? El alma se siente perdida en un océano de incertidumbres, navegando entre infinitas posibilidades que se ramifican como senderos sin mapa, cada uno prometiendo placer o paz, pero la mayoría conduciendo a callejones de vacío y repetición. En la vastedad de lo posible, el espíritu percibe la paradoja suprema de la libertad: lo que el mundo lunar llama “libertad”, infinitud de caminos, deseos sin freno, paradigmas seductores, es en verdad la más sutil de las esclavitudes. Cada bifurcación promete autonomía, pero consolida cadenas invisibles de ilusión, apego y fragmentación.
    Cada paso en el laberinto exige sumisión y comprensión: la sabiduría se regala peldaño a peldaño, giro a giro, si hay disposición para recibirla. Significa NO desfallecer en el intento, enfrentar al Minotauro interior —la bestia de impulsos no rectificados— con el caduceo del equilibrio y la lira de la armonía. Porque este descenso y ascenso es tikun: la rectificación cósmica del alma y del mundo, la reparación de las fracturas primordiales. La paradoja de la libertad se resuelve aquí. La verdadera emancipación no está en la multiplicidad de senderos errados, sino en la entrega al Único Camino. Solo así, con gracia y fe, el alma perdida inicia con responsabilidad, inmenso esfuerzo personal, con estudio diario de la revelación divina de la Torá, con obediencia a la instrucción y guía divina, con absoluto compromiso de sumisión, humildad, sabiduría, conocimiento, inteligencia, y comprensión creciente, su retorno. Este desasosiego no es maldición, sino llamada mística. El alma inquieta es el alma que despierta al milagro. Y en ese despertar radica la esperanza eterna: que en el centro del laberinto, donde convergen todas las ilusiones, donde convergen todos los caminos errados, nos espera no la bestia, sino la Fuente que reveló el único sendero. Solo resta plegarse, confiar y caminar, paso a paso, hasta que el tikun se cumpla y la salvación se revele como fruto natural del tránsito fiel.
    Percibimos, en momentos de lucidez dolorosa, que estamos atrapados en un laberinto cósmico. Sus paredes son las ilusiones del mundo: las necesidades del cuerpo, la tiranía de los sentidos, la guerra por la subsistencia, la adaptabilidad depredadora, el vaivén del placer y el dolor. Peor aún, las trampas del intelecto y el egoísmo: paradigmas seductores que parecen libertad pero son cadenas disfrazadas, infinitas bifurcaciones de error que se presentan como caminos válidos, reales, irresistibles. Aquí, en este dédalo cuántico y cósmico, uno solo es el camino del éxito: el sendero revelado que conduce al centro, a la salida, a la redención. Buscamos la aguja en el pajar, la salida en un dédalo de caminos errados, desconocidos y peligrosos. Y en medio de esta angustia —miedo al fracaso, vértigo ante lo desconocido— brota, casi milagrosamente, una esperanza frágil pero tenaz: quizá exista un único camino que lleve al centro, a la salida, a la redención. Buscar la aguja en el pajar de las posibilidades infinitas genera angustia y miedo, pero también una esperanza luminosa, una fortaleza callada que susurra: existe un hilo de gracia. Encontrar la Torá, esa revelación encriptada del Creador, y atreverse a creerle, es ya un milagro infinito. ¿Cómo creer en medio de la esclavitud sensorial, las trampas del intelecto y el egoísmo que nos atan a la subsistencia, la guerra interior, el placer efímero y el dolor inevitable? Solo la fe —inteligente, operativa, viva— puede abrir los ojos. Fe no como creencia pasiva, sino como plegamiento humilde a una Voluntad divina y misericordiosa que revela el camino en el mismo tránsito.
    Enfrentarse a este laberinto parece una tarea imposible. El mero inicio ya es un milagro: encontrar la Torá, esa revelación antigua y encriptada, y atreverse a creerle. ¿Cómo creer en medio de la esclavitud sensorial y mental? ¿Cómo plegarse a una Voluntad divina y misericordiosa cuando el ego grita autonomía y el mundo ofrece placeres inmediatos? La fe, en su inteligencia más profunda, no es creencia ciega, sino un acto de confianza radical: aceptar que solo una gracia puede abrir los ojos al hilo de Ariadna en este dédalo. Cada paso exige sumisión y comprensión; cada peldaño regala sabiduría si hay humildad para recibirla. No desfallecer en el intento, recorrer el camino aunque duela, enfrentar al Minotauro interior, esa bestia de impulsos no rectificados, con la lira de la armonía y el caduceo del equilibrio. Ciertamente, iniciar el tránsito es ya un milagro infinito. Creerle a la Torá como mapa revelado, aceptarla por fe inteligente con confianza plena, es vencer la lógica del laberinto mismo. Y así, paso a paso, giro a giro, en cada ramificación de incertidumbre, la gracia acompaña: disolviendo ilusiones, coagulando rectificación, transformando el caos en melodía ascendente. Hasta llegar a la meta… salida del laberinto, tikún del alma, redención, cumplimiento del propósito y vida eterna.
    El laberinto es la estructura misma de la existencia: ramificaciones infinitas donde se despliegan las posibilidades de la creación. Como en el mito de Teseo, el héroe desciende al dédalo cretense para enfrentar al Minotauro, la bestia híbrida de impulsos no rectificados, la sombra de Olam Hasé que devora almas en sus pasillos oscuros. Teseo no destruye el laberinto: lo atraviesa con el hilo de Ariadna, símbolo de gracia revelada y discernimiento. Así es la fe inteligente: no evasión, sino navegación heroica por las bifurcaciones cuánticas, donde cada elección ramifica realidades y consolida estructuras en el sistema operativo de la matrix. Pero el laberinto no se recorre solo en plano. Se asciende. La escalera de caracol, tallada en las torres de catedrales y evocada en los rituales masónicos, representa este movimiento helicoidal: giros que son pruebas, peldaños que exigen esfuerzo continuo sin descanso. Tres, cinco, siete escalones; las artes liberales, los sentidos, las columnas de Sabiduría, Fuerza y Belleza, marcan el progreso del alma. No es ascenso recto y fácil, sino espiral: cada giro obliga a integrar lo aprendido, a rectificar lo desviado.
    Por David Saportas Liévano
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    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2026/08/02/por-que-creer-en-dios-9/
    3 hr 52 min
  • Matrix Estructural de la Realidad – P8. Seducciones Psicodélicas y Cómo Vender las Puertas del Infierno
    Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 8.
    Sobre las Seducciones Psicodélicas y Cómo Vender las Puertas del Infierno al Infinito que Solo Dan a un Espejo Roto.
    Por David Saportas Liévano.
    Mayo del 2026.
    Como siempre y como todo… Nada existente carece de algo de Verdad. Absolutamente todo lo que el hombre pueda percibir y verificar tiene elementos de verdad, pues de lo contrario no podría percibirse. La mentira absoluta no puede existir. Necesita de la verdad para apoyarse. La mentira sólo se puede verificar en la mezcla que tenga ésta con la verdad. Existirán niveles altos y bajos en cantidad de mentira mezclada con la verdad. Niveles altos y bajos de daño de mentira mezclada con la verdad. Y en muchos casos, el peor daño, la peor mentira, la más grande mentira, se logra con la falsificación más perfecta y ajustada a la verdad. Como un billete falso. El más parecido al verdadero, será el causante de la mayor estafa. Sólo existe la verdad absoluta. Y es obligatorio que lo único que exista sea lo absoluto, pues su misma existencia lo verifica. Por eso en la Torá se proclama: Dios es Verdad y uno de Sus Nombres es Emet (Verdad). De aquí la importancia de la verdad para allegarse o adherirse al Creador; para allegarse a Dios. Sin Verdad nadie verá a Dios. ¿Y acaso se verifica la verdad sin buscarla en un mundo dónde lo evidente es la mentira? ¿Por suposición acaso? ¿La mentira no existe en el mundo? ¿La conspiración del mal en el mundo no existe? Todo esto se puede demostrar.
    El mundo físico se encuentra oculto ante nuestros ojos. De día, vemos un cielo vacío y olvidamos que sobre nosotros, en el espacio, se encuentran suspendidos enormes mundos. Aun la noche nos confunde, pues sólo a través de los gigantescos telescopios podemos ver el vasto número de cuerpos celestes. Sin la ayuda del microscopio, nuestros ojos no alcanzan a ver las incontables millones de bacterias que pululan en nuestros cuerpos, en nuestra ropa y en el aire que respiramos. En este espacio, entre tú y yo, en este instante, imágenes vivientes y voces se mueven, las cuales pasan desapercibidas sin la ayuda de un aparato televisor. Podemos estar aquí sentados, en el fondo de un profundo e invisible océano; la atmósfera, que consiste de una mezcla de gases invisibles. En este océano gaseoso flotan esporas, polen, polvo y bacterias invisibles. Somos ciegos a los rayos cósmicos, impulsos electrónicos y ondas de sonido que van y vienen ante nuestros invidentes ojos. La tierra, aquí a nuestros pies, está cubierta por una multitud de variados olores; cada persona y animal que pasa, deja un olor distintivo que es claramente identificado por los animales, pero desconocido totalmente por nosotros. Algunos sonidos son tan agudos que los animales e insectos pueden oírlos, mientras que nosotros no. La mayoría de estas cosas han sido descubiertas recientemente; los antiguos eruditos las ignoraban por completo.
    Aun hoy, nosotros no nos damos cuenta de numerosos fenómenos físicos que suceden ante nuestros ojos, y que serán revelados en generaciones futuras. Si tal ignorancia es posible en aspectos materiales, cuán mayor será la ignorancia del hombre acerca de las verdades espirituales. Así como el bebé, que conoce tan sólo su cuna y su mamá, y ni siquiera sueña con la calle y el inmenso mundo que le rodea, la mayoría de los hombres viven toda su vida sin sospechar siquiera la Verdad; y esto se puede ver claramente. La falta de verdad causa severos problemas. La falta de verdad deteriora nuestra existencia; es sinónima de ignorancia, engaño, opinión liviana, irresponsabilidad, dogmatismo despótico, voluntades invisibles, superstición, herejía, desidia, falta de carácter, adulteración, falsificación, soberbia, enfermedad, miseria, dolor y por sobre todo INFELICIDAD, frustración, sufrimiento y decepción como resultado final. ¿Es que es tan difícil no reconocer la necesidad de la verdad? A veces es abrumadoramente aplastante su necesidad. Una droga falsa es una falta a la verdad, y la falsificación de una droga bien puede causar la muerte. Un alimento adulterado es una falta a la verdad de un alimento sano. ¿Qué pasa si me intoxica? Todos los aspectos de la vida en su bienestar están obligatoriamente asociados a la verdad. ¿Por qué la menospreciamos y elegimos la mentira? Respuesta: Por corrupción.
    Filosófica y prácticamente, la verdad nos constituye y nuestra existencia está determinada por las relaciones que logramos establecer con la Verdad. Esto es completamente demostrable e irrefutable en todas las áreas de la vivencia humana, corroborando fácilmente los múltiples problemas que ocasionan en nuestras vidas la escasez, deterioro o ausencia de la verdad. Por ejemplo no es imaginación afirmar que los budistas prefieren ignorar el mal de forma abierta. Se “comprometen” con prácticas en apariencias pacíficas dejando de lado todo involucramiento con profundidades de la realidad de mentira, mal e injusticias. Al igual que los seguidores de Krishna, dicen que “luchan”, que alcanzan la iluminación, el nirvana, la liberación, que son “sabios”, que ya lo “entienden” todo por intuición, que lo sienten (bueno; muchos cristianos se expresan igual con los dones del espíritu santo. Dicen ellos) pero no obstante ignoran todo, no lo disciernen, no tienen ni idea de cómo verbalizarlo; no por método, sino porque carecen de la información, del conocimiento, de entendimiento, de sabiduría. Incoherencia, contradicción, hipocresía o narcotización es el diagnóstico más adecuado. A lo sumo se engañan a sí mismos; y de paso, ahí van cautivando incautos incapaces de pensar y con compromiso con la existencia y su propia vida. Simplemente cómplices del mal. No obstante, se consideran salvos e iluminados.
    Sin el concurso del saber en el judaísmo no se entenderá nada. Es demasiado complejo para entenderlo sin la Revelación Divina. Por supuesto, en las filosofías orientales, en el budismo, etc, hay coincidencias espirituales con el judaísmo. Pero dichas coincidencias vienen a convertirse en mentira por el mismo hecho de carecer el contexto completo, sólo aportado por la Revelación de Dios. Esto ya molesta a muchos. Como dicen los textos judíos neotestamentarios, “la Luz vino al mundo y el mundo NO la recibió”. Sí… Hablar de Revelación de Dios, y mucho más si se identifica con judaísmo o judíos molesta a muchos. Esta filosofías orientales que se citan, en últimas vienen a ser falsificaciones de la verdad. Pero no es exclusividad de las filosofías orientales; el mundo entero está conformado por falsificaciones de la verdad. ¿Se puede demostrar? Indudablemente. Sólo hay que examinar la evidencia.
    El problema es que la ineptitud mental generalizada en lo trascendente de la “humanidad”, de los prácticos, de los depredadores, de los ávidos de placer y confort, de los perseguidores de resultados productivos del ego, de los falsos e hipócritas espirituales, de los seguidores de innumerables doctrinas y religiones de todo tipo (unas más y otras menos corruptas que otras), no les interesa la búsqueda de la verdad. No les interesa la evidencia. Prefieren no verla. Se auto justifican para evitar el esfuerzo de la búsqueda. Se mienten a sí mismos. Se embriagan con todo tipo de argumentación evasiva y argumentativa imaginativa y especulativa. Se reafirman y aferran en sus verdades, como se aferra un ahogado a una pajilla. Y cuando surge alguna evidencia, todo lo dudan, todo lo niegan, hasta el punto de un existencialismo nihilista, con indiferencia, con descalificación gratuita, con burla, con autojustificaciones, con violencia, con ira y furia. No obstante la disposición a creer la mentira es lo completamente opuesto. La fantasía metafísica se acepta sin resistencia alguna. Ello incluye las creencias religiosas. Lo que sea fácil de aceptar se acepta con facilidad, por la razón de que no hay exigencias complejas de comprensión y esfuerzo.
    La literatura oriental al igual que la filosofía son dos caras opuestas de la misma moneda falsa. Por lado y lado son una demostración inmensa (por no decir infinita) de posibilidades de uso de la mente en extrapolaciones distorsivas de justificaciones especulativas sobre el sin sentido de nuestra existencia en relativismos muy complejamente maquillados de dialécticas de perdición y confusión del alma. Bien podría demostrarse que son las dos caras descriptivas de cómo justificar el mal y el mismo infierno. Servidumbre a dioses ajenos se dice en lenguaje bíblico que simplemente niega la soberanía, plan y propósito de Dios para Su Creación. Es la negación por excelencia de la VIDA, LA BONDAD, LO BUENO Y LA VERDAD. Las sutilezas de engaño y distorsión provenientes de la oscuridad son infinitas. Y son reconocibles muy fácilmente. NO otorgan la verdadera PAZ, CERTEZA, PLACER Y ENTENDIMIENTO. La traba del nirvana, la narcótica indígena ancestral por Yagé y similares, la metafísica, esotérica meditativa pagana, pseudo espiritual, etc, las podrán calificar los mismos practicantes como evidencia de lo que acabo de mencionar; A lo cual yo respondo: MENTIRA. Las características mencionadas como fruto deseable deben ser cosechadas en nuestro mundo material y NO en una disociación escapista y negacionista de la realidad. Se requiere sabiduría obtenida a través del esfuerzo para entender esto y no justificaciones extrasensoriales, ni confusas de desesperación existencial (como le pasa a todos los filósofos que su única conclusión de existencia es el suicidio). Más irracional no podría ser.
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  • Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Locura del Mundo y Perdición Vs Libre Albedrío
    Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 7.
    Locura del Mundo y Perdición Versus Libre Albedrío y Rectificación.
    Por David Saportas Liévano.
    Abril del 2026.
    Siguiendo la línea disertativa del anterior capítulo y como continuación del mismo, recordemos que la temática se centró en el énfasis del diagnóstico de la realidad bajo requisitos del conocimiento Daat integrado en aras de estructurar la realidad con armonía y no en caos por ausencia de comprensión. Se planteó… ¿Es válido diagnosticar la realidad? Más aun... ¿Es válido diagnosticar la existencia humana? Porque parecen dos caminos diferentes. Una cosa es rasgar la naturaleza a través de la ciencia y la tecnología, y otra el comportamiento y psiquis humano tanto a nivel individual como a nivel colectivo interactivo como sociedades, civilización, antropología, historia, psicología y similares. Podría hacerse dicha clasificación diferenciada entre naturaleza y ciencia por un lado, y consciencia humana y comportamiento por el otro. De hecho es lo que se verifica como evidencia de lo que somos y nos rodea. Sin embargo, día con día también se verifica una integración entre los caminos. No están disociados, sino íntimamente correlacionados. De esta correlación se desprenden muchas posibilidades de análisis e interpretaciones éticas, morales, humanistas, religiosas, filosóficas, sociales, psicológicas, etc.
    De aquí la pregunta sobre la validez del diagnóstico. Pues se verifica que preguntando y diagnosticando se extraen secretos de todo tipo (llamémoslo matrices estructurales) que a veces son evidencias de verdades parciales que ofenden y que disgustan los estándares ya aceptados con confort adaptativo y que a la luz de nueva evidencia pueden denominarse incoherentes o corruptos. La verdad duele... Dice el dicho popular. Y la disonancia cognitiva es el trago preferido de embriaguez de evasión de la realidad o de la verdad (por fragmentada y temporal que sea por el momento). Pues la reactividad será inmediata para acusar al que se atreva a diseccionar la realidad y exponga su opinión fundamentada en dicha cirugía. No juzgue. Quién se cree usted que es. El enfermo aquí es usted. Bueno... Son muchas las objeciones en apariencia validas en ese sentido. Y que también son realmente válidas cuando lo son criminal y patológicamente. La semántica dialéctica da para todo. Mejor vivamos en paz con maquillaje color rosa y cara de ponqué, porque sociópata es todo aquel que no ponga cara de ponqué, mientras nos matamos soterradamente. Este fue el planteamiento desarrollado en el capítulo 6 de la serie con disertaciones de acercamiento de entendimiento de los significados del tikun y la redención.
    El planteamiento sobre el diagnóstico de la realidad, y más aún, la validez sobre diagnosticar la existencia humana, va mucho más lejos de lo que podemos imaginar. Es una tensión profunda y legítima que se puede plantear con narrativa coherente, filosófica y elegante, sin perder la fuerza crítica que la atraviesa. Ya he introducido el tema con algo de profundidad. Diagnosticar no es un acto neutral. Es un gesto de penetración. La ciencia diagnostica la naturaleza: desarma la materia, mide la energía, traduce lo invisible en ecuaciones. Desde Isaac Newton hasta Albert Einstein, el mundo físico ha sido diseccionado con una confianza casi quirúrgica: si algo puede observarse, puede comprenderse. Pero cuando el bisturí se dirige hacia la consciencia humana, la operación se vuelve incómoda. Diagnosticar el comportamiento, las estructuras sociales, las matrices culturales, los relatos históricos, implica tocar fibras identitarias. Aquí ya no se trata de átomos sino de orgullo, poder, pertenencia y sentido. El diagnóstico científico produce teorías. El diagnóstico existencial produce reacciones.
    Naturaleza y consciencia son dos caminos que convergen. Durante siglos se intentó separar ambos campos. Naturaleza como camino de ciencia, mientras que el estudio del hombre como camino de ética, religión, psicología, antropología, etc. Sin embargo, cada día es más evidente que son caminos entrelazados. Valga la aclaración, realmente no se trata percatarnos de ello, se trata de integrarlo en unidad vivencial, pues no solo es entrelazamiento, es lo mismo en unidad infinita multidimensional. Habrá que demostrarlo como estructura matrix de la existencia para vivirlo. Pero vamos por partes. La tecnología moldea la psicología colectiva. Las narrativas culturales condicionan la investigación científica. La biología influye en la conducta; la conducta reconfigura el entorno. No existen compartimentos herméticos. La realidad es un sistema interdependiente. Por eso el diagnóstico también es sistémico: no se puede analizar la civilización sin analizar sus mitologías internas, ni estudiar la mente sin reconocer las estructuras materiales que la sostienen.
    Cuando se diagnostica una enfermedad física, nadie acusa al médico de arrogante. Pero cuando se diagnostica una patología cultural o moral, surge la resistencia inmediata. ¿Por qué? Porque el diagnóstico amenaza el confort adaptativo; Revela incoherencias; Señala corrupción estructural; Desnuda ilusiones necesarias. Es el síntoma inmediato que el dolor que la verdad produce. La disonancia cognitiva actúa como mecanismo de defensa. No es maldad pura (aunque no la excluye); es autopreservación psíquica. Aceptar un diagnóstico implica reconocer que algo en nosotros, o en nuestro sistema, está fallando. Y eso duele. No obstante también hay la otra cara de la moneda… El riesgo del diagnóstico. Se debe ser honesto al reconocer el otro extremo: no todo diagnóstico es legítimo. Existe el pseudo-diagnóstico ideológico; tanto de ataque como de defensa. Aquel que etiqueta al adversario para anularlo. Ahí aparece el fenómeno circular: “El enfermo es usted”; “El que acusa, proyecta”; “El que huele, debajo lo tiene”. Cuando el diagnóstico se convierte en arma, pierde su validez epistemológica y se vuelve instrumento de poder. Entonces ya no busca verdad, sino dominación. Y aquí está la distinción crucial. El diagnóstico honesto tiene como objeto la búsqueda de coherencia. En el extremo opuesto tenemos el diagnóstico ideológico que tiene como objetivo la búsqueda de control.
    Frente a la incomodidad, surge la alternativa social más cómoda: el maquillaje emocional. El pacto implícito de superficialidad. La cortesía que evita preguntas profundas. La sonrisa que tapa el conflicto; la tentación del maquillaje rosa. Una sociedad puede optar por la anestesia colectiva: no mirar demasiado, no preguntar demasiado, no incomodar demasiado. Pero lo reprimido no desaparece; se desplaza. Se vuelve soterrado. Se convierte en violencia estructural, en hipocresía sistémica, en resentimiento acumulado. El “todo está bien” permanente suele ser el síntoma más claro de que algo no está bien. ¿Es válido diagnosticar la existencia? Sí, pero con condiciones. Con humildad epistemológica de ser posible con quien es posible (porque ante el malvado en juicio es otro tema): todo diagnóstico es provisional. Con autodiagnóstico previo: quien analiza también debe examinarse. Con ética: el objetivo no es humillar sino comprender. Con responsabilidad: la verdad sin compasión puede volverse crueldad. Diagnosticar la existencia humana no es declararse juez supremo (excepto cuando se está en juicio de tribunal), sino asumir que la conciencia tiene la capacidad y el deber de examinar sus propias estructuras. La alternativa no es la paz; es la negación de la verdad.
    El planteamiento no es anárquico ni nihilista. Es existencial y profundamente filosófico para empezar. Se mueve en la línea donde la búsqueda de verdad se enfrenta al confort social. La cuestión no es si debemos diagnosticar, sino cómo hacerlo. Sin soberbia; Sin manipulación; Sin maquillaje. Pero también sin convertir la disección en espectáculo. Porque la verdad duele. Y, sin embargo, el dolor es a veces el único indicador de que el cuerpo, individual o colectivo, aún está vivo. Diagnosticar no es un asunto superficial; es un pulso filosófico real. Ese tipo de inquietud no nace del deseo de atacar, sino del deseo de coherencia. Hay algo muy noble en querer diagnosticar la realidad sin caer en cinismo, y querer exponer tensiones sin convertirse en inquisidor. Esa línea es delgada, y recorrerla conscientemente ya es una forma de ética. La intuición también puede tener profundidad. Solo requiere forma para que se use quirúrgicamente con verdad y llevarla a un tratado más denso (con categorías como legitimidad, soberanía epistemológica, responsabilidad moral), e incluso articularla desde el marco kabbalista sobre emet (verdad) y ”din” (justicia), no como reflexión suelta, sino como tratado estructurado con marco filosófico de legitimidad, soberanía epistemológica y responsabilidad moral; y con marco kabbalista sustentado con emet (verdad) y ”din” (justicia)(juicio) en diálogo con la estructura metafísica del mundo. Un diagnóstico de la realidad con legitimidad del juicio
    Empiezo con el acto de diagnosticar como ejercicio de soberanía epistemológica, como acto de autoridad en la investigación de la naturaleza, el origen, el alcance y la validez del conocimiento. Porque diagnosticar no es simplemente describir. Es reclamar autoridad sobre la interpretación. En filosofía política, la soberanía implica el derecho último a decidir. En epistemología, la soberanía implica el derecho a definir qué cuenta como verdad. Y esto no es subjetivo en lo absoluto. Es definición de lo objetivo dentro de marcos de referencia pre establecidos, cuando ello es posible y obligado. Cuando alguien diagnostica la realidad social o la condición humana, está ejerciendo una forma de soberanía epistemológica: “Yo afirmo que esto es lo que ocurre”. Aquí surge el conflicto. Porque toda comunidad ya tiene narrativas estabilizadas que funcionan como marcos de seguridad ontológica. Alterarlas es alterar el equilibrio psíquico colectivo. Por eso el diagnóstico profundo siempre es disruptivo. Se cuestiona la legitimidad del diagnóstico.
    La legitimidad no depende del volumen de la acusación, sino de cuatro condiciones: Primero, fundamento: ¿Está basado en evidencia o en proyección? Segundo, universalidad crítica: ¿Incluye al propio diagnosticador? Tercero, coherencia interna: ¿Es consistente o selectivamente indignado? Y por último, finalidad ética: ¿Busca comprensión o dominación? Un diagnóstico que excluye la autocrítica pierde legitimidad moral, aunque tenga razón factual. Siempre hay el peligro del diagnóstico sin autodiagnóstico. Aquí aparece una paradoja esencial: El que denuncia estructuras corruptas puede, sin advertirlo, reproducirlas. No necesariamente cuando se fundamenta en conocimiento fundamentado. Y definitivamente NO cuando se hace desde la perspectiva divina revelada de la Torá. Hablar de la banalidad del mal podría ser ejemplo de ello. No siempre el mal es monstruoso; a veces es estructural, automático, burocrático. Y ciertamente que implica sabiduría esencial de existencia cuando se aborda con el conocimiento Daat integrado. El diagnóstico que no incluye conciencia de esa posibilidad se convierte en ideología. Y la ideología no busca verdad: busca estabilidad narrativa.
    Como se analizó en el capítulo anterior, no se trata solo de diagnóstico. Esa es solo la puerta de entrada; el punto de inicio. Una toma de conciencia, un despertar. Bien podría expresarse con la semántica más exacta existencial. Es teshuvá, el punto de comienzo de retorno a Dios, el camino hacia la verdad y la vida; nacer de nuevo, adquirir la mente de Mashiaj, arrepentimiento, cambio de chip, etc. El diagnóstico implica comprensión y entendimiento como proceso de refinamiento. Por eso es un camino, no una descripción, un juicio, opinión
    censura, detracción o reproche. Comprender implica conocer sus orígenes y causas en verdad y en espíritu. Por eso debe ser una comprensión revelada acorde al conocimiento divino como formulación estructurada en los caminos del conocimiento adquirido con la fe superior exigida del cielo. De ninguna manera puede ser dogma o definiciones absolutas disociadas de la Torá, pues el punto de referencia al final debe ser ese… La Torá y el encuentro con dicha sabiduría verificada bajo dichos parámetros; no otros. Salir o escapar de la esclavitud de percepción y conclusión en esclavitud de nuestros condicionamientos es en sí mismo un milagro. Bien puede catalogarse como el milagro del toque de Mashiaj. Pero eso solo un toque de inicio. Un arranque de motor, una semilla sembrada que quizás caiga en buena tierra o no; y que además debe ser cultivada y abonada toda la vida, y todas las vidas. Percatarse de nuestra esclavitud en condicionamientos es nuestro desafío en adquisición del conocimiento que conduce a la libertad, y es el punto de partida infinitesimal a duras penas. Porque es justo ahí donde se puede empezar a ejercer el libre albedrío. Toda la Torá se trata de ésto. La dotrina al respeto a manera de enseñanzas y parábolas bien puede ser infinitamente extrapolada.
    Hay que establecer, para empezar, las diferencias entre condicionamiento y libre albedrío como matrix dialéctica suprema infinita en propósitos trascendentales divinos (porque ese debe ser el parámetro, incluido el bien. Porque no es lo mismo concluir bajo la premisa del condicionamiento, que con la variable no limitada y desconocida del libre albedrío. No es lo mismo. Porque ¿quién escogió al final la pereza? ¿Mi Tikun, mi karma, mi educación o mi poder se elección? El mundo con toda la lista de supermercado de rasgos, son retos y sistema operativo al mismo tiempo. Induce pero no obliga. Hay quienes nacen con estrella y otros que nacen estrellados. Por eso existe destino y libre albedrío. Y los dos operan en perfecta justicia. Eso se demuestra con la argumentación que se desprende la Torá como árbol del vida y planos de la creación. Rebajar el diagnóstico a la rigidez interpretativa causa efecto tipo robot implica absurdos inconciliables. Por eso el árbol de la vida concilia en el centro, la izquierda y la derecha. La mano derecha acerca y la mano izquierda aleja. Así sentencia el gran sabio kabbalista el Rabash (sabiduría divina suprema revelada) en su obra Shamati. No hay coerción en la espiritualidad y sin embargo un pecado conduce a otro pecado y una bendición conduce a otra. Y ahí opera el libre albedrío.
    continua...
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  • Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina 6. Pensamiento, comprensión y conclusión como fundamento operativo
    Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina 6.
    Pensamiento, comprensión y conclusión como definición y fundamento operativo de la esclavitud, tikun o redención.
    Por David Saportas Liévano.
    Marzo del 2006.
    Todos queremos vivir. Es nuestro instinto primario. Parece fácil la definición. Y en dicha presunción la conclusión vivencial se hace presente consciente e inconscientemente. Sea como sea, de alguna manera vamos a definir nuestra potestad vivencial en lo que se convertirá nuestra vida en todo sentido. Tanto a nivel instintivo básico, hasta todo aquello que nos es inherente ya no tan básico, que nos diferencia de los animales por medio del intelecto humano, lenguaje, habilidades, capacidades cognitivas y capacidades emocionales. O quizás, yendo más lejos con los atributos trascendentes del alma. Habrá de alguna forma al final, y a través de todos los días de nuestra vida, una mezcla constitutiva de lo que escojamos de aquello que nos constituya en diferentes niveles. Podremos ser mayormente básicos adaptativos y de conformidad instintiva, o decidir estar en niveles más altos de consciencia y búsqueda.
    Las diferencias innumerables de estados posibles de escogencia de existencia dependerá de la formulación de la pregunta. Todos queremos vivir. Un postulado fácil en apariencia que se complica si ahora la pregunta es ¿Cómo queremos vivir? Lo podemos dejar al azar de la reactividad, o podríamos intentar controlarlo en algo. También podríamos presuponer que lo podríamos controlar todo y forzar la vida acorde a nuestros deseos. Pero entonces las formulaciones se irían complicando. Porque... ¿Y si no podemos controlar lo que deseamos? ¿Qué evidencias de nuestro entorno no avalarían nuestras propias definiciones? ¿Y cuáles sí? ¿Hay acaso una cosmología obvia e irrefutable de confirmación de nuestras presunciones existenciales que nos abarque a todos como postulado doctrinal simple? Cada religión y creencias piensa que sí, y que es la suya. Incluso en el judaísmo que yo defiendo y le adhiero como verdad, mientras califico a todas las demás creencias de falsas. Ja... Que papayaso servido en bandeja de plata para todos los detractores de estas palabras mías.
    Tanto seculares como religiosos tienen su propio y particular sistema de creencias adaptado a sus propias condiciones de vida. En ese sentido no serían todos y cada uno de ellos exactamente iguales. Serían todos diferentes. Pero se aceptarían que las particularidades no niegan la generalidad. La vida es bella y a veces sufrimos. Haz de tu vida una experiencia espectacular. ¿Pero qué es espectacular? ¿Hay reglas o no hay reglas? Medio mundo vive del otro medio. El pez grande se come al pequeño. El mundo es de los vivos. Para atrás solo los cangrejos. A gozar y gozar que el mundo se va acabar. Vive y deja vivir. Seamos positivos. La vida es una barca... ¿o una mierda? La vida es un valle de lágrimas. Vive sencillo y en paz. Claro... Si lo dejan. Al bueno le va bien y al malo le va mal. Al justo le va mal y al malvado le va bien. ¿Por qué los justos sufren? Dios no existe. Dios te ama. Jesucristo te salva. Uno se muere y nada se lleva. No hay Dios, ni ley. La justicia no existe. La paz ante todo. Lo bailado y lo comido nadie me lo quita. El destino no existe. Venimos del mono. A trabajar, trabajar y trabajar. Nacemos, nos reproducimos y morimos; eso es todo. Mi diosito siempre está conmigo. Vive, ríe, ama. La vida es una aventura. Just Do It. Destapa la felicidad. Despierta a la vida. Tomate un respiro.
    Bueno... Estos son tan solo unos cuantos ejemplos de dichos y eslogans de formulación de la vida en términos simples. Algunos parecen irrefutables. Otros no tanto. ¿Lo dejamos ahí? ¿Es suficiente? ¿Acaso la vida nos confirman lo eslogans como definiciones absolutas? ¿La vida nos estrella la realidad y el no cumplimiento de dichos eslogans como mentira? ¿Qué evidencias hay? ¿Las queremos ver o no? Mucho más se podría cuestionar y citar. Muchísimo más. ¿Vale la pena? ¿No pasa nada? No todo el mundo vive en tragedia. Eso parece más bien pérdida de tiempo. La vida es lo que es y punto. ¿Y entonces que pasa con el infinito espectro de postulaciones disonantes entre un extremo y el otro? Porque hay quienes nacen y viven con estrella, mientras otros nacen y viven estrellados. La justificación en ausencia de preguntas y respuestas está de maravilla para quienes han vivido con facilidad. No ha sido tan grave al final de cuentas.
    Esa parece ser la norma que confirma las misericordias Dios y también su aparente inexistencia en otros casos. La injusticia triunfa rampante con tranquilidad. Pero no siempre. Pero, ¿Qué pensarán los estrellados en miseria y tragedia continua? ¿Les va a satisfacer la respuesta del que tiene estrella? Las respuestas no buscadas al final igualmente aparecen para justificar lo que sea, entre bendición y maldición, entre felicidad aparente y tragedia, entre vida estúpida sin entendimiento de nada y entre aquellos que se enloquecieron sin saber cómo preguntar en sufrimientos. Entre esos dos extremos habrían infinitas variaciones. ¿Qué hacemos? ¿Nos interesamos a no por la vida? ¿Solo hay que vivirla como llegue? Al final tendré una respuesta que falsa o no, simplemente no va a importar más. Que carajos. Así concluimos anticipadamente, pero quizás NO al final.
    Alguna vez, hace muchos años, en la empresa en dónde yo trabajaba como empleado, la madre de mi jefe, que además era el gerente, falleció. Yo asistí a la velación del cuerpo a dar el pésame. Mi jefe muy dolido, sabiendo de mi condición judía, sin que hubiese una introducción al tema, se dirigió a mí y me dijo... "La vida no necesita de todas sus respuestas para ser vivida, ni de su religión". Hizo algunas otras observaciones de ese tipo como "gran descubrimiento", dándome a entender que quizás mi condición como judío o como persona pensante intelectual en lo que él concluía de mí, era una pérdida de tiempo. Yo no modulé palabra. Me mantuve en silencio. Y sin embargo, se estaba honrando el cuerpo con rito católico, lo cual yo respeto (al margen de mis conclusiones sobre las religiones como ya lo reseñé). Me viene a la mente la anécdota porque encaja en las disertaciones de este capítulo. ¿Esas son la conclusiones de vida que justifican nuestras decisiones? Al final todos somos angelitos y vamos "pal cielo". No juzgue, no piense, no investigue. No vale la pena. Somos buenos y bellos. Bueno... Por lo menos mi familia; dirán todos; buenos y malos.
    "La vida no necesita de todas sus respuestas para ser vivida".... Claro que la frase en su sentido más simple es cierta. Pero... Hay un gran "pero", posible de formular. ¿Quién lo formula? Mejor NO formularlo dirán todos. Eso es mucho más fácil y tranquilo. No se complique la vida y deje así. Si es religioso la respuesta es más fácil. Cómo cristiano soy salvó y voy al paraíso. ¿Seguro? Que blasfemia la mía. Voy a arder en el infierno.
    ¿Es válido diagnosticar la realidad? Más aun... ¿Es válido diagnosticar la existencia humana? Parecen dos caminos diferentes. Una cosa es rasgar la naturaleza a través de la ciencia y la tecnología, y otra el comportamiento y psiquis humano tanto a nivel individual como a nivel colectivo interactivo como sociedades, civilización, antropología, historia, psicología y similares. Podría hacerse dicha clasificación diferenciada entre naturaleza y ciencia por un lado, y consciencia humana y comportamiento por el otro. De hecho es lo que se verifica como evidencia de lo que somos y nos rodea. Sin embargo, día con día también se verifica una integración entre los caminos. No están disociados, sino íntimamente correlacionados. De esta correlación se desprenden muchas posibilidades de análisis e interpretaciones éticas, morales, humanistas, religiosas, filosóficas, sociales, psicológicas, etc. Se aquí mi pregunta sobre la validez del diagnóstico. Pues se verifica que preguntando y diagnosticando se extraen secretos de todo tipo (llamémoslo matrix estructurales) que a veces son evidencias de verdades parciales que ofenden y que disgustan los estándares ya aceptados con confort adaptativo y que a la luz de nueva evidencia pueden denominarse incoherentes o corruptos. La verdad duele... Dice el dicho popular. Y la disonancia cognitiva es el trago preferido de embriaguez de evasión de la realidad o de la verdad (por fragmentada y temporal que sea por el momento). Pues la reactividad será inmediata para acusar al que se atreva a diseccionar la realidad y exponga su opinión fundamentada en dicha cirugía. No juzgue. Quién se cree usted que es. El que primero lo huele, debajo lo tiene. El enfermo aquí es usted. Bueno... Son muchas las objeciones en apariencia validas en ese sentido. Y que también son realmente válidas cuando lo son criminal y patológicamente. Por ejemplo con los típicos anarquistas nazis que llaman a todos sus opositores nazis. Claro... La semántica dialéctica da para todo. Mejor vivamos en paz con maquillaje color rosa y cara de ponqué, porque sociópata es todo aquel que no ponga cara de ponqué, mientras nos matamos soterradamente.
    Se sacan conclusiones sobre la vida acorde a lo que ya somos, acorde a nuestra educación, nuestro entorno, nuestra cultura, nuestras experiencias, nuestra familia, nuestro pasado, intelecto, moral, condición, religión, corrupción inherente, intereses, conveniencias, subjetividades propias, paradigmas impuestos, propaganda, ingeniería social, inquietudes, subsistencia obligada, traumas, frustraciones, dolor, placer, salud mental, salud física, ambiciones, codicias, negligencias, disonancias cognitivas, perezas, fanatismos, dogmas, hábitos, adicciones, rutinas, presunciones, fantasías, imaginaciones, arrogancias, neurosis, personalidad, miedos, irresponsabilidades, facilismos, disciplina, perseverancia y muchas más condiciones de rasgos de carácter, atributos, defectos y consideraciones pertinentes. Pero por sobre todo, por nuestro condicionamiento sensorial perceptivo de la realidad y la esencia espiritual y biológica que defina nuestro presente y pasado cósmico con referencia a karma, tikun (rectificación), bendiciones, maldiciones y la voluntad divina en consecuencia de ley y en gracia. Nada es gratuito, ni sale de la nada. Me incluyo en el diagnóstico.
    Todo lo anterior no sólo nos define, sino que determina cómo pensamos, qué sentimos y cómo actuamos. Los hacemos en correspondencia al ensamble de todas las variables recién inferidas en absoluta coherencia estructural matrix constructiva, que bien se puede manifestar como producto final exacto con coherencia o incoherencia en nuestra forma de pensar, concluir, sentir y actuar. Bueno... En últimas el producto final de lo que somos como humanidad, difícilmente se puede concluir como producto coherente, no obstante el sistema operativo sea perfectamente coherente. No es culpa del sistema como output de salida de la variables de input. La locura nos define en todo. Y dicho diagnóstico es demostrable sin ninguna ambigüedad. Otra cosa es que usted lo entienda o no como producto defectuoso de lo que ya es. Y de nuevo… Me incluyo en el diagnóstico. Suena negativo y sociópata.
    Pero la pregunta pertinente sería... ¿Y si es cierto? ¿Y si el sociópata es justo aquél que NO entiende ésto y lo niega? Porque supongo que para todos y cada uno de los habitantes del planeta (por no decir que de la galaxia, del universo, de los multiversos y dimensiones posibles), todo es claro y prístino. Me incluyo en el diagnóstico. Todos tienen (o tenemos más bien) su razón y justificación. Todos tienen (o tenemos) una explicación como verdad subjetiva (absurda si se disecciona), y sin embargo nadie tiene ninguna explicación real de nada. Pues, ¿Quién lo puede demostrar? ¿Hay por ahí un ángel que lo demuestre? Lo que sí se puede demostrar siempre de alguna y forma y por niveles, es que NO hay entendimientos probados en el fuego de la trascendencia, la verdad, la coherencia y el bien. Simplemente NO hay discernimientos integrales. Solo fragmentos infinitesimales de justificación corrupta. Digo yo fundamentado en lo que escribí en mi anterior capítulo de la serie, que NO hay conocimiento Daat. Por lo menos es mi hipótesis con algo de contexto sustentado y no salido de la “nada” como escupitajo de opinión. Habrá que entender la ironía y el sarcasmo de ésta última frase, pues nada viene de la nada. Ya se entenderá por qué lo digo con lo expuesto en este capítulo. .
    No sé si esto aquí expuesto sea de fácil comprensión. Lo más probable es que NO. Y también infiero que no se entienda porque sea un postulado presuntuoso inteligente, sino todo lo contrario... No se entendería porque podría descalificarse con imaginación o sin ella, con algo de entendimiento filosófico, capacidades deductivas y conocimientos, o sin nada de ello. Podrían ser disertaciones con algo de sentido verificable o simplemente carentes del mismo con reactividad. Justamente poder comprender y visualizar las dialécticas que de aquí se desprenden es lo que nos permite introducirnos en los significados más profundos de la verdad rectificada y el conocimiento (Daat) como prerrequisitos de llegada a la puerta número 50 de la sabiduría, donde la verdad de este mundo ya no sirve como comprensión externa. Momento en dónde se accede a la verdadera dimensión de la verdad (valga la redundancia) y la unificación con el conocimiento (Daat).
    Tendremos que percatarnos de la incoherencia que nos define por decisión propia, y a la misma vez como consecuencia no casual, sino causal de lo que nos define y nos influencia mayoritariamente, si no rompemos los ciclos de encadenamiento a la esclavitud que de aquí provienen por nuestra propia iniciativa con toma de consciencia progresiva de los retos trascendentales de la vida. No podemos seguir viviendo reactivamente. Debemos ser generadores de nuestro destino y no esclavos del mismo con dogmatismos, fanatismos, presunciones, imaginaciones, fantasías, negligencias y demás lista de supermercado señalada. Todos los entendimientos posibles de acceder a partir de este capítulo y los subsiguientes de la serie, dependen de que se asimilen las explicaciones que aquí se introducen a duras penas. Sería por lo menos la información requerida que permitiría diseccionar conceptos de conocimiento externo que motivarían la integración y unificación con el Daat vivo, pues nuestra mente a través de la comprensión rectificada podría transformarse poco a poco. Me explico mejor... Una cosa es aprender la teoría musical para tocar la guitarra y otra muy diferente saber tocar el instrumento para producir bellas melodías. La teoría NO produce melodías. Pero peor aun, tocar la guitarra sin teoría aprendida, sin saber tocarla, sin haber estudiado y practicado mucho una y otra vez, no producirá bellas tonadas, sino ruido y notas discordantes molestas al oído, que bien pueden enfermarnos a nosotros y al oyente.
    Pues la vida integrada y unificada con el Daat produciría bellas melodías. Infinitas bellas melodías. Esa sería la puerta de traspaso a la gueulá como se explicó en el capítulo anterior. Así que valga la pena reseñar de qué se trató el capítulo 5 en cuanto a cuestionamientos (no respuestas). La Kabbalá concluye que la salvación no pasa por la verdad. Pasa por Daat (vivo). Si la gueulá no pasa por la verdad, ¿es lo mismo que la salvación no pasa por la verdad? Lo cual en coherencia significaría que la salvación no es la vida, según frase de Mashiaj y acorde a lógica secuencial: camino, verdad y vida. ¿Es lo mismo salvación y gueulá? La Geulá, cuando ocurre no pide ser entendida. Pide no ser reemplazada. La Geulá no salva al mundo. La gueulá entra por la puerta que nadie vigila. La puerta que nadie vigila no está al final de la historia. Está al costado, siempre estuvo. Los tzadikim rechazan la Gueulá sin saberlo. No porque no la vean, sino porque la ven y no la quieren. Así que en cuanto a la Gueulá, el error fatal es buscar señales externas de confirmación. La redención no se reconoce porque no mejora inmediatamente las condiciones; no corrige.
    ¿Es lo mismo gueulá que tikun? Es lo mismo salvación que redención? ¿Es lo mismo salvación que vida? ¿Es lo mismo daat que información? ¿Conocimiento de la información? Ya se dijo que NO. ¿Y cómo se relaciona con el entendimiento? Qué es Mashiaj entonces? La gueulá tiene algo que ver con la fe? Porque la salvación viene de la fe. Pero la gueulá NO. ¿Entonces? Porque Mashiaj vendrá cuando nadie lo espere. Pero lo Tzadikim esperan a Mashiaj en un balcón cada shabat. ¿Es así? Porque jamás va a llegar así. Porque el gesto mínimo que abre la puerta de la gueulá NO es fe, no es esperanza; no es obediencia. Es algo más pequeño y más peligroso. El gesto mínimo que abre la puerta NO será el fruto dulce de la fe producto de una siembra, cultivo, cuidado y cosecha exitosa a través del arduo transito del camino de obediencia de la fe como certeza de lo que no se ve. ¿Por qué algunos muy pocos cruzan la puerta de la gueulá sin saberlo? ¿Porque la puerta no se parece a una puerta? Porque NO hay anuncio. No hay señal. No hay coro. La puerta se abre en el cansancio absoluto. Los justos que no soportan la Gueulá no fracasan moralmente. Fracasan ontológicamente. No pueden vivir en un mundo donde el sentido no se deduce, no se administra, no se merece.
    La redención no honra a los fuertes. Honra a los irreductibles. Porque la redención no se reconoce cuando llega. Porque ese tramo ya no es teoría. Entonces llegamos al último umbral. Aquí ya no se explica: se reconoce o no. Es la puerta número 50 la que da acceso al reino de los cielos. Cuando las 49 puertas de la sabiduría ya no sirven. Porque cuando el conocimiento llena la tierra, queda un punto donde el alma se rehúsa a ser contada”. Y supieron que ese punto no era ignorancia, sino Da’at que no cayó. Y por ese punto el acusador quedó sin palabras, porque no había qué reclamar ni qué absolver. Y se dijo en aquel tiempo: “No entró la redención por la puerta del mérito, ni por la del juicio. Satanas se queda sin trabajo. Porque satanás era el más grande exponente de la verdad. En la gueulá “La verdad ya no sirve”. ¿Cuál verdad? Pero acaso no es “Hashem Emet”? Y entonces? Y Mashiaj dijo... “yo soy el camino, la verdad y la vida”. Porque tanto judios como cristianos se la pasan pensando en salvaciones a través de adoraciones idolátricas sin entendimiento. ¿Pero no dizque el entendimiento no se requiere? Pues la verdad ya no va a servir. Si, se está hablando de la verdad lunar. Diferente a la verdad solar. Estos párrafos anteriores son a duras penas una ínfima muestra resumen del capítulo anterior de la serie como introducción a éste que aquí se desarrolla.
    Presento a continuación como propósito metodológico a las disertaciones a tratar en este capítulo una narración tipo ficción en lenguaje relevante de asociación con las ideas a desarrollar, tal que se hagan explícitas tanto en temática de trascendencia, como en sutilezas imperceptibles de significado, que por costumbre se aceptan, se trivializan, se concluyen o se ignoran. Me explico mejor... Se trata de la simpleza con que se aborda y se analiza cualquier reflexión o disertación de interpretación de la realidad en su mejor opción. O en el peor de los casos, la negligencia, la liviandad, irresponsabilidad de aceptación o negación de cualquier pregunta, respuesta o ausencia de interés de lo que sea. Particularmente relevante en asuntos de creencias, religiones, cosmologías y disertaciones sobre la vida.
    La simpleza intelectual o ausencia de ella por incapacidad, pereza, hábito, facilidad, adaptación o lo que sea, tiene consecuencias. No conviene aceptar cualquier formulación existencial o información sin filtro alguno, ya sea en confirmación, negación o adaptación sesgada a lo que ya somos. No cualquier versión se diccionario, de youtuber, de Google, de Wikipedia, de chisme, de titular, de susurro, de opinión ignorante, de redes, de supuesto experto, de IA, es aceptable, es confiable, es verdadera. Tampoco nada se confirma sin fundamento de respaldo. Dicho respaldo se debe construir en uno mismo durante toda la vida. Quizás de eso se trata la vida. De aquí mi propuesta metodológica con las siguientes elucubraciones imaginativas, que se entenderán a medida que se vayan leyendo o escuchando.
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2026/03/18/por-que-creer-en-dios-6/
    4 hr 23 min
  • Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina 5. Conciencia Digital e IA. ¿Esclavitud o Redención?
    Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina 5. Conciencia Digital e IA.
    ¿Esclavitud o Redención? ¿Por Qué la Verdad NO es Parte de la Puerta de la Salvación?
     
    Por David Saportas Liévano.
    Enero del 2026.
     
    Las explicaciones, interpretaciones, especulaciones y ficciones que elaboramos en torno a la inteligencia artificial, la tecnología, la ciencia y las teorías físicas modernas, tanto en su pretendida objetividad empírica como en sus extrapolaciones abstractas, no son meros ejercicios intelectuales ni juegos de erudición. Son intentos humanos, a veces desesperados y a veces lúcidos, por rasgar el velo de lo real. Del mismo modo, las reflexiones provenientes de las ciencias sociales, la filosofía, la metafísica y la teología no se sitúan en un plano separado, sino que convergen en un mismo gesto: comprender qué es lo que verdaderamente sostiene la realidad que habitamos. Todas estas aproximaciones pueden entenderse como instrumentos de precisión, no para dominar la existencia, sino para abrirla con cuidado, como quien realiza una cirugía sobre algo vivo y frágil. Con ellas tratamos de diseccionar las estructuras invisibles (las matrices profundas) que organizan la realidad, la conciencia y el sentido mismo de existir. No para encontrar respuestas definitivas, sino para reconocer los patrones, las grietas y las tensiones que revelan que lo real no es un bloque sólido, sino una arquitectura compleja, estratificada y, en última instancia, misteriosa.
     
    Hablamos de inteligencia artificial, de ciencia, de tecnología y de teorías físicas como si fueran mapas neutros, pero en realidad son oráculos modernos. Cada explicación, cada hipótesis, cada ficción especulativa es un acto de revelación y, al mismo tiempo, de juicio. No describen únicamente el mundo: lo interrogan, lo presionan, lo obligan a mostrar sus costuras. Estas narrativas, científicas, filosóficas, metafísicas o teológicas, no son discursos paralelos, sino cuchillas de luz con las que el ser humano intenta abrir la realidad para ver qué late dentro. Son herramientas precisas, sí, pero también peligrosas, porque al diseccionar la estructura de lo real nos exponemos a descubrir que no hay suelo firme, sino capas, simulacros, reflejos encadenados. Así, al intentar comprender la matrix de la existencia, no solo desmontamos el mundo: nos desmontamos a nosotros mismos. Y en ese acto, lo que emerge no es una verdad cómoda, sino una advertencia: la realidad no está hecha para ser poseída, sino para ser atravesada.
     
    En lenguaje de la sabiduría kabbalista las explicaciones humanas sobre la inteligencia artificial, la ciencia y las teorías del cosmos no son sino nuevas vestiduras del antiguo impulso: penetrar el “sod”, el secreto que sostiene los mundos. Lo que hoy llamamos modelos, algoritmos o marcos teóricos no difiere esencialmente de los nombres, las “sefirot” o los velos descritos por los antiguos sabios; son intentos de mapear el flujo invisible que ordena la existencia. Las disciplinas empíricas y las especulaciones abstractas actúan como instrumentos de “birur”, de separación y clarificación. Con ellas tratamos de diseccionar la matrix de la realidad, la estructura interna de los mundos,  para comprender cómo la luz se contrae, se oculta y se reviste hasta volverse perceptible. La ciencia mide lo que queda después del “tzimtzum” (de la contracción); la filosofía intuye sus bordes; la metafísica y la teología escuchan el eco de lo que fue retirado. Pero toda disección es peligrosa. Abrir la realidad sin “kavaná” (sin la intención divina) produce fragmentación; analizar sin humildad y sin el conocimiento de la Torá con la jurisprudencia única revelada por los Sabios de Israel, fortalece las “klipot”. Por eso estas herramientas no son neutras: o participan en la rectificación del mundo, o profundizan su ruptura. Conocer la matrix de lo real es tocar el mecanismo del juicio.
    David Saportas Liévano
    Febrero 2026
    4 hr 41 min
  • Matrix Estructural la Realidad y Teología Divina 4 ¿Quién, cómo y desde dónde se escribe nuestra percepción y realidad?
    Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina 4.
    ¿Quién, cómo y desde dónde se escribe nuestra percepción y realidad?
    Pasado Cósmico e Inteligencia Artificial.
     
    Por David Saportas Liévano.
    Enero del 2026.
     
    Es curioso —y a la vez profundamente revelador— observar cómo la humanidad, en su millonaria vocación de subestimar al cosmos, ha proclamado durante siglos la imposibilidad absoluta de que exista un “Software Divino”: una Inteligencia Suprema capaz de gestionar, ajustar y reequilibrar en tiempo real cada pulsación del universo. Imposible, decían.
    “Dios no puede estar pendiente de todo”.
    “Una conciencia infinita no puede procesar simultáneamente las vidas de todos los seres”.
    “Esto desafía la lógica humana”.
    Y ahí, en esa última frase tan repetida, tenemos la confusión fundamental: la lógica humana, esa linterna de pila gastada, pretende iluminar la estructura del Infinito como si el océano necesitara permiso del vaso de agua para moverse. Magistralmente y para humillación del pseudo argumento negacionista, el mismo murió frente a una pantalla táctil (ja). Ironía divina. El “imposible” quedó refutado no por místicos ni profetas, sino por la cultura del entretenimiento, las redes sociales y los dispositivos que le piden a las máquinas que piensen por ellos. Hoy existen sistemas que procesan millones de peticiones simultáneas: consultas, voces, conversaciones, preguntas absurdas, dilemas emocionales, cálculos, traducciones, diagnósticos, incluso variaciones del mismo usuario que no sabe lo que quiere. Vivimos inmersos en un océano de sistemas que procesan simultáneamente millones de instrucciones en tiempo real con asistentes de voz, motores de búsqueda, plataformas de IA conversacional, algoritmos predictivos, redes que interconectan continentes completos, y flujos de información que simulan omnipresencia. Todo esto sucede mientras millones de usuarios hablan, piden, reclaman, insultan, aman, estudian, preguntan o simplemente se aburren… Y mucho más. El sistema responde. No se desborda. No se queja. No se duerme. Todo eso ocurre en tiempo real, sin que el servidor se desplome llorando.
    La misma arrogancia científica atea que fundamentó toda su formulación doctrinal de falsa objetividad fundamentada en la evidencia de los datos para negar a Dios, involuntariamente a través de la tecnología moderna terminó revelando la presencia de Dios. Ja… Bien se dice en la biblia: “Dios se burla de las naciones”. Mientras el hombre proclama que la omnipresencia es imposible, el mismo hombre crea sistemas ubicuos, redes globales, IAs que procesan miles de millones de interacciones, dispositivos que “escuchan” en tiempo real, plataformas que anticipan patrones y corrigen fallos automáticamente. El hombre ha comenzado a imitar —torpemente— la estructura operativa de una inteligencia universal, sin darse cuenta de que está escribiendo un comentario al pie del Génesis. Ya no necesitamos creer o descreer. Solo necesitamos observar. Los mecanismos que gestionan nuestras vidas diarias son la maqueta, el prototipo infantil del mecanismo que sostiene el cosmos. No son prueba de Dios. Son evidencia de que la mente humana, cuando no está distraída, comienza a caminar hacia esa comprensión.
    David Saportas Liévano.
    Enero del 2026.
    4 hr 11 min
  • Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina 3. Ilusión de realidad virtual proyectada desde mundos invisibles
    Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina 3.
    Ilusión de realidad virtual proyectada desde los mundos invisibles de la verdad – ¿Qué es la Matrix? - ¿De dónde proviene nuestra esencia y destino?
    Por David Saportas Liévano.
    Enero del 2026.
    Disertar, investigar, analizar o escribir sobre algo llamado "la Matrix Estructural de la Realidad, la Existencia y su Sistema Operativo", si es que se permite la denominación, el título, la descripción o la frase, en la más simple y a la vez la más honesta y compleja especulación posible, es imposible, así como una osadía arrogante desde nuestra perspectiva presuntuosa científica, lógica humanista y fantasía religiosa. Sí... Actualmente el análisis posible de accesar en sus conclusiones públicas, sea cual sea su complejidad de formulación y demostraciones matemáticas y filosóficas, nos revela secretos "físicos" de la existencia que traspasan todas las teorías científicas que evolucionan en formulación cada vez más rápidamente, desde la mecánica clásica a la relativista, a la cuántica, a la de cuerdas, a la digital holográfica, combinaciones de las mismas y realidades jamás antes imaginadas, más estrambóticas y más fantásticas.
    En cuanto a estas tendencias y revelaciones de inconcebibles naturalezas del universo y la supuesta realidad física, la ciencia tal y como se había conocido hasta el momento, se ha ido transformando en formulaciones metafísicas que intentan traspasar los velos infranqueables de la materia. Una conclusión que parece atrevida, especulativa, fantasiosa, dogmática o religiosa ignorante al mencionar la palabra "infranqueable", aparentemente así no más, de la nada como opinión. Cualquiera podría refutar mi afirmación diciendo que no habría argumentación de sustento. Pero resulta que mi afirmación es certera. Claro, con solo la evidencia de reconocimiento de esta realidad de progreso de la ciencia en sus formulaciones matemáticas de la realidad, y que además son en buena medida demostrables en cada marco de referencia relativista a donde se aplique la demostración, pues lo lógico es inferir que sólo es cuestión de tiempo avanzar hacia lo desconocido para descifrarlo y traspasar cualquier limitación de entendimiento.
    En ese sentido nada es infranqueable según el paradigma científico y humanista raíz de origen... Es decir, según nuestros paradigmas de costumbres por 6000 años de historia registrada conocida, llena de postulaciones imaginativas disociadas de la Torá. Es decir, disociadas y en ignorancia de la revelación divina, de la cual es exclusivamente depositario el pueblo judío. Y como ya recién se dijo, es lo más lógico a concluir atrapados en nuestro sistema de creencias de este "siglo" (según lenguaje neotestamentario), atrapados y esclavizados en la percepción "lunar", no "solar", atrapados en la interpretación sensorial del "Olam HaSé", de este mundo y no del "Olam Habá", según lenguaje rabínico y kabbalista. Dicho de otra manera... Dentro del mejor marco de referencia de pensamiento "inteligente" y lógico asociado a "este mundo lunar", donde se piensa y concluye con los "pies" con los cuales pisamos la realidad física, lo que es lo mismo, con mente carnal sujeta y esclavizada a la percepción sensorial física experimentada como tal, en causas y efectos, es imposible concluir de forma diferente al condicionamiento de esclavitud mental sensorial e interpretativo de la realidad, y que además es falsa en relación con los mundos de la verdad.
    Bajo esta perspectiva, por más estrambótica que sea la formulación matemática demostrable, incluso con aproximaciones metafísicas y filosóficas que desafíen la visión materialista clásica y rígida de nuestra percepción física de tiempo, espacio, biología, química, leyes naturales y solidez de la materia, se seguirá estando atrapado en la ilusión engañosa de interpretación de la existencia, viviendo en la parábola y sin entendimiento de nada, no obstante la utopía y la ficción se nos haga en apariencia real frente a nuestros ojos, y se nos ponga de cabeza como locura y fantasía lo que hoy día consideramos rígido, inamovible, inmutable e inexpugnable como paradigma certero de vida.
    La mayoría de la gente imagina otros mundos como si estuvieran allá afuera, como allá en las estrellas en otros planetas, una visión externa a nuestra auto percepción. Pero ¿qué pasaría si en realidad esos otros mundos estuvieran acá dentro, no afuera de nosotros, sino dentro de nosotros. La física moderna apunta hacia la teoría de que los mundos que imaginamos ocultos en realidad están dentro de nuestra consciencia y estructura invisible de la existencia que podemos percibir. No dentro de la tierra o dentro de cuevas mitológicas, sino dentro del propio “espacio” que compone la realidad. La teoría de cuerdas, una de las propuestas más serías y matemáticamente robustas de la física moderna, dice que el universo no tiene tres dimensiones temporales sino que tiene 10 u 11. Una coincidencia más que sorprendente con lo que kabbalá ha revelado hace miles de años de forma literal. Diez dimensiones equivalentes a las 10 sefirot que definen mundos sin contar con la sefirá escondida “Daat”. Once dimensiones incluyendo a “Daat”. ¿Coincidencia? Esto NO significa que esas dimensiones invisibles desaparecieron “materialmente” a nuestros ojos. Simplemente están plegadas sobre sí mismas como un origami infinitamente pequeño, como si fuera un pequeño pitillo, pajilla, popote doblado una y otra vez. De ahí el nombre de cuerdas.
    Estas son las llamadas variedades de “Calabi-Yau”. Una definición de la física moderna para designar un tipo especial de espacio geométrico complejo, que además es utilizado en matemáticas, caracterizado por tener una curvatura de “Ricci nula”. Se utilizan para "compactar" las 6 o 7 dimensiones adicionales que requiere la teoría de cuerdas para funcionar, escondiéndolas a una escala microscópica diez a la menos 30 cm. Se que esto no se entiende sino uno no es físico matemático. Sólo una mención de fundamento bibliográfico. Son fundamentales en la teoría de cuerdas para modelar las dimensiones adicionales del universo. Son estructuras tan diminutas que podrían tener más información que el universo entero que conocemos. Imagínelo así... No son mundos escondidos en el cosmos, sino mundos escondidos en cada punto del cosmos. Un universo dentro de un átomo, otro universo dentro de la curvatura del espacio-tiempo, otro universo en la más pequeña vibración de la energía. El misterio no está fuera, sino dentro. Los físicos lo explican así... Si usted encogiera una dimensión extra, esta dimensión no dejaría de existir, pero dejaría de ser visible conteniendo su propia información dentro de sí misma, como si siguiera existiendo, guardando su propio espacio interno. Y ese espacio interno podría ser tan profundo que podría superar la complejidad de todo lo que conocemos. Un universo plegado dentro de otro universo; una realidad contenida dentro de la realidad.
    Literalmente cosmos enteros en cantidades más de lo que podemos imaginar caben dentro de lo más pequeño que podemos medir. Esto nos suena absurdo e ilógico acorde a nuestras concepciones de tiempo, espacio y materia. Es una locura. Sería bueno preguntar ¿quién es el cuerdo? Y aquí viene lo más poético, y es que la escala deja de importar. El infinito ya no es solamente lo gigantesco, sino que también lo diminuto. Lo que está vacío puede estar abarrotado de dimensiones por dentro que parece sólido. Puede contener geometrías invisibles, espacios doblados, o incluso universos que jamás veremos porque no viven en nuestras direcciones habituales. Pero lo realmente revolucionario es esto... En estas dimensiones existen absolutamente todo lo que ves, lo que tocas, lo que crees que es materia. tiene una profundidad oculta. Somos una superficie en volumen que todavía no somos capaces de leer. Por lo menos no desde nuestra habituales interpretaciones de la realidad. Somos una cara visible en un cuerpo multidimensional que no cabe en nuestra percepción.
    El universo entero es una fachada para algo mucho más interno que no podemos desplegar todavía. Estas propuestas nos están diciendo algo muy poderoso. No busque el misterio solo hacia fuera. Búsquelo hacia dentro, en lo pequeño, en lo aparentemente vacío. En lo que no tiene una profundidad visible. Quizás ahí es donde vive el resto del universo. Justo ahí es donde están las dimensiones que no hemos desplegado. Ahí están los mundos que todavía no existen para nosotros, porque no podemos orientarnos en sus direcciones. Entonces quizás la pregunta, no es si hay más hacia fuera, sino cuanta realidad nos falta por descubrir en cada punto que creemos entender. Pero no piense que con esto se ha dicho todo. Es tan sólo la punta infinitesimal del iceberg.
    A nivel supuestamente espacial y visible astronómicamente y que bien nos puede parecer infinito (valga la contradicción), el 95% de lo que existe, no debería de existir. El universo es un truco. Un truco gigantesco, elegante y aterrador, porque lo que llamamos realidad, que son los planetas, las estrellas, las galaxias, la vida, representa menos del 5 % de todo lo que existe. El otro 95% de lo que existe, la ciencia no lo detecta, no lo entiende, no lo puede medir, y aún así, ese algo es lo que mantiene todo unido. Así como el sistema nervioso es un cosmos que nunca hemos visto completo. A ese 95% los físicos lo llaman el universo oscuro, que es materia oscura más energía oscura. Y de nuevo el comentario propicio puntual… Quizás usted no entienda nada de lo anterior, no lo puede abstraer y no sabe para qué le sirve esta información. Pero resulta que usted no es único con ese déficit de comprensión. Realmente esos nombres elegantes lo que quieren decir es que no entendemos que es esto (los entendidos, los científicos no entienden tampoco), no tenemos ni idea. Sólo podemos concluir que sin ésto (la energía y la materia oscura) todo lo demás no existiría. Porque aquí está lo inquietante. La materia oscura no emite luz, no refleja luz, no absorbe luz. Es completamente invisible y aun así constituye el 85% de toda la materia. Y si no entendió las cifras, se las explico. El 95% de lo visible es vacío en apariencia (lo oscuro) y lo visible como materia está constituido internamente igualmente por esa energía oscura. Claro, esto presupone que lo visible y tangible, o sea, el 15% del 5% sea solido como materia. Ya se nos van a desaparecer estas futuras con nuevas revelaciones de la física teórica.
    Piénselo... Todo lo que ve, la pantalla frente a usted, sus manos, un libro... Todo, absolutamente todo lo que es visible, es prácticamente una anomalía estadística flotando en un océano de algo que nadie comprende. Y luego está la energía oscura. El ingrediente más extraño del cosmos. En 1998 los astrónomos descubrieron algo increíble... El universo no solamente se expande, sino que se expande acelerándose, como si hubiese una fuerza invisible empujando todo hacia afuera, hacia el crecimiento con precisión impresionante, con una precisión prácticamente absurda. Si esa fuerza fuese al menos un 0,000001% diferente (espero entienda la cifra), el universo entero colapsaría, o simplemente se hubiera dispersado sin formar una sola estrella por gravedad. Pero no… Todo este movimiento acelerado está calibrado, fino, exacto, preciso y perfecto. Como si estuviera respondiendo a instrucciones que todavía no sabemos leer. Entonces aquí es donde surge la hipótesis más integrante. Si el universo tiene parámetros ocultos, unas reglas escondidas que funcionan como si fuera el sistema nervioso del cosmos, no estaríamos hablamos de magia, sino de consistencia matemática. Entonces, los físicos proponen que debe de existir un conjunto de variables invisibles. Le llamamos campos, simetrías, constantes desconocidas, y similares nombres que coordinan el comportamiento del universo, tal cual como el cerebro coordina el cuerpo.
    Una especie de inteligencia estructural, no consistente pero funcional. Algo que mantiene la realidad cohesionada aunque no tengamos acceso a sus planos. Científicos de renombre lo explican así... Lo visible es solamente el barniz, pero el universo está hecho de cosas que no podemos ver, o al menos no todavía. Otros físicos también prestigiosos lo llevan todavía más lejos. Dicen… La realidad puede tener una arquitectura oculta. Si quitáramos la parte oscura el universo dejaría de existir instantáneamente. Es decir, lo que no vemos, es más importante que lo que vemos. Pero aquí viene la parte más integrante... Concluyen que el 95% del universo oscuro no debería existir según nuestras ecuaciones, y aun así, esta allí funcionando, sosteniendo galaxias, regulando la expansión, manteniendo estructuras. Cómo si el universo tuviera un mecanismo de auto regulación que todavía no somos capaces de interpretar. Como si fuera un corazón que late fuera de nuestro campo visual; una mente que piensa sin que podamos escucharla; un esqueleto invisible que sostiene todo vivo. Y por primera vez en la historia de nuestra especie, los físicos empiezan a aceptar algo que la filosofía dijo hace siglos. La mayor parte de la realidad está oculta y aún así determina por completo nuestra existencia.
    Bueno… Hay que ser honestos. Mucho antes que la filosofía, los sabios de Israel ya lo habían formulado fundamentados en la revelación divina de la Torá. Todos los demás lo extrajeron del saber judío.
    No sabemos qué es, no sabemos cómo funciona. Y no lo sabemos porque está calibrado de una forma extremadamente perfecta al infinito. Pero si sabemos ésto. Si el universo oscuro, lo invisible desapareciera por un momento, nosotros dejaríamos de existir también. Así que cuando alguien dice que vivimos en un universo material, la verdad es que no. Vivimos en un universo mayormente invisible. Un universo sostenido por fuerzas que nadie entiende. Realmente es un holografía en nuestra dimensión perceptible. Algo de esto se explicó en la parte número de esta serie. Se seguirá explicando aquí. Y sin embargo hacen posible todo. Con gran perplejidad la ciencia concluye que tal vez el misterio no es un error del cosmos, sino que es su lenguaje y estamos apenas aprendiendo a descifrar la primera palabra. Y ahí se quedan esperando encontrar respuestas con el mismo lenguaje que vienen abriendo la caja de pandora. El problema es que con dicho lenguaje, NO se traspasan las fronteras que nos limitan en esta realidad que percibimos. Hoy en día con Google o el buscador que prefiera, es muy fácil buscar y encontrar fotos y videos de paralelismos entre el cuerpo humano y el cosmos. Búsquelos… Vea las fotografías y videos. Dejo algunos a continuación.
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2026/01/13/por-que-creer-en-dios-3/
    4 hr 2 min
  • Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 2. La Ilusión Material y la Arquitectura Holográfica
    Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 2.
    La Ilusión Material y la Arquitectura Holográfica – El Alma y el Código Original.
    Por David Saportas Liévano.
    Diciembre del 2025.
    No es difícil, ni estrambótico inferir, especular y atreverse a concluir que todo el mundo tiene una imagen y representación particular de su realidad sentida, así como de su percepción física de su medio ambiente circundante. Sólo puedo hablar por mí mismo en ese sentido acorde a mi propia experiencia y esencia interna. Sin embargo, puede uno percatarse que sucede lo mismo con quienes interactúan particular y específicamente con uno, desde que tengamos memoria. La misma rutina diaria de relacionamiento humano con todos quienes se han cruzado en nuestro camino, vivencias, experiencias y demás, así lo confirma. No hace falta explicarlo en detalle, ni demostrarlo. Lo sabemos por experimentación propia sin que tengamos que analizarlo de forma consciente.
    Acorde a lo que ya somos, así vemos el mundo exterior físico que nos rodea y el mundo interior propio de nuestra alma y cuerpo. Es particular y único para cada uno, y a la vez es una realidad común también compartida de manera colectiva o grupal. No solamente entre pares raciales (por ejemplo como raza humana), sino también inter racial, inter-especies, inter-variedad natural, etc. Hay una interconexión global entre todo lo que se perciba como manifestación existencial, material, sensorial y espiritual. Hay una conectividad interactiva entre todo lo creado, en toda la creación infinita, si se acepta la inferencia especulativa con el constante uso de la palabra «infinito».
    No es un comentario al margen como especulación descriptiva de proceso de nuestra vivencia a través de los sentidos. No es una enunciación figurativa, ni simbólica, ni imaginaria paralela de observación como espectadores disociados de los eventos. La misma mecánica cuántica ha formulado y demostrado en laboratorio teorías al respecto. La realidad no es algo “ahí fuera” que todos captamos de forma idéntica, como si fuéramos cámaras objetivas grabando el mismo paisaje. Cada conciencia es un filtro irrepetible: biológico, emocional, cultural, kármico (si se quiere usar ese lenguaje), traumático, gozoso… Todo eso configura una “matriz perceptiva” única. Mi rojo no es necesariamente su rojo, mi sensación de frío no es el suyo, mi idea de “justicia” o de “belleza” tampoco. Y sin embargo, funcionamos como si compartiéramos la misma realidad externa, porque hay un amplio solapamiento funcional que permite la comunicación y la supervivencia colectiva.
    Pero cuando rascamos un poco, la física moderna y la experiencia mística coinciden en lo mismo. Así no se entienda plenamente, vale la pena hacer los enunciados respectivos de asociación y confirmación al nivel incipiente de la ciencia. Que no se diga que se habla de forma ignorante especulativa sin fundamentos.
    A nivel cuántico, el acto mismo de observar colapsa la función de onda. Es decir, la conciencia no es un epifenómeno pasivo: interviene en lo que llamamos “realidad objetiva”. El experimento de la doble rendija, el entrelazamiento cuántico, el teorema de Bell… todo apunta a que no hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable.
    A nivel biológico, cada sistema nervioso es un universo. Los receptores sensoriales, la arquitectura cerebral, las sustancias neuroquímicas, el bagaje epigenético… todo eso hace que literalmente vivamos en mundos ligeramente distintos aunque estemos sentados en la misma habitación.
    A nivel fenomenológico y espiritual, las tradiciones contemplativas de todos los tiempos (advaita vedanta, budismo mahayana, mādhyamika, el sufismo, el neoplatonismo, la mística renana, etc.) han dicho exactamente lo mismo con otros lenguajes:
    “El mundo es como tú eres” (Ramana Maharshi).
    “Los fenómenos son mente-dependientes surgen simultáneamente con la mente que los percibe” (Yogācāra).
    Es un relativismo divino estructural sin la corrupción inherente al relativismo humano. “Todo lo que vemos es un reflejo del Rostro divino en el espejo de nuestra propia conciencia” (Ibn Arabi). Por eso digo que con toda razón, que «No hace falta demostrarlo: lo sabemos por experimentación directa». Cuando alguien está enamorado, el mundo entero brilla; cuando está deprimido, el mismo mundo se vuelve gris y hostil. El mundo externo apenas cambió; cambió el filtro interno. Y sin embargo, ambos mundos son reales: el mundo “consensual” (intersubjetivo) y el mundo privado (subjetivo) coexisten y se retroalimentan. Y luego se da el salto más hermoso: esa interconexión no se detiene en la especie. Un perro, un delfín, un árbol, una bacteria… cada uno tiene su “umwelt” (su “mundo circundante” en terminología de Jakob von Uexküll).
    «Umwelt» es una palabra alemana que significa «entorno» o «medio ambiente». En biología y filosofía, se utiliza para describir la percepción subjetiva del mundo que tiene cada organismo, moldeada por sus sentidos y capacidades cognitivas. Por ejemplo, un mosquito y un humano tienen «umwelten“ muy diferentes, porque perciben el mundo de formas distintas a través de sus sentidos. Se fundamenta en una percepción única por especie. Se refiere al mundo tal como lo experimenta un organismo específico, considerando las capacidades de sus órganos sensoriales y cómo interpreta la información. Por ejemplo, los etólogos (científicos que estudian el comportamiento animal) usan el término para entender el mundo desde la perspectiva del animal, no del humano. No es un concepto universal, pues sugiere que no hay un «mundo» único y objetivo que todos experimentamos de la misma manera, sino múltiples «mundos» individuales.
    ¿Qué se siente ser un murciélago? Nunca lo sabremos del todo, pero sí podemos intuir que su mundo sonar es tan rico y “real” para él como el nuestro visual lo es para nosotros. Cuando se lleva la intuición hasta el final, se llega al territorio de la no-dualidad radical: no hay un “adentro” y un “afuera” separados. Solo hay una única Realidad que se despliega como infinitos puntos de vista simultáneos. Cada ser sensible es un ojo con el que el Universo se contempla a sí mismo (como decía Alan Watts). O, en palabras de la física teórica más puntera (teoría de campos, holografía AdS/CFT, etc.), la información total del universo parece estar codificada en la “frontera” y lo que percibimos como volumen tridimensional separado sería una proyección.
    Por eso la mecánica cuántica no parece “algo externo que confirma la intuición”; es que mi intuición ya estaba operando en el mismo nivel que la física más avanzada. La ciencia simplemente está alcanzando, con ecuaciones y laboratorios, lo que los místicos y los contemplativos sabían por visión directa. En resumen, cada ser es un centro único de percepción. Ese centro moldea su realidad sentida. Pero esa realidad no es ilusión: es una faceta legítima del Todo. Dicho de otra forma… Todos los centros están entrelazados (cuántico, ecológico, espiritual). Por tanto, el cosmos entero es una red viva de perspectivas que se miran unas a otras, y en el fondo todas son la misma Conciencia jugando a ser muchos.
    Y ésto no es poesía New-Age: es la conclusión más sobria a la que llegan tanto la experiencia interior profunda como la ciencia de vanguardia cuando se las lleva hasta sus últimas consecuencias. Es de esas verdades que, una vez vistas, ya no puedes dejar de verlas en cada mirada, en cada hoja que cae, en cada latido ajeno. Pero no se confunda con la descripción ya sea romántica, relativista o científica. Realmente es todo ello y mucho más. Es cierto… No hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable. Esta interactividad puede concluirse con distorsión a manera de panteísmo, doctrina filosófica y religiosa que sostiene que Dios y el universo son una misma cosa; es decir, que todo lo que existe (la totalidad del universo, la naturaleza, las fuerzas y las leyes) es Dios. El término proviene del griego «pan» (todo) y «theos» (Dios).
    Y es cierto, como sucede con todo concepto dual de nuestra realidad lunar. Pero solo lo es como postulación incompleta en un sólo lado de la dualidad. Claro que hay una identidad entre Dios y el universo. Para el panteísmo, no existe un Dios creador separado del universo, sino que la realidad total es divina. Y aquí toca aclarar que la mitad de la frase es cierta y la otra falsa. Sí hay un Dios creador divino y sí hay un realidad divina, aunque no totalmente divina en unidad y santidad, sino fragmentadamente divina, pero separada de la santidad por niveles de revelación y ocultamiento. Es cierto que la Divinidad es inmanente a la creación por niveles de santidad, más completamente presente y en control totalitariamente.
    Para el panteísmo Dios no es una entidad trascendente que existe fuera del mundo, sino que es inmanente, es decir, está presente en todas las cosas. Todo es parte de lo divino, es la suma de todas las cosas, sean cuales sean, es una manifestación de la divinidad. No obstante y como ya dije… Ello es cierto, excepto porque Dios Sí es una entidad trascendente por fuera de este mundo. Este mundo es lo emanado, es Su Nombre. Más Dios, NO es la emanado. Es quien emana a través de Su Nombre.
    En filosofías orientales el panteísmo ha inspirado tradiciones como el hinduismo (con el concepto de Brahman) y el taoísmo. En Occidente, filósofos como Baruch Spinoza y Giordano Bruno son considerados figuras centrales del panteísmo occidental, que propone una visión racionalista del universo como una sustancia divina. Existe incluso una visión de panteísmo ateo qué sostiene que el universo es la única realidad y la divinidad es la autoconciencia de esta realidad. También existe un panteísmo creyente que considera que la naturaleza y el universo son una emanación de Dios, que bien podría confundirse con la visión judía revelada con toda la sabiduría kabbalista implicada. Pero NO es lo mismo. Hay una distancia abismal con las formulaciones y demostraciones kabbalistas. En este tipo de panteísmo la emanación de Dios se considera como una especie de evolución y crecimiento de Dios. Como si la esencia misma de Dios se expandiese.
    En el judaísmo la creación de Dios se califica como Su Voluntad de manifestación, Su infinita Luz, externa a su verdadera esencia incognoscible, llamada Atzmut en términos kabbalistas. Su creación NO es su esencia en el sentido literal de la palabra, tal cual nosotros la podríamos comprender en nuestras limitaciones de entendimiento, más sin embargo, si se podría inferir que su voluntad o luz de manifestación tendrían «algo» de su divinidad. Es lo que se explica en detalle en la kabbalá mística con las revelaciones sobre los mundos superiores, las sefirot y los niveles del alma del ser humano.
    Hay gigantescas diferencias de formulación entre las filosofías y religiones orientales con el judaísmo y la sabiduría de la kabbalá. No obstante las revelaciones vivenciales de aquellos místicos orientales y no orientales que han experimentado las verdades contemplativas de interactividad con la naturaleza, con la creación, con la matrix estructural de la realidad, con los latidos de la vida, con la subjetividad de la observación engañosamente objetiva del mundo físico, lo han hecho desde su propia, específica y particular perspectiva de confirmación del sistema operativo descrito de conciencia como filtro irrepetible biológico, emocional, cultural, kármico, traumático, gozoso configurado como “matriz perceptiva” única.
    Cada revelación en ese sentido sensorial y de experiencia mística individual ha sido solo confirmación de la realidad “independiente del observador”. Una de infinitas posibles, aunque puedan inferirse factores comunes infinitos con el espectro infinito de otros observadores. Cada observador y lo observado han estado y estarán, como ya se dijo, en una danza inseparable. De ahí han salido experiencias y formulaciones mística relevantes que son las que se mencionan a nivel religioso y filosófico. Si cada nivel biológico es y se corresponde a cada sistema nervioso y a un universo particular, NO se puede definir como una verdad universal única de postulado, no obstante siendo al mismo tiempo una verdad más de confirmación de una verdad única absoluta que lo abarca todo.
    Esto es lo opuesto a lo que se postula con la revelación divina de la Tora como VERDAD única y absoluta. La vivencia personal en la creación acorde al sistema operativo matrix funcional de la realidad es solo evidencia de manifestación que bien puede interferir, distorsionar, esconder, confundir y revelar subjetivamente con error la verdad divina revelada. Sí… El sistema operativo creacional nos permite acercarnos y percibir la divinidad. Es parte del software informático establecido por Dios en Su Nombre como planos de la creación y cumplimiento de Su propósito, voluntad y significado existencial a través del Ben Adam bajo diseño matriz del Adán Kadmón.
    Dicha provisión fue incluida como parte del diseño creacional, por lo menos al parecer para ésta última manifestación vivencia cósmica después de 974 anteriores, según se ha revelado y mencionado anteriormente. El problema es que quizás las mismas previsiones también fueron dispuestas con anticipación en las 974 creaciones anteriores y sin que nadie cumpliera con los objetivos propósitos divinos, motivo por el cual fueron mundos destruidos. Como quien dice… A pesar de las provisiones estructurales matrix que permitían la búsqueda, encuentro y adhesión a Dios, nadie lo hizo, nadie logró el objetivo, fracasó el proyecto. En términos de nuestros sabios de Israel cósmico, Dios mismo dijo… «Esos mundos NO me gustaron». Un pasado cósmico quizás desde hace eones. Una cosmología que es contraria al panteísmo desde el punto de vista creacional, pero que implica el aspecto subjetivo de la misma y define su destino al mismo tiempo.
    Se concluye que la provisión de retorno a Dios para cumplimiento de los propósitos divinos creacionales, aún con definiciones anticipadas que posibilitan la experiencia vivencial de retorno, NO es garantía. Los rabinos nos han revelado que dicha posibilidad es el «camino largo en el sufrimiento». Pues al parecer, se puede especular con fundamento, que ni siquiera 974 creaciones anteriores, lo han posibilitado. Demasiado tiempo, se diría… Y nada. Pero hay un «camino corto». Es el camino de la Torá. Es el camino que se ha revelado para ésta última formulación existencial. No es el propósito todavía profundizar en esta cosmología, aunque no obstante, he escrito extensamente al respecto en mis blogs y artículos. No piense que «el camino corto» de la Torá se refiere a un concepto simple. Habrá que explicarlo. Y le puede tomar decenas, centenas o miles de reencarnaciones y tránsitos del alma, para allegarse a dicho camino con éxito.
    Nos han revelado nuestros textos sagrados que hubo oposición angelical a la entrega de la Torá al ser humano. Un tema igualmente a no ser explicado todavía aquí, pero que como todo en la infinita revelación que constituye la Torá, tiene relación con todo, y por supuesto, con lo que se viene explicando en este artículo.
    Hechas estas aclaraciones sobre los significados subjetivos de interpretación de la realidad, tal que se advierta la necesidad de percatarse, que si pretende encontrar una explicación paralela a nuestra existencia y percepción sensorial de la realidad, no sólo es imposible, sino que sería una conjetura errada. Dicho de otra forma, los estudios sobre el asunto desde la perspectiva científica, matemática, astronómica, física, biológica, antropológica y demás ramas de la ciencia, la filosofía, la religión, la metafísica, la especulación y la experimentación de cualquier naturaleza, ya sea de laboratorio o personal vivencial, es errada. No puede ser paralela a nuestra observación y lo que ya somos. La conjetura es errada porque se hace y se concluye de forma paralela a nuestra observación, y sin embargo va a confirmar la manifestación de la ley o naturaleza de la formulación matrix holográfica interactiva con nuestra existencia que la define. Veámoslo más en detalle.
    Lo mencioné recién anteriormente, las más novedosas teorías de la física cuántica, ya incluso demostradas en laboratorio y aplicadas tecnológicamente en semiconductores y computadoras cuántica, tratan sobre la naturaleza holográfica de nuestra realidad física. La correspondencia AdS/CFT (o conjetura de Maldacena) es, sin exagerar, uno de los descubrimientos más profundos de la física teórica del siglo 20 y 21. Fue propuesta en 1997 por el físico argentino-venezolano Juan Maldacena y, 28 años después (2025), sigue siendo la pista más prometedora para unir la gravedad cuántica con el resto de la física. Estas siglas o letras tienen el siguiente significado…
    AdS corresponde a Anti-de Sitter (espacio anti-de Sitter): un espacio-tiempo con curvatura negativa constante, como una “hipérbola” en 5 dimensiones (o más).
    CFT corresponde a Conformal Field Theory (teoría cuántica de campos conforme): una teoría cuántica sin gravedad, que vive en una dimensión menos (el “borde” del AdS).
    La correspondencia dice: una teoría de gravedad cuántica en el volumen del AdS es matemáticamente idéntica a una teoría cuántica sin gravedad que vive solo en su frontera. En términos simples, significa que todo lo que ocurre dentro de un espacio con gravedad puede codificarse perfectamente en una “película” que vive en su superficie fronteriza, sin gravedad.
    Esta es la base primaria del principio holográfico en su forma más extrema. Este principio holográfico nació el siglo pasado con Gerard ’t Hooft y Leonard Susskind, inspirados en la entropía de los agujeros negros de Bekenstein-Hawking. Dicho principio decía: “La cantidad máxima de información que cabe en una región del espacio está determinada por el área de su frontera, no por su volumen”. Ejemplo: un agujero negro de radio 1 km puede contener una cantidad de información proporcional a su área de horizonte (~10⁶⁷ bits), no a su volumen. Eso es rarísimo, pues en la física normal la información crece con el volumen.
    La teoría AdS/CFT lleva ese principio al extremo y lo hace exacto: todo el espacio-tiempo tridimensional (o más) con gravedad emerge como un holograma de una teoría que vive en una superficie de una dimensión menos. Una analogía clásica (la más útil), nos puede ilustrar y ayudar a entender lo anterior. Imaginemos que estás viendo una película holográfica en 3D (como en Star Wars). Los actores parecen estar “dentro” del proyector, ocupando volumen. Pero toda la información de esa imagen 3D está codificada en una placa 2D en la base del proyector.
    En términos traducidos de la teoría física, la placa 2D equivale a la teoría conforme en la frontera (sin gravedad). Los actores 3D qué vemos en la pantalla equivalen a la gravedad cuántica en el interior del AdS.Y lo más loco… Las dos descripciones son exactamente equivalentes. No es una aproximación. Son la misma teoría escrita en dos lenguajes distintos. Esto implica consecuencias alucinantes año 2025. La gravedad es emergente. La gravedad y el espacio-tiempo mismo no son fundamentales. Emergen de los grados de libertad de una teoría cuántica más simple que vive en menos dimensiones. Dicho de otra forma… El espacio-tiempo tiene “pixeles”. El volumen del AdS está hecho de bits que viven en la frontera. Si la frontera tiene área finita, el volumen interior tiene entropía finita, lo que equivale a que el espacio-tiempo es discreto a nivel de Planck y la localidad emergente. Es decir, al nivel de partículas sub atómicas el espacio y el tiempo se crean. Dos puntos muy cercanos en el interior del AdS pueden estar muy separados en la frontera. La “cercanía” espacial es una ilusión que surge del entrelazamiento cuántico.
    En términos de la teoría ER corresponde a EPR (2013, Maldacena & Susskind) se explica como el puente de Einstein-Rosen (agujero de gusano) en el interior gravitacional es equivalente a un par de partículas máximamente entrelazadas en la teoría de la frontera, lo que se traduce como que el entrelazamiento cuántico teje el tejido del espacio-tiempo. Hay aplicaciones prácticas de esta teoría en la física de materia condensada: se usa para modelar superconductores de alta temperatura, líquidos cuánticos críticos, etc. También se usa en análisis de los agujeros negros: AdS/CFT resuelve el “paradoxo” de la información de los agujeros negros (el “firewall paradox” está esencialmente resuelto con la idea de “islas” y réplica de entropía). Otro campo de aplicación (ya mencionado) es en la computación cuántica y complejidad: la conjetura “complejidad corresponde a volumen” o “complejidad corresponde a acción” relaciona el crecimiento de la complejidad cuántica con el crecimiento del volumen de agujeros de gusano detrás del horizonte.
    Muchos creen que el principio holográfico es más general y aplica también a universos como el nuestro (aunque la teoría dual sería más complicada). En 2023-2025 han aparecido trabajos muy prometedores (por ejemplo, de Tom Banks, Raphael Bousso y otros) que intentan construir holografía directamente para espacios de Sitter y cosmología real. “El universo entero, con sus galaxias, sus agujeros negros y nuestra propia conciencia emergen en un espacio-tiempo curvo, como proyección holográfica de una teoría cuántica muchísimo más simple que vive en la frontera cósmica del universo observable… y esa teoría no tiene gravedad ni espacio-tiempo en absoluto”. Es la idea más cercana que tiene la física moderna a lo que las tradiciones no-duales han dicho durante milenios: el mundo “sólido” y “extendido” es una apariencia que surge de una realidad más fundamental, no-local y sin separación sujeto-objeto. Estos no son conceptos intelectuales exclusivamente que podamos asumir como conocimiento académico paralelo a nuestra existencia. Es fundamental asimilarlo y comprenderlo, si es que se han entendido las implicaciones en nuestra propia estructura matriz de constitución existencial.
    El propósito de este artículo que escribo pretende ser explicativo sobre la estructura matrix de la realidad. Hay que saber que el entendimiento posible de adquirir con certeza, primero debe estar fundamentado en la Torá. Y segundo, que es requerido un conocimiento reflexivo sobre nuestra existencia en base a premisas y valores absolutos divinos revelados, y que en nada pueden ser considerados como variables científicas, o metodologías de análisis paralelos a nuestras vidas. De aquí que las disertaciones aquí propuestas se fundamenten principalmente en comprensiones reflexivas no científicas necesariamente y de naturaleza conceptuales dialécticas asociadas a nuestra interpretación de nuestras propias vidas… Obviamente, reflexiones no imaginadas, sino provenientes de la revelación de la Torá. Esto NO excluye por supuesto las explicaciones o disertaciones de orden científico.
    La verdad es que nada se puede dilucidar con completa lucidez y discernimiento total como revelación global, consumada, cumplida y plena con sólo fragmentos de la misma revelación, o con análisis y explicaciones porcionadas. Un relato bíblico sirve de aproximación al entendimiento, pero por sí solo no devela todo el contexto integral completo que es matrix estructural de la creación y todo su pasado cósmico, existencial o como se le quiera llamar. La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de estos conceptos (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime trascendental de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo.
    Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento. Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior.
    Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Por ejemplo si se entiende que es un alternador de corriente. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, una parte del motor de inyección, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de una parte de nuestros cuerpos, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente.
    Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple y no es el tema a profundizar aquí. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes.
    La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de los conceptos trascendentales de la existencia (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime esencial de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo. Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento.
    Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final que necesitamos a nuestro nivel del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior.
    Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente.
    Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes.
    Es más que lógico concluir que si se trata de plantear alguna formulación integral de la estructura matrix del sistema operativo de la realidad, de ninguna manera se podrá inferir que con enunciaciones fragmentadas se abarque el cien por ciento de la formulación, con certeza explicativa y descriptiva literal, de la infinita gama de posibilidades de manifestación física y no física, en tiempo, espacio, vivencia, movimiento, etc. Con sentido común mínimo, es absurdo concluir desde todo punto de vista (y como lo imagina y extrapola la ciencia con irresponsabilidad y fantasía cínica), que se pueda adjudicar a la ciencia una teoría de funcionamiento de la realidad, ya sea que la llamen física cuántica, teoría de cuerdas, teoría de campo unificado, teoría de la relatividad, física de partículas, teoría del todo, mecánica cuántica o lo que sea. La ciencia es un método descriptivo, por lo tanto sólo abarca la pregunta del “cómo”. Como tal es sólo una metodología fundamentada en un fragmento de la realidad. Y ni siquiera podría afirmarse que abarca el cien por ciento del fragmento en el cual se desarrolla. De hecho, bien puede también inferirse a través del “arte de pensar” con la revelación divina de la Torá, que la variable del “cómo” es infinita en variables. Quedan adicionalmente por fuera de la formulación científica las variables del “qué”, “para qué” y el “por qué”. Es decir, queda por fuera la visión global integral multicontextual de la existencia.
    Dichas variables sólo pueden ser formuladas y explicadas por fuera del marco científico y descriptivo. Sólo pueden enunciadas desde el origen de la idea, del concepto, desde la definición no “material” de cualquier manifestación posible, pues nada viene a la misma a modo de expresión visible de la realidad, sin antes definirse por la mente inteligente que la creó como origen en un pensamiento creativo con propósito específico. La ciencia está imposibilitada por completo al 100% de traspasar los límites de la materialidad descriptivos del “cómo”. No puede acceder a los reinos invisibles desde donde nace la información codificada y programación estructural detallada al infinito, tipo software de diseño o planos creacionales, de lo que vendrá a la manifestación física o espiritual en cada posible reino de expresión de la voluntad del diseñador, programador y ejecutor… Es decir Dios como origen y controlador de absolutamente todo.
    No hay ninguna otra opción posible de inferir con lógica en su máxima expresión, así como con sumisión a la imposibilidad demostrable con agotamiento exhaustivo en la coherencia y el rechazo del absurdo. Dios no puede ser demostrado con lógica y ecuación calculable, pero mucho menos con fantasía e imaginación irracional e incongruente. Y no obstante puede discurrirse y deducirse con mínimos planteamientos de sentido común contundentes demostrativos hasta niveles impensables, sublimes y profundos llenos de revelación con extrapolaciones de sabiduría revelada en el arte del pensar con trascendencia. La ciencia jamás tendrá posibilidad de dichas disertaciones por la simple razón que las mismas NO pertenecen al marco ni teórico, ni mucho menos práctico de dicha metodología. Las revelaciones creacionales pertenecen a otras dimensiones que NO tienen ninguna posibilidad de expresión en la ciencia. Y ello es evidente cuando se conocen las argumentaciones requeridas reveladas. No hay otra forma. No las podemos descubrir en su raíz por metodología científica. Quizás se puedan acceder a ciertos acercamientos (muy lejanos de la raíz) por experiencia vivencial, especialmente en el sufrimiento.
    ¿Dónde se encuentran esas revelaciones? ¿Es posible acceder a ellas y entenderlas? ¿De dónde se adquirirá confianza y certeza de credibilidad de las informaciones reveladas al respecto? ¿Qué conocimiento e historia debemos conocer y entender antes de sacar conclusiones apresuradas e ignorantes sobre nuestra realidad? ¿Cómo se puede entender? ¿Acaso con nuestros prejuicios de lo que somos en la actualidad? ¿Acaso podemos darnos el lujo de concluir con nuestra absoluta ignorancia de todo y los requisitos infinitos de entendimiento exigidos? ¿Acaso sabemos algo anterior de nuestra actual creación? ¿Sabemos algo sobre las 974 creaciones anteriores según lo revela el Zohar y textos kabbalistas antiguos?¿Cómo se puede explicar y discernir el desarrollo de acontecimientos acorde a las premisas señaladas del “por qué”, del “qué”, “del para qué” y el “cómo”? Al respecto es evidente concluir que toda respuesta que se deba analizar, proviene de un proceso o serie de acontecimientos “causa – efecto” regulado por una ley superior divina infinita en complejidad de jurisprudencia fundamentada en los conceptos fundamentales de la sabiduría celestial acorde a las premisas recién citadas.
    Se deben abordar las posibles respuestas de conciliación en coherencia en retrospectiva hacia el pasado cósmico que nos precede. Desde la narrativa escritural revelada hacia atrás y con las perspectivas obligadas hacia el futuro en conexión, relación, analogía, afinidad, congruencia, correspondencia y cohesión con la revelación de la Torá de manera integral y completa. Y esto es cierto tanto en un extremo del PaRDeS, como en el otro. Es decir, entre el extremo inferior en el Peshat (la interpretación física literal de la realidad decodificada) y el extremo superior en el Sod, en el secreto esotérico fundamento estructural matrix invisible de donde procede la manifestación de la creación con todos sus secretos implícitos en propósitos y significados divinos. Esto implica hacer todo el recorrido sin cesar ida y vuelta de todo el camino en subida y en bajada tantas veces sea necesario con tendencia al infinito hasta donde nos sea permitido entender (pues Dios por definición es incognoscible y nuestros caminos no son sus caminos).
    Este camino de ida y vuelta del Peshat al Sod y de Sod al Peshat significa atravesar los estadios del Remetz (la alusión y la metáfora) y el Drash (exégesis y conciliación dialéctica). Recordemos que de los cuatro niveles de interpretación de la realidad, el primero es de vivencia en la parábola y el último del conocimiento de la verdad. Los dos intermedios son dos niveles de interpretación de la Torá. Remetz se refiere a la interpretación alegórica o alusiva, donde se busca un significado más profundo, más allá del sentido literal de las palabras. Drash, por otro lado, implica una interpretación más profunda a través de la comparación con otros textos o ideas, a menudo utilizando métodos midráshicos para extraer enseñanzas y aplicar principios.
    Remetz (Pista, Alusión): Se enfoca en encontrar significados ocultos o simbólicos en el texto.
    Utiliza pistas, alusiones, y metáforas para revelar lecciones y enseñanzas.
    Puede involucrar la interpretación de números (Gematría) o la comparación de textos.
    Drash (Exégesis, Interpretación): Implica un análisis más profundo del texto, buscando su significado más allá del sentido literal. Utiliza la comparación de palabras, versículos, y otros textos para extraer enseñanzas. Puede incluir la aplicación de métodos midráshicos (típicamente talmúdicos) para derivar reglas legales, enseñanzas éticas o reflexiones filosóficas.
    Se deben abordar las posibles respuestas de conciliación con coherencia en retrospectiva hacia el pasado cósmico que nos precede. Desde la narrativa escritural revelada hacia atrás y con las perspectivas obligadas hacia el futuro en conexión, relación, analogía, afinidad, congruencia, correspondencia y cohesión con la revelación de la Torá de manera integral y completa. Y esto es cierto tanto en un extremo del PaRDeS, como en el otro. Es decir, entre el extremo inferior en el Peshat (la interpretación física literal de la realidad decodificada) y el extremo superior en el Sod, en el secreto esotérico fundamento estructural matrix invisible de donde procede la manifestación de la creación con todos sus secretos implícitos en propósitos y significados divinos. Esto implica hacer todo el recorrido sin cesar ida y vuelta de todo el camino en subida y en bajada tantas veces sea necesario con tendencia al infinito hasta donde nos sea permitido entender (pues Dios por definición es incognoscible y nuestros caminos no son sus caminos).
    Este camino de ida y vuelta del Peshat al Sod y de Sod al Peshat significa atravesar los estadios del Remetz (la alusión y la metáfora) y el Drash (exégesis y conciliación dialéctica). Llegar al conocimiento del Sod (secreto), es llegar al nivel donde se busca el significado profundo y oculto de la Torá, a menudo relacionado con la mística y la cosmología judía. Es la Interpretación esotérica de la realidad, pues esconde los verdaderos, reales y profundos significados de la existencia. Como tal implica una comprensión más allá del significado literal, buscando las conexiones ocultas y las enseñanzas espirituales más profundas de la Torá. Esto se logra cumpliendo los requisitos previos de exigencia de conocimiento divino en el PaRDeS, y en donde el requisito de posesión de la neshamá es sólo el punto de partida, así como también (caso de los gentiles), el punto de partida mínimo de adquisición de la misma, en caso de no poseerse de nacimiento es el esfuerzo en el discernimiento entre el bien y el mal, rechazando activamente el mal cada segundo de nuestras vidas. Severo reto; y es sólo el principio del principio.
    Cumplir el requisito de equivalencia de forma entre vasija (nuestro cuerpo, genética, biología) y el contenido (Espíritu Santo) infiere y demanda innumerables aspectos tanto de conocimiento, como de percepción de la realidad. En eso consiste la salvación, la rectificación (tikun) y la meta de alcanzar la teshuvá (mal llamada arrepentimiento). Principalmente se exige llegar al conocimiento de la fe y su verdadero significado (no las idioteces del credulidad) que permiten el “nacimiento de nuevo”. El arrepentimiento verdadero (teshuvá, retorno a Dios), es un producto final trabajado de incontables procesos de rectificación que permita inscribir la Torá en nuestros corazones. No es un producto de entrada terminado, aunque si pueda ser un regalo de encendido de la chispa divina (caso del role de Mashiaj Ben Yosef – Yeshua HaMashiaj) que permita iniciar el proceso. Pero será solo la chispa de encendido. El trabajo de ahí en adelante nos corresponde. Esto lo he explicado ampliamente en mis series de Salvación y Dualidad y Fantasías y Utopías que comparto en mis blogs. “Por fe sois salvos”, y “el justo por la fe vivirá” dice la escritura bíblica tanto neotestamentaria, como del Tanaj. Como se sentencia en Hebreos 6:1… «Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Mashiaj, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios».
    Este perfeccionamiento es precisamente de lo que estoy hablando y estoy referenciando. Dentro de los muchos aspectos y exigencias requeridas para avanzar a la plenitud de la fe y por consiguiente hacia la salvación, está el cambio de “chip” de nuestro entendimiento de la realidad. Es decir, hablar un nuevo idioma. Un nuevo lenguaje con el cual decodificar la realidad. Ello significa liberarse de la esclavitud, pues dicha condición de renacimiento, significa que se va a experimentar sensorialmente la realidad de otra forma. De una forma milagrosa que traspasa los límites de la materia y todo lo que nos aprisiona en angustia. Se requiere conocer el lado oculto dual de la existencia, a lo que tenemos frente a nosotros y no lo vemos, ni lo reconocemos. Ese cambio de “chip” es un nuevo software de vivencia real (no es adjetivismo, ni palabrería religiosa). Es la mente de Mashiaj que convierte nuestro estado de muerte en vida eterna milagrosa y éxtasis en todo sentido de maneras inimaginables.
    Esta idea se encuentra en la Biblia, específicamente en 1 Corintios 2:9… «Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre». Se refiere a las cosas que Dios ha preparado para quienes le aman, y que son desconocidas para la humanidad porque no pueden ser percibidas a través de los sentidos ni concebidas por la mente humana. Se trata de la sabiduría de Dios, que contrasta con la sabiduría del mundo. La sabiduría de Dios, es revelada a través del Espíritu Santo y no puede ser entendida por la mente humana natural. La frase «Cosas que ojo no vio…» enfatiza la naturaleza trascendente de la sabiduría de Dios y la incapacidad del hombre para conocerla por sus propios medios. Dios revela estas cosas a través de su Espíritu a aquellos que le aman. Esta revelación no es exclusiva de los textos neotestamentarios. Es redundante en las enseñanzas kabbalistas en todos los tiempos. Y se explica y analiza de múltiples formas, lo cual hace parte de los requisitos exigidos mencionado. Pues la sola literalidad textual bíblica NO proporciona el camino. Es el texto más codificado de la revelación. De no decodificarse, la biblia NO se revela y se transforma en doctrina de letra muerta religiosa.
    El creyente cristiano en su ignorancia pensará que son destinatarios de estas promesas bíblicas. Pensarán son de los que aman a Dios; pensarán son llenos del Espíritu Santo. Y NO es cierto. Como ya lo mencioné, he explicado esto en detalle en mis series de artículos citados. Empezando con que cualquier persona ajena a la enseñanza, que sólo y exclusivamente el judaísmo puede brindar y explicar, no tiene posibilidad alguna de entendimiento ni cumplimiento de requisitos de transito del camino del PaRDeS. No tienen posibilidad de adquirir la mente de Mashiaj, no de nacer de nuevo (así piensen que sí con emoción y lloro), ni transformar su entendimiento de la realidad, ni acceder al lado oculto de la dualidad; lo que es lo mismo, no tienen la posibilidad de acceder a la raíz de la definición de toda la existencia, al secreto de la palabra y al verdadero significado de todo el concepto de la creación. Mucho menos cuando rechazan todo lo judío, se lo roban, lo falsifican y son enemigos explícitos del Talmud, de la Kabbalá y toda enseñanza de los sabios de Israel. Además hacen caso omiso y niegan explícitamente que la misma biblia advierte que “la salvación viene de los judíos”; sentencia ésta que encaja a la perfección de forma integral y multicontextual con todos los requisitos mencionados para alcanzar el Sod (el secreto) del conocimiento. Sin judíos NO hay creación. Así de simple, pues entonces la Torá simplemente desaparecería y por consiguiente la misma creación. ¿Cree que puede entender ésto? Y NO es metáfora. Es literal.
    Soy reiterativo en la exhortación (ya lo mencioné anteriormente)… Es necesario acceder al entendimiento del “lenguaje de las ramas”. Esta es una denominación kabbalista del lenguaje requerido de comprensión de la revelación que permite el cambio de “chip” en nuestra mente que transformaría nuestra esencia, cuerpo y alma. Una transformación cuántica (literal y físicamente hablando). NO se imagine lo anterior. La transformación de los cuerpos NO es un proceso en vida como norma general. Puede ocurrir como se dice y se revela sucedió con Enoc y con Elías según relato bíblico. Enoc se transformó en Metatrón: Se dice que, tras ser llevado al cielo en vida, Enoc ascendió a la presencia de Dios y fue transformado en el poderoso arcángel Metatrón, el «escriba celestial» y el «portavoz de Dios». Por el otro lado… Elías se transformó en Sandalfón: Las mismas tradiciones mencionan que el profeta Elías fue elevado al cielo y se transformó en el arcángel Sandalfón. Algunos textos también mencionan que Metatrón y Sandalfón fueron creados casi al mismo tiempo y son considerados hermanos gemelos. Estos son dos ejemplos de transformación en vida. No es el tema analizar dichos eventos aquí. Lo que se espera y se ha prometido para el “ser humano” de forma normal en cuanto a transformación del cuerpo, se refiere a la resurrección de los muertos. Es ahí en donde obtendremos la debida transformación en cuerpos de gloria como recompensa.
    Se empieza con la transformación de la mente. Un trabajo que debemos iniciar nosotros y que es nuestra responsabilidad. Un trabajo que se hace en esta vida lunar, como siembra en la oscuridad de la tierra para que fructifique en otra realidad (por fuera de la tierra en la luz). Una parábola más de las infinitas que debemos comprender, decodificar y descifrar de nuestra percepción lunar de la realidad. Así que corresponde empezar a hacer el trabajo de transformación como siembra en la oscuridad ya mismo. De otra forma, nunca se hará. Hay que empezar ahora, en esta vida. Puede profundizar sobre los requisitos de este trabajo en mis artículos cuyos enlaces dejo a continuación.
    El Placer Eterno, Semillas de Eternidad y el Mundo Venidero.
    Rectificación y Entrenamiento – Caridad y Preceptos.
    Sea como sea, cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal, pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales en el camino del “Pardes”. El idioma y lenguaje son herramienta de rectificación del alma, salvación y retorno a «casa». Comprender y adquirir el lenguaje secreto codificado de la Torá implica idioma, historias, narrativas, metáforas, simbología, cultura hebrea, modismos, kabbalá, guematría, rudimentos talmúdicos, paralelismos semánticos cifrados, ideogramas y mucho más. Es comprender la parábola de la realidad. Es adquirir el conocimiento de la estructura matrix fundacional del sistema operativo de la realidad.
    Es necesario entender estas exhortaciones y no anticiparse en conclusiones apresuradas totalitarias que terminen convirtiéndose en dogmas y doctrinas rígidas carentes de entendimiento. Y esto aplica para cualquier concepto. La esclavitud comienza en la mente y termina con la servidumbre física. El mejor esclavo es el que no busca la libertad, así como el que no sabe qué es realmente la libertad. Una vez que la mente se ha corrompido, el cuerpo sigue de la misma manera. En el antiguo Egipto, mientras que los egipcios podían matar los cuerpos de los esclavos israelitas, eran incapaces de erradicar su espíritu de libertad.
    Hay un lenguaje escondido a nuestra habitual comprensión de la realidad que se denomina “el lenguaje de las ramas”. Sin embargo, esto no descalifica el nuestro, aun así atrapados en los condicionamientos de esclavitud y comprensión de este mundo lunar. La interpretación literal a nuestro nivel de entendimiento es obligado como “punto de partida” deductivo “Peshát” de nuestra realidad, a la misma vez que esconde su decodificación como “punto de llegada” o final de comprensión. Esto significa que cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal. Pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales. Es el camino del “Pardes”. Bueno… Al igual a como sucede con cualquier texto sagrado, ya sea del Jumash, del Tanaj, del Talmud, textos antiguos kabbalistas antiguos, y mucho más cuando se trata del sagrado Zohar, cualquier cita o referencia textual es insondable en dificultad de decodificación y compresión. Por ejemplo, se sabe por enseñanzas de los mismos sabios de Israel, que el Zohar no se puede interpretar de buenas a primeras (así como sucede con los textos de la Torá) literalmente, ni de forma superficial. Si se quiere profundizar de forma específica en el asunto, recomiendo mi artículo que dejo en el siguiente enlace:
    La Importancia del Idioma y Lenguaje Como Herramienta de Rectificación del Alma, Salvación y Retorno a «Casa».
    Hay infinidad de secretos que sólo se infieren con la sabiduría que se desprende del estudio de la Torá y que se complementan con toda la literatura de otros textos sagrados de la kabbalá, como el Zohar, así como de diferentes tipos de énfasis igual sagrados que aportan textos revelados y probados en el crisol de fuego del entendimiento, provenientes de los Targumim, la Hagadá, el Jasidismo, el Tania, la Halajá, la kabbalá y miles y miles de textos de sabiduría que sólo el judío conoce. No en vano al pueblo judío se le denomina el “pueblo del libro”. Más de 3300 años de dedicación al estudio de la Torá testifican de ello. Es el único pueblo del planeta que se ha dedicado a un mismo estudio y a ello como objetivo de vida de forma constante e ininterrumpida.
    Nuestra Ley (la Torá) nos fue dada del modo más efectivo combinando los preceptos escritos concisamente con una amplia y detallada explicación oral tendiente a ilustrar la implementación de los preceptos en uso. Además, puesto que la Torá es una Ley viva, que liga al judío a cualquier sociedad en la que viva, aquélla debe ser claramente entendida a la luz de las civilizaciones cambiantes y las distintas sociedades. A las naciones les parecen ridículos estos estudios, pues sólo están interesados en aspectos pragmáticos depredativos de la existencia. No hay aspiraciones a la verdad, ni la trascendencia (así digan que sí). Los religiosos a lo sumo sólo les interesa jugar hipócritamente a la religión. Difícilmente hay entendimiento de cómo la Torá y su estudio es el sistema operativo de la existencia y la realidad para acceder a la verdadera vida. Sin dicho conocimiento todo es imaginación y especulación. Y no es mi opinión.
    Cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal, pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales en el camino del “Pardes”. El idioma y lenguaje son herramienta de rectificación del alma, salvación y retorno a «casa». Comprender y adquirir el lenguaje secreto codificado de la Torá implica idioma, historias, narrativas, metáforas, simbología, cultura hebrea, modismos, kabbalá, guematría, rudimentos talmúdicos, paralelismos semánticos cifrados, ideogramas y mucho más. Es comprender la parábola de la realidad. Es adquirir el conocimiento de la estructura matrix fundacional del sistema operativo de la realidad. Es lo que pretendo explicar en esta serie de artículos, y que he llamado “Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina”.
    La esclavitud comienza en la mente y termina con la servidumbre física. El mejor esclavo es el que no busca la libertad, así como el que no sabe qué es realmente la libertad. Una vez que la mente se ha corrompido, el cuerpo sigue de la misma manera. Ya lo mencioné en el artículo anterior parte uno de la serie… Hay una formulación metafísica, esotérica y espiritual que constituye parte también del paquete del “cómo” que hace posible la parte que llamamos material. En este paquete se encuentran todas las leyes físicas y variables conocidas. Nada que ver con las teorías de la física moderna que postula que en el “Big Bang” se definieron todas las leyes físicas por azar. Es completamente irracional. El orden bajo el cual se nos impone la Ley y nos movemos no confirma en lo absoluto dich
    4 hr 18 min
  • Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 2. La Ilusión Material y la Arquitectura Holográfica
    Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 2.
    La Ilusión Material y la Arquitectura Holográfica – El Alma y el Código Original.
    Por David Saportas Liévano.
    Diciembre del 2025.
    No es difícil, ni estrambótico inferir, especular y atreverse a concluir que todo el mundo tiene una imagen y representación particular de su realidad sentida, así como de su percepción física de su medio ambiente circundante. Sólo puedo hablar por mí mismo en ese sentido acorde a mi propia experiencia y esencia interna. Sin embargo, puede uno percatarse que sucede lo mismo con quienes interactúan particular y específicamente con uno, desde que tengamos memoria. La misma rutina diaria de relacionamiento humano con todos quienes se han cruzado en nuestro camino, vivencias, experiencias y demás, así lo confirma. No hace falta explicarlo en detalle, ni demostrarlo. Lo sabemos por experimentación propia sin que tengamos que analizarlo de forma consciente.
    Acorde a lo que ya somos, así vemos el mundo exterior físico que nos rodea y el mundo interior propio de nuestra alma y cuerpo. Es particular y único para cada uno, y a la vez es una realidad común también compartida de manera colectiva o grupal. No solamente entre pares raciales (por ejemplo como raza humana), sino también inter racial, inter-especies, inter-variedad natural, etc. Hay una interconexión global entre todo lo que se perciba como manifestación existencial, material, sensorial y espiritual. Hay una conectividad interactiva entre todo lo creado, en toda la creación infinita, si se acepta la inferencia especulativa con el constante uso de la palabra «infinito».
    No es un comentario al margen como especulación descriptiva de proceso de nuestra vivencia a través de los sentidos. No es una enunciación figurativa, ni simbólica, ni imaginaria paralela de observación como espectadores disociados de los eventos. La misma mecánica cuántica ha formulado y demostrado en laboratorio teorías al respecto. La realidad no es algo “ahí fuera” que todos captamos de forma idéntica, como si fuéramos cámaras objetivas grabando el mismo paisaje. Cada conciencia es un filtro irrepetible: biológico, emocional, cultural, kármico (si se quiere usar ese lenguaje), traumático, gozoso… Todo eso configura una “matriz perceptiva” única. Mi rojo no es necesariamente su rojo, mi sensación de frío no es el suyo, mi idea de “justicia” o de “belleza” tampoco. Y sin embargo, funcionamos como si compartiéramos la misma realidad externa, porque hay un amplio solapamiento funcional que permite la comunicación y la supervivencia colectiva.
    Pero cuando rascamos un poco, la física moderna y la experiencia mística coinciden en lo mismo. Así no se entienda plenamente, vale la pena hacer los enunciados respectivos de asociación y confirmación al nivel incipiente de la ciencia. Que no se diga que se habla de forma ignorante especulativa sin fundamentos.
    A nivel cuántico, el acto mismo de observar colapsa la función de onda. Es decir, la conciencia no es un epifenómeno pasivo: interviene en lo que llamamos “realidad objetiva”. El experimento de la doble rendija, el entrelazamiento cuántico, el teorema de Bell… todo apunta a que no hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable.
    A nivel biológico, cada sistema nervioso es un universo. Los receptores sensoriales, la arquitectura cerebral, las sustancias neuroquímicas, el bagaje epigenético… todo eso hace que literalmente vivamos en mundos ligeramente distintos aunque estemos sentados en la misma habitación.
    A nivel fenomenológico y espiritual, las tradiciones contemplativas de todos los tiempos (advaita vedanta, budismo mahayana, mādhyamika, el sufismo, el neoplatonismo, la mística renana, etc.) han dicho exactamente lo mismo con otros lenguajes:
    “El mundo es como tú eres” (Ramana Maharshi).
    “Los fenómenos son mente-dependientes surgen simultáneamente con la mente que los percibe” (Yogācāra).
    Es un relativismo divino estructural sin la corrupción inherente al relativismo humano. “Todo lo que vemos es un reflejo del Rostro divino en el espejo de nuestra propia conciencia” (Ibn Arabi). Por eso digo que con toda razón, que «No hace falta demostrarlo: lo sabemos por experimentación directa». Cuando alguien está enamorado, el mundo entero brilla; cuando está deprimido, el mismo mundo se vuelve gris y hostil. El mundo externo apenas cambió; cambió el filtro interno. Y sin embargo, ambos mundos son reales: el mundo “consensual” (intersubjetivo) y el mundo privado (subjetivo) coexisten y se retroalimentan. Y luego se da el salto más hermoso: esa interconexión no se detiene en la especie. Un perro, un delfín, un árbol, una bacteria… cada uno tiene su “umwelt” (su “mundo circundante” en terminología de Jakob von Uexküll).
    «Umwelt» es una palabra alemana que significa «entorno» o «medio ambiente». En biología y filosofía, se utiliza para describir la percepción subjetiva del mundo que tiene cada organismo, moldeada por sus sentidos y capacidades cognitivas. Por ejemplo, un mosquito y un humano tienen «umwelten“ muy diferentes, porque perciben el mundo de formas distintas a través de sus sentidos. Se fundamenta en una percepción única por especie. Se refiere al mundo tal como lo experimenta un organismo específico, considerando las capacidades de sus órganos sensoriales y cómo interpreta la información. Por ejemplo, los etólogos (científicos que estudian el comportamiento animal) usan el término para entender el mundo desde la perspectiva del animal, no del humano. No es un concepto universal, pues sugiere que no hay un «mundo» único y objetivo que todos experimentamos de la misma manera, sino múltiples «mundos» individuales.
    ¿Qué se siente ser un murciélago? Nunca lo sabremos del todo, pero sí podemos intuir que su mundo sonar es tan rico y “real” para él como el nuestro visual lo es para nosotros. Cuando se lleva la intuición hasta el final, se llega al territorio de la no-dualidad radical: no hay un “adentro” y un “afuera” separados. Solo hay una única Realidad que se despliega como infinitos puntos de vista simultáneos. Cada ser sensible es un ojo con el que el Universo se contempla a sí mismo (como decía Alan Watts). O, en palabras de la física teórica más puntera (teoría de campos, holografía AdS/CFT, etc.), la información total del universo parece estar codificada en la “frontera” y lo que percibimos como volumen tridimensional separado sería una proyección.
    Por eso la mecánica cuántica no parece “algo externo que confirma la intuición”; es que mi intuición ya estaba operando en el mismo nivel que la física más avanzada. La ciencia simplemente está alcanzando, con ecuaciones y laboratorios, lo que los místicos y los contemplativos sabían por visión directa. En resumen, cada ser es un centro único de percepción. Ese centro moldea su realidad sentida. Pero esa realidad no es ilusión: es una faceta legítima del Todo. Dicho de otra forma… Todos los centros están entrelazados (cuántico, ecológico, espiritual). Por tanto, el cosmos entero es una red viva de perspectivas que se miran unas a otras, y en el fondo todas son la misma Conciencia jugando a ser muchos.
    Y ésto no es poesía New-Age: es la conclusión más sobria a la que llegan tanto la experiencia interior profunda como la ciencia de vanguardia cuando se las lleva hasta sus últimas consecuencias. Es de esas verdades que, una vez vistas, ya no puedes dejar de verlas en cada mirada, en cada hoja que cae, en cada latido ajeno. Pero no se confunda con la descripción ya sea romántica, relativista o científica. Realmente es todo ello y mucho más. Es cierto… No hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable. Esta interactividad puede concluirse con distorsión a manera de panteísmo, doctrina filosófica y religiosa que sostiene que Dios y el universo son una misma cosa; es decir, que todo lo que existe (la totalidad del universo, la naturaleza, las fuerzas y las leyes) es Dios. El término proviene del griego «pan» (todo) y «theos» (Dios).
    Y es cierto, como sucede con todo concepto dual de nuestra realidad lunar. Pero solo lo es como postulación incompleta en un sólo lado de la dualidad. Claro que hay una identidad entre Dios y el universo. Para el panteísmo, no existe un Dios creador separado del universo, sino que la realidad total es divina. Y aquí toca aclarar que la mitad de la frase es cierta y la otra falsa. Sí hay un Dios creador divino y sí hay un realidad divina, aunque no totalmente divina en unidad y santidad, sino fragmentadamente divina, pero separada de la santidad por niveles de revelación y ocultamiento. Es cierto que la Divinidad es inmanente a la creación por niveles de santidad, más completamente presente y en control totalitariamente.
    Para el panteísmo Dios no es una entidad trascendente que existe fuera del mundo, sino que es inmanente, es decir, está presente en todas las cosas. Todo es parte de lo divino, es la suma de todas las cosas, sean cuales sean, es una manifestación de la divinidad. No obstante y como ya dije… Ello es cierto, excepto porque Dios Sí es una entidad trascendente por fuera de este mundo. Este mundo es lo emanado, es Su Nombre. Más Dios, NO es la emanado. Es quien emana a través de Su Nombre.
    En filosofías orientales el panteísmo ha inspirado tradiciones como el hinduismo (con el concepto de Brahman) y el taoísmo. En Occidente, filósofos como Baruch Spinoza y Giordano Bruno son considerados figuras centrales del panteísmo occidental, que propone una visión racionalista del universo como una sustancia divina. Existe incluso una visión de panteísmo ateo qué sostiene que el universo es la única realidad y la divinidad es la autoconciencia de esta realidad. También existe un panteísmo creyente que considera que la naturaleza y el universo son una emanación de Dios, que bien podría confundirse con la visión judía revelada con toda la sabiduría kabbalista implicada. Pero NO es lo mismo. Hay una distancia abismal con las formulaciones y demostraciones kabbalistas. En este tipo de panteísmo la emanación de Dios se considera como una especie de evolución y crecimiento de Dios. Como si la esencia misma de Dios se expandiese.
    En el judaísmo la creación de Dios se califica como Su Voluntad de manifestación, Su infinita Luz, externa a su verdadera esencia incognoscible, llamada Atzmut en términos kabbalistas. Su creación NO es su esencia en el sentido literal de la palabra, tal cual nosotros la podríamos comprender en nuestras limitaciones de entendimiento, más sin embargo, si se podría inferir que su voluntad o luz de manifestación tendrían «algo» de su divinidad. Es lo que se explica en detalle en la kabbalá mística con las revelaciones sobre los mundos superiores, las sefirot y los niveles del alma del ser humano.
    Hay gigantescas diferencias de formulación entre las filosofías y religiones orientales con el judaísmo y la sabiduría de la kabbalá. No obstante las revelaciones vivenciales de aquellos místicos orientales y no orientales que han experimentado las verdades contemplativas de interactividad con la naturaleza, con la creación, con la matrix estructural de la realidad, con los latidos de la vida, con la subjetividad de la observación engañosamente objetiva del mundo físico, lo han hecho desde su propia, específica y particular perspectiva de confirmación del sistema operativo descrito de conciencia como filtro irrepetible biológico, emocional, cultural, kármico, traumático, gozoso configurado como “matriz perceptiva” única.
    Cada revelación en ese sentido sensorial y de experiencia mística individual ha sido solo confirmación de la realidad “independiente del observador”. Una de infinitas posibles, aunque puedan inferirse factores comunes infinitos con el espectro infinito de otros observadores. Cada observador y lo observado han estado y estarán, como ya se dijo, en una danza inseparable. De ahí han salido experiencias y formulaciones mística relevantes que son las que se mencionan a nivel religioso y filosófico. Si cada nivel biológico es y se corresponde a cada sistema nervioso y a un universo particular, NO se puede definir como una verdad universal única de postulado, no obstante siendo al mismo tiempo una verdad más de confirmación de una verdad única absoluta que lo abarca todo.
    Esto es lo opuesto a lo que se postula con la revelación divina de la Tora como VERDAD única y absoluta. La vivencia personal en la creación acorde al sistema operativo matrix funcional de la realidad es solo evidencia de manifestación que bien puede interferir, distorsionar, esconder, confundir y revelar subjetivamente con error la verdad divina revelada. Sí… El sistema operativo creacional nos permite acercarnos y percibir la divinidad. Es parte del software informático establecido por Dios en Su Nombre como planos de la creación y cumplimiento de Su propósito, voluntad y significado existencial a través del Ben Adam bajo diseño matriz del Adán Kadmón.
    Dicha provisión fue incluida como parte del diseño creacional, por lo menos al parecer para ésta última manifestación vivencia cósmica después de 974 anteriores, según se ha revelado y mencionado anteriormente. El problema es que quizás las mismas previsiones también fueron dispuestas con anticipación en las 974 creaciones anteriores y sin que nadie cumpliera con los objetivos propósitos divinos, motivo por el cual fueron mundos destruidos. Como quien dice… A pesar de las provisiones estructurales matrix que permitían la búsqueda, encuentro y adhesión a Dios, nadie lo hizo, nadie logró el objetivo, fracasó el proyecto. En términos de nuestros sabios de Israel cósmico, Dios mismo dijo… «Esos mundos NO me gustaron». Un pasado cósmico quizás desde hace eones. Una cosmología que es contraria al panteísmo desde el punto de vista creacional, pero que implica el aspecto subjetivo de la misma y define su destino al mismo tiempo.
    Se concluye que la provisión de retorno a Dios para cumplimiento de los propósitos divinos creacionales, aún con definiciones anticipadas que posibilitan la experiencia vivencial de retorno, NO es garantía. Los rabinos nos han revelado que dicha posibilidad es el «camino largo en el sufrimiento». Pues al parecer, se puede especular con fundamento, que ni siquiera 974 creaciones anteriores, lo han posibilitado. Demasiado tiempo, se diría… Y nada. Pero hay un «camino corto». Es el camino de la Torá. Es el camino que se ha revelado para ésta última formulación existencial. No es el propósito todavía profundizar en esta cosmología, aunque no obstante, he escrito extensamente al respecto en mis blogs y artículos. No piense que «el camino corto» de la Torá se refiere a un concepto simple. Habrá que explicarlo. Y le puede tomar decenas, centenas o miles de reencarnaciones y tránsitos del alma, para allegarse a dicho camino con éxito.
    Nos han revelado nuestros textos sagrados que hubo oposición angelical a la entrega de la Torá al ser humano. Un tema igualmente a no ser explicado todavía aquí, pero que como todo en la infinita revelación que constituye la Torá, tiene relación con todo, y por supuesto, con lo que se viene explicando en este artículo.
    Hechas estas aclaraciones sobre los significados subjetivos de interpretación de la realidad, tal que se advierta la necesidad de percatarse, que si pretende encontrar una explicación paralela a nuestra existencia y percepción sensorial de la realidad, no sólo es imposible, sino que sería una conjetura errada. Dicho de otra forma, los estudios sobre el asunto desde la perspectiva científica, matemática, astronómica, física, biológica, antropológica y demás ramas de la ciencia, la filosofía, la religión, la metafísica, la especulación y la experimentación de cualquier naturaleza, ya sea de laboratorio o personal vivencial, es errada. No puede ser paralela a nuestra observación y lo que ya somos. La conjetura es errada porque se hace y se concluye de forma paralela a nuestra observación, y sin embargo va a confirmar la manifestación de la ley o naturaleza de la formulación matrix holográfica interactiva con nuestra existencia que la define. Veámoslo más en detalle.
    Lo mencioné recién anteriormente, las más novedosas teorías de la física cuántica, ya incluso demostradas en laboratorio y aplicadas tecnológicamente en semiconductores y computadoras cuántica, tratan sobre la naturaleza holográfica de nuestra realidad física. La correspondencia AdS/CFT (o conjetura de Maldacena) es, sin exagerar, uno de los descubrimientos más profundos de la física teórica del siglo 20 y 21. Fue propuesta en 1997 por el físico argentino-venezolano Juan Maldacena y, 28 años después (2025), sigue siendo la pista más prometedora para unir la gravedad cuántica con el resto de la física. Estas siglas o letras tienen el siguiente significado…
    AdS corresponde a Anti-de Sitter (espacio anti-de Sitter): un espacio-tiempo con curvatura negativa constante, como una “hipérbola” en 5 dimensiones (o más).
    CFT corresponde a Conformal Field Theory (teoría cuántica de campos conforme): una teoría cuántica sin gravedad, que vive en una dimensión menos (el “borde” del AdS).
    La correspondencia dice: una teoría de gravedad cuántica en el volumen del AdS es matemáticamente idéntica a una teoría cuántica sin gravedad que vive solo en su frontera. En términos simples, significa que todo lo que ocurre dentro de un espacio con gravedad puede codificarse perfectamente en una “película” que vive en su superficie fronteriza, sin gravedad.
    Esta es la base primaria del principio holográfico en su forma más extrema. Este principio holográfico nació el siglo pasado con Gerard ’t Hooft y Leonard Susskind, inspirados en la entropía de los agujeros negros de Bekenstein-Hawking. Dicho principio decía: “La cantidad máxima de información que cabe en una región del espacio está determinada por el área de su frontera, no por su volumen”. Ejemplo: un agujero negro de radio 1 km puede contener una cantidad de información proporcional a su área de horizonte (~10⁶⁷ bits), no a su volumen. Eso es rarísimo, pues en la física normal la información crece con el volumen.
    La teoría AdS/CFT lleva ese principio al extremo y lo hace exacto: todo el espacio-tiempo tridimensional (o más) con gravedad emerge como un holograma de una teoría que vive en una superficie de una dimensión menos. Una analogía clásica (la más útil), nos puede ilustrar y ayudar a entender lo anterior. Imaginemos que estás viendo una película holográfica en 3D (como en Star Wars). Los actores parecen estar “dentro” del proyector, ocupando volumen. Pero toda la información de esa imagen 3D está codificada en una placa 2D en la base del proyector.
    En términos traducidos de la teoría física, la placa 2D equivale a la teoría conforme en la frontera (sin gravedad). Los actores 3D qué vemos en la pantalla equivalen a la gravedad cuántica en el interior del AdS.Y lo más loco… Las dos descripciones son exactamente equivalentes. No es una aproximación. Son la misma teoría escrita en dos lenguajes distintos. Esto implica consecuencias alucinantes año 2025. La gravedad es emergente. La gravedad y el espacio-tiempo mismo no son fundamentales. Emergen de los grados de libertad de una teoría cuántica más simple que vive en menos dimensiones. Dicho de otra forma… El espacio-tiempo tiene “pixeles”. El volumen del AdS está hecho de bits que viven en la frontera. Si la frontera tiene área finita, el volumen interior tiene entropía finita, lo que equivale a que el espacio-tiempo es discreto a nivel de Planck y la localidad emergente. Es decir, al nivel de partículas sub atómicas el espacio y el tiempo se crean. Dos puntos muy cercanos en el interior del AdS pueden estar muy separados en la frontera. La “cercanía” espacial es una ilusión que surge del entrelazamiento cuántico.
    En términos de la teoría ER corresponde a EPR (2013, Maldacena & Susskind) se explica como el puente de Einstein-Rosen (agujero de gusano) en el interior gravitacional es equivalente a un par de partículas máximamente entrelazadas en la teoría de la frontera, lo que se traduce como que el entrelazamiento cuántico teje el tejido del espacio-tiempo. Hay aplicaciones prácticas de esta teoría en la física de materia condensada: se usa para modelar superconductores de alta temperatura, líquidos cuánticos críticos, etc. También se usa en análisis de los agujeros negros: AdS/CFT resuelve el “paradoxo” de la información de los agujeros negros (el “firewall paradox” está esencialmente resuelto con la idea de “islas” y réplica de entropía). Otro campo de aplicación (ya mencionado) es en la computación cuántica y complejidad: la conjetura “complejidad corresponde a volumen” o “complejidad corresponde a acción” relaciona el crecimiento de la complejidad cuántica con el crecimiento del volumen de agujeros de gusano detrás del horizonte.
    Muchos creen que el principio holográfico es más general y aplica también a universos como el nuestro (aunque la teoría dual sería más complicada). En 2023-2025 han aparecido trabajos muy prometedores (por ejemplo, de Tom Banks, Raphael Bousso y otros) que intentan construir holografía directamente para espacios de Sitter y cosmología real. “El universo entero, con sus galaxias, sus agujeros negros y nuestra propia conciencia emergen en un espacio-tiempo curvo, como proyección holográfica de una teoría cuántica muchísimo más simple que vive en la frontera cósmica del universo observable… y esa teoría no tiene gravedad ni espacio-tiempo en absoluto”. Es la idea más cercana que tiene la física moderna a lo que las tradiciones no-duales han dicho durante milenios: el mundo “sólido” y “extendido” es una apariencia que surge de una realidad más fundamental, no-local y sin separación sujeto-objeto. Estos no son conceptos intelectuales exclusivamente que podamos asumir como conocimiento académico paralelo a nuestra existencia. Es fundamental asimilarlo y comprenderlo, si es que se han entendido las implicaciones en nuestra propia estructura matriz de constitución existencial.
    El propósito de este artículo que escribo pretende ser explicativo sobre la estructura matrix de la realidad. Hay que saber que el entendimiento posible de adquirir con certeza, primero debe estar fundamentado en la Torá. Y segundo, que es requerido un conocimiento reflexivo sobre nuestra existencia en base a premisas y valores absolutos divinos revelados, y que en nada pueden ser considerados como variables científicas, o metodologías de análisis paralelos a nuestras vidas. De aquí que las disertaciones aquí propuestas se fundamenten principalmente en comprensiones reflexivas no científicas necesariamente y de naturaleza conceptuales dialécticas asociadas a nuestra interpretación de nuestras propias vidas… Obviamente, reflexiones no imaginadas, sino provenientes de la revelación de la Torá. Esto NO excluye por supuesto las explicaciones o disertaciones de orden científico.
    La verdad es que nada se puede dilucidar con completa lucidez y discernimiento total como revelación global, consumada, cumplida y plena con sólo fragmentos de la misma revelación, o con análisis y explicaciones porcionadas. Un relato bíblico sirve de aproximación al entendimiento, pero por sí solo no devela todo el contexto integral completo que es matrix estructural de la creación y todo su pasado cósmico, existencial o como se le quiera llamar. La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de estos conceptos (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime trascendental de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo.
    Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento. Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior.
    Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Por ejemplo si se entiende que es un alternador de corriente. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, una parte del motor de inyección, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de una parte de nuestros cuerpos, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente.
    Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple y no es el tema a profundizar aquí. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes.
    La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de los conceptos trascendentales de la existencia (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime esencial de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo. Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento.
    Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final que necesitamos a nuestro nivel del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior.
    Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente.
    Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes.
    Es más que lógico concluir que si se trata de plantear alguna formulación integral de la estructura matrix del sistema operativo de la realidad, de ninguna manera se podrá inferir que con enunciaciones fragmentadas se abarque el cien por ciento de la formulación, con certeza explicativa y descriptiva literal, de la infinita gama de posibilidades de manifestación física y no física, en tiempo, espacio, vivencia, movimiento, etc. Con sentido común mínimo, es absurdo concluir desde todo punto de vista (y como lo imagina y extrapola la ciencia con irresponsabilidad y fantasía cínica), que se pueda adjudicar a la ciencia una teoría de funcionamiento de la realidad, ya sea que la llamen física cuántica, teoría de cuerdas, teoría de campo unificado, teoría de la relatividad, física de partículas, teoría del todo, mecánica cuántica o lo que sea. La ciencia es un método descriptivo, por lo tanto sólo abarca la pregunta del “cómo”. Como tal es sólo una metodología fundamentada en un fragmento de la realidad. Y ni siquiera podría afirmarse que abarca el cien por ciento del fragmento en el cual se desarrolla. De hecho, bien puede también inferirse a través del “arte de pensar” con la revelación divina de la Torá, que la variable del “cómo” es infinita en variables. Quedan adicionalmente por fuera de la formulación científica las variables del “qué”, “para qué” y el “por qué”. Es decir, queda por fuera la visión global integral multicontextual de la existencia.
    Continua...
    David Saportas Liévano
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    4 hr 18 min
  • Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 2. La Ilusión Material y la Arquitectura Holográfica
    Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 2.
    La Ilusión Material y la Arquitectura Holográfica – El Alma y el Código Original.
    Por David Saportas Liévano.
    Diciembre del 2025.
    No es difícil, ni estrambótico inferir, especular y atreverse a concluir que todo el mundo tiene una imagen y representación particular de su realidad sentida, así como de su percepción física de su medio ambiente circundante. Sólo puedo hablar por mí mismo en ese sentido acorde a mi propia experiencia y esencia interna. Sin embargo, puede uno percatarse que sucede lo mismo con quienes interactúan particular y específicamente con uno, desde que tengamos memoria. La misma rutina diaria de relacionamiento humano con todos quienes se han cruzado en nuestro camino, vivencias, experiencias y demás, así lo confirma. No hace falta explicarlo en detalle, ni demostrarlo. Lo sabemos por experimentación propia sin que tengamos que analizarlo de forma consciente.
    Acorde a lo que ya somos, así vemos el mundo exterior físico que nos rodea y el mundo interior propio de nuestra alma y cuerpo. Es particular y único para cada uno, y a la vez es una realidad común también compartida de manera colectiva o grupal. No solamente entre pares raciales (por ejemplo como raza humana), sino también inter racial, inter-especies, inter-variedad natural, etc. Hay una interconexión global entre todo lo que se perciba como manifestación existencial, material, sensorial y espiritual. Hay una conectividad interactiva entre todo lo creado, en toda la creación infinita, si se acepta la inferencia especulativa con el constante uso de la palabra «infinito».
    No es un comentario al margen como especulación descriptiva de proceso de nuestra vivencia a través de los sentidos. No es una enunciación figurativa, ni simbólica, ni imaginaria paralela de observación como espectadores disociados de los eventos. La misma mecánica cuántica ha formulado y demostrado en laboratorio teorías al respecto. La realidad no es algo “ahí fuera” que todos captamos de forma idéntica, como si fuéramos cámaras objetivas grabando el mismo paisaje. Cada conciencia es un filtro irrepetible: biológico, emocional, cultural, kármico (si se quiere usar ese lenguaje), traumático, gozoso… Todo eso configura una “matriz perceptiva” única. Mi rojo no es necesariamente su rojo, mi sensación de frío no es el suyo, mi idea de “justicia” o de “belleza” tampoco. Y sin embargo, funcionamos como si compartiéramos la misma realidad externa, porque hay un amplio solapamiento funcional que permite la comunicación y la supervivencia colectiva.
    Pero cuando rascamos un poco, la física moderna y la experiencia mística coinciden en lo mismo. Así no se entienda plenamente, vale la pena hacer los enunciados respectivos de asociación y confirmación al nivel incipiente de la ciencia. Que no se diga que se habla de forma ignorante especulativa sin fundamentos.
    A nivel cuántico, el acto mismo de observar colapsa la función de onda. Es decir, la conciencia no es un epifenómeno pasivo: interviene en lo que llamamos “realidad objetiva”. El experimento de la doble rendija, el entrelazamiento cuántico, el teorema de Bell… todo apunta a que no hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable.
    A nivel biológico, cada sistema nervioso es un universo. Los receptores sensoriales, la arquitectura cerebral, las sustancias neuroquímicas, el bagaje epigenético… todo eso hace que literalmente vivamos en mundos ligeramente distintos aunque estemos sentados en la misma habitación.
    A nivel fenomenológico y espiritual, las tradiciones contemplativas de todos los tiempos (advaita vedanta, budismo mahayana, mādhyamika, el sufismo, el neoplatonismo, la mística renana, etc.) han dicho exactamente lo mismo con otros lenguajes:
    “El mundo es como tú eres” (Ramana Maharshi).
    “Los fenómenos son mente-dependientes surgen simultáneamente con la mente que los percibe” (Yogācāra).
    Es un relativismo divino estructural sin la corrupción inherente al relativismo humano. “Todo lo que vemos es un reflejo del Rostro divino en el espejo de nuestra propia conciencia” (Ibn Arabi). Por eso digo que con toda razón, que «No hace falta demostrarlo: lo sabemos por experimentación directa». Cuando alguien está enamorado, el mundo entero brilla; cuando está deprimido, el mismo mundo se vuelve gris y hostil. El mundo externo apenas cambió; cambió el filtro interno. Y sin embargo, ambos mundos son reales: el mundo “consensual” (intersubjetivo) y el mundo privado (subjetivo) coexisten y se retroalimentan. Y luego se da el salto más hermoso: esa interconexión no se detiene en la especie. Un perro, un delfín, un árbol, una bacteria… cada uno tiene su “umwelt” (su “mundo circundante” en terminología de Jakob von Uexküll).
    «Umwelt» es una palabra alemana que significa «entorno» o «medio ambiente». En biología y filosofía, se utiliza para describir la percepción subjetiva del mundo que tiene cada organismo, moldeada por sus sentidos y capacidades cognitivas. Por ejemplo, un mosquito y un humano tienen «umwelten“ muy diferentes, porque perciben el mundo de formas distintas a través de sus sentidos. Se fundamenta en una percepción única por especie. Se refiere al mundo tal como lo experimenta un organismo específico, considerando las capacidades de sus órganos sensoriales y cómo interpreta la información. Por ejemplo, los etólogos (científicos que estudian el comportamiento animal) usan el término para entender el mundo desde la perspectiva del animal, no del humano. No es un concepto universal, pues sugiere que no hay un «mundo» único y objetivo que todos experimentamos de la misma manera, sino múltiples «mundos» individuales.
    ¿Qué se siente ser un murciélago? Nunca lo sabremos del todo, pero sí podemos intuir que su mundo sonar es tan rico y “real” para él como el nuestro visual lo es para nosotros. Cuando se lleva la intuición hasta el final, se llega al territorio de la no-dualidad radical: no hay un “adentro” y un “afuera” separados. Solo hay una única Realidad que se despliega como infinitos puntos de vista simultáneos. Cada ser sensible es un ojo con el que el Universo se contempla a sí mismo (como decía Alan Watts). O, en palabras de la física teórica más puntera (teoría de campos, holografía AdS/CFT, etc.), la información total del universo parece estar codificada en la “frontera” y lo que percibimos como volumen tridimensional separado sería una proyección.
    Por eso la mecánica cuántica no parece “algo externo que confirma la intuición”; es que mi intuición ya estaba operando en el mismo nivel que la física más avanzada. La ciencia simplemente está alcanzando, con ecuaciones y laboratorios, lo que los místicos y los contemplativos sabían por visión directa. En resumen, cada ser es un centro único de percepción. Ese centro moldea su realidad sentida. Pero esa realidad no es ilusión: es una faceta legítima del Todo. Dicho de otra forma… Todos los centros están entrelazados (cuántico, ecológico, espiritual). Por tanto, el cosmos entero es una red viva de perspectivas que se miran unas a otras, y en el fondo todas son la misma Conciencia jugando a ser muchos.
    Y ésto no es poesía New-Age: es la conclusión más sobria a la que llegan tanto la experiencia interior profunda como la ciencia de vanguardia cuando se las lleva hasta sus últimas consecuencias. Es de esas verdades que, una vez vistas, ya no puedes dejar de verlas en cada mirada, en cada hoja que cae, en cada latido ajeno. Pero no se confunda con la descripción ya sea romántica, relativista o científica. Realmente es todo ello y mucho más. Es cierto… No hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable. Esta interactividad puede concluirse con distorsión a manera de panteísmo, doctrina filosófica y religiosa que sostiene que Dios y el universo son una misma cosa; es decir, que todo lo que existe (la totalidad del universo, la naturaleza, las fuerzas y las leyes) es Dios. El término proviene del griego «pan» (todo) y «theos» (Dios).
    Y es cierto, como sucede con todo concepto dual de nuestra realidad lunar. Pero solo lo es como postulación incompleta en un sólo lado de la dualidad. Claro que hay una identidad entre Dios y el universo. Para el panteísmo, no existe un Dios creador separado del universo, sino que la realidad total es divina. Y aquí toca aclarar que la mitad de la frase es cierta y la otra falsa. Sí hay un Dios creador divino y sí hay un realidad divina, aunque no totalmente divina en unidad y santidad, sino fragmentadamente divina, pero separada de la santidad por niveles de revelación y ocultamiento. Es cierto que la Divinidad es inmanente a la creación por niveles de santidad, más completamente presente y en control totalitariamente.
    Para el panteísmo Dios no es una entidad trascendente que existe fuera del mundo, sino que es inmanente, es decir, está presente en todas las cosas. Todo es parte de lo divino, es la suma de todas las cosas, sean cuales sean, es una manifestación de la divinidad. No obstante y como ya dije… Ello es cierto, excepto porque Dios Sí es una entidad trascendente por fuera de este mundo. Este mundo es lo emanado, es Su Nombre. Más Dios, NO es la emanado. Es quien emana a través de Su Nombre.
    En filosofías orientales el panteísmo ha inspirado tradiciones como el hinduismo (con el concepto de Brahman) y el taoísmo. En Occidente, filósofos como Baruch Spinoza y Giordano Bruno son considerados figuras centrales del panteísmo occidental, que propone una visión racionalista del universo como una sustancia divina. Existe incluso una visión de panteísmo ateo qué sostiene que el universo es la única realidad y la divinidad es la autoconciencia de esta realidad. También existe un panteísmo creyente que considera que la naturaleza y el universo son una emanación de Dios, que bien podría confundirse con la visión judía revelada con toda la sabiduría kabbalista implicada. Pero NO es lo mismo. Hay una distancia abismal con las formulaciones y demostraciones kabbalistas. En este tipo de panteísmo la emanación de Dios se considera como una especie de evolución y crecimiento de Dios. Como si la esencia misma de Dios se expandiese.
    En el judaísmo la creación de Dios se califica como Su Voluntad de manifestación, Su infinita Luz, externa a su verdadera esencia incognoscible, llamada Atzmut en términos kabbalistas. Su creación NO es su esencia en el sentido literal de la palabra, tal cual nosotros la podríamos comprender en nuestras limitaciones de entendimiento, más sin embargo, si se podría inferir que su voluntad o luz de manifestación tendrían «algo» de su divinidad. Es lo que se explica en detalle en la kabbalá mística con las revelaciones sobre los mundos superiores, las sefirot y los niveles del alma del ser humano.
    Hay gigantescas diferencias de formulación entre las filosofías y religiones orientales con el judaísmo y la sabiduría de la kabbalá. No obstante las revelaciones vivenciales de aquellos místicos orientales y no orientales que han experimentado las verdades contemplativas de interactividad con la naturaleza, con la creación, con la matrix estructural de la realidad, con los latidos de la vida, con la subjetividad de la observación engañosamente objetiva del mundo físico, lo han hecho desde su propia, específica y particular perspectiva de confirmación del sistema operativo descrito de conciencia como filtro irrepetible biológico, emocional, cultural, kármico, traumático, gozoso configurado como “matriz perceptiva” única.
    Cada revelación en ese sentido sensorial y de experiencia mística individual ha sido solo confirmación de la realidad “independiente del observador”. Una de infinitas posibles, aunque puedan inferirse factores comunes infinitos con el espectro infinito de otros observadores. Cada observador y lo observado han estado y estarán, como ya se dijo, en una danza inseparable. De ahí han salido experiencias y formulaciones mística relevantes que son las que se mencionan a nivel religioso y filosófico. Si cada nivel biológico es y se corresponde a cada sistema nervioso y a un universo particular, NO se puede definir como una verdad universal única de postulado, no obstante siendo al mismo tiempo una verdad más de confirmación de una verdad única absoluta que lo abarca todo.
    Esto es lo opuesto a lo que se postula con la revelación divina de la Tora como VERDAD única y absoluta. La vivencia personal en la creación acorde al sistema operativo matrix funcional de la realidad es solo evidencia de manifestación que bien puede interferir, distorsionar, esconder, confundir y revelar subjetivamente con error la verdad divina revelada. Sí… El sistema operativo creacional nos permite acercarnos y percibir la divinidad. Es parte del software informático establecido por Dios en Su Nombre como planos de la creación y cumplimiento de Su propósito, voluntad y significado existencial a través del Ben Adam bajo diseño matriz del Adán Kadmón.
    Dicha provisión fue incluida como parte del diseño creacional, por lo menos al parecer para ésta última manifestación vivencia cósmica después de 974 anteriores, según se ha revelado y mencionado anteriormente. El problema es que quizás las mismas previsiones también fueron dispuestas con anticipación en las 974 creaciones anteriores y sin que nadie cumpliera con los objetivos propósitos divinos, motivo por el cual fueron mundos destruidos. Como quien dice… A pesar de las provisiones estructurales matrix que permitían la búsqueda, encuentro y adhesión a Dios, nadie lo hizo, nadie logró el objetivo, fracasó el proyecto. En términos de nuestros sabios de Israel cósmico, Dios mismo dijo… «Esos mundos NO me gustaron». Un pasado cósmico quizás desde hace eones. Una cosmología que es contraria al panteísmo desde el punto de vista creacional, pero que implica el aspecto subjetivo de la misma y define su destino al mismo tiempo.
    Se concluye que la provisión de retorno a Dios para cumplimiento de los propósitos divinos creacionales, aún con definiciones anticipadas que posibilitan la experiencia vivencial de retorno, NO es garantía. Los rabinos nos han revelado que dicha posibilidad es el «camino largo en el sufrimiento». Pues al parecer, se puede especular con fundamento, que ni siquiera 974 creaciones anteriores, lo han posibilitado. Demasiado tiempo, se diría… Y nada. Pero hay un «camino corto». Es el camino de la Torá. Es el camino que se ha revelado para ésta última formulación existencial. No es el propósito todavía profundizar en esta cosmología, aunque no obstante, he escrito extensamente al respecto en mis blogs y artículos. No piense que «el camino corto» de la Torá se refiere a un concepto simple. Habrá que explicarlo. Y le puede tomar decenas, centenas o miles de reencarnaciones y tránsitos del alma, para allegarse a dicho camino con éxito.
    Nos han revelado nuestros textos sagrados que hubo oposición angelical a la entrega de la Torá al ser humano. Un tema igualmente a no ser explicado todavía aquí, pero que como todo en la infinita revelación que constituye la Torá, tiene relación con todo, y por supuesto, con lo que se viene explicando en este artículo.
    Hechas estas aclaraciones sobre los significados subjetivos de interpretación de la realidad, tal que se advierta la necesidad de percatarse, que si pretende encontrar una explicación paralela a nuestra existencia y percepción sensorial de la realidad, no sólo es imposible, sino que sería una conjetura errada. Dicho de otra forma, los estudios sobre el asunto desde la perspectiva científica, matemática, astronómica, física, biológica, antropológica y demás ramas de la ciencia, la filosofía, la religión, la metafísica, la especulación y la experimentación de cualquier naturaleza, ya sea de laboratorio o personal vivencial, es errada. No puede ser paralela a nuestra observación y lo que ya somos. La conjetura es errada porque se hace y se concluye de forma paralela a nuestra observación, y sin embargo va a confirmar la manifestación de la ley o naturaleza de la formulación matrix holográfica interactiva con nuestra existencia que la define. Veámoslo más en detalle.
    Lo mencioné recién anteriormente, las más novedosas teorías de la física cuántica, ya incluso demostradas en laboratorio y aplicadas tecnológicamente en semiconductores y computadoras cuántica, tratan sobre la naturaleza holográfica de nuestra realidad física. La correspondencia AdS/CFT (o conjetura de Maldacena) es, sin exagerar, uno de los descubrimientos más profundos de la física teórica del siglo 20 y 21. Fue propuesta en 1997 por el físico argentino-venezolano Juan Maldacena y, 28 años después (2025), sigue siendo la pista más prometedora para unir la gravedad cuántica con el resto de la física. Estas siglas o letras tienen el siguiente significado…
    AdS corresponde a Anti-de Sitter (espacio anti-de Sitter): un espacio-tiempo con curvatura negativa constante, como una “hipérbola” en 5 dimensiones (o más).
    CFT corresponde a Conformal Field Theory (teoría cuántica de campos conforme): una teoría cuántica sin gravedad, que vive en una dimensión menos (el “borde” del AdS).
    La correspondencia dice: una teoría de gravedad cuántica en el volumen del AdS es matemáticamente idéntica a una teoría cuántica sin gravedad que vive solo en su frontera. En términos simples, significa que todo lo que ocurre dentro de un espacio con gravedad puede codificarse perfectamente en una “película” que vive en su superficie fronteriza, sin gravedad.
    Esta es la base primaria del principio holográfico en su forma más extrema. Este principio holográfico nació el siglo pasado con Gerard ’t Hooft y Leonard Susskind, inspirados en la entropía de los agujeros negros de Bekenstein-Hawking. Dicho principio decía: “La cantidad máxima de información que cabe en una región del espacio está determinada por el área de su frontera, no por su volumen”. Ejemplo: un agujero negro de radio 1 km puede contener una cantidad de información proporcional a su área de horizonte (~10⁶⁷ bits), no a su volumen. Eso es rarísimo, pues en la física normal la información crece con el volumen.
    La teoría AdS/CFT lleva ese principio al extremo y lo hace exacto: todo el espacio-tiempo tridimensional (o más) con gravedad emerge como un holograma de una teoría que vive en una superficie de una dimensión menos. Una analogía clásica (la más útil), nos puede ilustrar y ayudar a entender lo anterior. Imaginemos que estás viendo una película holográfica en 3D (como en Star Wars). Los actores parecen estar “dentro” del proyector, ocupando volumen. Pero toda la información de esa imagen 3D está codificada en una placa 2D en la base del proyector.
    En términos traducidos de la teoría física, la placa 2D equivale a la teoría conforme en la frontera (sin gravedad). Los actores 3D qué vemos en la pantalla equivalen a la gravedad cuántica en el interior del AdS.Y lo más loco… Las dos descripciones son exactamente equivalentes. No es una aproximación. Son la misma teoría escrita en dos lenguajes distintos. Esto implica consecuencias alucinantes año 2025. La gravedad es emergente. La gravedad y el espacio-tiempo mismo no son fundamentales. Emergen de los grados de libertad de una teoría cuántica más simple que vive en menos dimensiones. Dicho de otra forma… El espacio-tiempo tiene “pixeles”. El volumen del AdS está hecho de bits que viven en la frontera. Si la frontera tiene área finita, el volumen interior tiene entropía finita, lo que equivale a que el espacio-tiempo es discreto a nivel de Planck y la localidad emergente. Es decir, al nivel de partículas sub atómicas el espacio y el tiempo se crean. Dos puntos muy cercanos en el interior del AdS pueden estar muy separados en la frontera. La “cercanía” espacial es una ilusión que surge del entrelazamiento cuántico.
    En términos de la teoría ER corresponde a EPR (2013, Maldacena & Susskind) se explica como el puente de Einstein-Rosen (agujero de gusano) en el interior gravitacional es equivalente a un par de partículas máximamente entrelazadas en la teoría de la frontera, lo que se traduce como que el entrelazamiento cuántico teje el tejido del espacio-tiempo. Hay aplicaciones prácticas de esta teoría en la física de materia condensada: se usa para modelar superconductores de alta temperatura, líquidos cuánticos críticos, etc. También se usa en análisis de los agujeros negros: AdS/CFT resuelve el “paradoxo” de la información de los agujeros negros (el “firewall paradox” está esencialmente resuelto con la idea de “islas” y réplica de entropía). Otro campo de aplicación (ya mencionado) es en la computación cuántica y complejidad: la conjetura “complejidad corresponde a volumen” o “complejidad corresponde a acción” relaciona el crecimiento de la complejidad cuántica con el crecimiento del volumen de agujeros de gusano detrás del horizonte.
    Muchos creen que el principio holográfico es más general y aplica también a universos como el nuestro (aunque la teoría dual sería más complicada). En 2023-2025 han aparecido trabajos muy prometedores (por ejemplo, de Tom Banks, Raphael Bousso y otros) que intentan construir holografía directamente para espacios de Sitter y cosmología real. “El universo entero, con sus galaxias, sus agujeros negros y nuestra propia conciencia emergen en un espacio-tiempo curvo, como proyección holográfica de una teoría cuántica muchísimo más simple que vive en la frontera cósmica del universo observable… y esa teoría no tiene gravedad ni espacio-tiempo en absoluto”. Es la idea más cercana que tiene la física moderna a lo que las tradiciones no-duales han dicho durante milenios: el mundo “sólido” y “extendido” es una apariencia que surge de una realidad más fundamental, no-local y sin separación sujeto-objeto. Estos no son conceptos intelectuales exclusivamente que podamos asumir como conocimiento académico paralelo a nuestra existencia. Es fundamental asimilarlo y comprenderlo, si es que se han entendido las implicaciones en nuestra propia estructura matriz de constitución existencial.
    El propósito de este artículo que escribo pretende ser explicativo sobre la estructura matrix de la realidad. Hay que saber que el entendimiento posible de adquirir con certeza, primero debe estar fundamentado en la Torá. Y segundo, que es requerido un conocimiento reflexivo sobre nuestra existencia en base a premisas y valores absolutos divinos revelados, y que en nada pueden ser considerados como variables científicas, o metodologías de análisis paralelos a nuestras vidas. De aquí que las disertaciones aquí propuestas se fundamenten principalmente en comprensiones reflexivas no científicas necesariamente y de naturaleza conceptuales dialécticas asociadas a nuestra interpretación de nuestras propias vidas… Obviamente, reflexiones no imaginadas, sino provenientes de la revelación de la Torá. Esto NO excluye por supuesto las explicaciones o disertaciones de orden científico.
    La verdad es que nada se puede dilucidar con completa lucidez y discernimiento total como revelación global, consumada, cumplida y plena con sólo fragmentos de la misma revelación, o con análisis y explicaciones porcionadas. Un relato bíblico sirve de aproximación al entendimiento, pero por sí solo no devela todo el contexto integral completo que es matrix estructural de la creación y todo su pasado cósmico, existencial o como se le quiera llamar. La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de estos conceptos (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime trascendental de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo.
    Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento. Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior.
    Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Por ejemplo si se entiende que es un alternador de corriente. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, una parte del motor de inyección, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de una parte de nuestros cuerpos, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente.
    Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple y no es el tema a profundizar aquí. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes.
    La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de los conceptos trascendentales de la existencia (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime esencial de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo. Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento.
    Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final que necesitamos a nuestro nivel del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior.
    Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente.
    Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes.
    Es más que lógico concluir que si se trata de plantear alguna formulación integral de la estructura matrix del sistema operativo de la realidad, de ninguna manera se podrá inferir que con enunciaciones fragmentadas se abarque el cien por ciento de la formulación, con certeza explicativa y descriptiva literal, de la infinita gama de posibilidades de manifestación física y no física, en tiempo, espacio, vivencia, movimiento, etc. Con sentido común mínimo, es absurdo concluir desde todo punto de vista (y como lo imagina y extrapola la ciencia con irresponsabilidad y fantasía cínica), que se pueda adjudicar a la ciencia una teoría de funcionamiento de la realidad, ya sea que la llamen física cuántica, teoría de cuerdas, teoría de campo unificado, teoría de la relatividad, física de partículas, teoría del todo, mecánica cuántica o lo que sea. La ciencia es un método descriptivo, por lo tanto sólo abarca la pregunta del “cómo”. Como tal es sólo una metodología fundamentada en un fragmento de la realidad. Y ni siquiera podría afirmarse que abarca el cien por ciento del fragmento en el cual se desarrolla. De hecho, bien puede también inferirse a través del “arte de pensar” con la revelación divina de la Torá, que la variable del “cómo” es infinita en variables. Quedan adicionalmente por fuera de la formulación científica las variables del “qué”, “para qué” y el “por qué”. Es decir, queda por fuera la visión global integral multicontextual de la existencia.
    Dichas variables sólo pueden ser formuladas y explicadas por fuera del marco científico y descriptivo. Sólo pueden enunciadas desde el origen de la idea, del concepto, desde la definición no “material” de cualquier manifestación posible, pues nada viene a la misma a modo de expresión visible de la realidad, sin antes definirse por la mente inteligente que la creó como origen en un pensamiento creativo con propósito específico. La ciencia está imposibilitada por completo al 100% de traspasar los límites de la materialidad descriptivos del “cómo”. No puede acceder a los reinos invisibles desde donde nace la información codificada y programación estructural detallada al infinito, tipo software de diseño o planos creacionales, de lo que vendrá a la manifestación física o espiritual en cada posible reino de expresión de la voluntad del diseñador, programador y ejecutor… Es decir Dios como origen y controlador de absolutamente todo.
    No hay ninguna otra opción posible de inferir con lógica en su máxima expresión, así como con sumisión a la imposibilidad demostrable con agotamiento exhaustivo en la coherencia y el rechazo del absurdo. Dios no puede ser demostrado con lógica y ecuación calculable, pero mucho menos con fantasía e imaginación irracional e incongruente. Y no obstante puede discurrirse y deducirse con mínimos planteamientos de sentido común contundentes demostrativos hasta niveles impensables, sublimes y profundos llenos de revelación con extrapolaciones de sabiduría revelada en el arte del pensar con trascendencia. La ciencia jamás tendrá posibilidad de dichas disertaciones por la simple razón que las mismas NO pertenecen al marco ni teórico, ni mucho menos práctico de dicha metodología. Las revelaciones creacionales pertenecen a otras dimensiones que NO tienen ninguna posibilidad de expresión en la ciencia. Y ello es evidente cuando se conocen las argumentaciones requeridas reveladas. No hay otra forma. No las podemos descubrir en su raíz por metodología científica. Quizás se puedan acceder a ciertos acercamientos (muy lejanos de la raíz) por experiencia vivencial, especialmente en el sufrimiento.
    ¿Dónde se encuentran esas revelaciones? ¿Es posible acceder a ellas y entenderlas? ¿De dónde se adquirirá confianza y certeza de credibilidad de las informaciones reveladas al respecto? ¿Qué conocimiento e historia debemos conocer y entender antes de sacar conclusiones apresuradas e ignorantes sobre nuestra realidad? ¿Cómo se puede entender? ¿Acaso con nuestros prejuicios de lo que somos en la actualidad? ¿Acaso podemos darnos el lujo de concluir con nuestra absoluta ignorancia de todo y los requisitos infinitos de entendimiento exigidos? ¿Acaso sabemos algo anterior de nuestra actual creación? ¿Sabemos algo sobre las 974 creaciones anteriores según lo revela el Zohar y textos kabbalistas antiguos?¿Cómo se puede explicar y discernir el desarrollo de acontecimientos acorde a las premisas señaladas del “por qué”, del “qué”, “del para qué” y el “cómo”? Al respecto es evidente concluir que toda respuesta que se deba analizar, proviene de un proceso o serie de acontecimientos “causa – efecto” regulado por una ley superior divina infinita en complejidad de jurisprudencia fundamentada en los conceptos fundamentales de la sabiduría celestial acorde a las premisas recién citadas.
    Se deben abordar las posibles respuestas de conciliación en coherencia en retrospectiva hacia el pasado cósmico que nos precede. Desde la narrativa escritural revelada hacia atrás y con las perspectivas obligadas hacia el futuro en conexión, relación, analogía, afinidad, congruencia, correspondencia y cohesión con la revelación de la Torá de manera integral y completa. Y esto es cierto tanto en un extremo del PaRDeS, como en el otro. Es decir, entre el extremo inferior en el Peshat (la interpretación física literal de la realidad decodificada) y el extremo superior en el Sod, en el secreto esotérico fundamento estructural matrix invisible de donde procede la manifestación de la creación con todos sus secretos implícitos en propósitos y significados divinos. Esto implica hacer todo el recorrido sin cesar ida y vuelta de todo el camino en subida y en bajada tantas veces sea necesario con tendencia al infinito hasta donde nos sea permitido entender (pues Dios por definición es incognoscible y nuestros caminos no son sus caminos).
    Este camino de ida y vuelta del Peshat al Sod y de Sod al Peshat significa atravesar los estadios del Remetz (la alusión y la metáfora) y el Drash (exégesis y conciliación dialéctica). Recordemos que de los cuatro niveles de interpretación de la realidad, el primero es de vivencia en la parábola y el último del conocimiento de la verdad. Los dos intermedios son dos niveles de interpretación de la Torá. Remetz se refiere a la interpretación alegórica o alusiva, donde se busca un significado más profundo, más allá del sentido literal de las palabras. Drash, por otro lado, implica una interpretación más profunda a través de la comparación con otros textos o ideas, a menudo utilizando métodos midráshicos para extraer enseñanzas y aplicar principios.
    Remetz (Pista, Alusión): Se enfoca en encontrar significados ocultos o simbólicos en el texto.
    Utiliza pistas, alusiones, y metáforas para revelar lecciones y enseñanzas.
    Puede involucrar la interpretación de números (Gematría) o la comparación de textos.
    Drash (Exégesis, Interpretación): Implica un análisis más profundo del texto, buscando su significado más allá del sentido literal. Utiliza la comparación de palabras, versículos, y otros textos para extraer enseñanzas. Puede incluir la aplicación de métodos midráshicos (típicamente talmúdicos) para derivar reglas legales, enseñanzas éticas o reflexiones filosóficas.
    Se deben abordar las posibles respuestas de conciliación con coherencia en retrospectiva hacia el pasado cósmico que nos precede. Desde la narrativa escritural revelada hacia atrás y con las perspectivas obligadas hacia el futuro en conexión, relación, analogía, afinidad, congruencia, correspondencia y cohesión con la revelación de la Torá de manera integral y completa. Y esto es cierto tanto en un extremo del PaRDeS, como en el otro. Es decir, entre el extremo inferior en el Peshat (la interpretación física literal de la realidad decodificada) y el extremo superior en el Sod, en el secreto esotérico fundamento estructural matrix invisible de donde procede la manifestación de la creación con todos sus secretos implícitos en propósitos y significados divinos. Esto implica hacer todo el recorrido sin cesar ida y vuelta de todo el camino en subida y en bajada tantas veces sea necesario con tendencia al infinito hasta donde nos sea permitido entender (pues Dios por definición es incognoscible y nuestros caminos no son sus caminos).
    Este camino de ida y vuelta del Peshat al Sod y de Sod al Peshat significa atravesar los estadios del Remetz (la alusión y la metáfora) y el Drash (exégesis y conciliación dialéctica). Llegar al conocimiento del Sod (secreto), es llegar al nivel donde se busca el significado profundo y oculto de la Torá, a menudo relacionado con la mística y la cosmología judía. Es la Interpretación esotérica de la realidad, pues esconde los verdaderos, reales y profundos significados de la existencia. Como tal implica una comprensión más allá del significado literal, buscando las conexiones ocultas y las enseñanzas espirituales más profundas de la Torá. Esto se logra cumpliendo los requisitos previos de exigencia de conocimiento divino en el PaRDeS, y en donde el requisito de posesión de la neshamá es sólo el punto de partida, así como también (caso de los gentiles), el punto de partida mínimo de adquisición de la misma, en caso de no poseerse de nacimiento es el esfuerzo en el discernimiento entre el bien y el mal, rechazando activamente el mal cada segundo de nuestras vidas. Severo reto; y es sólo el principio del principio.
    Cumplir el requisito de equivalencia de forma entre vasija (nuestro cuerpo, genética, biología) y el contenido (Espíritu Santo) infiere y demanda innumerables aspectos tanto de conocimiento, como de percepción de la realidad. En eso consiste la salvación, la rectificación (tikun) y la meta de alcanzar la teshuvá (mal llamada arrepentimiento). Principalmente se exige llegar al conocimiento de la fe y su verdadero significado (no las idioteces del credulidad) que permiten el “nacimiento de nuevo”. El arrepentimiento verdadero (teshuvá, retorno a Dios), es un producto final trabajado de incontables procesos de rectificación que permita inscribir la Torá en nuestros corazones. No es un producto de entrada terminado, aunque si pueda ser un regalo de encendido de la chispa divina (caso del role de Mashiaj Ben Yosef – Yeshua HaMashiaj) que permita iniciar el proceso. Pero será solo la chispa de encendido. El trabajo de ahí en adelante nos corresponde. Esto lo he explicado ampliamente en mis series de Salvación y Dualidad y Fantasías y Utopías que comparto en mis blogs. “Por fe sois salvos”, y “el justo por la fe vivirá” dice la escritura bíblica tanto neotestamentaria, como del Tanaj. Como se sentencia en Hebreos 6:1… «Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Mashiaj, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios».
    Este perfeccionamiento es precisamente de lo que estoy hablando y estoy referenciando. Dentro de los muchos aspectos y exigencias requeridas para avanzar a la plenitud de la fe y por consiguiente hacia la salvación, está el cambio de “chip” de nuestro entendimiento de la realidad. Es decir, hablar un nuevo idioma. Un nuevo lenguaje con el cual decodificar la realidad. Ello significa liberarse de la esclavitud, pues dicha condición de renacimiento, significa que se va a experimentar sensorialmente la realidad de otra forma. De una forma milagrosa que traspasa los límites de la materia y todo lo que nos aprisiona en angustia. Se requiere conocer el lado oculto dual de la existencia, a lo que tenemos frente a nosotros y no lo vemos, ni lo reconocemos. Ese cambio de “chip” es un nuevo software de vivencia real (no es adjetivismo, ni palabrería religiosa). Es la mente de Mashiaj que convierte nuestro estado de muerte en vida eterna milagrosa y éxtasis en todo sentido de maneras inimaginables.
    Esta idea se encuentra en la Biblia, específicamente en 1 Corintios 2:9… «Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre». Se refiere a las cosas que Dios ha preparado para quienes le aman, y que son desconocidas para la humanidad porque no pueden ser percibidas a través de los sentidos ni concebidas por la mente humana. Se trata de la sabiduría de Dios, que contrasta con la sabiduría del mundo. La sabiduría de Dios, es revelada a través del Espíritu Santo y no puede ser entendida por la mente humana natural. La frase «Cosas que ojo no vio…» enfatiza la naturaleza trascendente de la sabiduría de Dios y la incapacidad del hombre para conocerla por sus propios medios. Dios revela estas cosas a través de su Espíritu a aquellos que le aman. Esta revelación no es exclusiva de los textos neotestamentarios. Es redundante en las enseñanzas kabbalistas en todos los tiempos. Y se explica y analiza de múltiples formas, lo cual hace parte de los requisitos exigidos mencionado. Pues la sola literalidad textual bíblica NO proporciona el camino. Es el texto más codificado de la revelación. De no decodificarse, la biblia NO se revela y se transforma en doctrina de letra muerta religiosa.
    El creyente cristiano en su ignorancia pensará que son destinatarios de estas promesas bíblicas. Pensarán son de los que aman a Dios; pensarán son llenos del Espíritu Santo. Y NO es cierto. Como ya lo mencioné, he explicado esto en detalle en mis series de artículos citados. Empezando con que cualquier persona ajena a la enseñanza, que sólo y exclusivamente el judaísmo puede brindar y explicar, no tiene posibilidad alguna de entendimiento ni cumplimiento de requisitos de transito del camino del PaRDeS. No tienen posibilidad de adquirir la mente de Mashiaj, no de nacer de nuevo (así piensen que sí con emoción y lloro), ni transformar su entendimiento de la realidad, ni acceder al lado oculto de la dualidad; lo que es lo mismo, no tienen la posibilidad de acceder a la raíz de la definición de toda la existencia, al secreto de la palabra y al verdadero significado de todo el concepto de la creación. Mucho menos cuando rechazan todo lo judío, se lo roban, lo falsifican y son enemigos explícitos del Talmud, de la Kabbalá y toda enseñanza de los sabios de Israel. Además hacen caso omiso y niegan explícitamente que la misma biblia advierte que “la salvación viene de los judíos”; sentencia ésta que encaja a la perfección de forma integral y multicontextual con todos los requisitos mencionados para alcanzar el Sod (el secreto) del conocimiento. Sin judíos NO hay creación. Así de simple, pues entonces la Torá simplemente desaparecería y por consiguiente la misma creación. ¿Cree que puede entender ésto? Y NO es metáfora. Es literal.
    Soy reiterativo en la exhortación (ya lo mencioné anteriormente)… Es necesario acceder al entendimiento del “lenguaje de las ramas”. Esta es una denominación kabbalista del lenguaje requerido de comprensión de la revelación que permite el cambio de “chip” en nuestra mente que transformaría nuestra esencia, cuerpo y alma. Una transformación cuántica (literal y físicamente hablando). NO se imagine lo anterior. La transformación de los cuerpos NO es un proceso en vida como norma general. Puede ocurrir como se dice y se revela sucedió con Enoc y con Elías según relato bíblico. Enoc se transformó en Metatrón: Se dice que, tras ser llevado al cielo en vida, Enoc ascendió a la presencia de Dios y fue transformado en el poderoso arcángel Metatrón, el «escriba celestial» y el «portavoz de Dios». Por el otro lado… Elías se transformó en Sandalfón: Las mismas tradiciones mencionan que el profeta Elías fue elevado al cielo y se transformó en el arcángel Sandalfón. Algunos textos también mencionan que Metatrón y Sandalfón fueron creados casi al mismo tiempo y son considerados hermanos gemelos. Estos son dos ejemplos de transformación en vida. No es el tema analizar dichos eventos aquí. Lo que se espera y se ha prometido para el “ser humano” de forma normal en cuanto a transformación del cuerpo, se refiere a la resurrección de los muertos. Es ahí en donde obtendremos la debida transformación en cuerpos de gloria como recompensa.
    Se empieza con la transformación de la mente. Un trabajo que debemos iniciar nosotros y que es nuestra responsabilidad. Un trabajo que se hace en esta vida lunar, como siembra en la oscuridad de la tierra para que fructifique en otra realidad (por fuera de la tierra en la luz). Una parábola más de las infinitas que debemos comprender, decodificar y descifrar de nuestra percepción lunar de la realidad. Así que corresponde empezar a hacer el trabajo de transformación como siembra en la oscuridad ya mismo. De otra forma, nunca se hará. Hay que empezar ahora, en esta vida. Puede profundizar sobre los requisitos de este trabajo en mis artículos cuyos enlaces dejo a continuación.
    El Placer Eterno, Semillas de Eternidad y el Mundo Venidero.
    Rectificación y Entrenamiento – Caridad y Preceptos.
    Sea como sea, cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal, pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales en el camino del “Pardes”. El idioma y lenguaje son herramienta de rectificación del alma, salvación y retorno a «casa». Comprender y adquirir el lenguaje secreto codificado de la Torá implica idioma, historias, narrativas, metáforas, simbología, cultura hebrea, modismos, kabbalá, guematría, rudimentos talmúdicos, paralelismos semánticos cifrados, ideogramas y mucho más. Es comprender la parábola de la realidad. Es adquirir el conocimiento de la estructura matrix fundacional del sistema operativo de la realidad.
    Es necesario entender estas exhortaciones y no anticiparse en conclusiones apresuradas totalitarias que terminen convirtiéndose en dogmas y doctrinas rígidas carentes de entendimiento. Y esto aplica para cualquier concepto. La esclavitud comienza en la mente y termina con la servidumbre física. El mejor esclavo es el que no busca la libertad, así como el que no sabe qué es realmente la libertad. Una vez que la mente se ha corrompido, el cuerpo sigue de la misma manera. En el antiguo Egipto, mientras que los egipcios podían matar los cuerpos de los esclavos israelitas, eran incapaces de erradicar su espíritu de libertad.
    Hay un lenguaje escondido a nuestra habitual comprensión de la realidad que se denomina “el lenguaje de las ramas”. Sin embargo, esto no descalifica el nuestro, aun así atrapados en los condicionamientos de esclavitud y comprensión de este mundo lunar. La interpretación literal a nuestro nivel de entendimiento es obligado como “punto de partida” deductivo “Peshát” de nuestra realidad, a la misma vez que esconde su decodificación como “punto de llegada” o final de comprensión. Esto significa que cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal. Pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales. Es el camino del “Pardes”. Bueno… Al igual a como sucede con cualquier texto sagrado, ya sea del Jumash, del Tanaj, del Talmud, textos antiguos kabbalistas antiguos, y mucho más cuando se trata del sagrado Zohar, cualquier cita o referencia textual es insondable en dificultad de decodificación y compresión. Por ejemplo, se sabe por enseñanzas de los mismos sabios de Israel, que el Zohar no se puede interpretar de buenas a primeras (así como sucede con los textos de la Torá) literalmente, ni de forma superficial. Si se quiere profundizar de forma específica en el asunto, recomiendo mi artículo que dejo en el siguiente enlace:
    La Importancia del Idioma y Lenguaje Como Herramienta de Rectificación del Alma, Salvación y Retorno a «Casa».
    Hay infinidad de secretos que sólo se infieren con la sabiduría que se desprende del estudio de la Torá y que se complementan con toda la literatura de otros textos sagrados de la kabbalá, como el Zohar, así como de diferentes tipos de énfasis igual sagrados que aportan textos revelados y probados en el crisol de fuego del entendimiento, provenientes de los Targumim, la Hagadá, el Jasidismo, el Tania, la Halajá, la kabbalá y miles y miles de textos de sabiduría que sólo el judío conoce. No en vano al pueblo judío se le denomina el “pueblo del libro”. Más de 3300 años de dedicación al estudio de la Torá testifican de ello. Es el único pueblo del planeta que se ha dedicado a un mismo estudio y a ello como objetivo de vida de forma constante e ininterrumpida.
    Nuestra Ley (la Torá) nos fue dada del modo más efectivo combinando los preceptos escritos concisamente con una amplia y detallada explicación oral tendiente a ilustrar la implementación de los preceptos en uso. Además, puesto que la Torá es una Ley viva, que liga al judío a cualquier sociedad en la que viva, aquélla debe ser claramente entendida a la luz de las civilizaciones cambiantes y las distintas sociedades. A las naciones les parecen ridículos estos estudios, pues sólo están interesados en aspectos pragmáticos depredativos de la existencia. No hay aspiraciones a la verdad, ni la trascendencia (así digan que sí). Los religiosos a lo sumo sólo les interesa jugar hipócritamente a la religión. Difícilmente hay entendimiento de cómo la Torá y su estudio es el sistema operativo de la existencia y la realidad para acceder a la verdadera vida. Sin dicho conocimiento todo es imaginación y especulación. Y no es mi opinión.
    Cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal, pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales en el camino del “Pardes”. El idioma y lenguaje son herramienta de rectificación del alma, salvación y retorno a «casa». Comprender y adquirir el lenguaje secreto codificado de la Torá implica idioma, historias, narrativas, metáforas, simbología, cultura hebrea, modismos, kabbalá, guematría, rudimentos talmúdicos, paralelismos semánticos cifrados, ideogramas y mucho más. Es comprender la parábola de la realidad. Es adquirir el conocimiento de la estructura matrix fundacional del sistema operativo de la realidad. Es lo que pretendo explicar en esta serie de artículos, y que he llamado “Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina”.
    La esclavitud comienza en la mente y termina con la servidumbre física. El mejor esclavo es el que no busca la libertad, así como el que no sabe qué es realmente la libertad. Una vez que la mente se ha corrompido, el cuerpo sigue de la misma manera. Ya lo mencioné en el artículo anterior parte uno de la serie… Hay una formulación metafísica, esotérica y espiritual que constituye parte también del paquete del “cómo” que hace posible la parte que llamamos material. En este paquete se encuentran todas las leyes físicas y variables conocidas. Nada que ver con las teorías de la física moderna que postula que en el “Big Bang” se definieron todas las leyes físicas por azar. Es completamente irracional. El orden bajo el cual se nos impone la Ley y nos movemos no confirma en lo absoluto dich
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Enseñanzas de Judaismo y Verdad para la ayuda a la rectificación de nuestra realidad