Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina – Parte 2.
La Ilusión Material y la Arquitectura Holográfica – El Alma y el Código Original.
Por David Saportas Liévano.
Diciembre del 2025.
No es difícil, ni estrambótico inferir, especular y atreverse a concluir que todo el mundo tiene una imagen y representación particular de su realidad sentida, así como de su percepción física de su medio ambiente circundante. Sólo puedo hablar por mí mismo en ese sentido acorde a mi propia experiencia y esencia interna. Sin embargo, puede uno percatarse que sucede lo mismo con quienes interactúan particular y específicamente con uno, desde que tengamos memoria. La misma rutina diaria de relacionamiento humano con todos quienes se han cruzado en nuestro camino, vivencias, experiencias y demás, así lo confirma. No hace falta explicarlo en detalle, ni demostrarlo. Lo sabemos por experimentación propia sin que tengamos que analizarlo de forma consciente.
Acorde a lo que ya somos, así vemos el mundo exterior físico que nos rodea y el mundo interior propio de nuestra alma y cuerpo. Es particular y único para cada uno, y a la vez es una realidad común también compartida de manera colectiva o grupal. No solamente entre pares raciales (por ejemplo como raza humana), sino también inter racial, inter-especies, inter-variedad natural, etc. Hay una interconexión global entre todo lo que se perciba como manifestación existencial, material, sensorial y espiritual. Hay una conectividad interactiva entre todo lo creado, en toda la creación infinita, si se acepta la inferencia especulativa con el constante uso de la palabra «infinito».
No es un comentario al margen como especulación descriptiva de proceso de nuestra vivencia a través de los sentidos. No es una enunciación figurativa, ni simbólica, ni imaginaria paralela de observación como espectadores disociados de los eventos. La misma mecánica cuántica ha formulado y demostrado en laboratorio teorías al respecto. La realidad no es algo “ahí fuera” que todos captamos de forma idéntica, como si fuéramos cámaras objetivas grabando el mismo paisaje. Cada conciencia es un filtro irrepetible: biológico, emocional, cultural, kármico (si se quiere usar ese lenguaje), traumático, gozoso… Todo eso configura una “matriz perceptiva” única. Mi rojo no es necesariamente su rojo, mi sensación de frío no es el suyo, mi idea de “justicia” o de “belleza” tampoco. Y sin embargo, funcionamos como si compartiéramos la misma realidad externa, porque hay un amplio solapamiento funcional que permite la comunicación y la supervivencia colectiva.
Pero cuando rascamos un poco, la física moderna y la experiencia mística coinciden en lo mismo. Así no se entienda plenamente, vale la pena hacer los enunciados respectivos de asociación y confirmación al nivel incipiente de la ciencia. Que no se diga que se habla de forma ignorante especulativa sin fundamentos.
A nivel cuántico, el acto mismo de observar colapsa la función de onda. Es decir, la conciencia no es un epifenómeno pasivo: interviene en lo que llamamos “realidad objetiva”. El experimento de la doble rendija, el entrelazamiento cuántico, el teorema de Bell… todo apunta a que no hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable.
A nivel biológico, cada sistema nervioso es un universo. Los receptores sensoriales, la arquitectura cerebral, las sustancias neuroquímicas, el bagaje epigenético… todo eso hace que literalmente vivamos en mundos ligeramente distintos aunque estemos sentados en la misma habitación.
A nivel fenomenológico y espiritual, las tradiciones contemplativas de todos los tiempos (advaita vedanta, budismo mahayana, mādhyamika, el sufismo, el neoplatonismo, la mística renana, etc.) han dicho exactamente lo mismo con otros lenguajes:
“El mundo es como tú eres” (Ramana Maharshi).
“Los fenómenos son mente-dependientes surgen simultáneamente con la mente que los percibe” (Yogācāra).
Es un relativismo divino estructural sin la corrupción inherente al relativismo humano. “Todo lo que vemos es un reflejo del Rostro divino en el espejo de nuestra propia conciencia” (Ibn Arabi). Por eso digo que con toda razón, que «No hace falta demostrarlo: lo sabemos por experimentación directa». Cuando alguien está enamorado, el mundo entero brilla; cuando está deprimido, el mismo mundo se vuelve gris y hostil. El mundo externo apenas cambió; cambió el filtro interno. Y sin embargo, ambos mundos son reales: el mundo “consensual” (intersubjetivo) y el mundo privado (subjetivo) coexisten y se retroalimentan. Y luego se da el salto más hermoso: esa interconexión no se detiene en la especie. Un perro, un delfín, un árbol, una bacteria… cada uno tiene su “umwelt” (su “mundo circundante” en terminología de Jakob von Uexküll).
«Umwelt» es una palabra alemana que significa «entorno» o «medio ambiente». En biología y filosofía, se utiliza para describir la percepción subjetiva del mundo que tiene cada organismo, moldeada por sus sentidos y capacidades cognitivas. Por ejemplo, un mosquito y un humano tienen «umwelten“ muy diferentes, porque perciben el mundo de formas distintas a través de sus sentidos. Se fundamenta en una percepción única por especie. Se refiere al mundo tal como lo experimenta un organismo específico, considerando las capacidades de sus órganos sensoriales y cómo interpreta la información. Por ejemplo, los etólogos (científicos que estudian el comportamiento animal) usan el término para entender el mundo desde la perspectiva del animal, no del humano. No es un concepto universal, pues sugiere que no hay un «mundo» único y objetivo que todos experimentamos de la misma manera, sino múltiples «mundos» individuales.
¿Qué se siente ser un murciélago? Nunca lo sabremos del todo, pero sí podemos intuir que su mundo sonar es tan rico y “real” para él como el nuestro visual lo es para nosotros. Cuando se lleva la intuición hasta el final, se llega al territorio de la no-dualidad radical: no hay un “adentro” y un “afuera” separados. Solo hay una única Realidad que se despliega como infinitos puntos de vista simultáneos. Cada ser sensible es un ojo con el que el Universo se contempla a sí mismo (como decía Alan Watts). O, en palabras de la física teórica más puntera (teoría de campos, holografía AdS/CFT, etc.), la información total del universo parece estar codificada en la “frontera” y lo que percibimos como volumen tridimensional separado sería una proyección.
Por eso la mecánica cuántica no parece “algo externo que confirma la intuición”; es que mi intuición ya estaba operando en el mismo nivel que la física más avanzada. La ciencia simplemente está alcanzando, con ecuaciones y laboratorios, lo que los místicos y los contemplativos sabían por visión directa. En resumen, cada ser es un centro único de percepción. Ese centro moldea su realidad sentida. Pero esa realidad no es ilusión: es una faceta legítima del Todo. Dicho de otra forma… Todos los centros están entrelazados (cuántico, ecológico, espiritual). Por tanto, el cosmos entero es una red viva de perspectivas que se miran unas a otras, y en el fondo todas son la misma Conciencia jugando a ser muchos.
Y ésto no es poesía New-Age: es la conclusión más sobria a la que llegan tanto la experiencia interior profunda como la ciencia de vanguardia cuando se las lleva hasta sus últimas consecuencias. Es de esas verdades que, una vez vistas, ya no puedes dejar de verlas en cada mirada, en cada hoja que cae, en cada latido ajeno. Pero no se confunda con la descripción ya sea romántica, relativista o científica. Realmente es todo ello y mucho más. Es cierto… No hay una realidad “independiente del observador”. El observador y lo observado están en una danza inseparable. Esta interactividad puede concluirse con distorsión a manera de panteísmo, doctrina filosófica y religiosa que sostiene que Dios y el universo son una misma cosa; es decir, que todo lo que existe (la totalidad del universo, la naturaleza, las fuerzas y las leyes) es Dios. El término proviene del griego «pan» (todo) y «theos» (Dios).
Y es cierto, como sucede con todo concepto dual de nuestra realidad lunar. Pero solo lo es como postulación incompleta en un sólo lado de la dualidad. Claro que hay una identidad entre Dios y el universo. Para el panteísmo, no existe un Dios creador separado del universo, sino que la realidad total es divina. Y aquí toca aclarar que la mitad de la frase es cierta y la otra falsa. Sí hay un Dios creador divino y sí hay un realidad divina, aunque no totalmente divina en unidad y santidad, sino fragmentadamente divina, pero separada de la santidad por niveles de revelación y ocultamiento. Es cierto que la Divinidad es inmanente a la creación por niveles de santidad, más completamente presente y en control totalitariamente.
Para el panteísmo Dios no es una entidad trascendente que existe fuera del mundo, sino que es inmanente, es decir, está presente en todas las cosas. Todo es parte de lo divino, es la suma de todas las cosas, sean cuales sean, es una manifestación de la divinidad. No obstante y como ya dije… Ello es cierto, excepto porque Dios Sí es una entidad trascendente por fuera de este mundo. Este mundo es lo emanado, es Su Nombre. Más Dios, NO es la emanado. Es quien emana a través de Su Nombre.
En filosofías orientales el panteísmo ha inspirado tradiciones como el hinduismo (con el concepto de Brahman) y el taoísmo. En Occidente, filósofos como Baruch Spinoza y Giordano Bruno son considerados figuras centrales del panteísmo occidental, que propone una visión racionalista del universo como una sustancia divina. Existe incluso una visión de panteísmo ateo qué sostiene que el universo es la única realidad y la divinidad es la autoconciencia de esta realidad. También existe un panteísmo creyente que considera que la naturaleza y el universo son una emanación de Dios, que bien podría confundirse con la visión judía revelada con toda la sabiduría kabbalista implicada. Pero NO es lo mismo. Hay una distancia abismal con las formulaciones y demostraciones kabbalistas. En este tipo de panteísmo la emanación de Dios se considera como una especie de evolución y crecimiento de Dios. Como si la esencia misma de Dios se expandiese.
En el judaísmo la creación de Dios se califica como Su Voluntad de manifestación, Su infinita Luz, externa a su verdadera esencia incognoscible, llamada Atzmut en términos kabbalistas. Su creación NO es su esencia en el sentido literal de la palabra, tal cual nosotros la podríamos comprender en nuestras limitaciones de entendimiento, más sin embargo, si se podría inferir que su voluntad o luz de manifestación tendrían «algo» de su divinidad. Es lo que se explica en detalle en la kabbalá mística con las revelaciones sobre los mundos superiores, las sefirot y los niveles del alma del ser humano.
Hay gigantescas diferencias de formulación entre las filosofías y religiones orientales con el judaísmo y la sabiduría de la kabbalá. No obstante las revelaciones vivenciales de aquellos místicos orientales y no orientales que han experimentado las verdades contemplativas de interactividad con la naturaleza, con la creación, con la matrix estructural de la realidad, con los latidos de la vida, con la subjetividad de la observación engañosamente objetiva del mundo físico, lo han hecho desde su propia, específica y particular perspectiva de confirmación del sistema operativo descrito de conciencia como filtro irrepetible biológico, emocional, cultural, kármico, traumático, gozoso configurado como “matriz perceptiva” única.
Cada revelación en ese sentido sensorial y de experiencia mística individual ha sido solo confirmación de la realidad “independiente del observador”. Una de infinitas posibles, aunque puedan inferirse factores comunes infinitos con el espectro infinito de otros observadores. Cada observador y lo observado han estado y estarán, como ya se dijo, en una danza inseparable. De ahí han salido experiencias y formulaciones mística relevantes que son las que se mencionan a nivel religioso y filosófico. Si cada nivel biológico es y se corresponde a cada sistema nervioso y a un universo particular, NO se puede definir como una verdad universal única de postulado, no obstante siendo al mismo tiempo una verdad más de confirmación de una verdad única absoluta que lo abarca todo.
Esto es lo opuesto a lo que se postula con la revelación divina de la Tora como VERDAD única y absoluta. La vivencia personal en la creación acorde al sistema operativo matrix funcional de la realidad es solo evidencia de manifestación que bien puede interferir, distorsionar, esconder, confundir y revelar subjetivamente con error la verdad divina revelada. Sí… El sistema operativo creacional nos permite acercarnos y percibir la divinidad. Es parte del software informático establecido por Dios en Su Nombre como planos de la creación y cumplimiento de Su propósito, voluntad y significado existencial a través del Ben Adam bajo diseño matriz del Adán Kadmón.
Dicha provisión fue incluida como parte del diseño creacional, por lo menos al parecer para ésta última manifestación vivencia cósmica después de 974 anteriores, según se ha revelado y mencionado anteriormente. El problema es que quizás las mismas previsiones también fueron dispuestas con anticipación en las 974 creaciones anteriores y sin que nadie cumpliera con los objetivos propósitos divinos, motivo por el cual fueron mundos destruidos. Como quien dice… A pesar de las provisiones estructurales matrix que permitían la búsqueda, encuentro y adhesión a Dios, nadie lo hizo, nadie logró el objetivo, fracasó el proyecto. En términos de nuestros sabios de Israel cósmico, Dios mismo dijo… «Esos mundos NO me gustaron». Un pasado cósmico quizás desde hace eones. Una cosmología que es contraria al panteísmo desde el punto de vista creacional, pero que implica el aspecto subjetivo de la misma y define su destino al mismo tiempo.
Se concluye que la provisión de retorno a Dios para cumplimiento de los propósitos divinos creacionales, aún con definiciones anticipadas que posibilitan la experiencia vivencial de retorno, NO es garantía. Los rabinos nos han revelado que dicha posibilidad es el «camino largo en el sufrimiento». Pues al parecer, se puede especular con fundamento, que ni siquiera 974 creaciones anteriores, lo han posibilitado. Demasiado tiempo, se diría… Y nada. Pero hay un «camino corto». Es el camino de la Torá. Es el camino que se ha revelado para ésta última formulación existencial. No es el propósito todavía profundizar en esta cosmología, aunque no obstante, he escrito extensamente al respecto en mis blogs y artículos. No piense que «el camino corto» de la Torá se refiere a un concepto simple. Habrá que explicarlo. Y le puede tomar decenas, centenas o miles de reencarnaciones y tránsitos del alma, para allegarse a dicho camino con éxito.
Nos han revelado nuestros textos sagrados que hubo oposición angelical a la entrega de la Torá al ser humano. Un tema igualmente a no ser explicado todavía aquí, pero que como todo en la infinita revelación que constituye la Torá, tiene relación con todo, y por supuesto, con lo que se viene explicando en este artículo.
Hechas estas aclaraciones sobre los significados subjetivos de interpretación de la realidad, tal que se advierta la necesidad de percatarse, que si pretende encontrar una explicación paralela a nuestra existencia y percepción sensorial de la realidad, no sólo es imposible, sino que sería una conjetura errada. Dicho de otra forma, los estudios sobre el asunto desde la perspectiva científica, matemática, astronómica, física, biológica, antropológica y demás ramas de la ciencia, la filosofía, la religión, la metafísica, la especulación y la experimentación de cualquier naturaleza, ya sea de laboratorio o personal vivencial, es errada. No puede ser paralela a nuestra observación y lo que ya somos. La conjetura es errada porque se hace y se concluye de forma paralela a nuestra observación, y sin embargo va a confirmar la manifestación de la ley o naturaleza de la formulación matrix holográfica interactiva con nuestra existencia que la define. Veámoslo más en detalle.
Lo mencioné recién anteriormente, las más novedosas teorías de la física cuántica, ya incluso demostradas en laboratorio y aplicadas tecnológicamente en semiconductores y computadoras cuántica, tratan sobre la naturaleza holográfica de nuestra realidad física. La correspondencia AdS/CFT (o conjetura de Maldacena) es, sin exagerar, uno de los descubrimientos más profundos de la física teórica del siglo 20 y 21. Fue propuesta en 1997 por el físico argentino-venezolano Juan Maldacena y, 28 años después (2025), sigue siendo la pista más prometedora para unir la gravedad cuántica con el resto de la física. Estas siglas o letras tienen el siguiente significado…
AdS corresponde a Anti-de Sitter (espacio anti-de Sitter): un espacio-tiempo con curvatura negativa constante, como una “hipérbola” en 5 dimensiones (o más).
CFT corresponde a Conformal Field Theory (teoría cuántica de campos conforme): una teoría cuántica sin gravedad, que vive en una dimensión menos (el “borde” del AdS).
La correspondencia dice: una teoría de gravedad cuántica en el volumen del AdS es matemáticamente idéntica a una teoría cuántica sin gravedad que vive solo en su frontera. En términos simples, significa que todo lo que ocurre dentro de un espacio con gravedad puede codificarse perfectamente en una “película” que vive en su superficie fronteriza, sin gravedad.
Esta es la base primaria del principio holográfico en su forma más extrema. Este principio holográfico nació el siglo pasado con Gerard ’t Hooft y Leonard Susskind, inspirados en la entropía de los agujeros negros de Bekenstein-Hawking. Dicho principio decía: “La cantidad máxima de información que cabe en una región del espacio está determinada por el área de su frontera, no por su volumen”. Ejemplo: un agujero negro de radio 1 km puede contener una cantidad de información proporcional a su área de horizonte (~10⁶⁷ bits), no a su volumen. Eso es rarísimo, pues en la física normal la información crece con el volumen.
La teoría AdS/CFT lleva ese principio al extremo y lo hace exacto: todo el espacio-tiempo tridimensional (o más) con gravedad emerge como un holograma de una teoría que vive en una superficie de una dimensión menos. Una analogía clásica (la más útil), nos puede ilustrar y ayudar a entender lo anterior. Imaginemos que estás viendo una película holográfica en 3D (como en Star Wars). Los actores parecen estar “dentro” del proyector, ocupando volumen. Pero toda la información de esa imagen 3D está codificada en una placa 2D en la base del proyector.
En términos traducidos de la teoría física, la placa 2D equivale a la teoría conforme en la frontera (sin gravedad). Los actores 3D qué vemos en la pantalla equivalen a la gravedad cuántica en el interior del AdS.Y lo más loco… Las dos descripciones son exactamente equivalentes. No es una aproximación. Son la misma teoría escrita en dos lenguajes distintos. Esto implica consecuencias alucinantes año 2025. La gravedad es emergente. La gravedad y el espacio-tiempo mismo no son fundamentales. Emergen de los grados de libertad de una teoría cuántica más simple que vive en menos dimensiones. Dicho de otra forma… El espacio-tiempo tiene “pixeles”. El volumen del AdS está hecho de bits que viven en la frontera. Si la frontera tiene área finita, el volumen interior tiene entropía finita, lo que equivale a que el espacio-tiempo es discreto a nivel de Planck y la localidad emergente. Es decir, al nivel de partículas sub atómicas el espacio y el tiempo se crean. Dos puntos muy cercanos en el interior del AdS pueden estar muy separados en la frontera. La “cercanía” espacial es una ilusión que surge del entrelazamiento cuántico.
En términos de la teoría ER corresponde a EPR (2013, Maldacena & Susskind) se explica como el puente de Einstein-Rosen (agujero de gusano) en el interior gravitacional es equivalente a un par de partículas máximamente entrelazadas en la teoría de la frontera, lo que se traduce como que el entrelazamiento cuántico teje el tejido del espacio-tiempo. Hay aplicaciones prácticas de esta teoría en la física de materia condensada: se usa para modelar superconductores de alta temperatura, líquidos cuánticos críticos, etc. También se usa en análisis de los agujeros negros: AdS/CFT resuelve el “paradoxo” de la información de los agujeros negros (el “firewall paradox” está esencialmente resuelto con la idea de “islas” y réplica de entropía). Otro campo de aplicación (ya mencionado) es en la computación cuántica y complejidad: la conjetura “complejidad corresponde a volumen” o “complejidad corresponde a acción” relaciona el crecimiento de la complejidad cuántica con el crecimiento del volumen de agujeros de gusano detrás del horizonte.
Muchos creen que el principio holográfico es más general y aplica también a universos como el nuestro (aunque la teoría dual sería más complicada). En 2023-2025 han aparecido trabajos muy prometedores (por ejemplo, de Tom Banks, Raphael Bousso y otros) que intentan construir holografía directamente para espacios de Sitter y cosmología real. “El universo entero, con sus galaxias, sus agujeros negros y nuestra propia conciencia emergen en un espacio-tiempo curvo, como proyección holográfica de una teoría cuántica muchísimo más simple que vive en la frontera cósmica del universo observable… y esa teoría no tiene gravedad ni espacio-tiempo en absoluto”. Es la idea más cercana que tiene la física moderna a lo que las tradiciones no-duales han dicho durante milenios: el mundo “sólido” y “extendido” es una apariencia que surge de una realidad más fundamental, no-local y sin separación sujeto-objeto. Estos no son conceptos intelectuales exclusivamente que podamos asumir como conocimiento académico paralelo a nuestra existencia. Es fundamental asimilarlo y comprenderlo, si es que se han entendido las implicaciones en nuestra propia estructura matriz de constitución existencial.
El propósito de este artículo que escribo pretende ser explicativo sobre la estructura matrix de la realidad. Hay que saber que el entendimiento posible de adquirir con certeza, primero debe estar fundamentado en la Torá. Y segundo, que es requerido un conocimiento reflexivo sobre nuestra existencia en base a premisas y valores absolutos divinos revelados, y que en nada pueden ser considerados como variables científicas, o metodologías de análisis paralelos a nuestras vidas. De aquí que las disertaciones aquí propuestas se fundamenten principalmente en comprensiones reflexivas no científicas necesariamente y de naturaleza conceptuales dialécticas asociadas a nuestra interpretación de nuestras propias vidas… Obviamente, reflexiones no imaginadas, sino provenientes de la revelación de la Torá. Esto NO excluye por supuesto las explicaciones o disertaciones de orden científico.
La verdad es que nada se puede dilucidar con completa lucidez y discernimiento total como revelación global, consumada, cumplida y plena con sólo fragmentos de la misma revelación, o con análisis y explicaciones porcionadas. Un relato bíblico sirve de aproximación al entendimiento, pero por sí solo no devela todo el contexto integral completo que es matrix estructural de la creación y todo su pasado cósmico, existencial o como se le quiera llamar. La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de estos conceptos (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime trascendental de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo.
Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento. Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior.
Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Por ejemplo si se entiende que es un alternador de corriente. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, una parte del motor de inyección, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de una parte de nuestros cuerpos, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente.
Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple y no es el tema a profundizar aquí. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes.
La misma “naturaleza” de la creación (si se permite la expresión inexacta), del significado y del propósito divino exige visión entera, íntegra, cabal, acabada y perfecta de la misma; no solamente por lógica elemental, al deducir que la comprensión de los conceptos trascendentales de la existencia (significado y propósito) es prerrequisito obligado, sino que además es el mismo secreto sublime esencial de la existencia, del alma, de la experiencia y la vida eterna en unificación con la divinidad. Dicho de otra manera, es el mismo secreto y misterio del placer infinito que tiene Dios para compartir. Que se tenga visión total (en caso de que ello fuera factible y que no lo es en términos del conocimiento de la mente divina de Dios y Su voluntad), no significa que se comprenda todo. Se puede tener visión total con algo de comprensión del objetivo o propósito final; quizás con alguna idea del significado. Depende del caso específico en análisis y requerimiento.
Me explico mejor… Si deseo comprar un automóvil, es porque tengo ya un conocimiento previo del producto final como lo deseo. Tengo ya una visión total del automóvil que va acorde a mis deseos, necesidades y posibilidades. Mis predefiniciones suponen un conocimiento de productos disponibles que se ajusten a mis requerimiento, como tamaño, color, estilo, potencia, marca, utilidad, lujos y algunas especificaciones. Puedo saber cuál es su velocidad máxima posible de manejo, si tiene accesorios de seguridad, cuál es su consumo de combustible, etc. Pero seguramente que no sabre miles y miles de especificaciones de ingeniería de cómo se diseñó el automóvil por los ingenieros en la casa matriz. La visión final que necesitamos a nuestro nivel del producto incluye que se conozca propósito y significado de un automóvil ajustado a mis requerimientos. Igualmente sucede con todo lo que denominamos el qué (significado) y el para qué (propósito). Siempre, lo sepamos o no, de forma consciente o inconsciente tenemos estos dos prerrequisitos siempre presentes en cada actividad que ejecutamos en nuestras rutinas diarias. Hasta para salir a comprar pan a la tienda. Sucede con todo lo compramos y usamos. En todo lo que nos proponemos. Qué es y para qué sirve. Es irracional negar lo anterior.
Se puede conocer un fragmento del diseño. Incluso conocerlo y entenderlo detalladamente en absolutamente todas sus variables. Se puede identificar y entender un circuito electrónico, cualquier fragmento de una máquina, de un proceso productivo, de una cadena de suministro, de un programa de estudios, de un proyecto, de un procedimiento fraccionado médico, etc. Lo que sea al infinito. Ello no implica de ninguna manera conocimiento global, ni visión global. Identificar una pieza de una máquina, no me indica necesariamente a qué máquina pertenece, que clase de máquina es, qué produce, cuáles son las especificaciones de lo que produce (del producto final que hace), cuáles son las productividades y capacidades de producción, ni su calidad, ni sus defectos, ni para que sirven los productos elaborados, a quién le sirven, cuántos se venden, cuánto se puede ganar en el negocio, etc. Y la extrapolación aplica para absolutamente todo. Se puede conocer el “qué” (máquina) y el “para qué” (producto final), para definir la máquina. Y lo mismo se puede decir del producto en cuanto al “qué” y “para qué” igualmente.
Conocer el “qué” y el “para qué” no implica que se conoce el “cómo”, es decir la ingeniería o los procedimientos de la ejecución del proceso, la creación, el desarrollo del propósito hecho realidad. El “cómo” a diferencia del “qué” y el “para qué” puede presuponer una complejidad infinita mayor. Pues detrás de toda y cada definición individual del “qué” y el “para qué”, hay una complejidad y cuantía de conocimientos, procedimientos, realizaciones y confecciones exigente y requerida. Podríamos afirmar que el “cómo” es la tecnología aplicativa del conocimiento. No obstante ésto no es tan simple. Estas descripciones anteriores, sin embargo, no son el panorama completo explicativo. Falta la variable más fundamental… Y es “el por qué”. Este factor es la raíz de toda comprensión. Esconde intención, deseo, propósito, significado, expectativa, motivación, conocimiento, comprensión, sabiduría, sentimiento, emoción, etc. Ya sea como producto conectado al bien o al mal, con discernimiento en la verdad o ignorancia en la oscuridad y confusión, asociado a la virtud o la corrupción, etc. Esto podría extrapolarse al infinito mismo. Así que no es tan sencillo hacer este tipo de formulaciones de cosmología de la existencia, como para simplificarlas de formas fragmentadas, lo cual confirma el postulado de la necesidad de la visión global y explicaciones posibles concernientes.
Es más que lógico concluir que si se trata de plantear alguna formulación integral de la estructura matrix del sistema operativo de la realidad, de ninguna manera se podrá inferir que con enunciaciones fragmentadas se abarque el cien por ciento de la formulación, con certeza explicativa y descriptiva literal, de la infinita gama de posibilidades de manifestación física y no física, en tiempo, espacio, vivencia, movimiento, etc. Con sentido común mínimo, es absurdo concluir desde todo punto de vista (y como lo imagina y extrapola la ciencia con irresponsabilidad y fantasía cínica), que se pueda adjudicar a la ciencia una teoría de funcionamiento de la realidad, ya sea que la llamen física cuántica, teoría de cuerdas, teoría de campo unificado, teoría de la relatividad, física de partículas, teoría del todo, mecánica cuántica o lo que sea. La ciencia es un método descriptivo, por lo tanto sólo abarca la pregunta del “cómo”. Como tal es sólo una metodología fundamentada en un fragmento de la realidad. Y ni siquiera podría afirmarse que abarca el cien por ciento del fragmento en el cual se desarrolla. De hecho, bien puede también inferirse a través del “arte de pensar” con la revelación divina de la Torá, que la variable del “cómo” es infinita en variables. Quedan adicionalmente por fuera de la formulación científica las variables del “qué”, “para qué” y el “por qué”. Es decir, queda por fuera la visión global integral multicontextual de la existencia.
Dichas variables sólo pueden ser formuladas y explicadas por fuera del marco científico y descriptivo. Sólo pueden enunciadas desde el origen de la idea, del concepto, desde la definición no “material” de cualquier manifestación posible, pues nada viene a la misma a modo de expresión visible de la realidad, sin antes definirse por la mente inteligente que la creó como origen en un pensamiento creativo con propósito específico. La ciencia está imposibilitada por completo al 100% de traspasar los límites de la materialidad descriptivos del “cómo”. No puede acceder a los reinos invisibles desde donde nace la información codificada y programación estructural detallada al infinito, tipo software de diseño o planos creacionales, de lo que vendrá a la manifestación física o espiritual en cada posible reino de expresión de la voluntad del diseñador, programador y ejecutor… Es decir Dios como origen y controlador de absolutamente todo.
No hay ninguna otra opción posible de inferir con lógica en su máxima expresión, así como con sumisión a la imposibilidad demostrable con agotamiento exhaustivo en la coherencia y el rechazo del absurdo. Dios no puede ser demostrado con lógica y ecuación calculable, pero mucho menos con fantasía e imaginación irracional e incongruente. Y no obstante puede discurrirse y deducirse con mínimos planteamientos de sentido común contundentes demostrativos hasta niveles impensables, sublimes y profundos llenos de revelación con extrapolaciones de sabiduría revelada en el arte del pensar con trascendencia. La ciencia jamás tendrá posibilidad de dichas disertaciones por la simple razón que las mismas NO pertenecen al marco ni teórico, ni mucho menos práctico de dicha metodología. Las revelaciones creacionales pertenecen a otras dimensiones que NO tienen ninguna posibilidad de expresión en la ciencia. Y ello es evidente cuando se conocen las argumentaciones requeridas reveladas. No hay otra forma. No las podemos descubrir en su raíz por metodología científica. Quizás se puedan acceder a ciertos acercamientos (muy lejanos de la raíz) por experiencia vivencial, especialmente en el sufrimiento.
¿Dónde se encuentran esas revelaciones? ¿Es posible acceder a ellas y entenderlas? ¿De dónde se adquirirá confianza y certeza de credibilidad de las informaciones reveladas al respecto? ¿Qué conocimiento e historia debemos conocer y entender antes de sacar conclusiones apresuradas e ignorantes sobre nuestra realidad? ¿Cómo se puede entender? ¿Acaso con nuestros prejuicios de lo que somos en la actualidad? ¿Acaso podemos darnos el lujo de concluir con nuestra absoluta ignorancia de todo y los requisitos infinitos de entendimiento exigidos? ¿Acaso sabemos algo anterior de nuestra actual creación? ¿Sabemos algo sobre las 974 creaciones anteriores según lo revela el Zohar y textos kabbalistas antiguos?¿Cómo se puede explicar y discernir el desarrollo de acontecimientos acorde a las premisas señaladas del “por qué”, del “qué”, “del para qué” y el “cómo”? Al respecto es evidente concluir que toda respuesta que se deba analizar, proviene de un proceso o serie de acontecimientos “causa – efecto” regulado por una ley superior divina infinita en complejidad de jurisprudencia fundamentada en los conceptos fundamentales de la sabiduría celestial acorde a las premisas recién citadas.
Se deben abordar las posibles respuestas de conciliación en coherencia en retrospectiva hacia el pasado cósmico que nos precede. Desde la narrativa escritural revelada hacia atrás y con las perspectivas obligadas hacia el futuro en conexión, relación, analogía, afinidad, congruencia, correspondencia y cohesión con la revelación de la Torá de manera integral y completa. Y esto es cierto tanto en un extremo del PaRDeS, como en el otro. Es decir, entre el extremo inferior en el Peshat (la interpretación física literal de la realidad decodificada) y el extremo superior en el Sod, en el secreto esotérico fundamento estructural matrix invisible de donde procede la manifestación de la creación con todos sus secretos implícitos en propósitos y significados divinos. Esto implica hacer todo el recorrido sin cesar ida y vuelta de todo el camino en subida y en bajada tantas veces sea necesario con tendencia al infinito hasta donde nos sea permitido entender (pues Dios por definición es incognoscible y nuestros caminos no son sus caminos).
Este camino de ida y vuelta del Peshat al Sod y de Sod al Peshat significa atravesar los estadios del Remetz (la alusión y la metáfora) y el Drash (exégesis y conciliación dialéctica). Recordemos que de los cuatro niveles de interpretación de la realidad, el primero es de vivencia en la parábola y el último del conocimiento de la verdad. Los dos intermedios son dos niveles de interpretación de la Torá. Remetz se refiere a la interpretación alegórica o alusiva, donde se busca un significado más profundo, más allá del sentido literal de las palabras. Drash, por otro lado, implica una interpretación más profunda a través de la comparación con otros textos o ideas, a menudo utilizando métodos midráshicos para extraer enseñanzas y aplicar principios.
Remetz (Pista, Alusión): Se enfoca en encontrar significados ocultos o simbólicos en el texto.
Utiliza pistas, alusiones, y metáforas para revelar lecciones y enseñanzas.
Puede involucrar la interpretación de números (Gematría) o la comparación de textos.
Drash (Exégesis, Interpretación): Implica un análisis más profundo del texto, buscando su significado más allá del sentido literal. Utiliza la comparación de palabras, versículos, y otros textos para extraer enseñanzas. Puede incluir la aplicación de métodos midráshicos (típicamente talmúdicos) para derivar reglas legales, enseñanzas éticas o reflexiones filosóficas.
Se deben abordar las posibles respuestas de conciliación con coherencia en retrospectiva hacia el pasado cósmico que nos precede. Desde la narrativa escritural revelada hacia atrás y con las perspectivas obligadas hacia el futuro en conexión, relación, analogía, afinidad, congruencia, correspondencia y cohesión con la revelación de la Torá de manera integral y completa. Y esto es cierto tanto en un extremo del PaRDeS, como en el otro. Es decir, entre el extremo inferior en el Peshat (la interpretación física literal de la realidad decodificada) y el extremo superior en el Sod, en el secreto esotérico fundamento estructural matrix invisible de donde procede la manifestación de la creación con todos sus secretos implícitos en propósitos y significados divinos. Esto implica hacer todo el recorrido sin cesar ida y vuelta de todo el camino en subida y en bajada tantas veces sea necesario con tendencia al infinito hasta donde nos sea permitido entender (pues Dios por definición es incognoscible y nuestros caminos no son sus caminos).
Este camino de ida y vuelta del Peshat al Sod y de Sod al Peshat significa atravesar los estadios del Remetz (la alusión y la metáfora) y el Drash (exégesis y conciliación dialéctica). Llegar al conocimiento del Sod (secreto), es llegar al nivel donde se busca el significado profundo y oculto de la Torá, a menudo relacionado con la mística y la cosmología judía. Es la Interpretación esotérica de la realidad, pues esconde los verdaderos, reales y profundos significados de la existencia. Como tal implica una comprensión más allá del significado literal, buscando las conexiones ocultas y las enseñanzas espirituales más profundas de la Torá. Esto se logra cumpliendo los requisitos previos de exigencia de conocimiento divino en el PaRDeS, y en donde el requisito de posesión de la neshamá es sólo el punto de partida, así como también (caso de los gentiles), el punto de partida mínimo de adquisición de la misma, en caso de no poseerse de nacimiento es el esfuerzo en el discernimiento entre el bien y el mal, rechazando activamente el mal cada segundo de nuestras vidas. Severo reto; y es sólo el principio del principio.
Cumplir el requisito de equivalencia de forma entre vasija (nuestro cuerpo, genética, biología) y el contenido (Espíritu Santo) infiere y demanda innumerables aspectos tanto de conocimiento, como de percepción de la realidad. En eso consiste la salvación, la rectificación (tikun) y la meta de alcanzar la teshuvá (mal llamada arrepentimiento). Principalmente se exige llegar al conocimiento de la fe y su verdadero significado (no las idioteces del credulidad) que permiten el “nacimiento de nuevo”. El arrepentimiento verdadero (teshuvá, retorno a Dios), es un producto final trabajado de incontables procesos de rectificación que permita inscribir la Torá en nuestros corazones. No es un producto de entrada terminado, aunque si pueda ser un regalo de encendido de la chispa divina (caso del role de Mashiaj Ben Yosef – Yeshua HaMashiaj) que permita iniciar el proceso. Pero será solo la chispa de encendido. El trabajo de ahí en adelante nos corresponde. Esto lo he explicado ampliamente en mis series de Salvación y Dualidad y Fantasías y Utopías que comparto en mis blogs. “Por fe sois salvos”, y “el justo por la fe vivirá” dice la escritura bíblica tanto neotestamentaria, como del Tanaj. Como se sentencia en Hebreos 6:1… «Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Mashiaj, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios».
Este perfeccionamiento es precisamente de lo que estoy hablando y estoy referenciando. Dentro de los muchos aspectos y exigencias requeridas para avanzar a la plenitud de la fe y por consiguiente hacia la salvación, está el cambio de “chip” de nuestro entendimiento de la realidad. Es decir, hablar un nuevo idioma. Un nuevo lenguaje con el cual decodificar la realidad. Ello significa liberarse de la esclavitud, pues dicha condición de renacimiento, significa que se va a experimentar sensorialmente la realidad de otra forma. De una forma milagrosa que traspasa los límites de la materia y todo lo que nos aprisiona en angustia. Se requiere conocer el lado oculto dual de la existencia, a lo que tenemos frente a nosotros y no lo vemos, ni lo reconocemos. Ese cambio de “chip” es un nuevo software de vivencia real (no es adjetivismo, ni palabrería religiosa). Es la mente de Mashiaj que convierte nuestro estado de muerte en vida eterna milagrosa y éxtasis en todo sentido de maneras inimaginables.
Esta idea se encuentra en la Biblia, específicamente en 1 Corintios 2:9… «Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre». Se refiere a las cosas que Dios ha preparado para quienes le aman, y que son desconocidas para la humanidad porque no pueden ser percibidas a través de los sentidos ni concebidas por la mente humana. Se trata de la sabiduría de Dios, que contrasta con la sabiduría del mundo. La sabiduría de Dios, es revelada a través del Espíritu Santo y no puede ser entendida por la mente humana natural. La frase «Cosas que ojo no vio…» enfatiza la naturaleza trascendente de la sabiduría de Dios y la incapacidad del hombre para conocerla por sus propios medios. Dios revela estas cosas a través de su Espíritu a aquellos que le aman. Esta revelación no es exclusiva de los textos neotestamentarios. Es redundante en las enseñanzas kabbalistas en todos los tiempos. Y se explica y analiza de múltiples formas, lo cual hace parte de los requisitos exigidos mencionado. Pues la sola literalidad textual bíblica NO proporciona el camino. Es el texto más codificado de la revelación. De no decodificarse, la biblia NO se revela y se transforma en doctrina de letra muerta religiosa.
El creyente cristiano en su ignorancia pensará que son destinatarios de estas promesas bíblicas. Pensarán son de los que aman a Dios; pensarán son llenos del Espíritu Santo. Y NO es cierto. Como ya lo mencioné, he explicado esto en detalle en mis series de artículos citados. Empezando con que cualquier persona ajena a la enseñanza, que sólo y exclusivamente el judaísmo puede brindar y explicar, no tiene posibilidad alguna de entendimiento ni cumplimiento de requisitos de transito del camino del PaRDeS. No tienen posibilidad de adquirir la mente de Mashiaj, no de nacer de nuevo (así piensen que sí con emoción y lloro), ni transformar su entendimiento de la realidad, ni acceder al lado oculto de la dualidad; lo que es lo mismo, no tienen la posibilidad de acceder a la raíz de la definición de toda la existencia, al secreto de la palabra y al verdadero significado de todo el concepto de la creación. Mucho menos cuando rechazan todo lo judío, se lo roban, lo falsifican y son enemigos explícitos del Talmud, de la Kabbalá y toda enseñanza de los sabios de Israel. Además hacen caso omiso y niegan explícitamente que la misma biblia advierte que “la salvación viene de los judíos”; sentencia ésta que encaja a la perfección de forma integral y multicontextual con todos los requisitos mencionados para alcanzar el Sod (el secreto) del conocimiento. Sin judíos NO hay creación. Así de simple, pues entonces la Torá simplemente desaparecería y por consiguiente la misma creación. ¿Cree que puede entender ésto? Y NO es metáfora. Es literal.
Soy reiterativo en la exhortación (ya lo mencioné anteriormente)… Es necesario acceder al entendimiento del “lenguaje de las ramas”. Esta es una denominación kabbalista del lenguaje requerido de comprensión de la revelación que permite el cambio de “chip” en nuestra mente que transformaría nuestra esencia, cuerpo y alma. Una transformación cuántica (literal y físicamente hablando). NO se imagine lo anterior. La transformación de los cuerpos NO es un proceso en vida como norma general. Puede ocurrir como se dice y se revela sucedió con Enoc y con Elías según relato bíblico. Enoc se transformó en Metatrón: Se dice que, tras ser llevado al cielo en vida, Enoc ascendió a la presencia de Dios y fue transformado en el poderoso arcángel Metatrón, el «escriba celestial» y el «portavoz de Dios». Por el otro lado… Elías se transformó en Sandalfón: Las mismas tradiciones mencionan que el profeta Elías fue elevado al cielo y se transformó en el arcángel Sandalfón. Algunos textos también mencionan que Metatrón y Sandalfón fueron creados casi al mismo tiempo y son considerados hermanos gemelos. Estos son dos ejemplos de transformación en vida. No es el tema analizar dichos eventos aquí. Lo que se espera y se ha prometido para el “ser humano” de forma normal en cuanto a transformación del cuerpo, se refiere a la resurrección de los muertos. Es ahí en donde obtendremos la debida transformación en cuerpos de gloria como recompensa.
Se empieza con la transformación de la mente. Un trabajo que debemos iniciar nosotros y que es nuestra responsabilidad. Un trabajo que se hace en esta vida lunar, como siembra en la oscuridad de la tierra para que fructifique en otra realidad (por fuera de la tierra en la luz). Una parábola más de las infinitas que debemos comprender, decodificar y descifrar de nuestra percepción lunar de la realidad. Así que corresponde empezar a hacer el trabajo de transformación como siembra en la oscuridad ya mismo. De otra forma, nunca se hará. Hay que empezar ahora, en esta vida. Puede profundizar sobre los requisitos de este trabajo en mis artículos cuyos enlaces dejo a continuación.
El Placer Eterno, Semillas de Eternidad y el Mundo Venidero.
Rectificación y Entrenamiento – Caridad y Preceptos.
Sea como sea, cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal, pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales en el camino del “Pardes”. El idioma y lenguaje son herramienta de rectificación del alma, salvación y retorno a «casa». Comprender y adquirir el lenguaje secreto codificado de la Torá implica idioma, historias, narrativas, metáforas, simbología, cultura hebrea, modismos, kabbalá, guematría, rudimentos talmúdicos, paralelismos semánticos cifrados, ideogramas y mucho más. Es comprender la parábola de la realidad. Es adquirir el conocimiento de la estructura matrix fundacional del sistema operativo de la realidad.
Es necesario entender estas exhortaciones y no anticiparse en conclusiones apresuradas totalitarias que terminen convirtiéndose en dogmas y doctrinas rígidas carentes de entendimiento. Y esto aplica para cualquier concepto. La esclavitud comienza en la mente y termina con la servidumbre física. El mejor esclavo es el que no busca la libertad, así como el que no sabe qué es realmente la libertad. Una vez que la mente se ha corrompido, el cuerpo sigue de la misma manera. En el antiguo Egipto, mientras que los egipcios podían matar los cuerpos de los esclavos israelitas, eran incapaces de erradicar su espíritu de libertad.
Hay un lenguaje escondido a nuestra habitual comprensión de la realidad que se denomina “el lenguaje de las ramas”. Sin embargo, esto no descalifica el nuestro, aun así atrapados en los condicionamientos de esclavitud y comprensión de este mundo lunar. La interpretación literal a nuestro nivel de entendimiento es obligado como “punto de partida” deductivo “Peshát” de nuestra realidad, a la misma vez que esconde su decodificación como “punto de llegada” o final de comprensión. Esto significa que cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal. Pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales. Es el camino del “Pardes”. Bueno… Al igual a como sucede con cualquier texto sagrado, ya sea del Jumash, del Tanaj, del Talmud, textos antiguos kabbalistas antiguos, y mucho más cuando se trata del sagrado Zohar, cualquier cita o referencia textual es insondable en dificultad de decodificación y compresión. Por ejemplo, se sabe por enseñanzas de los mismos sabios de Israel, que el Zohar no se puede interpretar de buenas a primeras (así como sucede con los textos de la Torá) literalmente, ni de forma superficial. Si se quiere profundizar de forma específica en el asunto, recomiendo mi artículo que dejo en el siguiente enlace:
La Importancia del Idioma y Lenguaje Como Herramienta de Rectificación del Alma, Salvación y Retorno a «Casa».
Hay infinidad de secretos que sólo se infieren con la sabiduría que se desprende del estudio de la Torá y que se complementan con toda la literatura de otros textos sagrados de la kabbalá, como el Zohar, así como de diferentes tipos de énfasis igual sagrados que aportan textos revelados y probados en el crisol de fuego del entendimiento, provenientes de los Targumim, la Hagadá, el Jasidismo, el Tania, la Halajá, la kabbalá y miles y miles de textos de sabiduría que sólo el judío conoce. No en vano al pueblo judío se le denomina el “pueblo del libro”. Más de 3300 años de dedicación al estudio de la Torá testifican de ello. Es el único pueblo del planeta que se ha dedicado a un mismo estudio y a ello como objetivo de vida de forma constante e ininterrumpida.
Nuestra Ley (la Torá) nos fue dada del modo más efectivo combinando los preceptos escritos concisamente con una amplia y detallada explicación oral tendiente a ilustrar la implementación de los preceptos en uso. Además, puesto que la Torá es una Ley viva, que liga al judío a cualquier sociedad en la que viva, aquélla debe ser claramente entendida a la luz de las civilizaciones cambiantes y las distintas sociedades. A las naciones les parecen ridículos estos estudios, pues sólo están interesados en aspectos pragmáticos depredativos de la existencia. No hay aspiraciones a la verdad, ni la trascendencia (así digan que sí). Los religiosos a lo sumo sólo les interesa jugar hipócritamente a la religión. Difícilmente hay entendimiento de cómo la Torá y su estudio es el sistema operativo de la existencia y la realidad para acceder a la verdadera vida. Sin dicho conocimiento todo es imaginación y especulación. Y no es mi opinión.
Cualquier análisis de los textos sagrados empiezan por nuestra interpretación literal, pero se debe profundizar en ello siempre con contextos adicionales en el camino del “Pardes”. El idioma y lenguaje son herramienta de rectificación del alma, salvación y retorno a «casa». Comprender y adquirir el lenguaje secreto codificado de la Torá implica idioma, historias, narrativas, metáforas, simbología, cultura hebrea, modismos, kabbalá, guematría, rudimentos talmúdicos, paralelismos semánticos cifrados, ideogramas y mucho más. Es comprender la parábola de la realidad. Es adquirir el conocimiento de la estructura matrix fundacional del sistema operativo de la realidad. Es lo que pretendo explicar en esta serie de artículos, y que he llamado “Matrix Estructural de la Realidad y Teología Divina”.
La esclavitud comienza en la mente y termina con la servidumbre física. El mejor esclavo es el que no busca la libertad, así como el que no sabe qué es realmente la libertad. Una vez que la mente se ha corrompido, el cuerpo sigue de la misma manera. Ya lo mencioné en el artículo anterior parte uno de la serie… Hay una formulación metafísica, esotérica y espiritual que constituye parte también del paquete del “cómo” que hace posible la parte que llamamos material. En este paquete se encuentran todas las leyes físicas y variables conocidas. Nada que ver con las teorías de la física moderna que postula que en el “Big Bang” se definieron todas las leyes físicas por azar. Es completamente irracional. El orden bajo el cual se nos impone la Ley y nos movemos no confirma en lo absoluto dich