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By david saportasReligion & Spirituality
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  • Fantasías y Utopías Parte 8 – Cosmología y Requisitos Genéticos de la Fe.
    Fantasías y Utopías Parte 8 – Cosmología y Requisitos Genéticos de la Fe.
    Por David Saportas Liévano.
    Hablar de fe parece algo sencillo. Se puede abordar con énfasis secular o con énfasis religioso. Sea cual sea el énfasis, no se puede negar que por lo menos en occidente, la influencia cristiana sobre dicho concepto es predominante. Tanto el uno como el otro tienen un factor común en su interpretación de la fe… La consideran una práctica positivista de creencia. Como tal se parecen mucho en sus autodefiniciones depredativas según sus deseos sin ningún tipo de frenos o conocimiento de la Torá. Y no estoy hablando de prácticas y ambiciones explícitamente ilícitas o criminales. Si se trata del énfasis religioso, se añade la creencia en Jesús y quizás una devoción imaginativa con algunos tintes de supuesta piedad. Al final, y en el mejor de los casos, todo bien puede resumirse en costumbres adaptativas hipócritas para empezar.
    Pero resulta que la fe desde el punto de vista bíblico revelado es otra cosa. Si usted leyó y en algo entendió los dos artículos o capítulos anteriores de esta serie tendrá algo de claridad sobre ésto. En este sentido vale la pena estudiar los dos capítulos precedentes. Y sin embargo el tema no queda agotado y es muchísimo más amplio. Es lo que se quiere mostrar aquí en este artículo. La fe no es para nada un tema sencillo. Y mucho menos es la simpleza recién mencionada secular y cristiana. Debe considerarse lo escrito aquí como continuación de todo lo anterior explicado al respecto. En correspondencia retomo como introducción algunos de los conceptos ya expuestos anteriormente.
    La fe cristiana difícilmente se puede considerar como señal de vida. Y digo «difícilmente», con benevolencia cuando realmente y siendo más coherente y lógico debería decirse y concluirse que es imposible que sea evidencia de vida. Y no lo es porque el cristianismo para empezar está disociado de la Torá. No obstante dejo la posibilidad abierta en la palabra «difícilmente», pues mal haría, y además es imposible abrogarse la soberanía divina y saber quién es quién históricamente en el planeta. Pregunta ésta que se fundamenta en una cosmología revelada de nuestro pasado que se relaciona con la trascendencia de entendimiento de la fe como prerrequisito para la vida eterna. Para la verdadera vida. Una condición que está ausente de nuestra existencia actual de «este siglo» (Olam Hasé) y por lo cual no podemos considerarnos con vida, sino muertos.
    Se explicó en detalle previamente como la adquisición de la vida eterna según se revela en la Torá es un proceso que se recorre. Es un camino único diario lleno de obstáculos muy exigente y comprometido fundamentado en el entendimiento que nos direcciona al encuentro con la Verdad de Dios y Su Creación. Es el tránsito obligado de acceso a la sabiduría espiritual raíz de toda realidad física con la cual se puede «dar en el blanco», cada uno en su propia esencia y adquisición del alma divina, la Neshamá que nos conecta con Dios y nos permite diferenciar el bien del mal y recibir la bondad y placer infinito de Dios. Pues sólo la sabiduría nos conecta con la verdad y nos permite someter nuestra voluntad a la voluntad de Dios por fe en verdad y justicia. Sólo así nos podremos transformar en bondad equivalente con el altruismo perfecto y divino, pues es a través de la bondad y la sabiduría que se adquiere la fe que nos propiciará retornar a Dios (hacer teshuvá), cumpliendo la exigencia de Mashiaj… «Si no os arrepentís igual todos pereceréis».
    Primero se recorre el camino hacia la verdad, se adquiere la fe verdadera y luego se puede uno arrepentir o retornar a Dios. No es a la inversa como se predica. No obstante valga la pena aclarar que el conocido «arrepentimiento», que NO es teshuvá, ni verdadero arrepentimiento (pues no es retorno a Dios), puede ser encendido de motor. Una apertura de inicio o entrada al camino que debe ser transitado con los requisitos de adhesión a la Torá, su estudio, rectificación y el cumplimiento de Mitzvot para empezar. Sin sabiduría y sin certezas de la verdad, NO es posible seguir los caminos de la fe y por lo tanto conseguir la Teshuvá como fruto de conexión y retorno a Dios. Este es el propósito y destino del alma que así lo entienda y asuma su responsabilidad de salvación.
    Anteriormente se planteó como punto de partida a estos razonamientos los siguiente versículos:
    1 Tesalonicenses 4.14-17… «Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor».
    Los versículos anteriores son traducciones populares al español de la web. Ya se explicó todo lo que se desprende en errores de ello, así como doctrinas del cristianismo distorsionadas por falta de conocimiento de la Torá. Se trae a colación como contexto de introducción a lo que sigue inmediatamente. El punto a resaltar a partir de aquí es la simpleza doctrinal de interpretación ignorante del cristianismo respecto a la fe como pase mágico requisito para la resurrección y adquisición de la vida eterna. Obviamente hay una gran cantidad de versículos bíblicos que el cristianismo distorsiona de la misma forma relacionados con el tema. De hecho sucede con toda la biblia en todos los aspectos posibles de mencionar. Y mucho peor inclusive cuando se trata de difamar a las mismas escrituras judías con el judaísmo y el cuerpo entero de la Torá.
    Se escogieron estos versículos de Tesalonicenses por los conceptos involucrados en relación con la cosmología de la fe aquí propuesta y revelada. Conceptos tales como muerte, resurrección, dormir, el arrebatamiento, salvación y las implicaciones religiosas singulares inaceptables a la visión materialista y humanista de la vida y la existencia. Es a partir de la dilucidación de estos conceptos en contexto bíblico que se podrá descifrar una cosmología de nuestra existencia que explica a manera de diagnóstico la confusión y esclavitud de nuestra existencia en el sufrimiento. Dicha cosmología diagnóstica nuestra condición como muertos según lenguaje bíblico. Muertos espiritualmente y muertos a la vida eterna, así todavía no se sepa de qué se trata el asunto.
    ¿Entonces todos estamos muertos?
    Respuesta… No necesariamente. Hay quienes están «vivos» (muy pocos diría yo). Y también están los que «duermen» (también muy pocos). ¿Quién es quién? Para saberlo se tendrá ahora que profundizar en el término «dormir». ¿Qué significa morir y dormir en el sentido bíblico y kabbalista? Porque el lenguaje que toca conocer es el de la Torá. Se estudia en la Kabbalá que durante el sueño, el alma llega a un reino más allá del tiempo y el espacio, donde el pasado, presente y futuro son todos uno. El panorama de nuestra vida está totalmente en pantalla, desde el nacimiento hasta la muerte. Por supuesto, comprender esta aparentemente sencilla frase precedente parece fácil. Pero no lo es. Habría primero que saber qué es el alma y cuáles y cuántos son sus niveles, a qué mundos se corresponde cada nivel de la misma, cómo se subdivide, qué y cuáles atributos se corresponden a cada nivel. Y mucho más por supuesto. La Kabbalá está repleta de textos sagrados que explican muchos de todos estos misterios del alma. Pues el alma se corresponde a la misma creación, al universo, al cosmos.
    Cuando se nos dijo en la Biblia que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, es a éste aspecto a lo que se refiere. Porque toda la creación deviene de lo que es alma. Y también al mismo tiempo, bien se puede inferir se refiere también a una interpretación opuesta espejo en significado. Es decir a imagen física y su correspondencia espiritual de huestes en rebelión. Entender esta inferencia no es sencillo. Hace parte del entendimiento dialéctico y multidimensional de la Torá.
    Todo el reino físico tiene sus definiciones como Leyes o Ley Elokim en esa esencia que lo prediseñó como software infinito y que son los planos completos de la realidad física y espiritual, en el alma que Dios comparte como raíz de nuestra existencia. Así que el alma divina no es en lo absoluto algo para simplificar. El Nombre de Dios está inscrito en ella. Ponga cuidado… Inscrito en el alma divina. En la Neshamá. Porque hay niveles y almas en donde no se encuentran los atributos de divinidad. Ciertamente NO en aquello denominado demoníaco. ¿Y qué es el Nombre de Dios? Son muchas cosas. Son literalmente infinitas cosas. Tanto las de atributos divinos (llamado pureza), como aquello no divino que bien puede traspasar a límites NO aprobados, pero aún así contemplados en la mente infinita de Dios. Porque todo proviene de Dios y NADA puede no provenir de Él. Para empezar son los planos de la creación. Es el software inscrito en el alma que nos permite percibir e interpretar la realidad física y espiritual sensorialmente a través de la mente (el cerebro), el corazón y de nuestros sentidos en lo físico, así como de forma espiritual cuando los anula nuestro cuerpo biológico muerto.
    Cuando el cuerpo muere (cualquier cuerpo) vamos a percibir e interpretar tanto la realidad física como espiritual sin los filtros que proporciona el cuerpo. Es decir, se percibirá se una forma más nítida y sustancialmente diferente. Pero el software o A D N del alma seguirá estando presente. Nuestra alma habrá sido impactada y modificada para rectificación, superación, degradación o perdición según sea el caso, por las experiencias e información con que la hayamos alimentado durante nuestras vidas. Lo anterior es sólo una descripción técnica, si se permite la expresión, muy simple de la función del alma en nuestra vivencia. No es solamente un software instalado en un hardware. Nuestra alma, como ya se mencionó, tiene muchos niveles fractales. La Kabbalá del Baal HaSulam decodificando el Sagrado Zohar, nos habla de 125 niveles. Desde lo más básico en los niveles de Nefesh, hasta llegar a los niveles divinos en Yejidá, el nivel del alma de unificación con Dios. Es la chispa divina que compartimos (si es que la tenemos) con Dios. Esa conexión la da Mashiaj cuando no se tiene en el nivel más alto de Keter. Si sabe algo de Kabbalá, de pronto pueda visualizar lo anterior. No digo que entender, lo cual requiere de mucho más de conocimiento y conexión.
    Hay que recordar que en la Biblia se nos relata la «caída» del hombre. Está narrado en Génesis con la historia de Adán y Eva, la Serpiente, el fruto prohibido, el árbol de la vida, el árbol de conocimiento del bien y el mal, etc. Claro… Entender lo anterior bien puede requerir toda una vida de estudio.
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2025/02/02/salvacion-y-dualidad-35/
    3 hr 49 min
  • Fantasías y Utopías Parte 7 – Exigencias Literales Bíblicas, Mesiánicas y del PARDES de la Fe
    Fantasías y Utopías Parte 7 – Exigencias Literales Bíblicas, Mesiánicas y del PARDES de la Fe. Muerte y Resurrección.
    Por David Saportas Liévano.
    Antes de entrar en materia en el estudio propósito de este capítulo será necesario hacer una breve reseña de introducción a la mención de la palabra PARDES en el título. Se escogió hacer uso de esta palabra para asociar de forma implícita el significado de la palabra PARDES con las explicaciones que aquí se dan según énfasis escogido para resaltar las exigencias de estudio que siempre se deben considerar para abordar cualquier intento de estudio y entendimiento de la Torá. Algo que desconocen todos aquellos disociados del cuerpo de la Torá y del judaísmo.
    La forma moderna de interpretar el texto bíblico que comúnmente se llama exégesis . Este método se ocupa sobre todo con el contexto literario y gramatical de versículos bíblicos. Los cuatro niveles de interpretación se llaman: Peshat, Rémez, Drash y Sod La primera letra de cada palabra PRDS se toma, y las vocales se agregan para la pronunciación, dando la palabra PARDES (lo que significa “jardín” o “huerto”). Cada capa es más profunda y más intensa que la anterior, como las capas de una cebolla. El primer nivel es el “Peshat”, el cual es el “sentido pleno del texto”. El segundo nivel es el “Rémez”, el cual es el “Nivel de principio que conduce a la homilética, sermones”. Cuando tu conscientemente se estudian las Escrituras se está a el nivel Remetz. El tercer nivel es el “Drash”, el cuál es el nivel “esotérico, escondido, o pistas.” Esta trata con patrones escondidos, mensajes, y temas y a lo que se refiere como el “midrash”. Los más dominantes de estos temas y mensajes son acerca del Mesías. El cuarto nivel es el “Sod”, el cual es el nivel misterioso.
    Obviamente lo anterior no lo he explicado. Es tan sólo una mención. Bueno… Hecha la aclaración, se entenderá a medida que se lea este artículo el porqué de la misma. Así que empecemos…
    Este artículo como continuación en la parte 6 con referencia a los significados de la fe, decido iniciarlo con un énfasis académico bíblico que es explicativo en sus fundamentos vivenciales trascendentes obligados de transformación de unificación con Dios. Esta se diferencia de la fe cristiana en su formulación más simple literal, acorde a la letra de la Torá, sobre el significado literal de la misma para empezar y sin descontextualizar con imaginación, descifrando de manera explícita en qué consiste la fe hebrea revelada por Dios en Su Palabra (emuná en hebreo). La fe bíblica es real. La fe de la religión y de cualquier otro origen, sea humanista, sea esotérico, sea psicológico, lo que sea… es imaginación. En este aspecto, casi todas las personas cristianas (principalmente) y mesiánicas han fundamentado sus creencias en sus propios principios o en los principios de la religión de donde éstos nacen con imaginación mayormente y por sobre todo ignorancia. Incluso dentro del mismo judaísmo, aunque en menor grado, sucede lo mismo cuando se trata de la fe en su verdadera dimensión trascendente.
    Mashiaj mismo nos enseñó: Separados de mi nada podéis hacer. Bajo esta lupa, haga el siguiente ejercicio: Tome una planta cualquiera que produzca hojas abundantes. Retire una hoja de la planta y espere dos o tres días, para observar qué sucede. Lo natural es que la hoja se marchita hasta morir, dependiendo de la savia que ésta contenga. Pues ese es el fundamento más literal e importante de la fe bíblica. Y por consiguiente de la fe como requisito de trascendencia de la verdadera vida y el significado de la salvación. Cada mandato de la Torá es un tallo de una planta, mientras que usted es una hoja. Muchos se las han dado de vivos que con saber ciertas cosas, siendo religiosos o creyéndose iluminados, ya son aptos para tener vida disociados del tallo, del tronco y del árbol, tomando sus propios y particulares rumbos, ignorando la instrucción, la revelación y la sabiduría de la Torá. Así hayan tenido un principio de encuentro con los caminos de la fe, así hayan encendido en algo su alma, hayan recorrido un largo trecho de búsqueda de la verdad y la trascendencia, hayan sido devotos feligreses de su fe, etc, finalmente ellos terminan apagándose. Esta es la importancia de la conexión con el verdadero Mashiaj. No con falsificaciones del mismo, ni mucho menos los personales imaginados por conveniencia.
    Muchas de estas hojas se las ha visto arrojadas entre la basura o alimentando la hoguera. Se secan paulatinamente, pues sus creencias personales (interpretaciones) fueron antepuestas a la palabra que ADONAI les dio, precisamente antes, cuando militaron en la verdad de inicio, de arranque del motor. El justo en su emuná vivirá… Habacuc 2:4. Quien permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer… Juan 15:5. Cuando se lucha por alcanzar el entendimiento de la fe verdadera, es entonces cuando dichas personas toman la biblia, la Torá completa y se auto habilitan para tener vida. La letra de la Torá literal, del Jumash, de la Biblia, la letra en piedra toma vida cuando Mashiaj le da vida. La palabra viva de la Torá, la palabra del Padre, de Adonai, de Dios, cobra vida cuando se entiende. ¿A quién Mashiaj le ha dado dicho entendimiento? Mashiaj empezó con Abraham. Así mismo lo testifica Él mismo con Su Palabra. Los Patriarcas y los Profetas lo testificaron. Igualmente muchos sabios de Israel. ¿Quiénes más de épocas previas al advenimiento por primera de Mashiaj como Ben Yosef? Respuesta… Se concluye que muchos. Pero, ¿Entonces por qué la venida en carne hace dos mil años? Esto requiere una explicación extensa. No es el tema de este artículo.
    No obstante y sea cual sea la respuesta, en lo que se refiere a nosotros y a estas alturas y desde entonces, si Mashiaj personalmente no viene a darle vida a la Torá personalmente a usted, entonces su vida lejos de Él, será «pan comido» de la imaginación, o quedará en las manos de dioses ajenos que comienzan a manipularle con discernimientos y sueños de todo tipo muy convincentes, sea usted creyente o no, sea usted religioso o no, en los que usted pensará que son suyos o de Dios (siendo religioso), pero que no son de Él sino del Diablo o de sus huestes. Popularmente y de forma errada, el siguiente versículo bíblico se ha traducido así:
    Hebreos 1: 1-2… “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo».
    La traducción más exacta en griego para Hebreos 1: 1.2, sin embargo dice… «Al final de los días exactos, los “Adonim” nos hablaron por el Hijo, a quien constituyeron heredero de todo, y por medio de quien se restableció el orden en el Olam Habá».
    ¿Por qué son importantes estos dos versículos del libro Hebreos del Nuevo Testamento? Primero porque es una confirmación más escritural bíblica (de las muchas que hay) de que Dios habló al pueblo de Israel por medio de los profetas, incluso antes la primera venida de Mashiaj. Segundo, que en el tiempo exacto (no en los postreros), se habló la Torá por medio de Mashiaj como herramienta de rectificación del mundo y establecimiento del mundo venidero (no que hizo el universo). Aclarar el término «Adonim» no es el objeto por ahora.
    Lo anterior dicho de otra manera significa que hoy día y desde entonces se nos habla por medio de Mashiaj. ¿Cuál es el proceso y cómo se verifica, o cómo se logra? Ese es también otro tema a no ser tratado por ahora. Entonces pretender que una fe personal o religiosa tiene el matiz de la emuná, es un engaño de haSatán. El mismo Mashiaj lo confirmó a Pedro, siendo uno de sus apóstoles… Simón, Simón, he aquí haSatán os ha pedido a vosotros para zarandearos como a trigo. Mas yo he rogado por ti para que tu emunáh no falte… Lucas.22:31-32. ¿Será que el apóstol Pedro no tenía fe? ¿Acaso no conocía a Mashiaj personalmente? Cualquiera diría que entonces no necesitaría fe en Mashiaj como lo predica el cristianismo interpretando las palabras del mismo Yeshua HaMashiaj citadas en el nuevo testamento. ¿Entonces en qué se debe creer? ¿Qué significa tener fe o creer en Jesús? ¿Es lo mismo que creer en Yeshua? ¿En qué estaba fallando el apóstol Pedro para que HaSatán lo estuviese pidiendo para zarandearlo? ¿En qué consiste que HaSatán lo zarandee a uno?
    Observe: Si la emuná falta, el edificio se derrumba. Si Adonai no edifica una casa, en vano trabajan quienes la edifican… Salmos 127:1. Observe que solamente el justo en su emuná (fe) vivirá. Nadie que no sea justo, puede vivir en la emuná. ¿Pero en qué consiste ser justo? ¿Qué significa? ¿Justo es solamente alguien que cumple los mandatos de Adonai? Dios es quien nos justifica. Y esto no es imaginativo. Él personalmente deberá comunicarnos una palabra suya, bien sea en Yom Kipur, en una fiesta suya de convocación, o en algún momento, lo cual habla de una relación con comunicación real, no imaginativa y permanente. No temporal del pasado, sino continua. Si esto no es así, usted ya se ha marchitado. Está muerto.
    Pero esta comunicación NO es escuchando vocecitas en la cabeza. La comunicación con Dios se da a través del entendimiento de Su Palabra ya revelada en la Torá y en los sabios de Israel que se abre y se extrapola al infinito por medio del Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo) con discernimientos verificados en la evidencia y en la fe. Esto parece contradictorio entre evidencias, certezas y la misma palabra fe en su más simple definición de confianza en lo que no se ve. Esta dialéctica ya se explicó al final del artículo de la serie parte 5 y en todo el capítulo parte 6. Hace parte de éstas reflexiones explicarlas más ampliamente aquí mismo más adelante y en capítulos adicionales. Cualquiera podría concluir no obstante que lo que se está planteando como comunicación personal con Mashiaj a través del Ruaj (el espíritu), es lo mismo que imaginación, es lo mismo que interpretación unilateral, es lo mismo que sentimiento subjetivo personal, que es relativismo, que es auto justificación, etc, etc. Exactamente lo mismo que se descalifica sobre escuchar vocecitas propias o no propias en la cabeza. Finalmente así funcionamos en nuestras conclusiones, pensamientos, imaginaciones, abstracciones, entendimientos, expresión oral y corporal, cada uno según su propio software constituyente, su propia educación o ausencia de ésta, ya sea con verdad o con mentira. Así se justifica el progresismo, el humanismo, las religiones, la filosofía, la psicología y demás. Al final sí todo es relativo y subjetivo, pues la verdad no existe. Ja.
    ¿Pero entonces lo inmediatamente anterior dicho significa que la verdad y la fe queda en la entelequia subjetiva, relativa e imaginativa? Todo el mundo está completamente seguro se sus conclusiones y supuestas verdades. Todo el mundo puede argumentar que como siente y cómo piensa son verdades absolutas. Más aun los religiosos. Dirán… No lo puedo explicar pero así lo siento en mi corazón. El espíritu me lo reveló. Hay algo que me dice que es así. Yo creo que es así y punto. Es mi verdad y punto. Yo muero en mi ley y usted no me va a cambiar. Bueno, el espectro de justificaciones bien puede ser infinito. Es más, se defiende a cualquier costo. Incluida la violencia cuando no hay argumentaciones, lógicas, sentido común y razonamientos objetivos. Es como intentar negociar la paz con los nazis fraudestinos. Llegar a un acuerdo o a una instancia honesta de intercambio de ideas, pruebas y la verdad con asesinos psicópatas es imposible. Allí la violencia es el único camino cuando se trata de status de guerra.
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2024/12/27/salvacion-y-dualidad-34/
    2 hr 46 min
  • Fantasías y Utopías Parte 6 – Requisitos y Verdaderos Significados de los Caminos de la Fe.
    Fantasías y Utopías Parte 6 – Requisitos y Verdaderos Significados de los Caminos de la Fe.
    Por David Saportas Liévano.
    LA FE La palabra traducida como fe en el Nuevo Testamento (pisti en griego y Emuná en hebreo) significa algo más que creencia. Significa otra clase de pensamiento. Citemos un ejemplo de los Evangelios.
    En Mateo 16:5-12, se dice: «Y viniendo sus discípulos de la otra parte del lago, se habían olvidado de tomar pan. Y Yeshua les dijo: Mirad y guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no tomamos pan. Y entendiéndolo Yeshua les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tomasteis pan? ¿No entendéis aún ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántos cestos alzasteis? ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil y cuántas canastas tomasteis? ¿Cómo es que no entendéis que no por el pan os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura de pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos».
    Se ve claro en este incidente que los discípulos interpretaron lo que les dijo Mashiaj en un sentido superficial sensual, o sea conforme al significado literal de las palabras. Mashiaj les dijo que esto era señal de que tenían poca fe. No se trata de creer. Ni literal, ni infantilmente. Los discípulos podían haber creído mucho en el Mashiaj visible; sin embargo, tenían poca fe. ¿Qué significa esto? Que la fe es algo más que la creencia y credulidad. En este caso fe significa entender a un nivel distinto del literal, lo cual exige según esta misma definición que haya una comprensión adjunta adicional asociada. En cadena, esto significa que anteriormente a la comprensión se debe haber adquirido un conocimiento que permita una interpretación diferente a la sensual inmediata. El entendimiento literal no puede conectar con los significados que contiene la enseñanza de Mashiaj.
    Mashiaj no se refería a una levadura literal, sino a una levadura intelectual psicológica que proviene de nuestra capacidad intelectual, nuestra educación, nuestros paradigmas aceptados, nuestras costumbres, nuestra tradición, cultura, sanidad o enfermedad emocional, etc; no habló en un sentido literal sino metafórico. Sus palabras no tenían un significado sensual, sino un significado psicológico. La levadura a que se refirió no era una levadura literal, ni el pan era el mero pan; sino que se refirió a lo falso que contamina lo bueno. Los fariseos y los saduceos los llevamos siempre con nosotros.
    Los saduceos pueden compararse a los hombres de ciencia modernos. No creen que haya vida alguna después de la muerte. Tal es su falsa levadura. Los fariseos se pueden asemejar a las personas que viven de apariencias. Esto por supuesto es mucho más extenso en explicaciones y que ya se han citado en los anteriores artículos de la serie. Son a quienes, por así decirlo, les parece que lo importante, por ejemplo es escuchar la misa el Domingo para ser vistos de los hombres, ir por costumbre, satisfacer su religiosidad y mucho más. Se explicó esto en detalle en el artículo parte 4 de la serie. Esa es su levadura.
    Se les estigmatizó llamándoles hipócritas, carentes de una creencia interior. Y es en este punto en el que Mashiaj conecta la falta de entendimiento trascendente de los discípulos y su consiguiente incapacidad para darse cuenta de lo que significa la pequeñez de su fe. Dicho de otro modo, Mashiaj relaciona la capacidad de un entendimiento trascendente con el tener fe. El entendimiento literal lo conecta con la poca fe o con una ceguera completa, con una total falta o ausencia de fe y con la muerte interior. La fe es necesaria para abrir aquella parte de la mente que los sentidos no pueden abrir.
    Muchos son los que han creído en Cristo, la versión egipcia, como en un milagro visible. Obviamente es una referencia al cristianismo en todas sus versiones. Creer en Cristo no es lo mismo que creer en Mashiaj. Creyeron verlo sobre la base de las pruebas que les daban los sentidos. Pero en Hebreos 11:1, se dice que la fe es la substancia para poder creer en lo que no se ve. «Es pues la fe la substancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven». No sólo es una convicción de lo invisible, sino que constituye la base o nivel en que se puede alcanzar otro mundo de relación y de valores. Un mundo que está por sobre el mundo visible, y que es la causa del visible.
    Hebreos 12:3… «Por la fe entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve, de lo que no se veía».
    En seguida describe cómo mediante la fe se hicieron ciertas cosas. Verdad es que en ningún punto de las Escrituras bíblicas se define la fe de una manera exacta; sólo se definen sus efectos. Sin embargo, algo se dice sobre ella, para demostrar que tiene que ver con una percepción interna de escala. Valga la pena reseñar que no obstante la decodificación de los secretos de la fe si se pueden extraer de la misma Biblia y también se encuentran extensas disertaciones y revelaciones asociadas en la tradición oral del judaísmo que hace parte de la Torá. O sea, Talmud, Kabbalá, sabios de Israel y muchos más. Si la fe hace que uno pueda percibir con la mente la existencia de un mundo invisible por encima del visible, y que es la causa del visible, bien puede decirse que uno percibe en términos de escala, o sea en términos de niveles superiores e inferiores.
    En los relatos evangélicos cuando el centurión dijo que era hombre bajo la potestad de superiores en cuanto a autoridad, y que a su vez tenía él potestad sobre otros que le eran inferiores en rango, y agregó que debía de ser lo mismo con Mashiaj, estaba hablando en términos de escala. Significó que Mashiaj sólo tenía que dar la orden y su siervo sanaría. Al oír esto Mashiaj exclamó que jamás, había hallado a quien entendiese más acabadamente el significado de la fe. El relato es el de un centurión que envía mensajeros a Mashiaj para pedirle que sane a su siervo.
    Lucas 7:6-10… «Y Yeshua fue con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos a él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno de que entres debajo de mi tejado, por lo cual no me tuve por digno de venir a ti; mas di la palabra y mi siervo será sano. Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados, y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Lo cual oyendo Yeshua se maravilló de él, y vuelto dijo a las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y vueltos a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo».
    Este relato es una pieza más del rompecabezas de lo que hay detrás de los misterios y requisitos de la fe. Si nos atenemos exclusivamente a este relato como enseñanza de lo que es la fe, definitivamente no se va a entender de qué se trata, ni mucho menos se va a caminar en los senderos de la fe como rutina diaria y constitución de vida celestial, valga el término. Pero de ninguna manera lo inmediatamente anterior dicho significa desprecio o rebaja en importancia del relato y exhortación mesiánica.
    Me explico mejor. Las palabras de Mashiaj sobre la fe del centurión no sólo son contundentes en aprobación, sino también son evidencia de manifestación de un milagro de sanación, de un evento sobrenatural. Es un relato de poder a través de la fe. Cabe la pregunta obligada… ¿De dónde provino el milagro? ¿De la fe del centurión o del mismo Mashiaj? ¿Quién hizo la sanación?
    Más aun, acorde a todo lo que se ha señalado en el artículo anterior y todas sus correlaciones con lo explicado con los demás previos de la serie sobre la necesidad y requisito de entendimiento, de cambio de «chip», de adquisición y comprensión de un nuevo lenguaje, de conocer la Torá, el Talmud, la Kabbalá y demás, es obvia entonces obvia la pregunta, ¿acaso el centurión sabía o cumplía dichos requisitos para ejercer el poder de la fe? ¿Es la fe una manifestación sobrenatural de milagros? ¿Es posible sea el fruto visible momentáneo puntual de una creencia sentida con fervor inusual?
    Mucho podría preguntarse en estos sentidos de forma específica asociadas con las expectativas que de común se aceptan e interpretan de manera popular a partir del cristianismo principalmente y corrientes positivistas, con referencia a milagros venidos de la nada o más específicamente magia. Deberán aclararse estas posibilidades y creencias. ¿Fe es magia? ¿Fe es la expectativa de milagros? Respuesta… Si y No. Si, desde la perspectiva de la verdadera «naturaleza» de la estructura Matrix de la existencia en donde todo proviene de la Voluntad, Soberanía y Poder infinito de Dios. En hebreo se dice «Ein Od Milvadó» (no hay nada fuera del Él). En ese sentido TODO es milagro. Pero también la respuesta es NO, pues Dios definió Su Ley de funcionamiento como prerrequisito. Dios la define, la mantiene y la aprueba para cada manifestación en Su Absoluta Soberanía, pero respetando la jurisprudencia de Su Ley infinita predefinida en el Reshit antes de la Creación.
    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2024/12/26/salvacion-y-dualidad-33/
    3 hr 49 min
  • Secretos del Sueño y la Muerte – El Camino al Templo – Primera Parte.
    Conviene en vida, ahora mismo mientras estamos vivos en este mundo físico, significar la conexión entre aquello que aquí conocemos y vivimos como el día a día y lo fundamental. Porque, ¿Qué utilidad puede tener dividir su vida en una parte en la cual se afirma estar en relación con lo fundamental (tal como cada cual lo quisiera denominar, ser místico, espiritual, religiosos) y otra parte dedicada a la carrera profesional, la diversión, el darse importancia, el ser malo o bueno o como cualquiera quisiera denominarlo? ¿Qué sentido tiene estar rodeado en la vida de artículos y cosas que no dicen nada a excepción de su utilidad? Un vaso, es útil: debo poder utilizarlo para beber; ¿le doy acaso una forma que me permita beber de el con placer? ¿Qué sentido tienen los muebles, las mesas, las sillas, cuadros, de los cuales nos rodeamos? Todas estas cosas no nos dicen más que: Se deben tener en una casa. El propósito es confort principalmente, aunque hay que ser sinceros… Hay más motivaciones tanto de conveniencia material, como ególatras. Uno tiene que ser más o menos progresista de manera que se necesiten cuadros. No es que estos cuadros no digan algo; puede que sí; puede que no. Pero aquellas personas que los cuelgan no tienen ninguna relación con ellos. Así usted diga que sí. Falso. No se encuentra el sentido d la vida en un cuadro.
    Y así ocurre con la Vida. Se tiene una profesión porque es necesario trabajar, pero no se tiene relación con el Sentido de la Vida. Incluso se puede tener un trabajo que en la sociedad le dé a
    uno un cierto estatus, aun cuando los métodos en esa profesión sean extremadamente deleznables y mezquinos. Se habla de un abogado déspota, de un médico que se siente tan importante que le hace esperar a uno tres meses hasta que le recibe (entretanto te puedes haber muerto tres veces). Cosas como éstas significan estatus que lo identifican a uno mismo. Como “Ser Humano” no se encuentra en este oficio (el del actual “homo sapiens” humanista dizque civilizado) ninguna satisfacción, porque la satisfacción atañe solamente a esa parte del mundo y de la vida. Es decir, la parte de la supervivencia, la ambición materialista y todo lo que nos define nuestra realidad física. A la “otra parte” no se la considera, es más, se la influye negativamente. ¿A qué otra parte me refiero? ¿Acaso existe otra parte que no conozco?
    Por eso se puede observar que aquellas personas que realizan profesiones que son tan extremadamente importantes no solamente padecen de dificultades estomacales y neurosis, sino que además son totalmente infelices. Buscan placer y diversión en todos los terrenos posibles; es más, lo exigen como un derecho porque emana de una especie de mentalidad infantil: Es porque no sé por qué vivo aquí, así que, lo menos que me corresponde es diversión. Y se enfadan, porque eso no se realiza. Se convierten en seres agresivos porque sus deseos no son satisfechos. Cuando se llega a la edad de jubilación para los privilegiados, se acaba el esfuerzo y los egos respetivos que acompañaron la vida productiva y se concluye que sin el trabajo la vida es muy aburrida y sólo nos espera la muerte. Para muchos la vida es sólo el trabajo y se idealiza como justificación de grandeza. Ja.
    Al fin y al cabo, el hombre no ha sido arrojado a este mundo con la intención del “Arréglatelas como puedas, la experiencia ya te hará más listo”. Todos sabemos que en el caso de ser padres que quieren a sus hijos, deseamos darle todo lo que sea posible. Queremos contarles lo que es fundamental para que no se sientan perdidos y sepan para qué están aquí. Queremos decirles para qué existe esta Vida (como sí nosotros lo supiésemos). Porque todos estos niños que estudian no son felices sino que en muchas ocasiones son infelices. Pero son los Padres que los hacen todavía más infelices diciendo que un diploma más y luego otro, etc. Presumimos frente a otros padres con el esfuerzo de nuestros hijos, creemos que con eso seremos felices pero la realidad nos enseña muy claramente que eso no tiene ninguna relación con la felicidad. Lo llamado “Importante” es olvidado con mucha rapidez.
    ¿Quién habla hoy todavía de los grandes personajes de la historia de cada nación de forma cotidiana? Eso es pasado. Pero en la época en la que vivieron fueron aceptados como personas muy importantes y además lo fueron realmente para esa vida. Pero hubo otros personajes en tiempos antiguos, que en su época fueron una especie de iconos nacionales, caudillos, líderes. Se averigua que crecieron por encima de todo y se puede afirmar que “Eso” fue lo decisivo para la “Historia del Mundo” y no otras cosas. Todo lo demás está olvidado; solamente fue el decorado para esos personajes tan importantes. Sin duda que en todas las culturas como en Asia, África, etc, también existieron esos personajes que allí fueron determinantes.
    Si usted en su vida propia no quiere reflexionar sobre el porqué hace las cosas que hace; no quiere reflexionar en todo ello que da por sentado de única alternativa de vida, sus cotidianidades reactivas e interpretaciones sensoriales limitadas sobre su entorno, como por ejemplo con lo que sucede en su vida profesional o el estudio y solamente encuentra importante la religión o al revés, entonces usted está desechando esa “otra parte oculta”. Corre el riesgo de quedar atrapado en un solo lado de la vida. Sin embargo y siempre y cuando usted todavía conserve algo de chispa divina, quizás llegará el momento que sus respuestas de este lado no le satisfagan. Será entonces cuando usted cuestione lo que siempre aceptó en su Vida Consciente y empiece a trabajar de una forma completamente diferente. ¿Por qué, por qué hago ésto, cual es el Sentido de todo esto? Sea cual sea el lugar lejano que podamos imaginar, puedo asegurar que ahí se sufre exactamente de la misma manera que nosotros.
    Cualquiera que viva ahí, allá y acá está tan enfermo como uno aquí. Ya sea que no despierte o sí despierte. Morir, alegría, suerte, todo es exactamente igual que aquí. Ahí también hay personas que tienen la sensación de haber alcanzado la cima, de acercarnos al Creador. Pero lo hacen de una manera bien diferente. ¿Por qué? ¿Cuál puede ser el sentido de que ahí funciona de una manera y aquí de otra? ¿Qué opina nuestro “Conocimiento” al respecto? Me refiero al “Conocimiento” que ya se nos entrega con el Nacimiento. Y no preguntamos, ni hacemos nada. Pues nada de aquello diferente a mí me interesa.
    Y así nos justificamos… ¡Nosotros somos nosotros, el resto no nos interesa! Nos convertimos en personas torcidas y torticeras; nos convertimos en la caricatura de un Ser Humano. Te avergüenzas de ti mismo y eres cínico contigo mismo porque sabes que no has tomado en serio al Mundo, y cuándo sino ahora debo tomarlo en serio. Cada día que no lo hago es un día que he perdido. ¿Porque, qué ocurre con las demás personas, en donde quedan, cuál es su camino? Si esas otras personas solamente fuesen seres despreciables, asesinos, estafadores y otros parecidos, se podría decir que al fin y al cabo, ellos no quieren; ellos se lo merecen. ¿Seguro? Si en Occidente se escribe sobre asuntos asiáticos, entonces sí que es casi siempre un absoluto disparate. Parece ser que eso tiene que ser así, porque no se sabe nada de esos asuntos. El escaso o nulo contacto que se tenga con esas personas de culturas lejanas demuestra que ahí la opinión del occidental no se toma la molestia de hablar sobre los asuntos que para todo ser en cualquier parte del planeta serían destacables. Y viceversa… Lo mismo sucederá con aquellos de otras culturas cuando hablen u opinen de occidente.
    Sólo se abordan los diagnósticos, sean cuales sean, de forma fragmentada y subjetiva con los propios lentes, paradigmas y limitaciones. Existe una barrera… Se sabe que muchos europeos que llegan a esos países solamente buscan el sensacionalismo porque quieren darse importancia ante su grupo. Lo que quiero decir, es que sabemos muy poco de esas personas. Así se argumente que haya expertos de opinión con postgrados y doctorados de estudios extranjeros y similares. Ja. Al final todo es una fantasía hipócrita, repleta de intereses corruptos adaptativos y depredativos. La aportación de la literatura es casi nula. Lo que se encuentra en Google, reportajes de viajes, tanto en periódicos como en revistas es muy superficial. Es imposible sacar conclusiones sobre el conocimiento y la cultura.
    La liberación del mundo vale para “todas” las personas en su humanidad, puesto que “todos” fuimos Creados por Dios a su Imagen y Semejanza. ¿Quiénes son todos? Los que tienen Imagen y Semejanza con Dios. Porque quizás no es tan así que seamos “todos”. Hay mucho que aclarar al respecto. Y tal y como cuenta la Biblia hay un momento después de Adam en el que Noaj, el Ser Humano es el “único” que queda junto a sus hijos, es decir que también aquí vemos al hombre en su humanidad, el Hombre como tal. ¿Por qué esto es así? Debemos ocuparnos del significado de que en la humanidad haya tantas sombras, tantos colores. ¿En qué consiste la Unidad de todas estas diferencias? La Salvación vale para “toda” la humanidad y para “todos” los humanos. Nadie se puede sustraer a ella. La Salvación se ve como la liberación de los vínculos, de las cadenas que tienen preso al Hombre. Antes de ser liberados, estaremos atados. Suena esperanzador. Pero… ¿Quién es el ser humano? ¿Cuál es la humanidad? Sí… Humanidad, libertad y Salvación son conceptos y realidades sinónimos. El asunto está en que primero se alcanza el título de humanidad y como consecuencia se obtiene libertad y salvación. Sólo el ser humano obtiene salvación, por el mismo hecho de ser humano. ¿Acaso se entiende? En otras palabras… Cuando el ser humano arriba a este mundo obtiene la salvación. El asunto está en que todavía no hemos llegado. Tenemos apariencia de humanos, pero, ¿acaso lo somos?
    En la Tradición hebrea se habla del MATIR ASURIM, que significa liberación de los presos o de los atados. En la tercera bendición de la oración “Shemone Ezré” (las 18 bendiciones) que rezamos los judíos todas las mañanas al levantarnos, se dice esta bendición de gratitud por la liberación. La guematría reducida de estas dos palabras hebreas es de valor 22, haciendo referencia a las 22 letras del alfabeto hebreo y a la expresión Alef-Tav (la primera letra y la última del alfabeto). En el nuevo testamento Mashiaj lo expresa y se ha traducido como el Alfa y el Omega. Esta referencia, explican los kabbalistas, es una alusión a la salvación. Es la “Liberación de las Ataduras” o de “Los Presos”. ASURIM, significa “Atado”, es la “Resurrección de los Muertos”, la “Liberación de los Atados y la Salvación”. La Palabra ya lo dice. La
    “Liberación de las Ataduras” que condenan al Hombre por la “Fuerza”. ¿Y es que acaso estamos atados?
    Sin excepción todos pensamos que “Nosotros” hemos sido “Escogidos”, “Nosotros” lo “Sabemos”. Eso, es una obligación. Así lo formulamos y así lo interpretamos religiosamente. Si usted no lo hace como “yo digo”, entonces usted se va a ir para el infierno eternamente. Así predicamos y condenamos a todo el mundo. Ciertamente estamos prisioneros si se habla de esa forma. Pero resulta que no es cierto que mi predica de condenación se ajuste a mis conclusiones. Uno olvida que el “otro” (al que condeno), puede ver el mundo como yo lo veo. Y también es cierto que dicha Vida (la del otro), “TAMBIÉN” ha sido Creada por Dios, o por lo menos todavía es sustentada en el caso que sea procedente de un origen no aprobado en el pasado. Porque eso también puede ser posible según revelaciones de la Torá. Pero más incluso es cierto que al igual que como sucede con uno, cada minuto que siga existiendo ese “otro”, al igual que yo y todos los demás, es un Milagro; que todo funciona hasta el mínimo detalle de maneras infinitamente correlacionadas de complejidad maravillosa que no conocemos y ni siquiera podríamos conocer jamás.
    No hay microscopio que tenga la capacidad de mostrarnos esos detalles, pues están dentro de cada persona para mantener cada Vida. Tampoco hay telescopio que nos muestre cómo nos relacionamos con el cosmos y el todo. Mucho menos podríamos siquiera inferir de forma minúscula las relaciones con lo invisible. Nosotros, mirando estos asuntos con mirada superficial, pensamos que estamos bien enterados, pero nos damos cuenta que las cosas se pueden ver siempre con más detalle, que el Milagro es cada vez más grande y que la región del “No Saber”, de dejarlo como está, del credo y la confianza también va aumentando continuamente hasta el infinito. Cada persona ES el Mundo y simultáneamente cada persona ES una parte pequeña del enorme Cuerpo Humano.
    Y ambas cosas son una sola unidad y lo es todo al mismo tiempo. Debemos acostumbrarnos al sentido de la Palabra “Dualidad”. No es cierto decir: solamente esto es cierto, pues al mismo tiempo, la parte oponente también es cierta. Nos gusta utilizar un sólo lado para llegar a la meta y provocar la disolución; eso es muy sencillo; pero con ello ya hemos realizado el mayor acto criminal, en primer lugar frente a nosotros mismos; pero también frente al mundo y frente a Dios, puesto que “eliminamos” simplemente la otra parte de la Creación. Se está tan dominado por el Mal, que parece que uno está enamorado del mismo, que además uno se enorgullece, que el Mal se nos muestra con todo su desprecio de manera que ya no existe lo “Otro”, o por el contrario, no se puede hablar de ello, no encaja en nuestros círculos, y volvemos a realizar un terrible crimen. Y es un crimen porque simplemente matamos a la otra mitad de la vida que nos conviene conocer. Si Dios dice que hay un Desarrollo del Saber del Bien y del Mal, que existe el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal (Árbol del Conocimiento, el desarrollo, el crecimiento), entonces este Árbol es “EXCLUSIVO” de Dios, lo que significa que, en Este Mundo (como un solo lado, la mitad), “no se puede” entender; que el Bien y el Mal tienen “un solo sentido”. Pero de ninguna manera que el bien y el mal sean relativos (como gusta la mentalidad progresista).
    Se dice en la Creación que tanto el Bien como el Mal tienen un Sentido. No hay Mal sin Sentido. No ocurre nada “despreciable” sin tener un Sentido, ni tan siquiera un insulto carece de Sentido. Pero esto no es debido, en el sentido de nuestra “casualidad” superficial sino debido a la “causalidad” del Núcleo Central que solamente aparece pasados siglos o después de la muerte; por lo tanto, sí tiene Sentido.
    Esto significa, que si queremos enfrentarnos a la Vida “despiertos y sinceros”, DEBEMOS preguntarnos, en esta Vida, por el “Otro Lado”. Entonces diremos… Yo sé y creo ciertamente, que existe una “Dualidad”. En cada cosa que yo entiendo, aparece igualmente “Lo Otro”. A “Este Lado” (el que percibimos sólo con nuestros sentidos inmediatos) no me puedo aproximar de la misma manera que me aproximo al “Otro Lado”, al que, si lo pienso, a “este lado”, sólo me acerco con mi cerebro y mi racionalidad mundana; o sea, con una fe razonable. Y viceversa, dicho de otra manera. Al “Otro Lado” no me puedo aproximar siendo lo que soy actualmente con mi actual lenguaje y conocimiento de “este lado”.
    Entonces… ¿Cómo me puedo acercar a ese Otro Lado? Porque EXISTE. Pues no podremos comentar con sinceridad sobre el Ser Humano si despreciamos el Otro Lado. Se podría decir que el Ser Humano y el Mundo se encuentran en un punto decisivo. Y con ello no se desvela ningún secreto sobre que estamos en un “Punto Final del Desarrollo”, en un “Punto Final” que nos conduce a un estallido, que parece ser que ha llegado la hora de hablar sobre ello. Toca considerar ahora al Ser Humano en su Totalidad, “primordialmente” en nosotros mismos preguntándonos: ¿Qué hacemos nosotros? ¿Cómo podemos vernos a nosotros mismos en todo esto? Y a partir de ahí, aprenderemos a ver también el Otro Lado.
    Lo que generalmente llamamos “Nuestra Realidad” es la Realidad que conocemos siempre que estamos Despiertos o como también decimos, mientras “Vivamos con Sentido”. De continuo decimos “el Otro Lado, no sirve”; simplemente negamos la otra Realidad y la borramos de nuestra Vida. Negar la realidad del Otro Lado, es no ver el sentido de la existencia. El resultado ha sido que la realidad, en el día a día se nos recuerda permanentemente. Porque esta “Otra Realidad”, si bien la hemos arrinconado en nuestros sentidos, no la podemos eliminar del Ser Humano. En las personas, esa “Otra Realidad” permanece viva y da señales en múltiples formas; da señales de maneras terriblemente deformadas. Se anuncia, de la misma manera que se anuncian dolencias en un enfermo; se ingresa en grupitos y sectas, se leen revistas y panfletos que sólo informan sobre apariciones sensacionalistas de la “Otra Realidad”. Se cae en adiciones de drogas y nirvanas metafísicos; se ingresa en grupos religiosos, creencias, fanatismos, dogmatismos, etc, etc. Se necesita la “Otra Realidad”; muchos lo niegan y se avergüenzan de que los otros se den cuenta de ello. Personas que se presentan hacia afuera como directivos muy duros pero que a la vez consultan todos los días su horóscopo y siguen todo tipo de supersticiones.
    Todos tienen en su vida muchas cosas, aunque sólo sea en el pensamiento y en sus expectativas o en sus sueños diarios. Se puede, ciertamente, intentar “arrinconar la realidad personal” con la intención eventualmente de aproximarse a esa “Otra Realidad”. Se puede tomar ese camino y lo hacemos cuando se reconoce con nuestra esencia más interior que no se deben tomar estos asuntos de forma histórica sino de manera “Absoluta”. Se toma este camino de aproximación a la otra realidad cuando se asocia nuestra propia experiencia y diagnóstico del mundo al relato bíblico y su código infinito con entendimiento trascendente, y no solamente como hechos históricos lineales en el tiempo. Seguramente, también son hechos históricos. La Biblia se nutre de una “Fuente” que “Fluye Eternamente”; la cuestión histórica aparece todos los días de nuevo; de la misma manera como decimos acorde a la Torá que “Dios Realiza la Creación Todas las Mañanas de Nuevo”. Esto significa que esta “Fuente” que Realiza la Creación, tiene el efecto de que esa Creación se realiza de nuevo en cada Instante. Ciertamente, de “Nuevo”. De la misma manera que cualquier hecho que se cuenta en la Biblia ya ha aparecido en otra ocasión, pero seguirá apareciendo siempre de “Nuevo”, pues de no hacerlo, la “Fuente” sería una “Fuente Temporal” que ya estaría agotada y solamente tendría importancia porque existió en otra época.
    Debemos relativizar lo histórico y fortalecernos en el hecho de que esta “Fuente” EXISTE y que
    continuamente nos vuelva a entregar este Regalo. Y de esa forma vamos a transitar el camino para salir de “Esta Realidad”, salir del tiempo y de la trampa de la temporalidad (salir del agua), para acceder a esa “Otra Realidad”, allí en donde EXISTE esta “Fuente” en donde se encuentra la vida eterna. Debe quedar claro que al hablar sobre el Agua, significa que el Agua es “Tiempo”. El Agua está siempre en lo concreto, en lo material y en lo externo, y es expresión de lo que vivimos como “Tiempo”. Solamente podemos actuar de esa forma (en el tiempo) hasta un cierto punto. Sólo mientras estamos supuestamente “vivos” aquí experimentando el tiempo. En ese punto (la hora de nuestra muerte física) aparece un “Zócalo”. Realmente un “Zócalo” tal y como lo conocemos de una “Puerta”. Pero de la misma manera, hablamos del “Miedo al Zócalo”; se trata de un “Zócalo” ante el cual muchos “humanos” tienen miedo de superarlo.
    La Antigua Sabiduría habla mucho de “Zócalos y Puertas” que son “atravesados” por los que se acercan a la condición de ser “Humanos” para “conocer” nuevas realidades; debe “atravesarlos” por su propio Bien. Se le llevará por un camino “Atravesando Jardines y Palacios Celestiales”, uno más espectacular que el otro. Percátese bien de lo dicho. Sólo atraviesan dichas “puertas” quienes de alguna u otra manera en algo han conectado con ese “Otro Lado” y se acercan a la condición de “Ser Humano”. Ciertamente no la condición animal, ni mucho menos la demoniaca. Cuando se ha “Visto y Vivido” uno de ellos (Jardines y Palacios Celestiales), se suele afirmar: “Ahora tengo suficiente para una Eternidad; tan bonito y tan espectacular es esto”. Hasta que, según se dice en dicha antigua sabiduría (kabbalá), un Ángel le “Entrega la Llave” para “Abrir” la siguiente “Puerta”. Entonces, ya se ha olvidado uno de lo anterior pues lo “Nuevo” es Espectacular y Maravilloso.
    Decía el kabbalista Friedrich Weinreb (de bendita memoria)… Yo mismo he experimentado en mi pequeña vida el haber “Oído y Entendido” cosas de las cuales he dicho, “Es Enorme”; “Esto es Todo”. Era tan grande que tuve que parar de escribir y de pensar. No podía ser más grande. Si pienso hoy en día en esos momentos, los continúo viendo muy grandes, como cosas que siempre estarán conmigo, como si fueran la mayor suerte que una persona puede tener. Pero desde entonces he vuelto a ver otros muchos “Palacios” y digo: “Que pequeño fui, que aquello lo encontré tan Espectacular”; en aquel instante lo fue.
    ¿De qué se trata todo esto de “Umbrales y Puertas” con asociación a nuestro camino de trascendencia y conocimiento de ese otro lado? Debemos estar dispuestos a atravesar esas “Puertas”, pero ¿qué ocurre en ese instante? En muchos casos no deseamos “Esta Nueva Realidad”, nos agarramos a ella como Israel que no quiso abandonar Egipto, Mitzraim, y en Realidad hubo que “Echarlos”, tal y como tiene que experimentar toda persona en su vida, en el sentido de que hay que “Echarlo” para hacerle “Libre” puesto que de no hacerlo se vinculará a la “Antigua Realidad”. Tú tienes que salir, Tú no debes permanecer dentro. Así también ocurre en la Muerte; el Hombre “Lucha y Patalea” para quedarse “Aquí” y NO entiende que todo continua, porqué ¿de dónde se procede? ¿Es que cuando se nace simplemente se está “Aquí” y listo? ¿Caímos de la nada? ¿Aparecemos aquí porque sí? ¿Porque se es un accidente probabilístico evolutivo, como postula la idiotez científica?
    Sabemos que en “Nuestra Realidad” se pueden establecer datos hereditarios, cromosomas, etc., que nos confirman una relación con nuestros Ancestros, pero también que a través de nuestra Alma, “Lo Otro”, existe una relación con otro tipo de Seres. En la Kabbalá, el Antiguo Conocimiento se dice: “No sólo tus padres biológicos, son tus padres”.
    El Alma tiene su Origen en “Lo Otro” (no desde una perspectiva temporal) puesto que el Alma es Intemporal. Es una forma de Vida de la que se podría decir: “Esta Alma procede de “Allí”. Tal
    y como nuestros Santos y Sabios pueden Leer algún Versículo de la Biblia que “Significa” la Vida de alguien diciendo: “Tú eres tal y tal..”. Esto es definitivo, y es más seguro que la hora que puedo leer en un reloj. Y aunque esto último que digo también es seguro, no obstante resulta ser bastante más “Relativo” que la “Otra Sabiduría”. Esa “Sabiduría” que no se puede demostrar pero que para nosotros al acceder a esa “Nueva Realidad”, tiene fuerza probatoria a partir del hecho de que conocemos el Versículo Bíblico, un Texto o una Palabra. Se sabe de inmediato, se “Abre”, lo que nos permite “Mirar” a través de ello (obviamente esto presupone se ha transitado la búsqueda del conocimiento de la palabra bíblica y la Torá). Se ve toda una vida de personas y lo que ha ocurrido con ellas; por ello debemos preguntarnos ¿De dónde venimos? Pero estamos tan “atados” a esta Realidad (la que vivimos sensorialmente) que la pregunta anterior simplemente la “borramos”. No es científico formular esa pregunta.
    El Nacimiento de la mayoría de las personas es como un tipo de accidente. Fue un error; con posterioridad fueron sorprendentemente “Paridos”. Muchos niños y personas llegan a decir: ¡Yo he sido un niño no deseado! ¡Yo no pedí nacer! Lo que no se acepta, es que todo esto no tiene nada que ver con “Deseado o No Deseado”. “Tuvo” que ser así y ahora simplemente usted está “Aquí”. Y usted, tiene que preguntarse ¿De qué viene esto, esta Realidad en la que yo estoy “Aquí”, incluso contra la voluntad de mis Padres? Realmente ¿De dónde vengo? Estos Padres también tienen Padres, esto afecta a millones.
    Si uno investiga su Árbol Genealógico se apoya, por lo general, en una sola línea que es aquella que le enorgullece especialmente, lo demás es simplemente olvidado, pero siendo sinceros hay que decir que Todos procedemos de Todos, NADIE puede afirmar que no procede de Adam; de una u otra forma tiene conexión con dicha genética. Así haya sido infiltrada, modificada, manipulada, robada, distorsionada, etc. Pero esta pregunta que nadie formula, ¿De dónde vengo? Es la misma pregunta que ¿A dónde voy? Usted está aquí en una corriente sobre una línea que junto a los acontecimientos anteriores a su nacimiento y los posteriores a su vida forman una Unidad. Cuando “Naciste”, “Atravesaste un Umbral” y cuando vas a la “Muerte” vuelves a “Atravesar un Umbral”; pero según se nos dice, durante “Nuestra Existencia”, “Atravesamos muchos Umbrales”.
    La Torá Escrita es la Fuente de lo Absoluto; la Torá Verbal aquello que se ha “Deducido” en su momento de lo Absoluto. Ambas se pueden considerar como ciertas. Se complementan mutuamente tal y como la “Aparición Corporal” del Hombre y su “Aparición del Alma” se complementan. Su vida se compone de la Unidad de estos extremos. Una de estas Transmisiones Orales dice: “Antes de que aparezca este Mundo ya existen 974 Mundos, lo que ahora viene no es solamente un Mundo, sino que son 26 Mundos que completan los 1000”. En hebreo Mil se dice “ELEF” 1-80-30 = 111 que es lo mismo que “ALEF” 1-80-30 = 111, la Unidad; conocemos Cifras “Relativas y Absolutas”. Una Cifra Absoluta no puede ser comparada con ninguna otra puesto que confirma un Mundo por Si Misma y además al ser una Absoluta, no puede ser comparada con “Otros Mundos”. Para completar el Mil 1000, tenemos aquí todavía 26 puntos, es decir 26 “Fases”.
    En este Mundo existen 26 Generaciones. El Nombre de Dios que se escribe en guematría 10-5-6-5 = 26 ESTÁ en las 26 Generaciones; eso significa que tienes que se tiene que “Atravesar” en la Vida estas 26 “Fases”. Si se afirma que la “Fase” en la que ahora uno está ya es la determinante, que ya se ha llegado, se quedará uno, por ejemplo en la “Fase” 975 y no podrá “Progresar”; por lo tanto, usted TIENE que “Atravesar estos Umbrales”, y que deben “Abrirse” para usted. El “Atravesar un Umbral”, significa ante todo que usted debe ver esta Realidad de forma que la pueda “Relativizar Totalmente”. Es decir, existe, pero ahora “Atravieso un Umbral” hacia “Otra” Realidad. “Ahí” suelen ocurrir las cosas en contradicción a como ocurren “Aquí”. Lo que “Aquí” es pequeño e insignificante, “Ahí” es grande. “Precisamente, aquellos que “Aquí” no quieren Nada, lo “Reciben” Todo” allí. Viven “Ese Mundo”, precisamente aquellos que se “Retiran de “Este Mundo”. ¿Pero, qué es recibir todo? ¿Acaso lo que usted está deseando de éste mundo con su visión materialista incompleta?
    Precisamente, se nos enseña la existencia de “Otra Realidad” en donde todo “Aparece” de forma diferente y en donde se aplican paradigmas para lo grande y lo pequeño de una forma muy distinta a lo que aquí aceptamos y conocemos. “Ahí” hay personas que son determinantes para el “Destino del Mundo” y que NO SON aquellos que “Aquí” aparecen en la prensa y se consideran muy importantes, próceres de la humanidad y similares. Son Importantes, precisamente “aquellos” que Viven sin “Llamar la atención”, sin que sean los acontecimientos de “Este Mundo” que como titulares de prensa resplandecen. Son “aquellos”, de los que se averigua en “Otro Lugar”, que precisamente lo que hicieron o dijeron fue muy importante en ese “Lugar” y “Determinante” para el “Caminar del Mundo”. Es en la Biblia donde se dice “QUÉ ES” importante para “Este Mundo”. De ahí la importancia de comprender la Biblia.
    En esta “Otra” Realidad puede ser que lo que “Aquí” es una Silla, sea, o bien un Trono o simplemente sea Invisible. Una Mesa “Ahí”, una Comida “Ahí”, es un “Encuentro” con el Mundo; “Aquí” una Mesa o una Comida no es tan importante, a no ser que se celebre la Comunión o algo parecido; pero “Ahí” una Mesa, “Estar Sentado o de Pie” es “determinante para el todo”; pero no en el sentido simbólico de que esto significa “Ahí” esto o aquello; seguimos permaneciendo “Aquí”. Y ese es precisamente el problema. Seguimos permaneciendo “Aquí”. Ese otro mundo, esa otra realidad paralela a nuestra existencia aquí, está disponible para que nos conectemos con ella, pero no lo hacemos. No nos soltamos de aquí. Porque ni siquiera sabemos que algo así pueda existir y somos esclavos de este mundo.
    No debe ser así. Hay que “Soltar” las cosas “Aquí” y hay que “Ir hacia Allá”. En el bien entendido que “Soltar” también hay que entenderlo como “No Mirar hacia Atrás”. Lea y entienda las narrativas bíblicas. Ya sucedió con la Mujer de Lot, a su “Salida de Sodoma”; La mujer de Lot NO pudo “Soltarse” y por ello se convirtió hasta nuestros días en una “Estatua de Sal”. Esto será trágico para usted el día que muera. No se crea que el tema es opcional o no es con usted. Usted va a morir algún día. Y ese día usted sólo podrá avanzar o paralizarse con lo que usted ya escogió ser aquí. Hay personas, de las que se dice que ni “Muertos” pueden “abandonar este mundo”; siguen “andando o vagando por ahí”, no pueden “Atravesar el Umbral” después de “Muertos”, pues carecen de Confianza y además, para ellos, todo está bien tal y como está. A ellos se les ha “Inculcado” durante su vida que lo “determinante” es lo que ocurre “aquí”. Durante toda su Vida no han tenido ni un solo pensamiento hacia “Lo Otro”, se han endurecido de tal manera y han vivido tan apartados de Dios que se llevan esta Vida a la “Muerte”, es decir, no “van hacia delante, ni hacia atrás”. Se dice que en este “Umbral” se acumulan gran cantidad de Seres que NO pueden continuar.
    Parece claro que este “Umbral” es algo muy difícil. Usted piensa que una vez entendidas las cosas, ya se verá. Pero no es tan sencillo. Hay que darse cuenta que esto no es un asunto de la intelectualidad o al menos de la intelectualidad únicamente. Sin esta intelectualidad es absolutamente imposible moverse en esta “Realidad”. También el Hombre tiene en esta Vida otros aspectos. Sólo la intelectualidad, sólo el análisis y la comprensión, no son suficientes para que alguien “Traspase el Umbral”. El Hombre debe aportar de su Vida algo “Adicional” que es, en primera línea, la pregunta fundamental que se espera de cada persona, es decir, la pregunta que es idéntica a “Ser una Persona”, es decir la Palabra “Qué”, MaH en hebreo; esto significa ¿Qué es esta Vida? ¿Para qué se está “Aquí”? ¿Por qué? “Madua” en hebreo. La palabra DUA en hebreo, viene de “Saber”. Lo que es lo mismo, la palabra “Madua”, el “por qué” viene a significar ¿Qué es el Saber en esta Vida? Si esta pregunta no se la plantea nunca el Hombre, NO ayuda para nada el “analizar”.
    La mayoría de los habitantes de Occidente, así sean cristianos religiosos, viven de tal manera que jamás sienten necesidad de formularse esta pregunta con coherencia y sentido de trascendencia no imaginativo. Ni tan siquiera son conscientes de que esta pregunta pueda ser formulada. Y en caso de haber especulaciones de falsa aproximación honesta a la pregunta del saber, la verdad es que al final se evidencia que es sólo formulación corrupta justificativa de la búsqueda del placer y la depredación. Para la muestra todo postulado científico de la evolución, del origen de las especies, de la causa – consecuencia de la materia, de la utopía tecnológica, de la supuesta naturaleza y cuidado de ella, fantasías sociológicas y filosóficas, la medicina, etc. Al final puras consideraciones eugenésicas nazis. El objetivo es la búsqueda unilateral de felicidad de una élite, con engaños populistas de esclavitud sobre las masas. Jamás podría aceptarse una ley superior impuesta que restrinja nuestros deseos de lujuria y placer con todo tipo de aberraciones y ambiciones codiciosas.
    Si se tratase del punto de vista iluso occidental en el mejor de los casos y al margen de la agenda criminal planetaria, es por ello por lo que no entienden a aquellas personas que no son occidentales. Piensan que a aquellas personas también hay que hacerlas “felices”, creando grandes empresas, construyendo y construyendo carreteras y fábricas. Es decir, todo aquello que a las personas de Occidente les hace “felices”, según creen ellos. Bueno… Esa es la versión de fachada. Pero los otros tienen una vida totalmente diferente y no contiene estas cosas. Ahora, ¿Saben lo no occidentales que esta Vida no es la única. Quizás ellos saben que la vida viene de alguna parte, se va a alguna parte, resulta importante, y que no es la única. Pero ¿Lo saben con coherencia mínima sin la fantasía religiosa dogmática e ignorante? Ahí están igual de atrapados occidentales y orientales, si se acepta la designación.
    El “Traspasar el Umbral” tiene por lo tanto como condición previa la palabra hebrea MaH; el “Qué” como requisito fundamental. Es un sentimiento, una actitud razonada exhaustiva integrando mente y corazón. Esto se explica extensamente en la Kabbalá con los mundos y las sefirot. La pregunta del “Qué”, es decir, en qué consiste la vida, solamente se la pueden plantear aquellas personas que llevan una vida en la que existe la posibilidad de plantearse esa pregunta. En la Halajá (CAMINO en hebreo), hay una conocimiento que trata sobre aquellas personas que practican una aproximación a ese otro lado. Ese camino tiene como objetivo la TeSHUBá, es decir, la capacidad de “Retornar”. ¿Retornar a dónde?
    En la terminología del Nuevo Testamento el significado de “Saberse Convertir”, metanoia, arrepentimiento, cambio de mente, es “Darse la Vuelta” en el “Camino” y “avanzar” en “Dirección Opuesta”. “Retornar” en realidad, al “Padre”. TeSHUBá es “REGRESO”. Es la Salvación; es Ser Consciente que a través de lo que es la Salvación, se “Regresa” al Padre. Este “Regreso” está por lo tanto “Cerrado” a todas aquellas personas para las cuales Dios NO es determinante en Todo con trascendencia, entendimiento y sumisión con fe por encima de la razón, y que además opinan y transmiten esa opinión a otros. Esto parece ser muy duro. Quien cae en ese camino y provoca la caída de otros, no tendrá en esta vida ninguna TeSHUBá. Lo que ocurra con dicha persona está fuera de esta Verdad.
    Para poder “Traspasar” en esta Vida este “Umbral”, hay que tener una cierta proyección y además deseo y necesidad. Porque aquél que vea estas cosas sólo por sensacionalismo,
    quien quiera presumir con ellas, quien simplemente quiera participar en una conversación, no “traspasará JAMÁS el Umbral”. Puede que se acerque mucho, incluso muy próximo pero no hay esperanza pues llegará un cierto momento en donde ya no podrá entender. En muchos casos se vuelve agresivo muy pronto y dice que esto no coincide con lo que yo se había
    imaginado sobre esta vida. Dirá para sí mismo… Con este planteamiento me siento bien, por lo tanto no continúo. En ese caso no se puede hacer nada, pues no es posible obligar a la persona a “Traspasar el Umbral” utilizando un látigo. Se les puede “Echar del Templo” a latigazos si es que no les corresponde estar “Ahí”, pero “Cruzar el Umbral” es algo que tiene que hacer usted mismo, porque de otra manera no lo “Traspasará Nunca”; por eso se dice que “delante del Umbral” se apelotonan gran cantidad de Almas.
    Es el “Lugar” en que viven los “SHeDIM”, demonios, que se “Mezclan” entre todo lo que pulula por ahí y que no pueden “continuar”. Porque los “SHEDIM” son precisamente, aquellos Seres que quieren seguir “Desarrollando” Este Mundo. Llegan al finalizar el Sexto Día como personas que son muy “monstruosas”, una especie de Superhombre. De estas personas se puede decir que su Alma, incluso durante su vida YA ESTÁN “Delante del Umbral”. Después de su muerte, se quedan ahí, hasta que llegue “Algo”. En los textos midráshicos nos dicen los sabios de Israel como al final del sexto día estos “seres” denominados demonios NO fueron completados por Dios. Muchas revelaciones y detalles hay al respecto. Igualmente muchas enseñanzas. ¿Qué significa todo esto? ¿qué tiene que ver con todo lo que suponemos es la humanidad y que es sólo apariencia? ¿Quién es demonio y quién es humano?
    Puede ser que alguien conozca la historia que aparece en todos los pueblos de una u otra manera. Por ejemplo con la historia del Holandés Errante, al que hay que “Salvar” para que pueda “Regresar” a “Puerto”. El que contó esta historia por primera vez, sabía muy bien lo que era ese Mar (Sitrá Ajará) y esa Agua (Torá y TIEMPO). Vale la pena “reflexionar” sobre el hecho de que a ese Hombre, a quien tanto le cuesta “Atravesar el Umbral”, fuera identificado como Holandés. Pero finalmente “Recibe” la “Salvación” y “Regresa a Casa”. Quizás un dato coyuntural histórico.
    Una historia de una persona “errante” que se encuentra en muchos otros pueblos. Hasta en los Midrashim a través de esta “enseñanza se cuenta de este “errante” que NO se puede “Atravesar el Umbral” hacia “Arriba”. No se puede hacer la TeSHUBá a nuestra manera pues el Padre lo impide. Y Dios Dice: “Yo he dado la Vida, el Sacrificio y Tú te ocupas constantemente con otras cosas para convertirte y convertir a la Humanidad en dios; para ganar todo lo que se te aparece en tus “Sueños Diarios”. Por eso no hay forma de “Atravesar el Umbral”. Detrás del “Umbral” se abre “Otra Realidad” y sólo a partir de ahí se puede entender la Biblia.
    Una vez “Atravesado el Umbral”, “recogiendo” esas “enseñanzas” desde la otra “Realidad”, viviendo, “Aquí” y estando “Ahí”… Ahora todo tiene un Sentido.
    Ahora se entiende cada Palabra y cada Letra porque Ahora “Lo Otro”, “Vive”. Como todo aquello que ocurre en lo Fundamental, el “Atravesar el Umbral” lo experimenta el Hombre en su Vida, de la misma manera que cuando se acuesta por las noches y duerme. Al menos, puede ser así. Porque durante el “Sueño”, y eso ya ocurre desde la Creación, se desconecta esa Conciencia tanto si lo queremos como si no. Primero nos volvemos somnolientos, damos respuestas “medio dormidos” y nos “Aproximamos al Umbral” del “Ya no Continuar” y durante el “Sueño” Todo se “Desconecta”. Luego viene la “Fase” que es comparada con el
    estado de “Muerte” por eso se dice que el “Sueño” es en lo absoluto la sesentava parte de la “Muerte”. No una sesentava en la estadística, en lo “relativo” sino en lo “absoluto”. Esto significa que a partir del 60, la Serpiente, en el Círculo que se “Cierra”, se puede comparar al Sueño con la Muerte. Ese número 60 es el mismo valor numérico de la letra hebrea Samej, cuya geometría o figura es la de un círculo, semejante al símbolo de la serpiente que se muerde la cola.
    Este símbolo de la serpiente pertenece a muchas culturas antiguas como la egipcia, la nórdica, la china, las indígenas de América, etc. ¿Qué simboliza la serpiente que se muerde la cola?
    Se le conoce en otros lenguajes como el uróboro y simboliza el ciclo eterno de las cosas, el esfuerzo eterno, la lucha eterna o bien el esfuerzo inútil, ya que el ciclo vuelve a comenzar a pesar de las acciones para impedirlo. Ciertamente el conocimiento sagrado de la Torá es eterno y como tal se ha filtrado en los ciclos cósmicos de la existencia del hombre en muchas culturas. El asunto toma relevancia como revelación total al pueblo judío. ¿Hasta dónde han llegado los pueblos de antaño de otras culturas en el mejor de los casos con fragmentos de la revelación divina de la Torá? Ese es otro tema.
    David Saportas Liévano
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    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2024/12/12/salvacion-y-dualidad-32/
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  • Fantasías y Utopías Parte 5. Ligerezas, arrogancias y prejuicios deductivos. ¿Mitzvot o pensar? ¿Fe o conocimiento?
    Fantasías y Utopías – Si no os arrepentís igual todos pereceréis. Parte 5.
    Ligerezas, arrogancias y prejuicios deductivos. ¿Mitzvot o pensar? ¿Fe o conocimiento?
    Se hace conveniente empezar este artículo parte número cinco de la serie con algunas reseñas de lo ya expuesto a manera de resumen contextual. Reseñas seleccionadas que considero importantes alinear de forma explícita que permiten consolidar énfasis e ideas que se quieren abordar sobre la importancia del entendimiento, así parezca obvio y que no lo es, sus relaciones con la Torá y la obediencia de los mandamientos, cómo se verifica, cómo se vive y cuál es su trascendencia. Básicamente a partir de las conclusiones que se plantearon al final, tanto de la parte tres y la parte cuatro, sobre ¿qué es más fácil de dominar por nuestra voluntad? ¿La mente o el cuerpo? ¿Qué es más fácil para las huestes de mal derrotar? ¿Nuestra mente o nuestro cuerpo? ¿Quién domina en nuestro cuerpo? ¿Nuestra esencia o las fuerzas del mal? ¿Qué es más fácil, cumplir o pensar? ¿Cómo es ese proceso que define nuestras decisiones y acciones?
    Dicho lo anterior, se dijo en los anteriores artículos que Dios NO les otorga sabiduría a los necios porque no hay coerción en la espiritualidad. Los necios no se esfuerzan por la obtención de sabiduría, siendo la misma definición de sabiduría la comprensión del camino espiritual; defienden lo que consideran su tesoro que es su visión materialista de sus vidas y la realidad. No están dispuestos a trascender su entendimiento. ¿Pero qué es un necio? Son aquellos reseñados con caretas de falsificación, de maquillaje, de búsqueda de sus deseos e intereses personales. También toda la gama de mediocres, indiferentes, perezosos, negligentes, etc. No están dispuestos a “nacer de nuevo”, a menos que les prometan un “pase mágico”. En la necedad puede haber maldad como componente en alguna medida. En ese sentido todos somos necios, pues creo que no tenemos los niveles de los grandes sabios de Israel. Pero también es cierto que la misericordia divina nos permite acercarnos a la sabiduría medida por medida con honestidad tal que dejemos nuestra condición de necedad; y por supuesto de maldad.
    Mientras tanto, mientras no alcanza dicho nivel de compromiso y sentimiento devocional y amor por Dios y por la Torá, el hombre (siempre) está cerca de fracasar en la observancia de los mandamientos, pues siempre corre el riesgo de transgredirlos; está lejos del éxito o ganancia, y por lo tanto debe observarlos sin discusión alguna, tal como está establecido. Pues así es como lo hace un enamorado. No siente carga alguna. Pero ahí donde está permitido elegir, el hombre debe luchar y observar la Mitzvá (Mandamiento) por medio de su libre albedrío. Y esta es una acción libre (no un mandamiento); Esta lucha farisea la vemos en que cuando observamos la Torá y las Mitzvot lo hacemos de manera coaccionada, pues nuestro cuerpo se rehúsa a ello y debemos sobreponernos a su inclinación. Esto se debe a que no siente placer del Trabajo. Y la razón de esto radica en el hecho de que no percibe la espiritualidad en él, pues como hemos dicho, la espiritualidad es la fuente de vida y de placer; y como dice el Santo Zohar: “Donde hay Labor, está el Sitrá Ajará (el otro lado-la inclinación al mal)”.
    Este es el motivo por el cual solamente los sabios pueden adquirir sabiduría, ya que los necios no tienen necesidad de ella. Sucede que sólo los sabios pueden recibir sabiduría por causa de su naturaleza. Esto quiere decir que aquel que es sabio, ama la sabiduría, ¡y ésta consiste en su único deseo! Y, de acuerdo con la máxima, decimos que “no hay prevenciones ante un deseo”, pues, en este caso, es capaz de realizar cualquier esfuerzo para obtener sabiduría. Ponga cuidado a lo dicho… Realiza cualquier esfuerzo para obtener sabiduría.
    Quien está dispuesto a realizar cualquier esfuerzo para obtener sabiduría, en última instancia habrá de ganar sabiduría. De este modo, a fin de cuentas quien ama la sabiduría habrá de ser llamado “sabio”. Pero respecto de los necios está escrito que “un necio no se deleita en el entendimiento”. Y de nuevo valga la repetición… Un necio no se delita en el entendimiento. Entienda bien las palabras y sus significados. No dice que se enorgullece en sus conocimientos, o que se deleita en el mismo como saber enciclopédico, con su capacidad de memoria, con sus interpretaciones literales de este mundo. Se trata de entendimiento más allá de tiempo y espacio; más allá de los condicionamientos físicos. Más allá de los dogmas de la tradición; más allá de las preferencias culturales. Se trata de aceptar la verdad una vez vista sin reparo porque se entendió.
    El trabajo lo tiene que hacer usted. No pida todo “mascadito” de forma ordenada y literal. Así no se accede a la comprensión. El versículo que dice “les otorgará sabiduría a los sabios” viene a decirnos que aquel que ama la sabiduría no quedará desanimado por el hecho de no haber ganado sabiduría a pesar de haber realizado grandes esfuerzos. En cambio, continuará con su trabajo y ciertamente terminará adquiriendo sabiduría, porque ama la sabiduría. Por eso se dice: “Sigue por esta senda y ten certeza de que has de triunfar”. Sin embargo, debemos entender lo siguiente: ¿qué podemos hacer si “la cría de un asno ha de nacer como hombre” por naturaleza? ¿De dónde habrá de sacar el deseo para procurar sabiduría? Para esto se nos dio el consejo de trabajar de acuerdo con “cumplir Su palabra” y de “procurar escuchar la voz de Su palabra”. Esto significa que uno siempre intenta alcanzar lo que desea. Por ende, aquí, cuando no se tiene deseo alguno por sabiduría, vemos que lo que le falta es el deseo por la misma. Por causa de esto comienza a tratar de obtener el deseo de sabiduría, puesto que ésto es lo único que necesita. Y la regla indica que uno debe dedicarse a la Torá y al Trabajo, aunque su deseo no esté volcado hacia ellos. Por eso mismo se llama “esfuerzo”.
    Quiere decir que uno puede hacer ciertas cosas aunque no sienta ningún deseo por aquello que está haciendo. Así lo declararon nuestros sabios: “lo que sea que tu mano alcance hacer a través de tu fuerza, eso has de hacer”. Y gracias al esfuerzo invertido, se formarán en uno el deseo y el ansia por sabiduría. Y de este modo, el versículo que dice “le otorgará sabiduría a los sabios” habrá de volverse cierto para uno, y adquirirá “poder escuchar la voz de Su palabra, de su Verbo”. De esta forma, aquella acción que previamente era meramente un acto sin una intención, ahora ha adquirido el deseo que le faltaba. Por lo tanto, si deseamos saber quién ama la sabiduría, debemos mirar a aquellos que se esfuerzan por conseguirla, aunque aún no hayan sido recompensados con estar entre aquellos que aman la sabiduría. La razón para esto es que, como ya hemos dicho, a través de su esfuerzo se volverán merecedores de estar entre aquellos que aman la sabiduría. Y después, una vez que ya tienen el deseo por la sabiduría, adquieren sabiduría.
    De esta manera, vemos que el deseo por la sabiduría representa el “Kli” (la vasija o deseo), y la sabiduría en sí representa la Luz. Y este es el sentido de la máxima que dice que “no existe coerción respecto de la espiritualidad”. En cuanto al “Trabajo” (estudio de Torá y Mitzvot) debemos entender esto como en el caso de quien se rebaja a sí mismo, achicándose. El estado de pequeñez e insignificancia aplica cuando uno procura evitar ser orgulloso, cuando desea estar en Gadlut (Grandeza). Esto significa que desea comprender cada cosa, que su alma ansía ver y oír todo, pero que aun así se rebaja y accede a andar con los ojos cerrados y a observar la Torá y las Mitzvot con total sencillez. Entiéndase bien lo enunciado. Cerrar los ojos no significa ignorar la realidad, ignorar el estudio, desechar el conocimiento, desinteresarse del entendimiento, aceptar robóticamente con credulidad todo lo que se veamos y escuchemos, no cuestionar, quedarnos en nuestra burbuja de adaptabilidad, conformarnos con nuestros paradigmas aceptados ya sea con arrogancia o con justificación negligente, etc.
    Significa exactamente todo lo contrario. Es cerrar los ojos a todo aquello que confirma nuestras falsas presunciones con las cuales de manera soberbia concluimos y nos posicionamos en un pedestal de orgullo y suficiencia con pedantería e ínfulas de sabiduría y confirmación de todos nuestros paradigmas. Es un cambio de actitud y accionar direccionado al reconocimiento de nuestra condición enferma, de nuestra maldad interna y externa. Es una renuncia a uno mismo buscando humildad y empequeñecimiento de lo que es vanidad, petulancia, altivez, falsa dignidad, suficiencia, endiosamiento y demás rasgos afines. Cerrar los ojos no se puede interpretar como desecho de la sabiduría, cuando es estrictamente lo opuesto y se está afirmando que quién ama la sabiduría es justamente aquél que se esfuerza por conseguirla. Y la misma se comienza a obtener con humildad. Es el mismo postulado mesiánico neo testamentario cuando se dice que alcanzar la mente de Mashiaj requiere “negarse a uno mismo” y “bajar al infierno”.
    No querer, ni ansiar la sabiduría es rechazar a Dios mismo ya sea con presunciones de humildad o de manera arrogante. Es manifestación de rebeldía y egolatría para empezar. Es fragmentar la realidad y vivir de forma negligente, perezosa y sin compromiso con las dimensiones superiores. Es el énfasis de los dos anteriores artículos de esta serie de fantasías y utopías con la explicación de Mateo 23 y decodificación de quienes son los fariseos destinatarios de las denuncias de Mashiaj de forma profética como sepulcros blanqueados a lo que se ha verificado con el cristianismo, el dogmatismo, la imaginación, la jactancia en la interpretación literal de textos bíblicos de curas, pastores, religiosos y demás. Es lo que se ve por todo el planeta ahora e históricamente, ya se sea religioso o secular. El conocimiento no es una premisa simple. No es una sola rama de investigación, ni se circunscribe a una sola realidad sensorial e interpretativa. La búsqueda del conocimiento material de la realidad física en todas sus posibles manifestaciones, incluyendo las humanistas en filosofía, psicología, antropología, sociología y similares, NO es sabiduría.
    La sabiduría tiene una definición exclusiva aplicada a la comprensión del sistema operativo espiritual de la realidad. Pero más todavía… Las definiciones de acceso a la misma requieren de un nuevo lenguaje. Uno diferente al que estamos acostumbrados con nuestro habitual involucramiento con la percepción física sensorial. Nuevas definiciones y comprensiones son requeridas tan sólo como introducción a la sabiduría con nuevas herramientas de lenguaje y entendimiento. Empezando con el correcto discernimiento de la palabra “espiritual”, así como de la palabra “realidad”. Ni siquiera sabemos de qué se tratan los significados de las mismas. Pero de ninguna manera se debe concluir que son temas separados el conocimiento de la realidad física y la sabiduría o conocimiento de las realidades espirituales. Se deben complementar. La crítica de Mashiaj a los fariseos cristianos en todas sus modalidades y similares de sectas dogmáticas, estriba precisamente en este énfasis de disociación entre la condición de ignorancia de la sabiduría y la aplicación incorrecta de interpretación del conocimiento condicionado autómata de la realidad física extrapolada a la dimensión desconocida de la Torá con jactancia e ignorancia, sin siquiera conocer el lenguaje requerido de acercamiento a la misma revelación espiritual divina.
    Palabras más, palabras menos, esto quiere decir que difícilmente alguien entiende la biblia para empezar. Y esto es demostrable de manera explícita redundante. Pero no será una demostración simple, como todo inepto y perezoso desearía. Usted se puede aprender la biblia de memoria y aún así no entenderla en lo absoluto. No entender nada. Por supuesto, esto incluye todos los textos sagrados de la Torá. Es decir Torá Oral y Torá Escrita. Incluye Talmud, Zohar, Kabbalá, Hagadá, Midrash, Mishná, Sabios de Israel, Jasidismo, Mekubalim, etc. Se darán explicaciones explícitas más adelante, no obstante advirtiendo que es imposible una explicación completa. Es una tarea de toda la vida en entendimiento de la infinita decodificación de la Torá. Y sin embargo, todo empieza y debe empezar desde lo más simple a lo complejo, sin cesar. Estudiar la biblia en su literalidad, así sea con traducciones, distorsionadas o no, es necesario y obligatorio. Todo es parte del proceso. El viaje de mil millas empezó con un paso.
    La Torá no se entiende sólo leyéndola. Mucho menos leyéndola en cualquier idioma, con cualquier traducción, pues con las mismas se ha falsificado y distorsionado la letra original. Además que sin el concurso del lenguaje original del hebreo (caso de los textos judíos) no se revelan los secretos codificados de la letra. Lo mismo puede inferirse con los textos en griego del nuevo testamento, aunque más con énfasis en la fiabilidad de cada palabra. Con dicho argumento, muchos advenedizos a la Torá en hebreo, creyéndose kabbalistas o eruditos (cuando en realidad no lo son), descalifican cualquier traducción de la misma, y al mismo tiempo dejan por fuera de posibilidad de entendimiento de la Torá a todo el planeta, argumentando que el que no sabe hebreo, no puede entender la Torá. Generalmente hacen esta afirmación burladores. Y lo hacen con arrogancia y presunción de conocimiento.
    Dirán lo mismo de mí… Pues yo estoy de acuerdo en la necesidad de ir al idioma original (el hebreo) para complementar y verificar el estudio, cuando se hace obligado. Tema muy largo para aclarar. Sin embargo, dicho énfasis es incompleto y bajo dichas premisas, impurifica cualquier intento de discernimiento (por más erudito que se sea en el hebreo). Usted puede saber hebreo y leer toda la Torá escrita y oral en hebreo y sin embargo, no entender nada. Estudiar la Torá no debe ser una actividad abordada con frialdad. Tal característica debe intentar eliminarse. No se puede amar la Torá sin estudiarla, y no se debe estudiarla sin amarla. Esto parecería un bucle sin salida. Una condición de atasco. Es obvio que si no se sabe nada de Torá, no se le puede amar. Se ama lo que se conoce… Y así sucede con toda relación humana. Pero si no hay interacción anticipada al conocimiento, pues nunca se accederá a dicho conocimiento. Sucede con todo obviamente. Es la forma como nos acercamos a la información y el entendimiento.
    Y al igual a como sucede con todo acercamiento, para amar algo antes de conocerlo, se requiere actitud. En cuestiones doctrinales bíblicas se le llama fe. Y, sin embargo, NO es para nada un aspecto doctrinal superficial. La fe es el fundamento de la existencia. Pero no es el tema a tratar aquí. El realce a destacar es la actitud… Aunque es mucho más. Es un sentimiento genuino y honesto por buscar la verdad y el sentido de la vida. Por lo menos esa sería la actitud para acercarse a la Torá. Y para ello el idioma NO es impedimento, ni la erudición, ni la etnia, ni muchas más presunciones que podrían inferirse. Pero tampoco significa lo contrario. Se requiere un mínimo de preparación y de sentimiento por la vida que obligue a un compromiso con la investigación y el estudio.
    No se trata de solo estudio académico. Se trata de integración de un sentimiento de urgencia por adquirir la sabiduría divina para vivirla y sentirla. Y esto no se consigue con frialdad académica, así la misma sea parte de la ecuación. No se consigue con metodología estricta, aunque la misma sea requerida con disciplina. No se consigue con erudición anticipada, aunque con ignorancia sea imposible si quiera intentarlo. No se consigue siendo experto en hebreo, pero de ninguna manera sin tener conocimiento del mismo. No se consigue sólo con lectura bíblica traducida, pero sin su entendimiento primario en su lengua natal y los rudimentos literales de la biblia, jamás se accederán a los niveles más profundos de entendimiento.
    Estudiar Torá ciertamente NO es una actividad académica de un solo texto (por ejemplo, decir que es solo conocer la biblia de memoria de tapa a tapa). Tampoco lo es con igual asociación al estudio del Talmud y sus más de 70 tomos enciclopédicos, entre el de Babilonia y de Jerusalén. Mucho menos se podrá considerar se entienden los textos sagrados con fragmentos de los mismos. Típico del cristianismo, por ejemplo. También puede extrapolarse el comentario a los textos místicos y sagrados como el Zohar, el Tania y demás similares de la kabbalá. Bueno… ¿Y qué pasa con los miles y cientos de miles de textos de sabiduría procedentes de la Torá que durante más de 3300 años han dejado como testimonio los sabios de Israel? ¿Se puede decir lo mismo? La respuesta es que sí. Y si lo que afirmo aquí es cierto, entonces ¿qué significa estudiar la Torá? ¿Dónde queda la exhortación transformarse con el estudio?
    Lo importante a comprender es que el estudio literal y lo que he expuesto hasta ahora son sólo un aspecto de la moneda. Una sola cara de la dualidad que nos define en todo, y que es obligada vivirla, enfrentarla y superarla. Claro que hay que estudiar académicamente lo que se pueda de tan maravillosos textos. Claro que hay que profundizar en ellos. Claro que hay que ir a la letra… Pero también hay que traspasarla. Eso significa integrar los dos lados de la moneda. Un solo lado de la moneda no sólo NO garantiza nada, sino que NO transforma. Esa es la limitación del fariseísmo. La moneda completa es la meta. Entonces, la pregunta obligatoria es ¿qué hay al otro lado de la moneda? ¿Qué hay al otro lado del fariseísmo? ¿Qué es el fariseísmo? Bueno… Sí ha leído mis anteriores artículos ya sabrá de qué se trata el mismo.
    La Torá no sólo es una enseñanza multidimensional, sino una vivencia multidimensional igualmente. ¿Qué significa eso? ¿Por qué lo digo aquí? Hay todo tipo de énfasis de estudio y de propuestas. Desde los más literales hasta los más sofisticados. Ya se dijo… Por ejemplo con los supuestos eruditos, supuestos kabbalistas, supuestos gurús, que dicen que, si no se estudia la Torá en hebreo, no se ha estudiado Torá jamás. Otros (y los mismos) también afirman que igualmente sucede si no se dominan los niveles secretos del «sod» de la Torá. Y hacen elucubraciones y explicaciones que ni ellos mismos entienden. Y lo digo de nuevo… Lo cierto es que uno puede hablar hebreo perfectamente como lengua nativa, leer la Torá en hebreo, y aun así no entender un chorizo, creyendo que sí se sabe. Más dramático incluso, cuando no se integra con los mismos retos de diagnóstico de la realidad.
    Pretender empezar por el secreto (el sod), es disociación de la mente. Un concepto que no se podrá discernir, sino se comprende todo lo anterior. No se entra al cuarto piso sin pasar primero por el primero. La Torá no debe interpretarse como un manual de instrucciones exclusivamente, pues la misma revela ser los planos de la creación, lo que es lo mismo que incluye todo lo conocido y lo infinito desconocido. De no ser así, no sería de carácter divino y difícilmente merecería mayor atención a la que merece cualquier otro libro interesante. Interpretar o asumir que la Torá es sólo un manual de instrucciones para ser justo, empequeñece el carácter infinito de la misma como planos de la creación y de la misma identidad y esencia de Dios como la palabra manifiesta. No sería grandioso afirmar que la Torá sólo nos direcciona o propicia el camino correcto de vida y nos aleja del camino errado y maligno. No sería justo calificar la revelación bíblica de creación del hombre a imagen y semejanza de nuestro creador, para interpretarla solamente en que Dios quiere que nosotros vivamos en la senda correcta. Eso sería dejar por fuera de la ecuación la infinita creación con infinitas consideraciones adicionales de menosprecio y subestimación de la misma y de Dios mismo.
    Lo santo y lo eterno no pueden estudiarse desde nuestra perspectiva «lunar», desde este lado que exige se entienda la ley, pero que es incompleto si no conecta con el otro lado (el solar). Y no puede entenderse bajo nuestra presunción «lunar», por la misma definición de Santo y Eterno. Pretender llegar a una meta llamada Santidad y Eternidad de forma unilateral desde aquí, desconociendo lo que significa el otro lado, o suponiendo que se puede conocer por medio de estudio con jactancia orgullo o vanagloria de esfuerzo y mérito, NO es posible. Pues NO depende de nosotros como consumación o remate final de acceso a la salvación o al mundo venidero (Olam Habá). Se concluye que estudiar lo santo y lo eterno desde nuestra actual condición de percepción es una imposibilidad como objetivo. El fariseísmo piensa que así debe ser y por eso idolatran y nombran falsos mesías a quienes tengan prodigiosa memoria.
    Según el rabinismo, si usted se sabe el Talmud de memoria, usted es candidato a ser mesías, pues «cualquiera puede ser mesías» (otra conclusión farisea y que además es verdadera, pero NO como la postula idolátricamente el fariseísmo). Cualquiera puede serlo, pero porque alcanza la estatura de Mashiaj, porque adquiere la mente de Mashiaj, porque nace de nuevo, porque alcanza la metanoia. Pero el unigénito es la divinidad de inicio. Somos lo que pensamos. Nuestras ideas determinan la realidad. Limpiar la mente es prerrequisito para obtener claridad y discernimiento. Pero no es lo único que debemos purificar. También debemos procurar purificarnos emocionalmente. Ser empujado hacia distintas direcciones causa parálisis. Hay un antiguo dicho que dice “el burro murió porque no podía decidirse entre dos fardos de heno”.
    La Torá misma lo exhorta… «Pensarás en ella día y noche», «árbol de vida para quienes se acogen a ella». Y de ésto se trata todo y siempre. La diferencia entre el entendimiento posible de acceder y la falta del mismo en nuestras aceptaciones arrogadas sensitivamente como pretensiones arbitrarias de verdad, es la misma diferencia entre el bien y el mal. El entendimiento cuando es real y no imaginativo, su sustento es demostrable con extensa argumentación redundante; tal cual la misma naturaleza y la vida es igualmente redundante y exuberante en demostraciones y detalles duplicados para el que tenga ojos, oídos y cerebro.
    Cuando hay certezas, hay sabiduría que la acompaña y la confirma; hay entendimiento y claridad diáfana en todos los sentidos posibles. No solamente es una vivencia sentida, como usualmente todo el mundo concluye al unísono en sus autoengaños y auto justificaciones con su ignorancia adaptativa, inmoral, embriagadora y engañosa, sino que a diferencia de la faceta recién señalada ficticia, figurativa y delirante, dicha sensación de seguridad y certidumbre, lejos de ser un fantasma o una entelequia, es minuciosamente detallada en fundamentos, lógica, evidencia, ingenio, agudeza, cimientos, razones, pruebas, principios y conexión con la realidad moral y trascendental. El patrón de medida de comprobación de lo dicho, sin duda es la sabiduría y conocimiento de la Voluntad Divina. Esto incluye las definiciones absolutas reveladas de la Verdad que sólo pueden ser entendidas en los términos de la Bondad, el Bien y el Altruismo Perfecto, y que sólo puede provenir y ser definido por Dios mismo.
    Y por ser así, tal cual lo señalo, nuestra condición de ignorancia disociada de las revelaciones de la Torá, califican la confusión como una verdad relativa que justifica toda la corrupción que de allí se desprende. Corrupción que es camino de muerte, y que sea como sea, siempre se intenta disfrazar con fantasía y narcotización de la realidad. La claridad misma está sujeta a cuestionamiento e investigación. Este es el Camino de la Torá. Preguntamos, indagamos, buscamos pruebas y apoyo, y luego desafiamos y cuestionamos incluso eso. Al hacer esto, desarraigamos todas las confusiones, dudas, engaños y mentiras ocultas. ¡Perseguimos la verdad cruda! Llamamos a esta verdad cruda, PSHAT (literalidad). Y siempre nos hacemos la pregunta: ¿cuál es la verdad simple y directa de lo que buscamos saber?
    El estudio de la Torá permite sobrevivir en medio de las contradicciones. Otorga la capacidad de abogar rectitud y favor por «el pueblo de Israel». Esto NO es para interpretarse de forma exclusiva literal. El arquetipo Israel y naciones son dos definiciones de relación con Dios. Usted decide a qué lado quiere pertenecer. Los mismos rabinos y textos judíos establecen que debemos percibir que existimos y vivimos entre dos mundos, dos procesos, se trata de una percepción en la que todos pueden confundirse. Dice la Guemará en el Talmud Babli Jaguigá 3b… Los maestros de las Asambleas son los grandes Sabios que se sientan en grupos y se dedican a estudiar Torá, pues sólo cuando se estudia Torá con otros, en grupos discrepantes, se puede adquirir su conocimiento. Hay extensas y muchas disertaciones de rabinos y eruditos al respecto de esta doble dimensión de existencia. Una pequeña mención de ejemplo para resaltar la idea.
    Se enseña en el rabinismo que el judío puede vivir en ambos planos simultáneamente, sin sentir confusión; pero que no sucede así con el gentil (aquél disociado de la Torá), que no logra entender estos dos niveles como una misma unidad. El judío sabe vivir simultáneamente en estos dos estados: en la pobreza y en la salvación, como si fueran lo mismo. Se trata de dos aspectos: Por un lado, dice el profeta… «Ciertamente, tú eres Dios que te ocultas», y, por el otro: «El Dios de Israel, que rescatas». El ejemplo se trae como ilustración de las muchas facetas a las que nos enfrenta la dualidad; no sólo en los aspectos mencionados anteriormente de escogencias entre el bien y el mal de forma multidimensional, sino en los mismos terrenos elevados de estudio y conclusiones derivadas de la Torá. El hecho a destacar es que el judaísmo conoce muy bien el asunto dialéctico con todas las confusiones con que nos atrapa la dualidad.
    La dualidad siempre nos acecha y avasalla, tal que se anhela la superación. Y cuando se percibe, se anhela el retorno a la estupidez y su felicidad. Hay que vivir con la mejor adaptación posible, pero dentro de los límites recomendados que la Torá enseña. Hay que intentarlo, pues igual NO hay garantía en la literalidad. Y si no me cree, pregúntele a toda la comunidad europea jasídica, ortodoxa, religiosa y obediente a la Torá que se preguntaron a las puertas de las cámaras de gases… ¿Qué pasó con Dios? El judío europeo fue casi totalmente aniquilado en la segunda guerra mundial de mano de los muy eficientes controladores de las circunstancias… Es decir, de mano de los nazis.
    La dualidad nos condiciona obligatoriamente por defecto en la trampa de la escogencia. Que no se piense que es fácil entender el concepto y la vivencia. De ello depende el destino de nuestras almas, rectificación y salvación. Aislamiento y separación, conceptos y vivencias que al igual que todo concepto o definición de la palabra tiene aspectos duales, que según la exigencia direccionan a la vida o a la muerte. Las redefiniciones se deben hacer con esta sabiduría revelada de la havdalá, según jurisprudencia divina, en absolutamente todos los conceptos que definen la existencia. Es decir, en toda palabra. De aquí la importancia del conocimiento, pues es lo que nos direcciona en la escogencia. Trivializar todo lo que esto implica es perdición en lenguaje bíblico. Así de sencillo. Tristemente, no se sabe el significado de nada en nuestra actual condición como humanidad. ¿Acaso se sabe que significa perdición y salvación? No creo se tenga idea. Y se vive pensando que nada pasa en la potencialidad de trascendencia del alma… Pero resulta que si sucede. Sea como sea todos vamos a morir y vamos a enfrentar la hora de la verdad.
    Todo es dual y por consiguiente de relevancia vital y trascendente. Conocer los detalles de esta dualidad es acceder a la sabiduría de la vida y los secretos existenciales del mismo sistema operativo que nos regula en todo. De no conocerse esta sabiduría en detalle somos veletas direccionadas y movidas por el viento sin voluntad propia, y por consiguiente sin libre albedrío. La ley se debe conocer, respetar y obedecer. Nos conviene… Pero no se debe distorsionar en esclavitud. Todo nos es dado para nuestro uso y debemos usarlo todo, interesarnos en todo lo que aparece a nuestros ojos… pero con sabiduría. Todo lo que es lícito es lícito, pero no siempre conviene. Depende de la jurisprudencia del evento. El camino es sabiduría halájica; es decir jurisprudencia diaria y rutinaria en acción. Es esfuerzo y compromiso en entendimiento y acción hasta donde nos es permitido entender, sin presunciones sabiondas de santidad y sin recetas mágicas por anticipado. La receta nos exime del esfuerzo de pensar. Se actúa condicionadamente. Y esto es cómodo para quienes deciden hacer caso como receta «perpetua» para justificarse.
    La ley es absoluta porque ya se definió en su óptima expresión y de forma infinita en sabiduría por el mismo creador en el «Reshit» antes que todo. Las provisiones fueron predefinidas hasta el infinito con anticipación. Por eso es absoluta… Y dicha característica incluye las aplicaciones halájicas (jurisprudencial) de la misma. Es decir, sus infinitas variaciones de aplicación de acuerdo a las circunstancias. En infinita sabiduría predefiniciones dadas por el creador. Y por ello no es relativismo. Pues el relativismo corre por nuestra cuenta en corrupción y conveniencia ególatra, lo que es lo opuesto a las predefiniciones opcionales en ilimitado conocimiento que garantizan la belleza inconmensurable de la ley. Halajáh significa interpretativamente legislación, jurisprudencia.
    Semánticamente en hebreo (lenguaje Matrix de la creación) viene de la palabra «lalejet» que significa caminar. Esto nos revela el verdadero sentido de la práctica de la Halajáh como instrucción divina de la Torá. Seguir la Halajáh es seguir un camino de sabiduría que se aplica a diario a cada circunstancia y situación específica personal en el tiempo y con cada individuo particular. Cada una de esas circunstancias se debe pesar con conocimiento y sabiduría revelada de tal forma que se tenga la certeza de escogerse la opción correcta que conecta con la vida, según instrucción. Es aplicación de la sabiduría a cada circunstancia; y por ello se le denomina un «caminar». No son fórmulas anticipadas blanco y negro. Y sin embargo la aplicación de la Halajáh tiene como requisito un conocimiento anticipado de la situación.
    La Torá contiene esta complejidad dialéctica de modo exhaustivo por supuesto. Y cuando digo exhaustivo es referencia al carácter infinito, si se permite el término, de dicha complejidad. El judaísmo enseña el tema con mucha profundidad. Una enseñanza completamente desconocida por las naciones. Se trae todo ésto a colación como sustento (así sea ínfimo) de confirmación de nuestra muy deficiente condición de percepción y entendimiento de la realidad, como para empoderarse con certezas absolutas como sería el diagnóstico fariseo, aun siendo éste el nivel más alto posible de conseguirse lunarmente. Ni qué decir de niveles más bajos del mismo con tintes de dogma, fanatismo, religiosidad, sectarismo y similares. Mucho peor, ni qué decir de los niveles seculares o humanistas. ¿Será acaso necesario mencionar los niveles zombies y de ignorancia? Así que la pregunta obligada a seguir es… ¿Por qué está usted tan seguro de sus conclusiones, adhesiones religiosas y pontificaciones inexpugnables?
    Los énfasis de estudio en estas facetas halájicas de la Torá se direccionan en superación de los malos rasgos de carácter, superación de los instintos malignos, del egoísmo, de la corrupción inherente y circundante, de la protección a la rienda suelta de nuestro instinto al mal, como búsqueda de placer a cualquier costa, rectificación de la codicia, rectificación de la envidia, robo, engaño, mentira, asesinato, falsos paradigmas de asociación con lo criminal, lo falso, lo incorrecto, freno a los deseos impuros, la búsqueda de servicio al prójimo, el cumplimiento de los deberes humanos y divinos, cumplimiento de mandamientos en acción y omisión, autocontrol, comer kosher, cumplir Shabbat, hacer oración, ayunos, santas convocaciones, etc, etc.
    Todo esto se denomina rectificación, rechazo al mal, escogencia de la vida, obediencia, temor de Dios, amor a Dios, temor al castigo, búsqueda del bien y mucho más. Seguir esta constitución de vida tiene como requisito el conocimiento revelado de la Torá. Una confirmación de que el ignorante NO puede ser bueno. Vivir reactivamente sólo por medio de la intuición, el devenir de los acontecimientos y sometido a la influencia masiva de los paradigmas equivocados de este mundo y nuestro entorno, viviendo como robot y en completa oscuridad, definitivamente NO conecta con la vida y la perfección. Mucho menos con la trascendencia.
    No conocer estos aspectos significa tener una vida animal en el mejor de los casos, y peor aún, es convertirse en un ser demoníaco. Es completamente demostrable de forma redundante y extensa esto que aquí afirmo. La falsedad del mundo con todo su rastro de miserias, destrucción, injusticias, mentiras, narcotización de percepción, disonancias cognitivas, justificaciones corruptas y demás nos avasalla por todos los frentes. Así que criticar dicha búsqueda de perfección no es lógico, no es coherente, no es justificable. Es la misma justificación del mal como única opción. Una justificación deseable y corrupta por conveniencia, deseos, apetitos, egoísmos, euforia y similares. A la misma vez es evidencia de diagnóstico del sufrimiento, hipocresía y evasión de la realidad que nos define. Se concluye que la hipocresía se vive más bien en el lado cristiano y no en el judaísmo fariseo.
    Este Mundo es Mentira en su totalidad, mientras no lo unamos en nuestro corazón en completa la unidad. Y ésto sólo es posible a través de la FE… Emunáh en hebreo y cuyo valor guemátrico es 102. La fe, pues posee en sí misma la Fuerza KoaJ (en hebreo) de TRANSMUTAR la mentira de este lado (Árbol del Conocimiento del Bien y Mal (expresión 4 de la dualidad 2 en su máxima expresión 2×2) en la Verdad EMeT del Otro Lado Solar (Árbol de las Vidas 1 y 4 ya Unidos), como Fruto Eterno 1 que hace frutos (lo temporal).
    SÓLO ENTONCES uno comprende la UNIDAD TOTAL o la Realidad Completa, UNIENDO ambos lados. Significado de la Cruz, cuando se une la realidad física lineal Horizontal de Este Lado Lunar y la realidad espiritual Vertical del Otro Lado Solar. Cuando sumamos el valor guemátrico de la palabra Emunáh (102) con el de la palabra KoaJ (28), obtenemos el valor de 130. Es decir 102 más 28 igual 130; valor este igual al Amor 13 o Unidad 13 expresado en decenas, es decir 130. El Amor en el Eterno Presente. En kabbalá las decenas representan el presente, mientras las unidades el pasado y las centenas el futuro. No descalifique lo que todavía no entiende y es susceptible de evidenciar maravillas de comprensión y estructura inimaginable, como sucede con la kabbalá. Es decir, no menosprecie, ni rebaje la metodología a su inexistente nivel de conocimiento en los cálculos guemátricos y estructuras de palabras y significados. Si usted no conoce las complejidades de las matemáticas, eso NO le da autoridad para descalificar los productos de la ciencia y la tecnología. Igual sucede con la Kabbalá.
    Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; “porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7: 13-14). Ciertamente no es con religión que se llega a la salvación. Tampoco con la interpretación distorsionada cristiana. Ni tampoco con la versión farisea del judaísmo. Ni mucho menos con fantasías románticas vengan de donde vengan.
    La vida no es unidimensional. Debe ser estudiada desde cada ángulo y analizada al revés y al derecho. Pero recuerde y tenga siempre presente… Aborde cada meta de forma fragmentada, pero no olvide que la vida no se trata de fragmentación, sino de integración. No califique la fragmentación como meta alcanzada única. Hay que ir por partes, pero todo debe intentarse ver de forma integral. Y lo integral es la visión de largo plazo aquí señalada de rectificación del alma y transformación de la mente. Así entonces, nos tenemos que abocar siempre a una dualidad de enfoque en lo individual y lo general al mismo tiempo. Lo que sea relevante parte por parte, cada vez que sea identificado. Por ejemplo, con la Torá (de forma fragmentada e integral al mismo tiempo), esto como un fragmento; y, por otro lado, otro fragmento de percepción de vida en cualquier otro tópico de vida en sintonía. Igualmente, con dualidad en lo específico y lo general. Una doble dualidad a ser conciliada e integrada. Quizás no se entienda aún. Pero si en algo se puede ilustrar, significa avanzar por partes, pero nunca idealizando la parte. Lo único que se debe idealizar es la rectificación y su perspectiva futura multidimensional. Por ejemplo… No diga: Mi vida es perfecta. Ya lo logré… Tengo casa, carro y beca.
    Se debe descubrir cuál es la razón para vivir y vivirla plenamente. Se debe contestar la pregunta ¿para qué vives? Porque si no sabes para qué se vive, entonces ¿para qué vives? Más aún… Quien NO sabe para qué vive, no ha vivido aún. También podríamos formular las preguntas de otra forma. ¿Estaría dispuesto a morir por un ideal en los términos de Dios? No en mis términos. ¿Sabe por qué estaría dispuesto a morir? Si nos sabe por qué estaría dispuesto a morir, entonces no sabe porque vive. Y si no sabe porque vive, entonces, ¿para qué vive? Al final de cuentas, tenemos que decidir: ¿la vida es buena o no? Esto nos lleva a una pregunta aún más básica: ¿la vida tiene un propósito? Si no lo tiene, entonces no hay razón para no perder el tiempo, porque de cualquier forma nada importa. Se puede perder todo el tiempo posible, pues nada vale la pena. Pero si se cree que existe un propósito en la vida, ¿por qué querría uno perder, aunque sea un poco de ella? Debería uno querer entender cada aspecto de la vida, para hacer lo máximo con el limitado tiempo que tenemos.
    Se puede entender que la vida tiene propósito y aun así quedarse impávido y sin que a uno le importe un pepino. Sucede en múltiples facetas vivenciales en donde somos dominados por nuestras bajas emociones e instintos, no obstante se conozcan de antemano que las consecuencias finales no sean positivas o sean indeseables. Muchas personas están dispuestas a intercambiar un bien mayor por algo que no sea de bien, pero que satisface un rasgo negativo de nuestra personalidad, y que nos apetece más. Por ejemplo sucede mucho con la envidia. Valga la pena ejemplificar lo anterior con una parábola tipo anécdota en donde se le propone a dos personas recibir un regalo, se les promete otorgar lo que pidan, sea lo que sea, pero con la condición de que lo que pida el primero le será otorgado al segundo el doble. Ante la disyuntiva el primero dominado por la envidia pide que se le saque un ojo.
    La forma en cómo opera el espíritu del mal en la estructura matrix de la realidad y en nosotros mismos, está ampliamente analizado y explicado en la Torá y en los textos sagrados de los sabios de Israel. El mundo no quiere saber nada de ello, simplemente porque odia la luz y sólo desea su satisfacción condicionada a una infinita influencia maligna y oscura de malos rasgos de carácter, entendimientos torcidos, odios gratuitos al prójimo y a todo lo que amenace nuestra propia percepción de grandeza. Queremos ser los únicos, los mejores, alabados, reconocidos y satisfechos en todo lo más vil que identificamos como poder y placer. Para la muestra simplemente constate el comportamiento de los nazis, de los genocidas, de los dictadores, de los hipócritas serviles y de todo ególatra (por citar sólo unos pocos ejemplos). El diagnóstico bien puede ser extensamente infinito y verificable. No es el tema a detallar aquí. Es el pan diario de nuestras vidas y la historia de la mal llamada “humanidad”.
    Así que el asunto de la superación espiritual va más allá del querer. ¿Cómo se hace para querer la misma? Realmente es un milagro que ello suceda. Y precisamente de eso se trata la guerra espiritual y el papel de Mashiaj Ben Yosef como redentor y chispa de encendido. Llámelo siembra, como se revela en los textos neo testamentarios, toque del espíritu santo, pacto, etc. Pero incluso así, el milagro requiere de un proceso previo. Puede que se manifieste ante nuestros ojos como algo inesperado y repentino, tal que se concluya que no hay proceso previo. Y ello puede ser cierto desde la perspectiva y soberanía absoluta de Dios. Pero como siempre toca hacer la advertencia… Todo siempre tiene proceso previo, incluso los milagros; y también todo tiene su excepción. Como sucede con infinidad de posibilidades de toma de decisiones en nuestras vidas para cualquier actividad y camino de vida, todo lo anterior parecerá incluso interesante en el mejor de los casos. Pero a la hora de la decisión… Que pereza. ¿Para qué? Realmente no lo quiero o no lo necesito. Mejor me quedo en mi zona de confort. ¿Qué necesidad tengo de ello? De pronto es mentira. La gran mayoría, sino todos, concluirán así. No tengo necesidad… Punto. La verdad es que mis necesidades son otras.
    La necesidad es la fuerza motriz de toda la creación. Sin necesidad no hay intención de movimiento; sólo hay inercia y quietud estéril. No hay necesidad, no hay deseo, no hay intención, no hay esfuerzo, no hay meta, no hay objetivo, no hay acción, no hay interacción, no hay satisfacción, no hay placer. La Creación introdujo algo nuevo en las definiciones absolutas de Dios; el deseo de recibir, el egoísmo, la necesidad fundamentada en la carencia. Algo nuevo y a la vez infinito, EXTERNO a Dios y que NO contradice ninguna definición previa de Absolutismo Divino. Vivimos en mundo que percibimos externo a nosotros mismos y como tal sentimos carencia que anhelamos desde que nacemos satisfacer. A partir de estos razonamientos podemos acercarnos a la respuesta de la pregunta trascendental de ¿qué es VIVIR? Hay dos premisas básicas para abordar la respuesta. Primero… Poder percibir que existimos. Ser consciente que existo y lo que soy. No lo que quiero. Es percibir el estado presente de “Aquí Estoy”. Segundo… A diferencia del punto uno, es NO darme cuenta de que existo, sino MI relación con el mundo en el concepto del vivir; de tener un contacto con el MUNDO. Es decir: Entender las necesidades que tengo. Percibir mis necesidades. Desear llenar esas necesidades. Percibir que las quiero llenar. Satisfacer el deseo y ser consciente de ello.
    Estas últimas tres percepciones se encuentran POR FUERA de mi esencia. Aquí se encuentra la diferencia entre la primera y la segunda definición. La primera corresponde a percepción de mi esencia. La segunda es exterior a mi esencia. Se refiere al mundo. En éste caso, el deseo de querer llenar mis necesidades, así como el llenado mismo de éstas, no es mi esencia. Es exterior. O sea, en otras palabras, hay dos formas de entender lo que significa estar vivo. En relación conmigo mismo y en relación con lo externo a mí; en relación con mis necesidades. Son dos caminos de entendimiento: Lo que hoy soy con lo que necesito y puedo satisfacer y cumplir; lo externo.
    Lo que quiero ser y el cuándo lo que quiero ser se convierte en lo que soy; lo interno (mi esencia). Los dos caminos producen placer cuando la necesidad es satisfecha. En el caso de satisfacción de un deseo exterior a mí, el placer es pasajero. Desaparece después de ser satisfecho. Siempre hay nuevas necesidades iguales y no iguales que llenar. Al contrario con la satisfacción de un deseo interno, de mi esencia, cuando llegó a ser lo que quería ser, y lo hago parte de mi esencia, el placer no desaparece. Es eterno. Y será sólo eterno, sí y sólo sí, cuando dichos deseos internos de cambio en esencia para un ser, son aspectos del ser que comparte atributos con la Divinidad. Sed Santos porque YO SOY Santo, Sed Misericordiosos porque YO SOY Misericordioso, dice la Biblia. Los atributos de cambio del ser esencial eternos son los Divinos. Esos son los que producen el PLACER ETERNO. Cualquier otro placer será pasajero.
    Esta teoría del placer establece que lo importante en el aspecto interno sucede cuando llego a ser lo que quería ser. Produce placer. Obtener placer interno siempre es una sensación mayor que el placer externo. Obtener el placer interno de las Virtudes Divinas produce Placer Eterno e Infinito. Recordemos, placer es llenar lo que necesita ser llenado. A mayor dificultad de llenado mayor placer. A mayor esfuerzo mayor placer. Esto ya nos va dando luces del porqué de tantas dificultades para ver la Verdad y la Voluntad Divina. Esto nos va indicando por qué Dios está oculto en la definición Elohim de la naturaleza. En las leyes naturales y en Ley. Vivimos en la realidad Elohim; la realidad de la Justicia, de la Ley. Las realidades celestiales, las del Reino de los Cielos se viven al final como recompensa. La realidad de la Misericordia es la recompensa y que es al mismo tiempo la del pago por el esfuerzo. La Misericordia es la realidad matrix del mundo venidero; no del actual, no obstante está presente de forma paralela de forma escondida.
    Sea cual sea la definición de explicación de percepción de lo que significa estar vivo, sea cual sea de uno de los dos postulados señalados anteriormente, el que atañe a lo exterior físico a mí esencia o el que atañe a mí interior, a mí esencia, sea como sea, en las dos definiciones EL RETO es EXTERIOR a mí actual condición. Está fuera de mí. El reto trascendental existencial aún está externo a mí. El propósito es hacerlo interno. Y el propósito material, también externo a mí, no obstante es la herramienta formidable para poder entender la Ley. Es necesario y obligatorio también encontrar la aplicación correcta de la Ley; la satisfacción material y el placer material con fines de transformación del deseo egoísta en altruismo perfecto. Lo que ya es mío en mí ESENCIA no genera SENTIMIENTO de necesidad, ni de carencia. Lo que ya es parte de mí esencia ya adquirió el significado de YO SOY. En cambio, al nivel exterior de mi ser, al nivel físico material, lo que ya es mío cuando ya lo conseguí externamente, NO me produce placer cada vez que mi necesidad es satisfecha. Me sació o me acostumbro y pierdo el placer.
    Por supuesto, en el nivel exterior, y más aún en una percepción física materialista desvirtuada y enferma acorde a la pérdida cada vez mayor de la conciencia y de la Divinidad, la ilusión del placer cada vez es más engañosa, falsa y desconectada de los aspectos espirituales que lo definen (el placer). Es así que se llegan a estados enfermizos de sentir placer por la acumulación material que no cumple objetivos evidentes de necesidad. Se han creado necesidades de fantasía irreales en honor, posición, estatus, apariencias, inseguridades, reconocimientos, esnobismos, patologías, adicciones, taras psicológicas, aberraciones, enfermedades psiquiátricas y psicóticas, etc, etc. Cuando uno tiene todo lo que quiere no hay placer. Esto se demuestra en evidencias en muchos ejemplos cotidianos conocidos. Hijos insatisfechos e infelices a pesar de tener todas sus necesidades satisfechas. Índices de suicidio altos en países con soluciones de todo tipo a la sociedad, como es el caso de algunos países nórdicos. Hijos y personas cercanas desagradecidas e infelices a pesar de todos los favores recibidos. Personas en constante búsqueda del placer imposible de saciar. Personas insaciables involucradas en todo tipo de adicciones y degeneraciones. Ni hablar de lo que ésto se evidencia y significa en términos de las agendas siniestras del nuevo orden mundial que nos inundan hoy por todos lados.
    La esencia puede llegar a adquirir niveles divinos o demoníacos a través del libre albedrío. He aquí la importancia del conocimiento de la instrucción Divina. Es por este motivo que la influencia externa puede afectar tanto para bien como para mal a la esencia. Las correctas definiciones serán de vital importancia. He aquí la importancia del arte del pensar. El asunto es todavía más dramático. La esencia de casi todo ser humano, como hombre caído, es una esencia corrupta; es una esencia pérdida, caída, oscura, egoísta y malvada. Es una esencia materialista y depredativa. Y es a través de nuestro corazón y mente que decidimos con qué alimentarla; con la visión externa de relación con el mundo que sólo desea recibir, o con alimento para el alma que la eleve. El objetivo es cambiar la esencia interna de uno a los paradigmas celestiales. Esto no se logra con fantasías. Se requiere de mucho trabajo y la instrucción Divina.
    Hechas estas aclaraciones, cabe resaltar que los postulados de placer también se aplican para interpretaciones de esencia corrupta. Lo que ya hace parte de mi esencia corrupta y por lo cual no siento necesidad alguna de cambio, significa que ya es mío. Por tal motivo ya no tengo lucha de búsqueda en su consecución y no hay posibilidad de placer alguno en ello. Este es un estado muy peligroso para el alma. Es el estado de inconciencia o conciencia cauterizada. Es frialdad espiritual inerte, muerte. Es la esencia malvada. Esto debería aterrorizarnos, pues es un estado de imposibilidad de búsqueda; no hay motivación de acción en dirección espiritual, pues no hay carencia que impulse a la sensación de alcanzar placer en este aspecto. Si mi esencia corrupta tiene todo lo que desea, ya se dijo, no hay placer, por lo tanto no hay posibilidad de cambio. Si ya hace parte de mí, entonces no hay posibilidad de conflicto interno. No hay posibilidad de crecimiento, pues sólo el conflicto genera el crecimiento. Ausencia de conflicto en estos términos de ninguna manera podrá considerarse la correcta definición de Paz. Muchos confunden este concepto y buscan una vida de tranquilidad que confunden con paz, pero que al mismo tiempo los cauteriza espiritualmente. Y todo esto bajo justificaciones erradas de placer y tranquilidad. Las sutilezas alrededor de ésto son de todo tipo y muy numerosas, así como engañosas y multifacéticas.
    Lo que ya está integrado en mí no me puede impactar. No hay ni huella ni sensación emocional. Si no genera ninguna emoción, no hay placer y todo adquiere una connotación de normalidad. Lo normal nos adormece y nos engaña bajo el manto de la conformidad. Peor aún, se confunde dicha conformidad con virtud. Toda “mida” (rasgo de carácter) tiene siempre dos opciones de conexión: la correcta y la incorrecta, la buena y la mala. Sólo me puede impactar lo que está por fuera de mí. Lo externo. Sólo el esfuerzo genera el verdadero placer. Lo que ya es parte de mí esencia, de lo que Soy, no produce esfuerzo. Lo que está por fuera de mí son los medios para llegar a ser parte de mí; para llegar a ser parte de mí esencia, tanto para lo bueno, como para lo malo. Lo que es externo a mí, siendo lo que me impacta y lo que me cambia, es la herramienta de cambio. Y cambiar es obligatorio. Tanto lo queramos, como no lo queramos.
    Tanto seamos conscientes o no de ello. De una u otra forma lo externo nos cambia. Pero también de una u otra forma podemos resistirnos a cambiar. De hecho oponemos resistencia justamente en donde no deberíamos y cambiamos gustosamente hacia aquello que no deberíamos. Todo a la inversa. Y así, es muy común escuchar consignas generalizadas como “así nací y así me muero”; “yo soy así y punto”; “ni usted, ni nadie me va a cambiar”. Decidimos entonces justificar todo lo errado de nuestra esencia en el “NO cambio”. Claro, eso produce “confort” que es muy distinto al placer. Tristemente la falta de definiciones correctas y sabiduría ha tergiversado los verdaderos significados de las palabras y hoy día (y siempre) se confunde confort con placer.
    No percibimos que el cambio no sólo es obligatorio como fuerza externa que nos empuja, sino que desde el punto de vista del deber es una responsabilidad que debemos y nos conviene asumir en dirección al bien y el entendimiento de la gran tarea que tenemos en frente y que sólo podemos desarrollar con la única oportunidad de estar vivos como seres humanos en estos ámbitos de la dualidad. Que responsabilidad inmensa la de estar vivos; y sin embargo, cada día el desprecio por la vida es más generalizado en todo tipo de manifestaciones como el suicidio, la muerte asistida, la eutanasia, el aborto, el asesinato, el genocidio, etc. Cada día cuenta, cada hora cuenta, cada minuto, cada segundo. Como se conoce en un dicho judío que dice así: “mientras arda la vela”. Es decir, mientras haya luz para el trabajo, se debe aprovechar hasta la última oportunidad de luz. Un segundo de iluminación en la conciencia puede establecer la diferencia entre el abismo y el cielo.
    Para que haya cambio debe haber conflicto (ya se dijo); pero que no se mal interprete esta sentencia. El conflicto debe ser interno. Por supuesto, en la medida que nos oponemos a nuestra conciencia, a la chispa Divina que mora en el interior de nuestra esencia, los conflictos aparecen ante nuestros ojos de forma externa. Muchas de estas batallas deben incluso ser libradas en el exterior, aún hasta llegar a casos extremos de guerra. De por sí, dicho diagnóstico no puede sino interpretarse como un protocolo de guerra en defensa de los valores y principios. De no darse está batalla, la única opción que queda es el Apocalipsis. Y ya estamos en medio del mismo sin siquiera percatarnos de ello, rodeados por todos lados de demonios con apariencia humana y que ya no lo son. Las personas que buscan toda su vida lo material, al final no habrán cambiado nada de su esencia para bien. Seguramente sólo para mal. Lo más probable es que a mayor edad, mayor refuerzo negativo de paradigmas materiales o de malos rasgos de carácter.
    Quien no se esfuerza por cambiar, día con día, con conocimiento, con autorreflexión, con autoanálisis, con autoconocimiento, con compromiso, con esfuerzo denodado y con compromiso de cambio, simplemente nunca va a cambiar para bien y en dirección al “cielo”. Muchas veces la debilidad y el sufrimiento pueden obligarlo a uno a “cambiar” en apariencia. No obstante, no hay garantía. Puede llegar a ser sólo eso: apariencia. Pero que no nos engañen nuestros ojos, ni nos engañemos a nosotros mismos. Viejito no es sinónimo de rectificación persé. Debilidad no es sinónimo de humildad o alguna virtud persé. La enfermedad y la vejez son susceptibles de profundos análisis a la luz de la sabiduría. Por supuesto que tienen grandes enseñanzas escondidas. La negligencia por no querer cambiar tiene un precio muy alto. En el presente a usted quizás no le importe un pepino, pues tiene otras necesidades que satisfacer. Generalmente externas. Pero el final será trágico, así usted no quiera o no pueda percibirlo. Quedarse en estado zombie y autómata sin entendimiento, esclavizado a sus necesidades y deseos ególatras es muy grave al final. De eso se trata todo este drama cósmico llamado Tikun en hebreo (rectificación de nuestra alma).
    El mayor acto descrito en la Kabbalá es el de Tikun, rectificación. Lo que está roto necesita ser arreglado. Pero lo que se rompe a menudo necesita ser derribado, llevado lejos y reconstruido desde cero. En la sabiduría de la Kabbalá se explica que cuando los “vasos primordiales” se rompieron, sus fragmentos cayeron junto con muchas chispas de luz atrapadas dentro de ellos. El Tikun es buscar y liberar las chispas caídas de luz. Una vez logrado esto, los fragmentos de “vasos” rotos que quedaron sin luz, serían reunidos y reconstruidos para formar una estructura mejor y más estable. Lo importante es que reconozcamos que este grandioso escenario místico, esta unión, es desconocido para nosotros y que se está llevando a cabo ahora mismo, ante nuestros ojos.
    La razón por la que la sociedad se está derrumbando a nuestro alrededor es porque los acontecimientos actuales son parte de un mayor esquema cósmico. Esta es la razón por la que los kabbalistas están seguros de que todo lo que sabemos y (tal vez) amamos pronto va a llegar a su fin – tiene que ser así, porque esta es la promulgación del gran plan cósmico. No importa lo que le guste o lo que crea, el curso de Tikun será seguido hasta su final. Las chispas de luz surgen, y los fragmentos de la nave rota descienden. Cada uno de nosotros está unido a uno u otro. El gran Tikun es la prueba para ver qué es lo cada alma decide abrazar. Si usted hace su trabajo y se compromete con el entendimiento que lo acompaña, uno ascenderá con la luz, dejando atrás los vasos rotos, o se descenderá con los mismos, y perderá la luz para siempre.
    Las elecciones son personales. Sí usted está sintonizado con lo antedicho, no se asuste por lo que está pasando ahora, y qué cosas peores van a suceder pronto. Esta es la forma en que las cosas deben ser. ¿Acaso está pasando algo? ¿Se puede inferir qu&eacut
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  • Fantasías y Utopías – Parte 4. ¿De Quién es la Hipocresía? Verdadero Significado de Mateo 23.
    Fantasías y Utopías – Sí No Os Arrepentís, Igual Todos Pereceréis. Parte 4.
    ¿De Quién es la Hipocresía? Verdadero Significado de Mateo 23.
    Doy inicio a este artículo con un “resumen introductorio» de la parte número 3 en donde se hizo un análisis básicamente de los primeros versículos de Mateo 23 y las conclusiones derivadas con relación a los significados del fariseísmo, distorsiones cristianas, prevenciones e interpretaciones erradas del judaísmo y por sobretodo coherencia contextual integral tanto de las palabras del Mesías de Israel, como del papel revelador, histórico y estructural de trascendencia de servicio Divino del judaísmo y/o del rabinismo fariseo de forma fiel a la Torá y a Dios.
    Ver parte previa en el siguiente enlace:
    Cumplimiento de Mitzvot, Fariseísmo y Entendimiento.
    Los versículos analizados en cuestión dicen: “En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres“.
    Al respecto se puntualizan las siguientes conclusiones.
    La cátedra se Moshé es la Revelación Divina de Dios dada al pueblo judío en el monte Sinaí.
    La cátedra se Moshé es la Torá conocida popularmente como la Ley de Dios.
    La cátedra de Moshé como Ley Divina es el mismo Nombre de Dios y se corresponde con los planos de la Creación.
    La cátedra de Moshé es Eterna y Perfecta por el mismo hecho de ser la Palabra de Dios. Este sólo postulado es infinito en definiciones de eternidad y perfección tanto de revelación divina, como de conocimiento de Dios permitido al hombre propósito se la Creación. En el principio era la Palabra y la Palabra era con Dios. Dios creó el mundo con Su Palabra.
    La cátedra de Moshé es la Palabra de Dios; es el significado y por lo tanto es el propósito.
    La cátedra de Moshé es la interpretación y decodificación revelada de la Torá. Es instrucción divina a ser estudiada y revelada por los sabios de Israel por todas las generaciones.
    La cátedra de Moshé se codifica y se esconde en la Torá escrita para ser revelada sólo por mérito y la gracia del temor y obediencia a Dios.
    A Moshé le fueron entregadas Torot (plural de Torá), lo cual significa que se le entregó más de una Torá. Es decir, se le entregó no sólo el Jumash (los cinco libros de Moshé), sino la explicación inicial de cumplimiento de la Ley y Su interpretación. Se le entregó la Torá Oral que es lo mismo que el Talmud o la Tradición Oral.
    La Torá de Mashiaj también se le entregó la primera vez a Moshé en el Sinaí. Está Torá NO se le entregó al pueblo judío. Fue rota con los eventos del Becerro de Oro.
    La Torá entregada al pueblo judío corresponde a las segundas tablas. Las primeras que correspondían a la Torá de Mashiaj (mundo solar o reino de los cielos) fueron rotas por Moshé. Las segundas tablas corresponden a la Torá actual recibida (mundo lunar). Moshé subió tres veces al monte Sinaí.
    La cátedra de Moshé es la Torá Oral y la Torá Escrita; es árbol de la vida cuando se escribe en el corazón del hombre y se integra con la Torá de Mashiaj o revelación del Reino se los Cielos. Es prerrequisito obligado para acceder a la Torá de Mashiaj.
    La cátedra de Moshé acorde a todo lo anterior señalado no puede considerarse según dispensacionalismo cristiano antisemita como «cargas pesadas» impuestas por hombres. No puede considerarse como un invento disociado de la Voluntad Divina Revelada. El mismo versículo confirma literalmente que escribas y fariseos son fieles a la enseñanza exacta y sin distorsión. “En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo».
    La Torá Oral que se corresponde a la Tradición Oral revelada en el Talmud, la Kabbalá y los escritos de los Sabios de Israel, no puede igualmente considerarse como invento de hombres, adición a la Torá Revelada, distorsión de la misma, ni mucho menos como «cargas pesadas». La misma postulación en este sentido debe considerarse más bien como blasfemia o «Hilul Hashem».
    La Torá Oral precede a la Torá Escrita. A Moshé le fue entregada en el monte Sinaí en una condición dimensional diferente a nuestra percepción física de la realidad y en una definición de Tiempo igualmente incomprensible para nosotros. El mismo tiempo descrito como 40 días esconde y revela una cosmología que sólo se infiere con conocimiento. El número cuarenta es la cifra que se asigna a esta realidad física con el significado de Todo el Tiempo de este mundo. Es una cifra de magnitud absoluta para esta realidad que permite gestación y consolidación en lo físico. A Moshé se le enseñó y se le entrego la Torá Oral primero que la Torá Escrita. Posteriormente Moshé entregó la Torá Escrita al pueblo de Israel durante su peregrinar en el desierto por 40 años.
    Es imposible concluir que de boca del mismo mesías de Israel se infiera se descalifique la Torá en contradicción con la misma literalidad de lo que los versículos neotestamentarios explícitamente dicen… «Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo». La misma literalidad más bien confirma la naturaleza divina de la cátedra de Moshé se boca de Mashiaj. Hay que acordarse que Mashiaj es la misma Torá viviente. Mashiaj NO se va a descalificar a Él mismo, ni mucho menos al Padre.
    Mashiaj mismo confirma la condición de escribas y fariseos… «En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos». Establecida la importancia, relevancia y trascendencia de la cátedra de Moshé, de forma implícita y explícita se establece por asociación directa igualmente también la importancia, relevancia y trascendencia de los escribas y fariseos de la época que Yeshua conocía; de los escribas y fariseos judíos que referencia Mashiaj con su propia boca, no sólo que conoce y que son el parámetro de referencia de excelencia, confianza, virtud, fidelidad a Dios y escogencia para ser depositarios de la Revelación Divina con la infinita responsabilidad que ello implica, sino también que son y serán la simiente escogida generacionalmente para cumplimiento del pacto de Dios con Su pueblo Israel sin que se aparte la Palabra Divina de la boca de los mismos, mientras haya Sol y Luna.
    Jeremías 31:35-36… «Así ha dicho Adonai, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Adonai de los ejércitos es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Adonai, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente».
    Jeremías 33:19-21… «Vino a Jeremías la palabra de Adonai, diciendo: “Así ha dicho Adonai: Si pueden invalidar mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de modo que no haya día ni noche a su tiempo, entonces también podrá ser invalidado mi pacto con mi siervo David para que deje de tener un hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas, los sacerdotes que me sirven».
    Josué 1:8… «Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien».
    Hebreos 10:16-18… «Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado».
    Jeremías 31:33… «Mas este es el convenio que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Pondré mi ley en su mente y la escribiré en sus corazones; y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo».
    Mateo 5:17… «No penséis que he venido a derogar la ley y los profetas; no he venido a derogar, sino a dar cumplimiento».
    Mashiaj confirma la promesa eterna sobre el pueblo de Israel a través de la cátedra de Moshé, que es la misma Torá; a través de la verdadera simiente dentro del seno del judaísmo y casa de Israel con escribas y fariseos.
    Es una confirmación a la condición farisea predefinida y aprobada por Dios en el propósito de Su Revelación y Plan Divino a través de Sus escogidos.
    No obstante, al igual a como sucede con todo lo celestial en nuestra vivencia física actual en Maljut de Maljut (la más baja de las realidades físicas aún con posibilidad de retorno), dadas las condiciones de lucha entre el bien y el mal, la identidad farisea será falsificada e infiltrada por el mal de muchas formas, tanto dentro del judaísmo, como por fuera del mismo.
    La condición farisea aprobada por el cielo es condición lunar prerrequisito para acceder al reino de los cielos. No por ello está separada de la salvación cuando se traspasa el nudo gordiano al encuentro con Mashiaj en Yah. Es para siempre como integración en la realidad solar del mundo venidero cuando la Ley sea inscrita en el corazón y ya nadie enseñe a otro a conocer a Dios. Un médico cirujano primero es médico general y luego es cirujano. No deja de ser médico por alcanzar el título de cirujano. Mashiaj de ninguna manera invalida la condición de escribas y fariseos.
    Mateo 5:20… «Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos».
    Jeremías 31:34… «Ya nadie enseñará a su prójimo ni nadie a su hermano, diciendo: Conoce a Adonai. Pues todos ellos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el SEÑOR. Porque yo perdonaré su iniquidad y no me acordaré más de su pecado”.
    Hebreos 8:11… «Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos».
    Isaías 65:17… «Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento».
    Apocalipsis 21:1… «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más».
    Mashiaj ordena a sus discípulos y oyentes obedecer a escribas y fariseos. Y lo ordena en consonancia con todo el contexto anterior expuesto como requisito divino y confirmación de la importancia y transcendencia de la Ley o cátedra de Moshé. De ninguna forma se podría concluir que Mashiaj califica dicha orden como cargas pesadas e inventos de hombres, como ya se mencionó anteriormente y como difama el cristianismo dispensacionalista. Nunca el cumplimiento de Mitzvot, la ordenanza de la Torá escrita y el Talmud en el judaísmo ha sido considerado como carga pesada. Verifique lo que está escrito en la Torá en el Salmo 119 lo que significa para el judío seguir la Torá y cumplir mandamientos. Es la misma exhortación de la cátedra de Moshé que siguen escribas y fariseos originales sin falsificación. Lea cuidadosamente…
    Salmo 119.
    Dichosos los que van por caminos perfectos, los que andan conforme a la ley del Señor. Dichosos los que obedecen sus normas, y lo buscan con todo su corazón. No hacen compromisos con el mal y sólo andan en los caminos de él. Nos has ordenado cumplir cuidadosamente tus mandamientos. ¡Que se puedan ver tus leyes en lo que yo hago! Entonces no seré avergonzado, cuando compare mi vida con tus mandamientos. Cuando aprenda tus leyes justas, te mostraré mi gratitud viviendo como debo. Obedeceré tus normas, no me abandones.
    ¿Cómo puede mantenerse íntegro el joven?, viviendo conforme a tu palabra. Me he esforzado cuanto he podido por hallarte: no permitas que me desvíe de tus mandamientos. He atesorado tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti. Bendito Señor, enséñame tus normas. He repetido en voz alta todas tus leyes, y en ellas me he regocijado más que en las riquezas. En ellas meditaré y las acataré plenamente. Me deleitaré en tus normas y no olvidaré tu palabra. Bendice a tu siervo dándole vida para que pueda continuar obedeciéndote. Abre mis ojos para que vean las maravillas de tu ley. En esta tierra soy un extranjero; necesito que tus mandamientos me guíen, no los escondas de mí. Estoy agobiado continuamente por el deseo de conocer tus leyes.
    Tú reprendes a los malditos orgullosos, a los que se apartan de tus mandamientos. No les permitas que se burlen de mí y me insulten porque obedezco tus normas. Pues hasta los poderosos se confabulan contra mí; pero yo meditaré en tus decretos. Tus leyes son mi deleite y también mis consejeras. Estoy tirado en el polvo completamente desalentado; dame vida conforme a tu palabra. Te hablé de mi forma de vivir y tú respondiste. ¡Enséñame tus decretos! Ayúdame a entender el significado de tus mandamientos, y meditaré en tus maravillas.
    Lloro de angustia; anímame con tu palabra. No permitas que me engañe a mí mismo; concédeme el privilegio de conocer tu ley. He optado por el camino de la fidelidad, he escogido tus juicios. Yo me apego a tus decretos; Señor, no me hagas pasar vergüenza. Si tú me ayudas, correré para seguir tus mandamientos. Enséñame, Señor, a seguir cada uno de tus decretos. Dame entendimiento y obedeceré tu ley; y la cumpliré con todo mi corazón. Haz que yo ande por la senda de tus mandamientos, porque es ahí donde encuentro la felicidad. ¡Ayúdame a preferir tus decretos y a no amar el dinero! Aparta mi vista de las cosas sin valor, y dame vida conforme a tu palabra. Confírmame tu promesa, que es para aquellos que te honran.
    Ayúdame a dejar mis vergonzosos caminos; porque tus leyes son todo lo que quiero en la vida. ¡Anhelo obedecer tus mandamientos! Renueva mi vida con tu justicia. Señor, dame tu gran amor y la salvación que me prometiste. Así tendré una respuesta para los que me desprecian, porque yo confío en tu palabra. No me arrebates tu palabra de verdad, porque mi única esperanza está puesta en tus leyes. Obedeceré tus leyes por toda la eternidad. Viviré con libertad, porque he buscado tus mandamientos. Hablaré a los reyes de tus decretos, y no me avergonzaré. ¡Cuánto amo yo tus leyes! ¡Cómo me gozo en tus mandamientos! Yo amo tus mandamientos, y hacia ellos levanto mis manos; meditaré en tus decretos.
    Recuerda las promesas que le hiciste a tu siervo, porque son mi única esperanza. Tus promesas me dan vida; me consuelan en medio de mi angustia. Los orgullosos me ofenden hasta el colmo, pero yo no me aparto de tu ley. Medito en tus leyes que no son nuevas, oh Señor, y me consuelan. Estoy muy enojado con los malvados que rechazan tus mandamientos, porque estas leyes tuyas han sido la canción de mi vida en todos estos años de mi peregrinaje. Señor, por la noche evoco tu nombre; ¡quiero cumplir tu ley! Lo que a mí me corresponde es obedecer tus preceptos.
    ¡Adonai, tú eres mío! ¡Yo prometo obedecer tu palabra! De todo corazón deseo tus bendiciones. Sé misericordioso como lo prometiste. Pensé en el rumbo que llevaba mi vida, y cambié para seguir tus normas. Me apresuro sin tardanza para obedecer tus mandamientos. Los malos han procurado arrastrarme al pecado, pero yo estoy firmemente anclado en tus leyes. A media noche me levantaré para darte gracias por tus leyes justas. Soy amigo de todos los que te honran, de todos los que observan tus preceptos. Adonai, la tierra está llena de tu gran amor. ¡Enséñame tus decretos! Has hecho muchas cosas buenas por mí, Señor, tal como lo prometiste. Ahora enséñame buen juicio y sabiduría.
    Porque creo en tus mandamientos. Yo anduve desviado hasta que tú me disciplinaste, ahora obedezco tu palabra. Tú eres bueno y sólo haces el bien; enséñame tus decretos. Los orgullosos han inventado calumnias en mi contra, pero lo cierto es que yo obedezco tus mandamientos de todo corazón. Sus corazones son torpes y necios, pero yo me deleito en Tu Ley. Me hizo bien haber sido afligido, pues me enseñó a poner atención a tus leyes. Ellas son para mí más valiosas que millones en oro y plata. Adonai, tú me hiciste, tú me creaste; dame ahora entendimiento para seguir tus mandamientos. Que todos los que te honran se regocijen al verme, porque he puesto mi esperanza en tu palabra.
    Adonai, yo sé que tus juicios son justos, y que me disciplinaste porque lo necesitaba. Ahora, que tu gran amor me consuele, tal como lo prometiste a tu siervo. Rodéame de tus tiernas misericordias para que viva. Porque tú ley es mi deleite. Que sean avergonzados los orgullosos, porque mienten acerca de mí. Pero yo meditaré en tus mandamientos. Que me reconcilie con todos los que te temen y conocen tus normas. Sea mi corazón íntegro hacia tus decretos, para que yo no sea avergonzado. Esperando tu salvación se me va la vida; pero he puesto mi esperanza en tu palabra. Mis ojos se esfuerzan por ver cumplidas tus promesas. ¿Cuándo me consolarás? Parezco odre marchito por el humo, agotado de esperar. Pero todavía me aferro a tus leyes y las obedezco. ¿Cuánto tendré que esperar hasta que castigues a quienes me persiguen? Estos orgullosos que detestan tu verdad y tus leyes han cavado profundos pozos para que yo caiga. Todos tus mandamientos son confiables. Protégeme de aquellos que sin razón me persiguen. Casi habían acabado conmigo, y sin embargo me negué a ceder y a desobedecer tus leyes. Por tu gran amor, salva mi vida; entonces podré seguir obedeciendo tus decretos.
    Tu palabra, Señor, es eterna, y permanece firme en el cielo. Tu fidelidad se extiende a cada generación, y permanece como la tierra que formaste. Tus leyes siguen siendo verdaderas hoy, porque todo está de acuerdo a tus planes. Si tus leyes no hubieran sido mi alegría, la angustia me habría matado. Jamás me olvidaré de tus mandamientos, pues con ellos me has dado vida. Tuyo soy; ¡sálvame, porque he procurado vivir de acuerdo a tus mandamientos! Aunque los malvados se oculten por el camino para matarme, yo tranquilamente meditaré en tus decretos. Aun la perfección tiene sus límites, pero tus mandamientos no tienen límites. ¡Oh, cuánto amo tu ley! Pienso en ella todo el día. Me hace más sabio que mis enemigos, porque siempre está conmigo. Sí, tengo más entendimiento que mis maestros, porque siempre medito en tus normas. Soy más sabio que los ancianos, porque he obedecido tus mandamientos.
    He rehusado seguir la senda del mal porque permaneceré obediente a tu palabra. No, no me he apartado de tus leyes, porque tú me has enseñado bien. Qué dulces son tus palabras a mi paladar; son más dulces que la miel. Por tus mandamientos tengo entendimiento; por eso aborrezco todas las formas equivocadas de vivir. Tu palabra es una lámpara a mis pies, y una luz en mi sendero. Lo prometí una vez y lo prometeré otra vez: que obedeceré tus maravillosas leyes.
    Adonai, he sufrido mucho; devuélveme la vida, tal como me lo prometiste. Acepta la expresión de mi gratitud y enséñame tus leyes. Mi vida cuelga de un hilo, pero yo no dejaré de obedecer tus leyes. Los malvados me han puesto trampas, pero no me apartaré de tus mandamientos. Tus decretos son mi tesoro; son el deleite de mi corazón. Cumpliré tus normas para siempre y hasta el fin. Aborrezco a los que no se deciden a obedecerte; pero mi elección es clara: amo tu ley: Tú eres mi refugio y mi escudo; y tus promesas son mi única fuente de esperanza. Apártense de mi camino, gente perversa, que quiero obedecer los mandamientos de mi Dios.
    Adonai, sostenme como lo prometiste, y viviré; no defraudes mis esperanzas. Sostenme, y estaré a salvo; y meditaré en tus decretos continuamente. Tú rechazas a los que se desvían de tus decretos, porque sólo maquinan falsedad. Tú desechas como escoria a los malvados de la tierra; por eso amo tus decretos. El temor a ti me hace temblar; temo tus juicios. No me abandones en manos de mis enemigos, porque yo he hecho lo recto y justo. Asegura una bendición para mí. No permitas que los orgullosos me opriman. Mis ojos se nublan en espera de tu liberación; en espera del cumplimiento de tu promesa. Soy tu siervo, trátame de acuerdo a tu gran amor; y enséñame tus decretos. Dame entendimiento, soy tu siervo; y así conoceré tus decretos. Adonai, ya es tiempo de que actúes. Porque estos malvados han violado Tus leyes.
    Verdaderamente amo tus mandamientos más que el oro finísimo. Toda ley de Dios es recta. Yo detesto toda senda falsa. Tus decretos son maravillosos; con razón los obedezco. La enseñanza de tus palabras da luz, aun el sencillo puede entenderlas. Jadeante abro la boca porque anhelo tus mandamientos. Ven y ten misericordia de mí como lo haces con quienes aman tu nombre. Guía mis pasos conforme a tu promesa; no dejes que me domine la iniquidad. Líbrame de la opresión de los malvados; entonces podré obedecer tus mandamientos. Mírame con amor; enséñame tus decretos. Ríos de lágrimas brotan de mis ojos, porque la gente desobedece Tu Ley.
    Oh Adonai, Tú eres justo y tus juicios son rectos. Tus decretos son perfectos, y dignos de confianza. Me consume el enojo por la forma en la que mis enemigos han desechado tus palabras. He puesto a prueba tus promesas por completo y es por eso que las amo tanto. Indigno soy y despreciado, pero no olvido tus mandamientos. Tu justicia es eterna, y tu ley es la verdad. En mi angustia y tribulación tus mandamientos son mi alegría. Tus decretos son siempre justos; ayúdame a comprenderlos y viviré.
    Oro a ti con todo el corazón; respóndeme, Adonai; y obedeceré tus decretos. A ti clamo: «¡Sálvame!». Así podré cumplir tus decretos. Muy de mañana, antes de salir el sol, clamo a ti pidiendo ayuda; en tus palabras he puesto mi esperanza. Me quedo despierto en la noche para meditar en tus promesas. Conforme a tu justicia, salva mi vida. Ya vienen contra mí esos hombres sin ley; andan lejos de Tu Ley. Pero tú estás cerca, Señor, todos tus mandamientos son verdad. Desde mis primeros días he sabido que tu voluntad no cambia nunca. Mira mis penas y líbrame, pues no he olvidado Tu Ley. Defiende mi causa; ponte de mi lado. Protege mi vida como lo prometiste. Los malvados están lejos de la salvación porque ellos no buscan tus decretos. Adonai, cuán grande es tu misericordia; devuélveme la vida conforme a tu justicia.
    Muchos me persiguen y me causan problemas, pero yo no me aparto de tu voluntad. Detesté a esos traidores porque tu palabra no les importa nada. Adonai, mira cuánto amo tus mandatos. Devuélveme ahora la vida conforme a tu gran amor. Todas tus palabras son verdad; todas tus leyes son justas y permanecen para siempre. Grandes hombres me han perseguido sin causa, pero mi corazón solamente teme a tu palabra. En tu palabra me regocijo como quien descubre un gran tesoro. ¡Cómo detesto toda falsedad, y cómo amo tus leyes! Te alabaré siete veces al día porque tus leyes son justas.
    Continúa....
    David Saportas Liévano
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    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2024/08/15/salvacion-y-dualidad-30/
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  • Fantasías y Utopías – Parte 3. Cumplimiento de Mitzvot, Fariseísmo y Entendimiento.
    Fantasías y Utopías – Si no os arrepentís igual todos pereceréis. Parte 3.
    Cumplimiento de Mitzvot, Fariseísmo y Entendimiento.
    Es difícil, o más bien, casi imposible no relacionarse literalmente con nuestra realidad. Eso significa ser esclavo de nuestras percepciones. Entre más grotescas sean, más literales. Sólo podrán refinarse a través de la comprensión de nuestra observación y haciéndolo parte de nuestra consciencia. Es la creencia de que el mundo ha surgido por sí mismo; que no hay creador. Solo existe la fuerza que posibilita el todo, pero ningún Dios personal. Ningún Yo al que puedas decir Tú, que está enfrente de ti como Él. Ahora, es curioso que justamente allí aparezca la conclusión literal y superficial, donde eres tan creativo mediante tus palabras, que por tu hacer o no hacer puede haber aquí vida y forma. Una especie de orgullo, viéndote a ti mismo como creador, pensando que tu propia actuación es decisiva. Olvidando en verdad que tu actividad está dirigida desde los otros tres mundos. Pero tú estás convencido de que la causa eres tú. Este sentimiento de ateísmo es tan grande que pierdes a Dios del todo. Mientras que allí donde actúas eres más humano que en ningún otro medio. Y los sentimientos de culpa provienen de ese “yo lo he hecho”. Y el alma responde: “¿Así que tú lo has hecho?” y la Sabiduría clama.
    Así dice Proverbios 8… ¿No clama la sabiduría, Y da su voz la inteligencia? En las alturas junto al camino. A las encrucijadas de las veredas separa; En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, A la entrada de las puertas da voces: Oh hombres, a vosotros clamo; Dirijo mi voz a los hijos de los hombres. Entended, oh simples, discreción; Y vosotros, necios, entrad en cordura. Oíd, porque hablaré cosas excelentes, Y abriré mis labios para cosas rectas. Porque mi boca hablará verdad, Y la impiedad abominan mis labios. Justas son todas las razones de mi boca; No hay en ellas cosa perversa ni torcida. Todas ellas son rectas al que entiende, Y razonables a los que han hallado sabiduría. Recibid mi enseñanza, y no plata; Y ciencia antes que el oro escogido. Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella. Yo, la sabiduría, habito con la cordura, Y hallo la ciencia de los consejos.
    Antes de proseguir con este artículo se recomienda leer la parte 2 de esta serie en el siguiente enlace.
    Fantasías y Utopías – Si no os arrepentís igual todos pereceréis. Parte 2.
    Consecuencias de Ausencia de Torá.
    Se dice en el rabinismo que nosotros los judíos no cumplimos con la Ley de la Torá porque tiene sentido, y nos gusta lo que dice. Cumplimos por obligación, sin importar el deseo o el libre albedrío. Se nos exhorta a que esa sea la motivación inicial. Y tengo que decir que estoy de acuerdo con la conclusión. Esto último tiene validez. Sobre todo en el pensamiento fariseo. Algo muy extenso también para entender. Pero la dialéctica siempre está presente en todo concepto de la Torá y la realidad. ¿Pero qué pasaría si entendemos mal y consideramos que esto es el todo de nuestra obligación? Muchos religiosos dentro del judaísmo se apegan literalmente a este énfasis exclusivamente, y más aun, así se enseña en incoherencia contradiciendo lo que sería la otra cara de la moneda… El entendimiento.
    Dios también quiere que entendamos. Es más, es el verdadero precepto de cumplimiento de la Torá. El estudio de la Torá equivale a todos los mandamientos. Así sentencian los sabios de Israel. Algo también muy extenso por entender. ¿Qué es más fácil? ¿Cumplir o entender? Así que nada es blanco o negro, ni tan simple. El sólo hecho de que los “sabios de Israel” sentencien que el estudio de la Torá equivale a todos los mandamientos, confirma el propósito final de los mandamientos. Es decir, que al final entendamos. Pues los mismos mandamientos constituyen una gran parte de todo el cuerpo de la Torá. Y se nos ordena estudiar la Torá. ¿Qué otra interpretación simple acaso se puede inferir a primera vista? Se estudian los mandamientos con el objetivo de entenderlos. No se trata solamente de cumplirlos. Pero hay que empezar por cumplirlos. Haremos y entenderemos fue la respuesta completa a Dios. Así que no se trata solamente de cumplir de forma autómata.
    Muchos rabinos y eruditos de la Torá, no obstante enseñan públicamente de forma incompleta con énfasis exclusivo en el cumplimiento de Mitzvot. No obstante sean eruditos y conozcan la importancia del entendimiento. No obstante también se contradigan cuando ellos mismos enseñan la importancia del estudio de la Torá. No obstante sean maestros que enseñan Torá de forma rutinaria y periódica. ¿Por qué digo que se contradicen o enseñan de forma incompleta? Es lo que intento aquí explicar. Vamos paso por paso para poder comprender a qué me refiero y cómo se integra todo ésto. Primero que todo… Enseñan correctamente los rabinos que aquellos que cumplen con la Ley de la Torá crean para sí mismos una barrera de protección natural que lo salvaguardará a uno internamente, y a menudo también externamente. Sin embargo, nunca se debe considerar el cumplimiento de las Leyes de la Torá como una especie de amuleto de la suerte que mágicamente protegerá a la gente del orden natural de las fuerzas y cosas, aquí en esta Tierra muy física. En otras palabras, el cumplimiento trae consigo una sensación de seguridad, pero esto nunca debe ser empujado o puesto a prueba por una persona que viole la ley natural y no espera consecuencias de sus acciones.
    Cuando la Torá dice, “no lo harás”, lo dice en serio. Significa lo que dice, no participe en el comportamiento que la Torá prohíbe. Los violadores proceden bajo su propio riesgo. A veces los violadores terminan dañando sus almas y desarrollarán alguna forma de enfermedad mental que lo puede infestar a uno todos los días con alimento maligno. A veces los violadores se involucran en un comportamiento prohibido sin reconocer el peligro que hay; algunos pueden incluso morir asesinados en el lugar. No saber cómo mantenerse alejado del peligro es una manera segura de convertirse en víctima de él. ¿Tenga fe? ¡Por supuesto! ¿Ser práctico? ¡También, por supuesto! No corra ni salte hacia adelante ajeno a los peligros; ajeno a la mentira que como obstáculos impiden el camino de uno. Aquel que procede donde no debe proceder, incluso si uno de ellos es un alma justa de corazón puro, uno así será gravemente herido, y posiblemente asesinado; todo por el comportamiento impetuoso de uno. Esta es una lección dejada muy clara en los textos de la Torá.
    Las Leyes de la Torá nos fueron dadas por muchas razones, algunas de las cuales desconocemos. Sin embargo, nuestra falta de conocimiento no debería llevarnos a descartar la ley por no tener valor. Las Leyes de la Torá fueron dadas para salvaguardarnos de cosas conocidas y desconocidas para nosotros. Cuando negamos esta función de la Torá y actuamos en oposición a ella, lo hacemos bajo nuestro propio riesgo. Debemos recordar esto, la Torá, específicamente los Diez Mandamientos, fueron escritos con el Dedo de Dios. Realmente no sabemos lo que esto significa, pero una cosa podemos decir con certeza. Moisés fue a otro lugar llamado Cielo. Dejó la Tierra. Se fue del mundo. Como tal, Moisés fue el primer astronauta. Moisés trajo con él la Torá que tenemos hoy. Por lo tanto, la Torá es claramente de orígenes extraterrestres. La Torá contiene en su interior tantas capas de profundidad, que incluso con la más avanzada tecnología informática moderna, apenas hemos sido capaces de rascar su superficie. Las verdaderas profundidades de la Torá, y las capas de instrucción que se encuentran dentro de ella permanecen hasta el día de hoy un secreto oculto. Todavía no hemos desarrollado la conciencia para pensar en las nuevas tecnologías que en el futuro utilizaremos para seguir investigando la Torá.
    No podemos adentrarnos en las profundidades de la Torá. No conocemos el camino. Y sin embargo, nos enseñan, que en un futuro momento que llamamos la Era Mesiánica, todos estos secretos de la Torá serán revelados. Esto significa que la conciencia humana se expandirá para concebir y desarrollar las tecnologías necesarias para contemplar la Torá y experimentar su esencia. Entonces entenderemos la verdadera naturaleza extraterrestre de la Torá, y podremos comunicarnos con aquellos que vinieron antes que nosotros en entendimiento. Todo esto es cierto. Pero el postulado se presta a confusión. Yo estoy más o menos describiendo cómo el rabinismo y muchos eruditos de Torá enseñan estos conceptos. De la forma en como lo he descrito, que no me lo invento, es lo que dicen ellos los rabinos, cuando se expanda nuestra consciencia por “arte de magia” cuando se acceda a la era mesiánica, pues entonces ahí es cuando vamos a entender. Mientras tanto sólo debemos ser obedientes a las instrucciones de la Torá a través del cumplimiento de las mitzvot. Se entenderá como estudio de la Torá todo aquello que nos explique cómo se deben cumplir los mandamientos. Y estoy de acuerdo… Pero la Torá va mucho más allá de ello solamente. Y entonces pues, dejemos el “más allá” para el “el más allá”; es decir para la era mesiánica cuando por algún medio recibiremos el entendimiento. ¿Será así? Respuesta: Yo digo que no, pero también digo que sí; pero con un énfasis diferente y más amplio a la simpleza que proponen algunas tendencias religiosas fariseas (no todas).
    ¿Por qué hago estas aclaraciones sobre el rabinismo? Valga la pena resaltar que hago similares exhortaciones en todos mis escritos de diagnóstico. Siempre estamos evidenciando doble estándar e incoherencias para defender puntualmente nuestras particulares burbujas del momento, nuestra opinión circunstancial y pasajera. Al final lo que se demuestra es nuestra falta de honestidad en aras de reafirmaciones ególatras. En este caso particular que se trae a colación sobre tendencias fariseas rabínicas sobre sus exhortaciones sobre la Torá, su estudio y su cumplimiento, soy enfático al afirmar que todo lo que dicen es cierto, hasta que deja de ser completamente cierto cuando se concluye de forma fragmentada y se hace doctrina al respecto. Sucede así con todo como experiencia dual de nuestra existencia. Me explico mejor… Cuando se accede a las enseñanzas rabínicas, hoy día es posible encontrar una oferta de enseñanzas muy amplia en las redes, en centros de estudios, en libros de todo tipo (antiguos y nuevos), con todo tipo de personajes con mayor o menor conocimiento, con certificaciones rabínicas, con disfraz, con seriedad y sabiduría, con laxitud, y por supuesto cada uno con su propio hincapié, grandilocuencia, vehemencia y particular cátedra y saber. Yo mismo soy ejemplo con mi particular énfasis de este artículo y todos los demás que escribo.
    Hay innumerables enseñanzas rabínicas de gran profundidad, maravillosas y reveladoras. Se incluyen en éstas toda la gama posible de citar en cuanto a ramas del conocimiento que es posible extraer de la Torá. Me refiero tanto a textos sagrados como a los sabios de Israel. Y también me refiero al cuerpo rabínico que ha dejado testimonio de sus maravillosas enseñanzas sea cual sea el medio de transmisión de las mismas. ¿Entonces, dónde está la crítica? ¿De qué hablo? Respuesta: Hablo del doble estándar a conveniencia para fragmentar la enseñanza cuando se quiere resumir una enseñanza limitándola, tal que fácilmente se distorsiona en dogmatismo. Por ejemplo cuando se afirma lo que escribí prácticamente en lenguaje literal rabínico en lo que se exhorta debe ser una vida dedicada al cumplimiento de las Mitzvot. En aquello que se afirma de que “no cumplimos con la Ley de la Torá porque tiene sentido, y nos gusta lo que dice, sino que cumplimos por obligación”, sin importar el deseo o el libre albedrío.
    Y no estoy descalificando las exhortaciones. Ya lo dije. Es cierto en principio, pero no se puede dejar esas frases sueltas como si fuesen la totalidad a ser entendida. De no aclararse se terminará interpretando que sólo se trata de una vida religiosa farisea en prácticas ritualistas, estrictas y autómatas (quizás). Dichas prácticas de vida bien pueden ser muy devocionales, comprometidas, disciplinadas, virtuosas en cuanto a rutinas y autocontrol de ciertos rasgos de carácter y de personalidad. Bien pueden ser vidas rutinarias con asociación en apariencia con la ética, decencia, pudor, moderación, austeridad, caridad, templanza, honradez, integridad, etc. Muchas enseñanzas referentes al cumplimiento de los mandamientos tienen directa relación con estos últimos rasgos de carácter mencionados. Muchas otras no.
    Afirmar que la vida regulada en el cumplimiento estricto de mitzvot tiene como consecuencia directa la vida virtuosa señalada, quizás no es completamente verdadero. Yo digo que no, pero sin duda alguna sí que tiene relación. No al cien por ciento. No creo que se pueda formular como ecuación inexpugnable. Se sabe que no sucede así. Hay mucha evidencia de testimonios al respecto. Hago esta reflexión afirmando lo que afirmo considerando que hay mucho más allá de la superficie. La acción superficial es fundamental. Es la puerta de entrada. Las Mitzvot son acciones. El mundo físico es acción. Pero como se viene explicando tanto aquí en este artículo, como en todos los anteriores a éste, es más lo que nos define e influencia de lo que proviene de los mundos espirituales, que sólo nuestra percepción física con nuestros sentidos. En la superficie puede parecer todo perfecto y perfumado. Pero quizás no lo sea. Es más, podría incluso ser prefecto como podría inferirse en la vida virtuosa de un Tzadik que cumple toda la Torá a la perfección en ese sentido halájico (aunque para mí es dudoso por simple definición revelada para empezar). Sin embargo, la misma Torá nos declara que ello no es suficiente. Más aun, ni siquiera se trataría de ello. Se trata de una trascendencia que exige un entendimiento y comprensión de la vida y de Dios que supera nuestro condicionamiento autómata de vivencia física. No es mi invención… Concluyo y cito lo que proviene de la misma revelación de la Torá. Y por favor, no espere demostraciones lineales literales académicas de esto que digo. Le tocará leer las miles de páginas que he escrito para que usted mismo llegue a dicha conclusión.
    La vida perfecta del Tzadik es “perfecta” (si es que se permite el termino y la misma Torá así lo revela y confirma), no exclusivamente por la perfección de las acciones del Tzadik sin trasgresión, ni pecado, sin mancha, en perfección de actos positivos de acción de cumplimiento de mandatos divinos y en omisión o abstinencias de acción según mitzvot en perfecta obediencia halájica; es “perfecta” (en caso que se pueda afirmar) porque se cumple en algo el requisito recién descrito de forma no autómata con entendimiento de la trascendencia de la vida en verificación de unificación con nuestro creador cumpliendo el reto de la existencia, misión, sumisión, nulificación del ego y mucho más (digo yo). Y ese mucho más incluye el amor que propicia la Gracia Divina, lo cual difícilmente podríamos entender, mucho menos percibir o imaginar, pues correspondería a otra dimensión de existencia muy diferente y opuesta a la limitada que experimentamos actualmente y en donde vivimos. Y repito… Esto que digo no lo afirmo como mi imaginación. Así como nada de lo que me atrevo a especular en mis escritos. No obstante sean especulaciones, lo cual es permitido y obligado de hacerse con el fundamento de involucramiento en el estudio de la Torá de forma honesta, todo esto se desprende precisamente de un esfuerzo de integración de la fragmentación con que la Torá nos ha sido revelada; es decir uniendo fragmentos con contexto tanto de la letra como del diagnóstico de la realidad.
    Hago esta aclaración última como intento de justificación a lo que quiero resaltar con el aspecto de las exhortaciones (aparentemente en contradicción) de cumplimientos de mitzvot y el estudio de la Torá. Resaltar la amonestación, invitación y persuasión de inicio en este artículo de adherirse a la Torá y cumplimiento de la Mitzvot como antídoto a la enfermedad que nos mantiene en esclavitud de nuestros sentidos y errado entendimiento de la realidad física. Resaltar que cuando en el judaísmo se dice que “no cumplimos con la Ley de la Torá porque tiene sentido, y nos gusta lo que dice, sino que cumplimos por obligación”, se debe tener en cuenta “que es un postulado verdadero, pero incompleto” que debe ser aclarado para no quedarse atrapado en una interpretación equivocada de lo enunciado, tal que la misma Torá se nos convierta en “pócima de muerte”, como los mismos sabios de Israel lo han advertido. Cuando se interpreta en la literalidad y dogmáticamente la exhortación, no se traspasa la “letra muerta”.
    ¿Cuál letra muerta? Respuesta: la que nosotros mismos imprimimos en nuestros corazones con corrupción al no decodificar correctamente la letra de la Torá con vida, verdad y espíritu. Y cuando digo “decodificación” no estoy implicando una metodología académica exclusivamente (ello también hace parte); me refiero al concurso del “Ruaj HaKodesh” (el Espíritu Santo). Me refiero a un asunto interno de nuestro ser esencial de trascendencia que traspasa la ilusión y nuestra inherente corrupción en la materia que nos atrapa en nuestros egos y tendencias de separatistas y divisivas de odio gratuito a los demás, soberbias, orgullos y arrogancias, así como una muy extensa lista de rasgos de carácter (midot) negativos con los cuales podríamos auto engañarnos, pensando estamos en el mismo cielo, cuando en realidad no lo estamos. Por ello dije “odio gratuito”. La palabra clave es “gratuito”. Odiar es lícito. Se debe odiar la maldad y a los malvados que no tienen ya retorno. Claro… Primero se debe tener la capacidad de discernimiento de lo que es la maldad, quién es el malvado y quién ya no tiene retorno.
    Ezequiel 18:23-24… ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado?, dice Adonai. ¿No vivirá si se aparta de sus caminos? Pero si el ajusto se aparta de su justicia, y comete iniquidad y actúa conforme a todas las abominaciones que el malvado hizo, ¿vivirá él? Ninguna de las justicias que hizo será recordada; por la infidelidad que cometió y por el pecado que cometió, por ello morirá.
    Ezequiel 33:11… Diles: Vivo yo, dice Adonai, que no me complazco en la muerte del malvado, sino en que se vuelva el malvado de su camino, y viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué queréis morir, oh casa de Israel?
    Dios no quiere la muerte del malvado, pero hace justicia sobre el malvado y a quienes sentencia sin misericordia. Más dialéctica (como cosa rara). No voy a entrar en detalles, pero se aclara que la Misericordia Divina tiene un límite. Cuando se traspasan las 49 puertas de impureza, el malvado queda sentenciado. Quizás la Potestad Divina pueda revocar sentencia, pero eso no lo sé (y creo que nadie lo sabe). Hago la aclaración para resaltar el asunto del “odio gratuito”. El odio es lícito hacia el malvado sentenciado por Dios. Pero primero se debe tener la sabiduría para concluir acorde con las sentencias divinas. Ello solamente se accede con sabiduría de la Torá. No puede ser nuestra imaginación; pero tampoco nuestra elucubración sin tener la suficiente certeza proveniente del conocimiento de la Torá. Si no se tienen todos los requisitos exigidos para actuar como jueces, pues no debemos asumir el papel de jueces para condenar al pecador de maneras individuales y explícitamente en burbujas de odio gratuito. Tampoco se trata de avalar a los malvados, aun así no hayan traspasado las 49 puertas de impureza. Ellos aún no han sido sentenciados por Dios. Todavía tienen abiertas las puertas de la misericordia. Bueno… Creo que debería decir que mejor aún no hemos sido sentenciados (me incluyo en el paquete de los malvados).
    “Bueno sólo mi Padre”, decía el mismo Mashiaj de Israel. Así que la verdad es que todos somos malvados, pero quizás aún con posibilidad de retorno. Es lo que se nos exhorta. Hay que detener la caída por lo menos. De ello se trata este artículo. Y vale la pena percatarse que podemos equivocarnos en nuestras conclusiones de santidad que tenemos sobre nosotros mismos al respecto. Quizás seguimos cayendo, no obstante seamos conocedores de todo esto que aquí escribo. Esa condición se llama “fariseísmo”. Y hay muchos niveles del mismo. Ya he explicado esto en otros artículos. De esto es lo que se trata el resalte propuesto de conciliación de lo contradictorio entre cumplimiento de Mitzvot versus estudio de la Torá en cuanto a que en el rabinismo se escuchen sus exhortaciones… “primero haga caso y cumpla las mitzvot”. Completamente cierto, pero… “Haremos y entenderemos”. ¿Se acuerda?
    Hay que allegarse a la verdadera naturaleza del significado del compromiso prometido con la palabra “entenderemos”. No se trata de volverse un genio, un “Gaón” de la halajá, del conocimiento del estudio de las mitzvot. Ello es requerido; pero es sólo una cara de la moneda. Se debe integrar con el aspecto del “Espíritu” asociado al “amor al prójimo”. Claro… Primero debemos entender quién es el “prójimo” y qué es el “amor al prójimo”. Habrá que estudiarlo y principalmente vivirlo. De ahí el peligro de no entenderse; de no vivirlo y quedarse atrapado en el odio gratuito de cierta clase de bajos niveles en el fariseísmo (pues no se le puede adjudicar esto a todo el fariseísmo, pues no sería ni cierto, ni justo y sería difamación). De ahí el peligro de quedarse atrapado en burbujas con ínfulas de superioridad, con presunciones vanidosas de haber ya llegado a la meta, con descalificaciones del mundo sin ninguna consideración de trascendencia contextual integrada con humildad, generalizando la condición infernal de todo lo que nos rodea sin más matices que las rígidas e inexpugnables interpretaciones fariseas (prácticamente en blanco y negro sin conciliaciones dialécticas) a conveniencias petulantes y narcisistas.
    Sí… Hay muchos eruditos y rabinos con extensos conocimientos de la Torá, del Talmud, del Zohar y demás textos sagrados del judaísmo, con conocimientos maravillosos y excepcionales; capaces de citar el Talmud con exactitud, conocedores al detalle de la halajá, con barbas largas, con “peyots” (mechones de pelo que se dejan sin cortar desde las sienes de la cabeza hasta el final de las patillas, largos y rizados como suelen usarlo los jasídicos o cortos y lacios como los de muchos ortodoxos), muy estrictos y practicantes de Mitzvot, con buenas Midot (rasgos de carácter) en apariencia dentro de su burbuja, devotos, religiosos, vestidos de negro, maestros y youtubers de Torá, muy acuciosos en cumplimientos de rituales de pureza, comidas, rutinas, oración y estudio de Torá. Mucho podría citarse de lo que significa vivir como judío ortodoxo. Viven en su burbuja tratando de separarse y diferenciarse de los goim (las naciones), de los gentiles, de los no judíos.
    Algunos respetan desde la distancia a los mismos; otros los desprecian. Y tengo que decir que es mucho lo que se debe despreciar de un mundo disociado de la Torá. Es infernal. Yo lo hago… Sin embargo, no soy religioso ortodoxo. Ni siquiera soy religioso. Cumplo mitzvot y estudio Torá. Pero no vivo en burbujas. Yo vivo mi vida compartiendo con todos los que puedo. Aunque debo confesar que cada día más y más, me siento de otro planeta. Prácticamente no me identifico con nadie. Me aparto, pero no me aíslo, ni odio a las personas. Odio a lo que se asocian, más no a ellos per sé, a menos que tenga la certeza de que sean personas explícitamente malvadas a niveles criminales. Cumplo mi deber social con equilibrio en el conocimiento que me define en mi personalidad sin incoherencias, con amabilidad y sin hipocresías; pero tampoco con descalificaciones agresivas, ni prejuicios sectarios repelentes o despreciables. Soy selectivo en mis amistades y relaciones de todo tipo, pero tampoco discrimino a las personas, ni las juzgo. Juzgo acciones, paradigmas, mi entorno y todo lo que puedo como obligación moral. Y sólo si es absolutamente necesario emito mi opinión o me involucro con diagnóstico en la vida de alguien más. Me cuido en algunos aspectos de comida. Pero no soy en lo absoluto una persona que cumpla en detalles acuciosos, solícitos, ni diligentes al extremo todo lo que está legislado halajicamente en la Torá.
    No se puede avalar este mundo. Eso es definitivo. Y también es definitivo que todo el planeta está infectado hasta la medula de tinieblas. Es de lo que escribo constantemente. En ese sentido de identificación y diagnóstico de la realidad me separo de los paradigmas que rigen este mundo. No avalo al malvado, ni soy tibio en mis opiniones. No juego con la hipocresía de la tolerancia progresista, ni todos los “buenismos” falsos que inundan el planeta como evidencia de maldad. Pero al mismo tiempo me adapto sin contaminarme a través de mis decisiones de vida, mis costumbres propias, mis selecciones de todo tipo, los paradigmas con los cuales me asocio o yo mismo me defino, con responsabilidades en el trabajo, la familia y como ser social. Ya lo mencioné… Trato de hallar empatía en mis relaciones, así conozca con certeza los paradigmas errados de mis interlocutores. Intento ver mucho más allá en todo lo que me rodea y hago mis propios juicios de diagnóstico sin cesar de todo lo que me rodea. Y soy consciente de panorama y destino siniestro al que nos dirigimos todos (me incluyo yo) en estos tiempos finales. Las pruebas apenas empiezan. Sí… Yo también juzgo. Pero como diagnóstico de todo lo que me rodea y del mundo. Me separo del mal y de los malvados en lo posible. Pero NO vivo en burbujas.
    Esto es importante de resaltar con relación a todo lo que vengo exponiendo. No me disfrazo de nada. Defiendo a ultranza al pueblo judío reconociendo las deficiencias que yo mismo diagnóstico. Busco la verdad y soy explícito en mi expresión. Por eso escribo ésto, artículos y libros. Por eso tengo blogs, perfiles de redes, me expongo y no escondo mi opinión en aspectos relevantes de la existencia y lo que sucede en el planeta en términos de rechazo del mal. Mucho más podría decirse. Pienso que todos nos dirigimos al “infierno” de una u otra forma (a menos que rectifiquemos), pero no de la forma literal farisea que plantean los religiosos descritos párrafos atrás. Se puede ser “perfecto” en ese sentido. Y sin embargo muchos de ellos en su burbuja condenan a todo el mundo al infierno igualmente. Ellos están exentos, por supuesto. Ellos condenan a todos los gentiles (no obstante se auto justifiquen con algo de misericordia cuando tratan a los mismos como ciudadanos de segunda clase en los cielos si siguen los 7 preceptos noédicos), condenan a los judíos seculares, los reshaim que no son ortodoxos, y prácticamente a todo el mundo. Se diría que yo hago lo mismo. No obstante la diferencia es que mi condena es muy diferente a la de ellos.
    Yo no condeno religiosamente porque no cumplen Shabat, porque no comen Kósher, porque no se ponen tefilim, porque no cumplen mitzvot religiosas y halájicas. Yo condeno porque no hay entendimiento, y al no haberlo se evidencia asociaciones al mal cada vez siniestras y degeneradas. Y ya se dijo… Al entendimiento y la rectificación se accede a través de un proceso, de un camino arduo, de un tránsito de esta vida y muchas otras, con comprensión de un contexto integral que incluye el conocimiento de la Torá (por supuesto), compromiso de vida, actitud, sentir, sufrimiento, empatía con el supuesto “ser humano” (mientras tenga posibilidad de retorno a Dios), auto reconocimiento, búsqueda de la verdad, diagnóstico del mundo, rechazo de la maldad y muchísimo más. Pero mucho más. Y es ahí donde está la hipocresía farisea, porque no se puede exigir religiosidad en sus verdaderos significados de adhesión a Dios, obediencia, pureza, honestidad, etc, etc, cuando ni siquiera se tienen las características mínimas requisito de un “ser humano”.
    Es decir, no se condena a una vaca al infierno porque no se pone tefilim. Hay demasiado pecado en el mundo y en las personas a niveles cada vez peores inimaginables y no se compadece una actitud, ni un comentario de solamente descalificar a todo el mundo en un solo paquete de perdición, sin siquiera intentar dilucidar con sabiduría y en detalle cuál es la verdadera situación, panorama y diferenciaciones infinitas entre las personas, que permitiesen un planteamiento de diagnóstico con un mínimo de misericordia, preocupación y empatía con una humanidad enferma en estado terminal. Es bastante ofensiva la actitud descalificativa de tajo de muchos con estas actitudes de superioridad y juicio. Y esto de ninguna manera significa avales a todo lo disociado de la Torá (empezando por el cristianismo, otras religiones o el secularismo) en aras de una supuesta bondad, tolerancia o solidaridad con todo lo que está corrupto y contaminado. La enfermedad se diagnóstica y se le ataca con medicina. No se avala, ni se espera que con indiferencia o disonancia cognitiva se cure. Se debe reconocer que la condenación nos rodea y se debe sufrir por ello. No se trata de ubicarse uno desde la barrera en una burbuja presuntuosa haciendo descalificaciones puntuales blanco y negro.
    Es cierto… La misma Torá tiene muchas exhortaciones sobre cumplir Shabat. Sobre quién debe cumplir los mandamientos. Sobre lo grave de comer no kósher o sus consecuencias. Y sobre los miles y miles y miles de detalles halájicos que hay sobre todo el cuerpo de la Torá. Sobre que se considera kósher o no. Sobre la separación del judío de los gentiles, sobre el vino, sobre lo que se puede tocar o no y lo que sucede si lo toca un gentil o lo que ellos tocan, y miles de detalles más, que literalmente dicen los ortodoxos cumplen, al igual que los grandes Tzadikim. Y la vida de estos mismos se reduce (según yo interpreto) sólo a ello. Con conclusiones blanco y negro cuando se trata de mandar a todo el mundo al infierno. Y es aquí donde yo me distancio de dichas conclusiones de vida. Pero no porque me moleste como si me sintiese agredido por una forma de vida que atenta contra mis libertades (muchos podrían concluir así).
    De hecho ese fue el inicio de todos mis cuestionamientos. Yo me sentía en el banquillo de los acusados ante Dios. Me sentía incapacitado de dar la talla. Me sentía ofendido incluso de que algo así pudiese postularse. ¿Acaso la vida no es mucho más que eso? Y efectivamente, ese fue el motor en discordia que me obligó a investigar más y más. No soy nadie para atribuirme autoridades de entendimiento. Pero lo que puedo concluir lo expreso en blanco y negro en la palabra de forma explícita y escueta en mis escritos. Es por eso que escribo. No puedo llegar a las mismas conclusiones rabínicas en ese sentido, porque veo mucha hipocresía de por medio y muchas incoherencias demostrables. De ello escribo en muchos de mis artículos.
    La forma en cómo se postula la vivencia de cumplimiento de las mitzvot, tal cual muy a menudo lo hace el rabinismo, tal que se concluya como dogma de vida, como petulancia jactanciosa descalificativa de todas las demás personas y ámbitos de la realidad sólo en aspectos literales de mitzvot para denigrar toda la creación (así sea del Olam Hasé), así sea éste el “puente angosto”, para condenación inmediata de todo y todos sin mayores consideraciones obligadas en sabiduría celestial, es el resalte de mi exhortación y desacuerdo con el fariseo. Desacuerdo por no ser una postulación completa y contextualmente integrada. Y al no serlo, pues es falsa en su conclusión final. Al ser falsa es pócima de muerte. Y no obstante el postulado es verdadero en su parte inicial. Más falso en su parte final de conclusión (concluyo yo). El entendimiento es la conciliación de todo y es el mapa completo que nos permite acceder a dimensiones desconocidas de gracia y amor. Los rabinos tienen el conocimiento dela Torá. Los rabinos enseñan la Torá con maravillosas lecciones. Todo proviene de ellos. La salvación viene de los judíos.
    Mateo 23:2-12… En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, Mashiaj, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, Mashiaj. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
    Aquí es necesario hacer una advertencia aclaratoria respecto a estos versículos (realmente siempre se debería decir lo mismo cuando se cita el nuevo testamento) y se refiere a las interpretaciones cristianas popularizadas desde hace más de 1600 años sobre las escrituras neo testamentarias. Por defecto y en ignorancia se han interpretado de forma antisemita y descalificativa tanto la Torá de Moshé en su conjunto, como el fariseísmo, las prácticas religiosas judías, la enseñanza verdadera del reino de cielos y los sabios de Israel. Y además de forma maliciosa y osada sin honestidad y sin conocimiento. Estos versículos no son la excepción. Y es claro que si se aceptan en su literalidad, sin mayores consideraciones, pues resulta la doctrina cristiana y que en algo he diagnosticado en otros artículos, principalmente en la serie “salvación y dualidad” que usted puede buscar en mis blogs.
    Con referencia al diagnóstico cristiano, se recomienda leer y estudiar detenidamente los artículos números 6, 7 y 8 de mi serie, donde se analiza en detalle y de forma amplia la incoherencia doctrinal y vivencial del cristianismo y el creyente. Esta no es una afirmación salida de la nada como imaginación, prejuicio, ligereza o discriminación. La disertación analítica demostrativa es explícita en evidencia y lógica. Algo que también se puede afirmar con el judaísmo, aunque con énfasis muy diferentes, tal y como lo referencio aquí y con los diagnósticos sobre el fariseísmo. Ver enlaces a continuación.
    Irracionalidad Doctrinal y Malicia Cristiana.
    Exhortación, Diagnóstico, Tentación y Jurisprudencia.
    Obediencia, Misericordia y Distorsión Cristiana.
    Según interpretación literal de los versículos, según doctrina cristiana, se deduce que “el Cristo” está en contra de la cátedra de escribas y fariseos de Moshé, no obstante exhorta a la vez hacer lo que se ordena de la misma por boca de escribas y fariseos. La doctrina cristiana concluye “el Cristo” desacredita la cátedra de Moshé cuando descalifica la Ley sin dar explicaciones de ello. ¿Acaso toca demostrarlo? Este mismo párrafo de inicio de los versículos en cuestión, confirma que Mashiaj al contrario avala la cátedra de escribas y fariseos de Moshé, pues pide se cumpla. Mashiaj exige se cumplan los mandamientos. Pero a la mismo tiempo advierte que no se haga lo que escribas y fariseos hacen, dando a entender que lo que está escrito como cátedra de Moshé es diferente a lo que hacen los mismos que dicen que hacer de forma correcta. Mashiaj no dice que escribas y fariseos estén inventando algo diferente de lo que dice la enseñanza de Moshé. No dice que haya una falsificación de lo escrito. Confirma que lo que dicen de la enseñanza es exacto.
    Entonces todo esto se torna confuso. Pues esta sola frase del versículo… “Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen”, no necesariamente significa hipocresía si se analiza con profundidad los contextos asociados. La malicia antisemita cristiana, así como la literalidad e ignorancia de la Torá y del pueblo judío, concluye que esta es una sentencia de hipocresía. No importa si se sabe o no al respecto, de sí hay evidencias que así lo confirmen, de sí es posible hacer ese tipo de juicios a una distancia en el tiempo de 2000 años de los hechos, de sí es válido hacer generalizaciones a partir de un dictamen que se extrapola a todo un pueblo, a una doctrina y una vivencia de destino generacional como herencia. No importa nada para concluir con malicia. Es inmoral e injusto a todas luces. Así lo haya sentenciado el mismo Mashiaj. ¿Acaso Mashiaj habló con generalidad a partir de su propia experiencia limitada en lo físico como concluye nuestra condición limitada en tiempo y espacio? ¿Acaso se hizo el enunciado ante millones de personas diagnosticadas como corresponde en un juicio acorde a la Torá?
    Algo así de sucio e inmoral como legado generacional no podría salir de la boca de Mashiaj. Es imposible. Es obvio que no se trata de hipocresía, ni de una generalización de juicio que sería flagrante y grave transgresión de la Torá como difamación y Lashón HaRá (lengua maligna). Y no solamente por esto que acabo de decir; mucho más se va a argumentar a continuación. La doctrina cristiana, lo sepa o no, difama a su mismo “deseado de las naciones” de nombre “Jesús” con este tipo de conclusiones, lo cual no sería tan grave con el “cielo” si se tiene en cuenta el significado del mismo detrás de la falsificación de “Yeshua”. Pero sí que lo es si se adjudica dicha difamación sobre el verdadero Mesías de Israel. Esto es parte de lo que aquí desarrollo en este artículo como crítica al fariseísmo que descalifica con tendencias similares (aunque mucho menos ignorantes) a los “Goim” sin mayores consideraciones.
    Entiéndase bien el análisis. No digo que el versículo en cuestión necesariamente NO significa hipocresía. Dije que no necesariamente significa hipocresía. Es decir, todavía podría concluirse que es hipocresía. Pero lo que sí es contundente es que no se puede inferir que es hipocresía para juzgar a todo un pueblo, para inculpar al fariseísmo en su totalidad de hipócritas, para calificar de a misma manera toda la enseñanza de la Torá de Moshé, al igual que al rabinismo durante 2000 años, para generalizar a partir de una sentencia y para que a parir de ello se desprendan todas las doctrinas de odio antisemitas cristianas que se han verificado históricamente no sólo desde el punto de vista distorsivo de la Torá, sino de ataque físico criminal de asesinato de judíos, expulsiones, difamaciones y toda la larga lista de infamias conocidas hasta el día de hoy. Razón tendría el judaísmo de rechazar tanto el cristianismo, como a los “Goim” como derecho indiscutible a la defensa. Si se demostrase que efectivamente Mashiaj hablaba sobre fariseos hipócritas, incluso así, no habría justificación alguna para la generalización, ni mucho menos para establecer una doctrina antisemita generacional. Mashiaj y cualquier otra persona tendría la obligación de hacer reclamos en ese sentido de formas específicas a las personas inculpadas. Nada más que eso.
    De hecho, esa es la misma historia del pueblo judío con el estudio y cumplimiento de la Torá generación tras generación en el debate tanto de discrepancias interpretativas como de vivencia en comunidad. Tanto así que ha habido y hay diferentes sectas y movimientos doctrinales de comunidades judías dispersas geográficamente por todo el planeta con diferentes costumbres y leyes halájicas. Y nada de ello ha propiciado odios y descalificaciones de la naturaleza antisemita en equivalencia, como si lo hizo siempre el cristianismo a través de la historia. Siempre dentro del judaísmo ha habido diferencias de interpretación, de halajot (jurisprudencias para ejecutar las mitzvot), de vestimentas, de énfasis de estudio, etc. Han existido intensos debates de diferencias, peleas, descalificaciones mutuas y hasta increpaciones de animadversión, antipatías y hasta desprecios. Nada nuevo en la condición humana. Tristemente dicha condición con todos sus infinitos matices subsiste y persiste en todos nosotros, impidiendo nos relacionemos unos con otros y con nuestro entorno con objetividad e induciéndonos al error subjetivo. No se salva de este diagnóstico ni cristianos, ni judíos, mucho menos seculares o adeptos a otras religiones, prácticas o creencias. Cada cual con su propio paquete, condición, herencia, matiz, paradigma, filiación, costumbres, lo que sea. El encasillamiento y la generalización no es muy inteligente, ni mucho menos moral.
    Hay que recordar que los mismos textos sagrados y de los sabios de Israel establecen que uno de los roles de Mashiaj es la reprensión a su pueblo para retorno y corrección de las distorsiones de la Torá que se hagan. Y reprensión es reprensión. Al parecer a nadie le gusta que le digan la verdad. Esa es la norma ayer y hoy. El mismo judaísmo rabínico enseña este tópico de manera muy amplia y con vehemencia. Pero esos sí… El doble estándar aparece inmediatamente para descalificar cual exhortación en ese sentido que bien pueda derivarse de los textos neo testamentarios por ser adjudicados a Yeshu. Ahí la exhortación que se enseña en el mismo seno del judaísmo se convierte en blasfemia de ataque a la Torá. Y si eso sucede en el lado judío, pues por el lado del cristianismo es asunto es mucho más desvirtuado, además de malicia maligna, para atacar al judaísmo y su enseñanza.
    La obligación de Mashiaj como personaje que aparece en nuestra realidad es la de hacer explícitas las reprensiones que deban hacerse y en perfecta sintonía con lo que se debe y espera se haga acorde a la Torá. Es decir, sin difamaciones y sin generalizaciones de ser el caso. Así que sea cierta o no la hipocresía del versículo en cuestión, y a pesar que en el judaísmo no se reconozca la venida en carne como Mashiaj Ben Yosef, la coherencia obliga a concluir que hay error en las interpretaciones de lado y lado respecto a este sólo asunto. El judaísmo no debería sentirse atacado con las escrituras neo testamentarias, y por supuesto tampoco con este versículo. Mucho intenta justificarse en su doble estándar al victimizarse con las malas interpretaciones del texto para consolidar su rechazo al mismo. Y que no se mal entienda lo que digo… La justificación de defensa del pueblo judío como víctima del crimen antisemita cristiano y demás es comprensible y obligada. Podrá objetar el judaísmo que aún no cree que el personaje sea Mashiaj, pero deberá demostrarlo con la escritura y no con su doble estándar, prejuicio y negación amañada. Pero ese es otro tema.
    Por el otro lado, el cristianismo no puede justificar su doctrina de descalificación, difamación del fariseísmo y la supuesta hipocresía puntual (así fuese coyunturalmente cierta), fundamentado en su extrapolación maliciosa en la generalidad masiva para aplicársela a todos los judíos de la época, a su descendencia por dos mil años y en todos lados. Claro… Se argumentará la naturaleza divina de la palabra de Dios y el carácter divino de Mashiaj (en el mejor de los casos y en el caso de no asociarse a la idolatría típica a la deidad), tal que se interprete la misma palabra como sobrenatural, profética y de diagnóstico en tiempo, espacio y simiente como una condenación y similares. Y hay que decir que ello podría ser aceptable como argumento, en caso de que fuese cierto. No digo que no sea cierto. Puede serlo y de hecho lo es. Pues la palabra de Dios tiene esas características sobrenaturales.
    Ya tocaré el aspecto profético un poco más adelante. Pero resulta que éste no es el caso en el evento específico del versículo, ni de todo el cuerpo del nuevo testamento, según se interpreta en la literalidad del momento de manera infame para juzgar a todo el pueblo judío y la misma Torá con distorsión. Un tema para explayar en sus particularidades como revelación inspirada. No es el caso deducirlo de dicha manera puntual pues trasgrede la misma Torá de entrada; y es lo que se va a demostrar a partir del arte de pensar y concluir, que es de lo que se tratan precisamente estos artículos sobre utopías y fantasías de la mente. La interpretación y conclusión debe darse en otros niveles y no en los inmediatistas literales.
    Así que volvamos a la frase del versículo en análisis… “Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen”. ¿Es evidencia de hipocresía dicha expresión? Sí la cátedra de Moshé, que es lo que predican los fariseos es mandato divino, es verdad (Mashiaj mismo lo confirma en la frase), pues hay honestidad en los predicadores. No están distorsionando la instrucción. Este sólo hecho desbarata completamente todas las distorsiones de interpretación que se han desprendido de la frase tanto en las doctrinas de reemplazo y antisemitismo cristianas, como en las prevenciones defensivas en el judaísmo. Es una lógica simple independiente de que el predicador sea hipócrita o no, de si haga acorde a lo predicado o no se haga. La responsabilidad de obedecer es exclusiva del oyente. El mismo está recibiendo la instrucción sin distorsión. Cuando se estudia una carrera profesional universitaria no se le adjudica la culpa al profesor como fracaso si uno mismo no entiende o pervierte la enseñanza recibida, si aplica mal los conocimientos recibidos, si se es un mediocre como profesional, etc. Si mi instructor es confiable como emisor de la instrucción, pues está capacitado y lo que enseña es al 100% lo que debe ser, entonces ¿de qué podría quejarme o podría descalificarse al maestro? Mi éxito profesional no depende del instructor en este caso, depende de mí exclusivamente.
    Más incluso, ¿por qué se debería hacer un juicio de apreciación sobre el profesor? Los estudiantes generalmente no conocen las vidas privadas de sus profesores. Podría ser positivo conocerlo en caso de que hayan perversiones de por medio que pongan en riesgo algo del bienestar del estudiante. Pero no podemos inferir ello de entrada sin ningún indicio o pruebas de gravedad punitiva. Que me caiga mal mi profesor por sus costumbres (sea hipócrita o no), ello no me valida para investigar la vida del mismo y criticarlo. Mucho menos para distorsionar su enseñanza. En caso que prevalezca mi desprecio sobre el maestro (al margen de su enseñanza), pues en buena lógica y coherencia se debería renunciar a su cátedra y buscarse a otro del cual aprender lo mismo (sí es que de verdad quiero recibir dicha instrucción). También podría renunciar a dicha enseñanza y listo el pollo. Las conclusiones son simples e inobjetables. Adherirse a todo lo que aquí se ha reseñado como diagnóstico de error malicioso y prejuicio es inmoral y corrupto.
    Continúa...
    David Saportas Liévano
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    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2024/05/30/salvacion-y-dualidad-29/
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  • Fantasías y Utopías – Si no os arrepentís igual todos pereceréis. Parte 2. Necesidad de Conocimiento de la Torá.
    Fantasías y Utopías – Si no os arrepentís igual todos pereceréis. Parte 2.
    Necesidad de Conocimiento de la Torá.
    Este artículo es continuación de la primera parte. Valga la redundancia aclaratoria a la conclusión evidente del título con la reseña “parte 2”. Considero hacer la mención, pues aunque intento que este mismo se pueda leer sin que necesariamente el lector quede perdido sin entender de qué se trata si no lee la primera parte, de todas formas será mucho más edificante, ilustrativo y claro, si se hace conexión con todo lo expuesto en dicha primera parte. Este artículo es complementario y como tal explaya con mayores argumentos lo expuesto previamente, aportando mucha más profundidad y contexto a todo lo que se desarrolló integralmente en la primera parte. Es decir un trato con mayor profundidad, y a la vez de formas más explícitas en todas los temas abordados sobre nuestro condicionamiento autómata físico, perceptivo, paradigmático, filosófico y religioso a los cuales usualmente nos adherimos en automático; sobre el error constante de conclusión de lo que aceptamos y nos rodea, la incoherencia y el absurdo como nuestro defecto de vivir reactivamente en la mentira y el engaño; sobre nuestras falsas presunciones y arrogancias fundamentadas en la ignorancia de todo, la imaginación, nuestras limitaciones, nuestra constante subordinación, solidaridad, simpatía y lealtad con la maldad; y por sobre todo, sobre la ausencia mayoritariamente absoluta de la humanidad, (con excepción del pueblo judío, aun con errores y vicios), del conocimiento divino revelado que nos permita por medio del entendimiento de la realidad, acceder a la verdadera vida con transformación hacia lo trascendente… La vida eterna.
    Ver la primera parte en el siguiente enlace.
    Fantasías y Utopías – Si no os arrepentís igual todos pereceréis. Parte 1.
    Cuando las cosas están claras, las decisiones son fáciles de tomar y fáciles de entender. Cuando las cosas son confusas, las decisiones son difíciles de tomar y, a menudo, se toma la decisión equivocada. Y así, las fuerzas del mal buscan crear caos y confusión para nublar la claridad de la mente. La mente clara verá el mal por lo que realmente es, lo juzgará y lo condenará en consecuencia. ¡Y así el mal ataca la claridad! El mal introduce dudas, engaños y mentiras. Estos nublan la mente y buscan abrumarla. Porque una vez que la mente ya no puede pensar con claridad, ya no puede reconocer el mal y así juzgarlo y condenarlo. ¡Así trabaja el mal para frustrar la justicia!
    “Los mandamientos de Dios son claros, iluminan el ojo.” (Salmo 19:9b). Traducción de Biblia hebrea. Otra traducción de biblia hebrea dice: “Los preceptos de Adonai son rectos, alegran el corazón; el mandamiento de Adonai es puro, iluminando los ojos”. Las traducciones de biblias cristianas dicen similarmente así: “El temor de Jehová es limpio: permanece para siempre; los decretos de Jehová son verdaderos: todos justos”. Traducción ésta que se corresponde con el versículo 10 y no con el 9. Una aclaración que no resistí en hacer para que se constaten errores y omisiones que hay en las biblias cristianas. Sólo una nota al margen para resaltar el asunto de ser más inquisitivos con la información que aceptamos. Pero bueno… Sea como sea, lo importante es el concepto de claridad de mente que proviene de la Palabra de Dios, y todo lo que viene asociado con nuestra obligación de escudriñar la realidad. Es decir, la Torá. Y la misma la custodian los judíos como receptores naturales. Esto es de vital importancia y será explicado detalladamente más adelante.
    ¡Todo lo que aporta claridad a la mente es bueno! ¡Pero cuidado! ¡El hecho de que uno crea que algo está claro no significa que lo esté! La claridad misma está sujeta a cuestionamiento e investigación. Este es el Camino de la Torá. Preguntamos, indagamos, buscamos pruebas y apoyo, y luego desafiamos y cuestionamos incluso eso. Al hacer esto, desarraigamos todas las confusiones, dudas, engaños y mentiras ocultas. ¡Perseguimos la verdad cruda! Llamamos a esta verdad cruda, PSHAT (literalidad). Y siempre nos hacemos la pregunta: ¿cuál es la verdad simple y directa de lo que buscamos saber? Este tipo de indagación la aplicamos a todas las cosas en la vida. Este método de indagación es lo que llamamos GEMARÁ. No es solo un comentario talmúdico, es la mente aguzada que emite luz y, como un rayo láser, busca atravesar toda confusión, todas las dudas y engaños para revelar y manifestar el verdadero PSHAT (la verdad literal cruda).
    En la Kabbalá, esto se llama Tikun, rectificación. Porque PSHAT es la rectificación de la mente y del proceso de pensamiento. PSHAT se encuentra en la Sefirá Maljut y reside junto a la Shekhiná, la Presencia Divina. En nuestra guerra actual entre el bien y el mal, aquellos que abrazan los mandamientos de Dios abrazarán el mandamiento principal de estudiar Torá. ¿Y por qué esto es lo más importante? Porque el estudio de la Torá está diseñado para revelar el PSHAT, la literalidad cruda de la realidad con todas sus incoherencias y verdades. PSHAT está diseñada para rectificar la Mente. Y la mente rectificada se vincula con la Presencia Divina y así trae claridad, corrección y paz al mundo (Maljut). Todo comienza con la claridad de la mente. La claridad de mente es la manera de exponer, juzgar y condenar las fuerzas del mal que hoy están nubladas y envueltas bajo sus numerosos ropajes de imágenes falsas y mentiras engañosas.
    Busque el PSHAT. Conozca las verdades simples, crudas y naturales. ¡Agudice su mente! Haga que sus pensamientos y sus palabras sean tan afilados como la espada del Samurái, y úselos para cortar las mentiras y los engaños del mal. La Presencia Divina ya está con usted (siempre y cuando tenga usted todavía genética aprobada del cielo y no haya traspasado las 50 puertas de la impureza). Pero no puede verla en su mente nublada debido a toda la confusión y el caos perpetrado por el mal. No puede verla, ni sentirla pues la tiene aprisionada debajo de capas y capas de impureza. No puede verla, ni sentirla pues la chispa divina (en caso de que la tenga aún), requiere de que usted haya permitido o haya propiciado bajen del “cielo” los niveles respectivos del alma que permiten su manifestación. Los niveles del alma de Nefesh, Ruaj y Neshamá con todas sus subdivisiones en cada “mundo” (Asiá, Yetzirá, Beriá y Atzilut). De no permitírsele su manifestación, ésta nos abandona en algún momento y retorna a su origen cuando “perece” aquí, debido a la cautividad a la que la sometimos en nuestro cuerpo sin posibilidad de expresión y falta de alimento. Llegado ese momento no seremos sino demonios poseídos por las Klipot (cáscaras demoniacas). No distorsione lo anterior… Usted será lo que ya es y escogió en esta vida con su consciencia. Para bien o para mal. Su “chispa” divina NO es usted. Es de Dios. Puede hacerla suya como el más valioso tesoro. Es el regalo de Dios. Pero conlleva infinita responsabilidad.
    Abrace los mandamientos. Estudie la sagrada Torá. Aprenda el PSHAT, el discernimiento y apropiado diagnóstico de la realidad, y libere su mente de dudas y engaños ocultos. Pero éste es sólo el principio. No hay libertad para la mente, ni el corazón sin el PSHAT de manifestación de la Torá Viviente. Corazón y mente fueron diseñados para trabajar juntos. Cuando están separados, el corazón no puede sentir adecuadamente y la mente no puede ver correctamente. Divide y conquista, esta es la estrategia del enemigo. Promover el prejuicio, la división y el odio, es el arma del enemigo. Hay fuerza en números para luchar. Hay fuerza en el individuo para perseverar. Pero uno que está solo puede morir solo, orgulloso y desafiante. Pero los muchos que luchan juntos tienen una oportunidad de victoria y de derrotar al malvado enemigo que busca destruirlo todo. Divide y conquista comienza dentro. El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Pero mi enemigo convence al que debería ser mi amigo que él es mi enemigo. Y así, el que debería ser mi amigo sirve a nuestro enemigo mutuo. Busca destruirme, y al hacerlo, se destruye a sí mismo. Y nuestro enemigo mutuo, que nos ha dividido para debilitarnos, se ríe de la tontería provocada por aquellos que siguen comiendo el fruto del árbol prohibido.
    El corazón limpio reconoce a sus verdaderos aliados de sintonía. El corazón corrupto también a sus pares similares para aliarse con ellos. La mente torcida introduce confusión sobre la claridad del corazón. El enemigo busca envenenar la mente llenándola de falsas ilusiones. Y para ello miente sin cesar. El corazón corrupto adora la mentira y las fantasías de la falsa ilusión. Su adhesión al mal es su más profundo deseo. Una vez que la mente está comprometida, el corazón es conquistado, y su aliado natural se convierte en su enemigo más detestado al cual se le odia sin más razón alguna diferente que el odio a la verdad y el bien. Hace mucho tiempo (si es que nuestro origen fue de “arriba”) fuimos desterrados de nuestro antiguo hogar en el jardín sagrado, todo porque aprovechamos erróneamente del fruto del árbol prohibido del conocimiento, el bien y el mal. Hoy en día, la mayoría todavía participa de la dieta de este veneno prohibido. Y al participar de la misma su cuerpo, mente, alma y corazón están infectados. Y se siente “saludable”. ¿Acaso se puede estar enfermo sintiéndose “saludable”? No lo dude.
    Dios observa a todos, y conoce el corazón de todos los hombres. Dios sabe cuándo los hombres deben prestar atención a sus corazones, y no ser llevados por mal camino y por la división. Y así Dios juzga a todos los hombres para ver quién mantendrá el camino de los justos, y quién será apartado de él, y actuará con maldad hacia los que son los más necesitados. Dios bendice el comportamiento justo. Pero valga la advertencia obligada que siempre hago… Este es sólo el principio. No es el final de nuestro camino, ni mucho menos objetivo cumplido. Ser bueno y moral es la primera parte del mismo. ¿Cuántas otras partes hay? ¿En dónde termina? ¿Es todo lo que hay que decir? ¿Sé bueno, apártate del mal y listo? ¿Cumple los mandamientos de Dios y no más? Esto ya se mencionó en el anterior capítulo. “Bueno sólo mi Padre”, dijo el Mesías de Israel. Y también dijo “si no os arrepentís igualmente todos pereceréis”. ¿Qué significan estás dos sentencias y cómo se relacionan? ¿Qué tienen que ver con lo que estoy mencionando? Esto se explicará con detalle más adelante en este mismo capítulo. Pero primero lo primero, sin atajos y sin resúmenes.
    Solo Dios nos juzga. Teme a Dios. Practica la justicia. Abraza la moralidad. Siempre muestra caridad. Estos son nuestros escudos y nuestra armadura inicial. No permita que el enemigo nos divida y nos conquiste. Porque primero el enemigo viene por mí. Y luego vendrá por usted. Esto está pasando. Y siempre ha pasado. Así que hay que despertar, antes de que sea demasiado tarde para los dos. Y sin embargo ni siquiera se trata de unidad y moralidad exclusivamente. Porque ni siquiera sabemos qué significan esos conceptos. ¿Son acaso nuestras definiciones ignorantes de moralidad acorde a nuestras limitaciones la verdad referencia exigida? Quizás sea tolerada en algo por misericordia divina, pero hay que saber los caminos de Dios son mucho más altos que los nuestros. Es muy fácil predicar la unidad y exhortar a no dejarse dividir, a amar al prójimo, a ser dadivoso y comprometido. El sermón es fácil y sencillo cuando se compara con la exigencia en la acción y el enfrentamiento con valores en conflicto, con dialécticas de formulación en las que estamos totalmente incapacitados para comprenderlas y mucho más. Fue el planteamiento del capítulo anterior con la arrogancia cristiana de creer entiende las sentencias mesiánicas de “más yo os digo”. Pero peor inclusive… de ponerlas en práctica en verdad y en espíritu. Una tarea imposible sin la instrucción y el entendimiento probado en fuego. Porque esto no es doctrina.
    El conocimiento equivocado es el lado malo de la “fruta prohibida”. Este conocimiento erróneo ha causado daños y sufrimientos terribles durante mucho tiempo. El conocimiento equivocado convierte a los aliados naturales en enemigos llenos de odio. Y nuestro enemigo mutuo observa, y espera a que su malvado plan llegue a sus frutos. Corrupción del hombre justo, convirtiendo gente buena en mala gente, este es el plan del enemigo. Y funciona. Conocemos a nuestros aliados como aquellos que abrazan nuestro común denominador de justicia, moralidad, piedad y caridad. Es cierto… A los justos les importan poco las diferencias en nuestras creencias individuales, independientemente de lo importantes que algunos de nosotros creemos que son estas diferencias. Definitivamente no debe importar en lo absoluto, cuando se trata de ayudar al necesitado. Bueno… Esa es la teoría. Los retos de la realidad son otra cosa. Nuestras acciones son lo que nos unen. Unidos nos paramos sobre la base de la justicia y la moralidad, mientras que divididos caemos sobre las ruinas de lo que una vez fue grande. Importa poco las creencias a la luz del deber de la acción. Pero ese es sólo el principio. Es camino obligado de justicia y misericordia.
    Pero qué fácil es caer en la distorsión de este principio con la mente confusa, confundiendo las buenas obras de caridad y amor al prójimo sin tener el conocimiento halájico de la Torá, adhiriéndose en el proceso a la maldad sin hacer las respectivas divisiones de separación y rechazo de la misma. Tratando de armonizar con aquello que debe ser explícitamente rechazado una vez entendido el proceso y la condición específica del momento con sabiduría y conocimiento de la jurisprudencia aplicable. Sin conocimiento de ello sólo habrá confusión de mente y error, por más buenas intenciones y auto justificaciones engañosas que tengamos. Con imaginación y buenas pretensiones y deseos no es suficiente. Claro que es prerrequisito como fundamento y confirmación de la pureza del corazón, pero resulta que es imposible ser bueno sin tener el conocimiento revelado adecuado. No se alimenta al enemigo que viene a matarlo a uno. Tampoco se le recibe con los brazos abiertos. Hay un camino muy largo que recorrer antes de decidir ser mártir bajo los parámetros de referencia del “cielo”.
    La religión puede ser algo muy engañoso. La fe sola en las creencias de uno no hace que el conocimiento sea factual y preciso. Uno puede creer lo que sea que uno desee. Pero esas creencias, por más sinceras que sean, no lo salvarán a uno de los peligros y obstáculos de las acciones dañinas tomadas bajo el pretexto de estar protegido por la propia fe. La fe no lo salva a uno del daño, independientemente de las creencias de uno; al contrario, lo puede perfectamente matar a uno. Tampoco proporciona beneficio ni salvación al necesitado cuando por ignorancia en vez de ayudar terminamos es perjudicando. No se opera a una persona sin que uno sea médico cirujano. No se asumen responsabilidades sin preparación y de forma negligente. Puede ser fatal y desastroso. No se pilotea un avión lleno de pasajeros sin ser piloto. Así de sencillo.
    A lo largo del período de los Profetas, cuando Dios habló a través de un mensajero designado divinamente al público, las promesas de redención eran comunes, las profecías de esperanza y salvación eran la norma. Sin embargo, aunque estas altas palabras fueron habladas y grabadas, siempre parecen estar sujetas a las maneras y comportamientos del público a quien se le habló. Las promesas de prosperidad se basaban en los comportamientos justos y morales de la gente. Cuando una ley divina se daba en la Torá, no estaba sujeta a discusión, o debate si el público optaría por observarla o no. Los Hijos de Israel respondieron famosamente en Sinaí, Na’asé veNishmá, lo haremos y escucharemos (que significa entenderemos). En otras palabras, el compromiso de obedecer vino antes de que se dieran los mandamientos reales que debían seguir.
    Éxodo 24:7… Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Adonai ha dicho, y obedeceremos.
    Bueno… La traducción no es lo que dice en hebreo. En hebreo dice: Na’asé veNishmá.
    Todos los comentaristas se hacen la siguiente pregunta obvia: ¿Cómo es que Na’asé precede a Nishmá? ¿Cómo puede una persona hacer algo antes de escuchar qué es lo que debe hacer? ¿Cómo pudo Israel apurarse a aceptar la Torá antes incluso de saber qué es lo que estaban aceptando? La más común respuesta que se escucha de parte de los sabios de Israel es que la palabra escuchar se refiere a entender. Es una palabra que en el hebreo bíblico es muy usada de forma codificada. Por ejemplo con la sentencia de “Shemá Israel” (Escucha Israel). Por ello se puede en primera instancia interpretar que la respuesta del pueblo de Israel a Dios fue “haremos y entenderemos”. Es decir, obedeceremos primero sin preguntar y luego si preguntaremos y entenderemos. No obstante, y como siempre, hay más contextos explicativos provenientes de los sabios de Israel. Así pues, el consenso general es que “hacer” se refiere al cumplimiento de las Mitzvot, de los mandamientos, mientras que “escuchar” se refiere a comprender qué es lo que ellas significan.
    Esto puede compararse a un adulto que sabe qué es lo mejor para un niño y le ordena que cumpla con sus obligaciones, esperando que, al madurar, se hagan claras para el niño la importancia y la necesidad de esas obligaciones. Pero la Biblia y las enseñanzas de nuestros Sabios son mucho más profundas de lo que se presenta a primera vista, y el Rebe Najmán explica esta aparente paradoja del «Na’asé veNishmá» con un enfoque singular. Las palabras «Na’asé veNishmá» corresponden a los aspectos ocultos y revelados de la Torá. «Nasé: Haremos» es sinónimo de la Torá revelada, incluyendo los preceptos que cada persona debe cumplir de acuerdo a su nivel. «Nishmá: Escucharemos» es sinónimo de la Torá oculta, aquello que se encuentra más allá del nivel de comprensión actual de una persona. Esta misma relación existe entre la Torá y la plegaria. «Haremos» es sinónimo de la Torá. Aquello que nos es revelado, aquello que sabemos cómo cumplir. «Escucharemos» es sinónimo de aquello que está oculto, correspondiente a aquello por lo cual debemos orar (Likutey Moharán 1, 22:9).
    Esto fue de vital importancia para el bien tanto de la Torá como de los niños de Israel. No todos los mandamientos de la Torá están explicados. Dios no nos reveló sus razones, ni por qué nos ordenó ciertos mandamientos. Y sin embargo, incluso sin entender el Propósito Divino, nuestra misión es aceptar estos caminos, abrazarlos e implementarlos. Este es nuestro trabajo. Sin embargo, valga la obligada advertencia que no se debe interpretar este relato o comentario precedente como la confirmación de un camino de dogmas y sumisión estúpida a una fuerza desconocida, como bien podrían concluir los llamados suspicaces en su ignorancia de todo ésto. Este sólo postulado de “haremos y entenderemos” es el mismo fundamento de entendimiento del significado de la fe. Un tema que bien requiere explicarse muy extensamente, como para que se simplifique con conclusiones iletradas y profanas.
    Por un lado, en cuanto a entender por qué estaríamos haciendo lo que estamos haciendo, obedeciendo sólo si entendemos, esto puede estar muy sobrevalorado. Eso dicen algunas corrientes rabínicas. Y hay que decir que en principio es cierto. Pero NO es todo el proceso. Primero se hace y luego se entiende. Es decir, para entender es prerrequisito primero hacer. Pero lo importante aquí a destacar es que estamos hablando de “hacer” del mandato divino. Una condición que viene regulada de las dimensiones superiores y que es lo opuesto a lo que aquí en nuestra actual condición de ignorancia debemos evitar. Dicho de otra manera, aquí en nuestra vivencia condicionada física, y además ignorante del conocimiento de Dios revelado, vale la pena tratar de entender primero algo antes de hacerlo.
    Dependiendo del contexto será un involucramiento mayor o menor en el hacer y en el entendimiento de entrada. A veces se confirma la canción de Juan Manuel Serrat “caminante no hay camino, se hace camino al andar”, o sea, se aprende en el proceso del hacer, y otras veces es obligado primero entender antes de hacer. Nada para concluir en blanco y negro. Los matices de mezcla o de grises pueden ser infinitos según las circunstancias. Obviamente la peor interpretación del versículo bíblico de “haremos y entenderemos” es aplicada a nuestra credulidad estúpida en ignorancia en el dogma de fe. Algo que no tiene relación con el verdadero significado del mismo. Es verdad… Dios quiere ante todo nuestro cumplimiento. En cuanto a nuestra comprensión, esto no es absolutamente necesario de entrada, pero siempre y cuando tengamos la certeza de que se trata de obedecer la instrucción divina original y sin distorsión. Así que de entrada ya nos enfrentamos a una dialéctica divina muy compleja. Una contradicción en apariencia insalvable debido a nuestra condición de vivencia en la oscuridad. ¿O es que acaso todo es nítido a nuestros ojos para diferenciar la verdad de la mentira? ¿Acaso no estamos siendo asaltados por todos los frentes posibles imaginados y no imaginados desde la misma revelación de la Torá, y desde mucho antes, en nuestra psiquis, en nuestros cuerpos y en todo sentido por las huestes del mal?
    Peor aun si se tiene en cuenta que ni siquiera nos percatamos de ello, que nos hemos degradado cada vez y más y más a través de la historia, así pensemos que estamos en la cúspide del entendimiento, cuando en realidad es exactamente todo lo contrario. La casi totalidad del planeta, concluyo yo, estaría bajo este diagnóstico completamente incapacitado de entender por pura invalidez intelectual, moral, psíquica y salud mental. El alma está enferma y sin que ésta se sane, aunque sea un mínimo entrando en un proceso de sanación, simplemente s imposible que nos direccionemos hacia el conocimiento correcto y su comprensión. ¿Y cómo vamos a sanar el alma si ni siquiera sabemos qué es el alma? ¿Si ni siquiera la reconocemos dentro de nosotros mismos? ¿Si no sabemos que estamos enfermos a pesar de lo patéticamente que podamos percibir los síntomas de la misma enfermedad del alma, al mismo tiempo que defendemos la enfermedad? ¿Al mismo tiempo que nos hemos entregado a otros dioses que tienen como propósito nuestra esclavitud y perdición? Y el asunto se pone inclusive mucho peor… ¿Cuándo no sabemos que hay una cura? ¿Cuándo la rechazamos? ¿Cuándo la odiamos por la misma enfermedad del alma? ¿Cuándo intentamos matar a quien puede orecer la cura? ¿No dice “la salvación viene de los judíos” los mismos textos del nuevo testamento? ¿Quién nos va a explicar? ¿Quién nos va a enseñar? ¿Acaso el Espíritu Santo de la nada? Pues sepa que así no es como funciona todo esto.
    Si quiere algo de contexto de esto que afirmo, recomiendo se estudien algunos de mis artículos que he escrito al respecto y que dejo como referencia en los siguientes enlaces:
    Lógica y Requisito del Judío Como Fundamento de la Existencia.
    Oscuridad, Ceguera e Incoherencia de percepción del Mundo y la Existencia.
    La Guerra Apocalíptica que Vivimos y la Necesidad de Entendimiento Como Salvación.
    Lo que no sabes puede realmente matarte. No puedes curar lo que no conoces. Debes conocer la enfermedad para encontrar y utilizar su cura. Las enfermedades del alma sólo pueden curarse con remedios para el alma. Las enfermedades del intelecto sólo pueden curarse con remedios para la mente. Curar significa eliminar la enfermedad. La enfermedad es un estado antinatural del ser. Daña el diseño original de una forma y hace que no funcione correctamente o que funcione a menos de su nivel óptimo adecuado. La enfermedad daña una forma y potencialmente provoca su destrucción. La muerte ocurre naturalmente debido a una enfermedad, porque el daño causado al funcionamiento correcto del diseño se vuelve tan crítico que el diseño original ya no puede operar en su forma original. Todos sabemos lo que significa enfermarse físicamente y las consecuencias de lo que sucede si no recuperamos la salud. Sin embargo, así como estos conceptos se aplican al cuerpo, también se aplican al corazón y al alma. El dolor del corazón y el peor malestar del alma abundan en nuestro mundo de hoy. La enfermedad del alma no es lo mismo que las enfermedades mentales conocidas hoy en día en las ciencias de la psicología y la psiquiatría. Las enfermedades mentales modernas se originan con una enfermedad en el alma. Cuando el alma se enferma y se vuelve incapaz de funcionar correctamente, esto afecta la mente, el corazón e incluso el cuerpo físico.
    La enfermedad del alma es la principal causa de muerte de seres humanos. ¿Quién busca hoy abordar la enfermedad del alma y curarla de las muchas dolencias que sufre? ¿Y qué dolencia del alma es peor que negar la existencia del alma misma? ¿Cómo se puede curar algo que ni siquiera reconoce que existe? Se pierden vidas porque los tontos niegan con arrogancia no sólo la enfermedad, sino que también niegan que haya algo que pueda enfermar en primer lugar. La enfermedad del alma y la enfermedad mental van de la mano. Todo está conectado. Por tanto, el acceso del alma es de primordial importancia para la salud del alma. Sin el cuidado y la alimentación adecuada del alma, uno enferma y finalmente “muere” (sea cual sea el significado verdadero de la muerte). La enfermedad del alma es en la actualidad la condición común de los seres humanos. Ella sola es la causa de todo el sufrimiento humano. La salud del alma es la clave para la redención humana y la salvación de todas las enfermedades. Entonces, ¿cómo se puede curar el alma? Ciertamente el alma enferma no puede discernir nada. Y por ello buscan remedios salvadores y nada entienden. Como borregos se dirigen al sacrificio. Conviene sanar el alma si quiere entender. Y sólo entendiendo se salvará de la muerte. Pero ¿Cómo se sana el alma?
    Cumpliendo Mitzvot dicen los rabinos. Pero no porque sea su postulación. Es la postulación que se reseña en la Torá de respuesta del pueblo de Israel a Dios a la revelación del monte Sinaí. Es inobjetable que en dicho punto de partida la certeza de resultado y confianza en el principio interpretado como axioma es absoluta. No hay cabida para la duda, ni la suspicacia obligada. Es una sumisión incondicional, categórica y total por fe a la divinidad. Tal cual un bebe no cuestiona, ni tiene capacidad ni remotamente posible para aceptar el alimento de su madre, los cuidados de sus padres y todo lo recibe con amor confiadamente, sin sospecha y sin recelo. Recibe con alegría y al hacerlo les causa alegría a sus padres. Pues así debería ser nuestra relación con Dios. Pero no es lo que sucede en nuestra actual realidad. Por lo menos seamos honestos que no podemos pretender posicionarnos al nivel de la raíz de relación con nuestro creador como un recién nacido con sus padres, a estas alturas y de la nada sin entendimiento de nada. Mucha agua ha pasado por debajo del puente. Y es agua sucia nuestra.
    Esto sólo se logra a través de la Teshuvá. El retorno de nuestros caminos de perdición reconociendo todo lo que nos alejó de la raíz. No asuma que entiende lo que esto significa. Pues sin el conocimiento y comprensión de la Torá, acorde a todo lo que se ha reseñado a duras penas con estas insignificantes exhortaciones, no hay entendimiento. Se requiere que usted entienda la magnitud de su transgresión. Tal cual como se relata en la parábola mesiánica del hijo prodigo del nuevo testamento. Tal cual como serían los requisitos de reconciliación entre padres y un hijo adolecente rebelde que ha causado mucho dolor en la casa. El cumplimiento de Mitzvot, cuando se sabe que la “acción es la correcta” recetada, es lo mismo que la toma del medicamento correcto recetado por el medico experto para la curación de la enfermedad. Es decir, es una condición de confianza en el medicamento y el dador del medicamento; no vaya ser que a pesar de tenerse la confianza en el médico, estemos ingiriendo un medicamento no adecuado, vencido, un veneno, mal formulado, etc. Sucede en la vida real y con muchos médicos de buena fe (y también de mala fe).
    Aquí en nuestro actual estado es obligado cuestionar de entrada. Pero ello no se debe convertir en la excusa para dar rienda suelta a nuestras más ocultas y deseadas expresiones de conformidad con la falsedad que nos pueda estar constituyendo y con las cuales estamos sintonizados en una burbuja de aparente confort y nos permite justificarnos en la facilidad, en nuestra maldad, en nuestros apetitos, conveniencias, egoísmos y un sin fin de malos rasgos de carácter, malos hábitos, concupiscencias, etc. Dentro del judaísmo sería (en principio) más sencillo adherirse a cumplir mandamientos sin mayores cuestionamientos. Esa es la teoría. El pueblo judío tiene pacto con Dios. Pero resulta que en la práctica en las últimas generaciones la diferencia entre la teoría y la práctica cada vez se amplía más; Así vemos muchos judíos que abandonan la fe nuestros padres y que otrora era impensable abandonarla. Una profecía cumplida hasta la fecha, pero también con una promesa de retorno.
    Explicar ésto no es tema del artículo. Sólo una mención de paso para resaltar la condición con la que debe enfrentarse un gentil. ¿De dónde adquirirá confianza un gentil para creer en estas exhortaciones de adherirse a los mandamientos? Una verdadera conversión al Dios de Israel es un milagro. Por simple deducción y en el mejor de los casos es casi que imposible que esto suceda. Mucho más cuando introducimos en la ecuación el aspecto antisemita de todo el mundo. Y peor todavía más incluyendo el factor conspirativo agendado de ingeniería social para destruir la psiquis, la mente y el corazón del supuesto “ser humano” y alinearlo para odiar todo lo judío; alinearlo para destruir sus defensas espirituales; para hacerlo un zombie incapacitado intelectualmente; incapacitado para ser una persona moral y seducirlo con mucha efectividad para aceptar un dios satánico en su corazón, tal cual lo profetiza la biblia en Isaías 14. Es lo que se ve de forma masiva en el planeta hoy día. Satanás ha sido muy efectivo en su propósito de usurpar el trono de Dios. El mundo entero convirtiéndose al Islam (para empezar) y avalando monstruos por todos lados.
    Isaías 14: 9-17… El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros? Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es este aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos; que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?
    Hasta aquí las citas bíblicas. Entonces, ¿es el tema así de literal en cuanto a las diferencias entre judíos y gentiles para acercarse a la Torá? ¿Las instrucciones rabínicas de cumplimiento de Mitzvot son confiables en su totalidad? ¿Qué se puede decir al respecto? ¿Qué se debe saber? ¿Y cómo deben los gentiles afrontar dichas instrucciones? ¿Son para ellos? ¿Cómo se entiende todo esto? ¿Son confiables y completas las sentencias de los rabinos? Obviamente las respuestas no se dan aquí. Mucho de ello se ha explicado en algo en mis blogs. No es un tema de respuestas puntuales como incluso los mismos rabinos plantean con énfasis fariseos.
    Es fundamental que hay dos requisitos primarios para acercarse a las puertas del entendimiento. La primera (explicada en este artículo) con referencia a los requisitos y obstáculos que aplican tanto para judíos como gentiles para seguir los caminos de la Torá y las Mitzvot (los mandamientos), y la segunda (explicada en el siguiente artículo) con relación a las interpretaciones y conclusiones que se derivan principalmente de forma “farisea” de los significados y propósitos de cumplimiento de las Mitzvot según los rabinos principalmente, dejando de lado muchos aspectos de todo el cuerpo de la Torá en cuanto a los retos de trascendencia del alma y el cuerpo. Trataré estos dos matices separadamente, no obstante son integrales entre los dos, tal cual sucede con todo. Con la Torá y la realidad. Esto sólo como una reseña introductoria o mención (como ya señalé anteriormente) a la importancia de llegar a los caminos de la Torá como principio de transformación, entendimiento del PSHAT de la realidad, la rectificación del mundo, la respuesta del pueblo de Israel a Dios en el monte Sinaí de Na’asé veNishmá, y principalmente la sanación del alma.
    Así que vamos con la primera reseña con alusión a los obstáculos. Los gentiles al no tener pacto con Dios estaban imposibilitados de acercarse al conocimiento verdadero, así como incapacitados físicamente en todo sentido. Tal cual como sucede con aquellos capturados en el humanismo secular y demás practicas metafísicas y creencias religiosas disociadas de la biblia. Sus suspicacias y cuestionamientos a la biblia como revelación, lejos estarán de ser positivos para propiciar un acercamiento a la verdad. Todo escepticismo, recelo, sospecha, prevención, desconfianza y reticencia será maliciosa con tendencia al nihilismo. Será descalificativo con violencia y prejuicio.
    Continua...
    David Saportas Liévano
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    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2024/05/10/salvacion-y-dualidad-27/
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  • ¿Se puede entender la existencia? Vida y muerte. Mente carnal y mente espiritual.
    ¿Por qué existe este mundo? ¿Cuál es la razón para ello? ¿Cuál es el propósito detrás de esto? ¿Cómo surgió la vida y vino a existir en el planeta tierra? ¿Evolucionó por casualidad, o hubo algún tipo de creador universal? ¿Pueden probarse las teorías respectivas? ¿Puede probarse que hay un Dios? ¿Y si Dios no existe? ¿Y si puede probarse Quién es Él? ¿Qué es él? ¿Dónde está? ¿A qué se parece? ¿Tiene usted alguna idea de por qué usted, como persona individual, nació en este mundo? ¿Es su religión la verdadera religión? ¿Cómo puede una persona saber con seguridad o incluso saber? ¿Puede ser demostrado que un sistema de creencias es verdad y todos los demás son falsos? ¿Sabe con seguridad que hay un más allá? ¿Un lugar llamado cielo? ¿Un lugar llamado infierno? ¿Son tales conceptos mera expresión de deseos? ¿Qué le pasa a una persona después de su muerte?
    La mayoría de la gente en nuestra sociedad de hoy en día, consideran que pensamientos de esta naturaleza son tonterías y ridiculeces en el mejor de los casos. Piensan que se tienen a la fecha respuestas concluyentes provenientes de las supuestas teorías científicas y que cualquier cuestionamiento a las mismas no son sino ejercicios fútiles e inútiles. Algo así como demostrar cuál será el estado del tiempo en un cierto día de un año lejano a partir de ahora. ¿Para qué? Obviamente, si hubiese de forma paralela una meta productiva por alcanzar acorde a nuestro actual sistema de valores, pues de pronto no se consideraría dicho cálculo tan inútil. Tema extenso demostrable sobre nuestras utopías depredativas humanistas de perdición. Pero ese es otro énfasis de fundamento, aunque muy estrechamente relacionado con este artículo.
    Si cualquier disertación relevante puede hacerse a partir de un análisis de este tipo, sólo sería para demostrar dos cosas. Primero, que la gran mayoría de personas «no tienen ni idea de nada sobre cuestiones existenciales más allá de las tonterías irracionales que la ciencia y el humanismo proponen como respuesta a la vida y la cosmología; y segundo, que para los fanáticos religiosos, que sin duda juran tener todas las respuestas, todas y cada una de ellas, serían diferentes una de la otra. Y sin embargo todo el mundo y todos los sistemas de creencias, empezando por la ciencia, se juran iluminados y seguros de sus respuestas. Precisamente de esto es lo que se trata este artículo.
    El hecho es que ninguna persona sobre la faz de la tierra puede proporcionar objetivas respuestas a este tipo de preguntas. Y mucho menos no de una manera que sea convincente para un escéptico. Es decir, nunca un escéptico (sea cual sea su filiación), podrá convencerse con respuesta alguna proveniente de cualesquiera que sean las formulaciones de nuestra condición de existencia actual. Y aún así el mismo escéptico también se considera poseedor de la verdad. Aunque sólo sea por negación e irracionalidad psicótica abstracta. No sabe nada, no propone, no investiga, no se adhiere a ningún postulado, pero piensa que ya sabe. Su presunción nebulosa es su religión.
    Las respuestas a esas preguntas son mentira dentro del ámbito de la verificación científica, y mucho más aún por fuera del mismo. Sin embargo, cada persona, en algún lugar en el fondo de sus corazón, sabe y se da cuenta, que no sólo tiene que haber algún tipo de conclusión en cuanto a por qué existe este mundo y por qué cada uno de nosotros está aquí. Si no tenemos las respuestas, las preguntas son ciertamente válidas. Veamos un poco más las implicaciones globales.
    El planeta en que vivimos es una bola de tierra pequeña flotando en algún lugar de las vastas extensiones de espacio, dentro de una galaxia masiva llamada la Vía Láctea. Sin embargo, la galaxia que llamamos nuestro hogar es sólo una de miles de millones de galaxias. Cada galaxia consiste en numerosos millones de estrellas, nuestro Sol es sólo una de esas pequeñas motas de luz. Luz, que viaja a 300000 kilómetros por segundo, tarda más de ocho minutos en llegar desde el sol a nuestra tierra. La estrella más cercana a la tierra es Alpha Centauro, que está a 4,3 años luz de distancia, es decir 280 mil veces más lejos que nuestro propio sol! Hasta ahora, los «científicos» supuestamente no han encontrado aún una pizca de evidencia de que la vida existe en ningún otro lugar, al menos no en nuestro propio sistema solar.
    En todo el mundo observatorios y telescopios de radio astronómico se han creado, oídos sintonizados con el espacio exterior, escuchando a los cielos para incluso la señal más insignificante que pudiera indicar la vida «inteligente» en algún lugar «allá afuera». Bueno… Esa es la narrativa que se nos vende. Billones de dólares están siendo gastados en proyectos de este tipo. Algunas personas creen que nuestra supervivencia como especie humana depende de si somos o no capaces de hacer «contacto» con otras formas de vida inteligente. Hace poco más de 20 años, el famoso científico británico, Steven Hawking, hacia el comentario de que «la única esperanza del hombre de la supervivencia es encontrar finalmente algún modo de salir del planeta. Últimamente en el año 2023 hubo varias declaraciones públicas de entidades oficiales como la Nasa y algunos militares confirmando la vida extraterrestre. Pero todo quedó como si nada.
    Entonces, ¿qué estamos haciendo aquí, en la superficie de esta bola de tierra en el medio de la nada? Cómo llegamos aquí? ¿Quién, si alguien, hizo que suceda? Y si es así, con qué propósito? ¿Cómo podrían virtualmente millones de diferentes formas de vida aparecer de la nada y existir por casualidad o coincidencia: los meros árboles, las flores, los pájaros, los peces, los animales? Si… Ya todos saben que por evolución de la nada. Ja. ¿Qué hay de los miles de millones de personas que han nacido, vivido y muerto durante milenios, todas las civilizaciones culturales de la historia, en un ciclo «sin fin» de nacimiento, vida y muerte? ¿Es todo esto una coincidencia sin previsión o plan maestro detrás de ésto?
    Lo interesante notar aquí, es que para que todo esto suceda, toda una serie de cosas tenían que caer en su lugar y alinearse perfectamente. Es más, el cálculo matemático probabilístico no sólo es astronómico, sino infinito literalmente (valga la contradicción), y además imposible de calcular. Es verdaderamente psicótico y deshonesto que se hagan formulaciones científicas al respecto, pues cualquier cifra que se calcule, se extrapole, se postule y se use para la formulación matemática, por sofisticada y espléndida que sea, siempre tendrá la limitación de nuestra condición y realidad, y como tal siempre estará a una distancia infinita de la realidad divina. Dicho de forma paradójica… La cifra infinito aun así estará a una distancia infinita del infinito. Con un mínimo de cordura, honestidad y moral es posible inferir estas conclusiones. Es algo que se puede sentir con sentido común e inteligencia. Esto es algo posible de explicar tan extensamente como se quiera.
    Éstas son sólo algunas cosas que usted podría considerar al respecto… La tierra es el tamaño exacto y el peso necesario para producir el campo gravitatorio perfecto para todos los seres vivos. Si es demasiado pequeño nos haría flotar hacia el cielo mientras caminamos (como los astronautas en la luna). Si es demasiado grande, las piernas y los pies se sentirían como plomo. La tierra está exactamente a la distancia correcta del sol. Demasiado cerca y nos quemará, demasiado lejos y todos nos congelaríamos hasta la muerte. La tierra tiene una atmósfera con la densidad perfecta y la cantidad de oxígeno necesaria para que nuestros pulmones puedan respirar y para sostener la vida. Alrededor de la tierra hay una capa crítica de la capa de ozono que protege la vida de los rayos dañinos del sol. Sin ella todos moriríamos de cáncer.
    La tierra gira a la velocidad adecuada cada 24 horas, por lo que días y noches se mantienen a la temperatura correcta. La tierra se inclina exactamente 23.5 grados sobre su eje de manera que todas las estaciones funcionen correctamente. Este delicado equilibrio permite que todos los sistemas del tiempo mantengan la vida en las distintas zonas climáticas. La luna es del tamaño exacto y está a la distancia de la tierra necesaria para producir las mareas altas y bajas. De lo contrario, el océano se convertiría en una gran lago estancado. Además, el contenido de sal en el océano es perfecto con el fin de preservar y proteger la vida marina. El ecosistema entero se equilibra delicadamente por lo que una forma de vida sostiene a otra, a las plantas, a los animales, al hombre.
    Existen todos los elementos químicos adecuados y los recursos naturales para sostener la vida y la civilización, es decir, los bosques, el suelo para los cultivos, los minerales que hacen que el hierro y el acero, las reservas de petróleo y de gas, etc. No hay duda de miles, sino millones y trillones de otros artículos que podrían añadirse a la lista anterior, cualquiera de los cuales, si no fuera en su lugar, podrían causar un efecto negativo devastador para la vida en la tierra. El diseño es cósmico, multidimensional y multicontextual al infinito en propósitos, sabiduría, trascendencia, bondad y amor para empezar. Todo lo necesario está previsto, y todo ello está en perfecto equilibrio involucrando infinitas variables, tanto de predefinición, como de libertad, casualidad y causalidad.
    Debe ser muy difícil, incluso para el escéptico más experimentado (o llamado ateo) creer que todo esto se produjo sin alguna forma de pensamiento creativo o plan. Simplemente de la nada y en completa ignorancia de la infinita complejidad, poder, sabiduría, amor y un sin fin de atributos que permiten la creación. Es una arrogancia y estupidez igualmente infinita. Sin embargo, aquellos que siguen la teoría de la evolución humanista nos quieren hacer creer que todo eso simplemente «ocurrió». Ja.
    La estupidez afirma que la vida comenzó por simples millones de coincidencias al azar y suertes encadenadas como eslabones que formaron patrones evolutivos infinitamente complejos multirelacionados que se auto ensamblaron con memoria selectiva oportunista para desarrollarse con propósito hace millones de años en algún pantano prehistórico. Ja. Lo afirman «científicos». Ja. Es una contradicción en su mismo enunciado de magnitudes imbéciles infinitas. El azar no hace previsiones de propósito. Si lo hiciese ya no sería azar. Sería confirmación de un diseñador que controla el proceso. Quizás usted no entienda esto que aquí digo. Pero le anticipo que se puede explicar con millones de disertaciones. Yo podría explicar unas cuantas decenas. Pero no es el objeto ahora.
    Es un hecho comprobado que para que la forma más sencilla de vida siquiera comience, esto requeriría una complejidad elaborada de proteínas y aminoácidos, todos unidos en tan sólo la secuencia correcta y el orden perfecto, incluso para formar la primera célula viva. Los biólogos moleculares han calculado que la probabilidad matemática de que esto ocurra por accidente, sería nada menos que la última versión del diccionario completo como consecuencia de una explosión en la imprenta. O un Boeing 747 perfectamente operativo como consecuencia de un tornado sopló a través de un depósito de chatarra. Y eso es para una sola célula!
    Entonces ¿qué pasa con los millones de otras células que todos tendrían que venir juntos a la misma hora y lugar (junto con la primera), a fin de formar incluso una forma de vida sencilla (como un ameba). ¿Todas se formaron al mismo tiempo con la misma probabilidad? ¿Y cuál es la probabilidad de que millones de células se conformen al mismo tiempo por azar? ¿Y cómo serían todas las demás condiciones para que la ameba comience a vivir como un organismo? Más aun, ¿qué se requiere para que se consolide todo el sistema en cadena, con cada eslabón igualmente complejo y en síntoma sincronizada de operación con el anterior y el siguiente y el siguiente y el siguiente, con previsión anticipada hasta el último eslabón de la cadena? ¿Y todo por casualidad? ¿Y qué decir del sistema de reproducción perfecto para que hubiera más amebas? Y todavía quedarían por hacer millones más de preguntas de este estilo para la insignificante ameba. Ja.
    Sin embargo, de alguna manera, milagrosamente, de ese mismo hombre pantano, según los «genios científicos», evolucionó con probabilidades imposibles de calcular, ni postular, un cuerpo perfecto que contiene los huesos, los músculos, el sistema nervioso, el sistema sanguíneo, sistema digestivo, con los ojos y los oídos y el cerebro inteligente. Incluso si la evolución fuera cierta, todavía requeriría de un Creador Todopoderoso para configurar e iniciar el proceso. Así que la idea de que el universo completamente creado por accidente en sí, y que la vida en la tierra en todas las formas de vida existentes al infinito, se produjo por casualidad aleatoria completa, es 100% imposible y absurda. Es una idea y teoría completamente irracional, deshonesta, inmoral, maliciosa y maligna para empezar. Y sólo se hace referencia al aspecto físico. ¿Cuánto más se podría decir sobre todas las realidades paralelas al ser humano y naturaleza, como por ejemplo lenguaje, convivencia, instintos, conceptos, aspectos espirituales, dimensiones invisibles, etc, etc. Esto bien se puede extrapolar al infinito elevado al infinito y al infinito. Y me quedo corto en mi presunción.
    Esto puede matizarse de maneras mucho más profundas y sofisticadas si se permite la palabra. Y es necesario hacer la mención, pues aporta en cascada cada vez más y más voluminosa argumentación sobre cuan irracional son la teorías pseudo «científicas». Veamos sólo un par de reflexiones adicionales de las infinitas que pueden inferirse. Por ejemplo… Es claro que existe una fuerza que anima el cuerpo. El propio órgano externo no es nada más que un recipiente que lo contiene inanimado y animado por esta fuerza. Esto es fácilmente observable por el hecho de que cuando uno muere, el cuerpo permanece intacto, pero sin ningún tipo de fuerza vital. En este punto, el cuerpo ya no tiene las facultades de un ser vivo. El cerebro ya no piensa, ni ven los ojos. Ya no puede oler con la nariz, ni oír con sus oídos, ni puede mover sus extremidades. El corazón ya no late, ni el torrente de sangre corre a través de las venas. No hay sentimientos ni emociones. No hay amor, no hay miedo, no hay placer, ni angustia, ni anticipación, ni alegría o pesar.
    En resumen, no hay conciencia alguna. El cuerpo se convierte en una masa de carne en descomposición, una cáscara vacía sin vida, una sombra de lo que fue cuando era vibrante y vital. Este asunto es tan evidente que incluso un pollo o un buitre puede distinguir entre una criatura viviente y uno que está muerto, entre un cuerpo que tiene el aliento de la vida investido en ella y uno que no lo tiene. Lo más importante, es este mismo aliento de vida, el alma, que es la vitalidad real y la conciencia de la persona la cuál es su identidad real. El cuerpo es como un vestido para el alma, y al igual que sucede con una prenda de vestir, se anima sólo cuando el alma se inviste en ella.
    Cada acción de las extremidades físicas es meramente un resultado del control del alma. Cada deseo, el pensamiento o la emoción, no es más que una función del alma y es totalmente causado y controlado por ella, y a la salida del alma, las facultades también salen de inmediato con ella. De lo anterior, se entiende que debe haber un alma que anima y vitaliza el cuerpo físico. Ahora, al igual que esto es así en el hombre, que es un microcosmos, del mismo modo, en el macrocosmos hay una fuerza que da vida y anima a todo el universo.
    Desde el punto de vista físico, el universo parece no estar más vivo que el cuerpo del hombre, y sin embargo, vemos en fenómenos observables, tales como las revoluciones de las estrellas y los planetas, multitudes de organismos vivos en nuestro planeta, e incluso las partículas atómicas y subatómicas, que todo se está moviendo. No hay nada en el universo que esté parado, sino más bien, todo es rebosante de actividad. Pero ¿de dónde viene toda esta actividad? Porque así como el cuerpo del hombre no puede moverse por sí mismo, así también, ningún cuerpo en el universo puede moverse por sí mismo.
    A partir de esto parece que debe haber una fuerza que impulsa y anima el universo. Si se efectuara una remoción de esta fuerza de vida, el universo sería como un cuerpo sin alma. Así como podemos ver claramente que todo lo que ocurre en el cuerpo físico del hombre proviene del alma, así también, en el macrocosmos debe provenir de esta fuerza vital, del alma del mundo, del alma del universo, del alma de la Creación, la voluntad que anima todo en el universo. Todo lo que se lleva a cabo debe ser un directo resultado de esta fuerza vivificante que lo causa.
    Un ejemplo es la influencia del Sol en nuestro planeta. Todo en nuestro planeta recibe su sustento y fuerza vital del sol. Si los rayos del sol fueran demasiado intensos o no lo suficientemente intensos, todo moriría. Si estuviese el sol demasiado cerca, todos nos quemaríamos y si estuviese demasiado lejos, todos nos congelaríamos. Ya se mencionó. El clima en el planeta es el resultado directo de la influencia del sol. Las nubes son causadas por la evaporación del agua del océano y los vientos son azotados a través de la colisión de frentes atmosféricos fríos y calientes. El clima, a su vez, determina cómo nuestros cultivos crecerán , si el año será abundante, o si va a ser un año de escasez de alimentos. Y no seamos tan ingratos e idiotas… El planeta da la comida a todo ser viviente, a todos los reinos, a todos nosotros, comida de forma ininterrumpida y constante desde hace millones de años (siguiendo la narrativa evolutiva), como para adjudicar dicho milagro de probabilidad imposible a la casualidad probabilística repetida por millones de años. Ja.
    Incluso el suministro de carne y aves de corral se determinará por el estado del tiempo, dado que el ganado y las aves de corral deben comer los pastos y los granos. Además, la producción de leche está determinada por el calor. Durante las temporadas de calor, las vacas de leche producirán menos leche que será de menor calidad, etc. Del mismo modo, la influencia del sol controla todas nuestras economías. El clima causado por el sol, determina la cantidad de dinero gastado en calefacción o aire acondicionado. Uno necesitará comprar ropa adecuada para el clima; ropa de abrigo para el frio del invierno y ropa ligera para el calor del verano. Por otra parte, los precios de los alimentos serán determinados por su disponibilidad, todos los cuales dependen de las condiciones meteorológicas. El clima, a su vez, depende de los rayos del sol, de las mareas de la luna y otras influencias planetarias. Todo el planeta depende de estas fuerzas.
    Donde estas influencias fueran mayores o menores de lo necesario, el caos mundial estallaría. Pero, en realidad, el sol, la luna y los planetas, en sí mismas, no están más vivos que todo lo demás en el universo, y ciertamente no más que el cuerpo humano. Por lo tanto, parece que tiene que haber una fuerza de control, que es su fuerza vital y la fuerza de la vida de todo lo demás en el universo. Esta fuerza es la que hace palpitar al mundo. Hace latir a su corazón, por decirlo así. Llegamos a la conclusión anterior, que el universo y todo lo que hay en él, incluyendo el cuerpo humano, tiene una fuerza animadora dentro de él, que lo anima , y que sin esta fuerza no sería nada más que materia muerta. Sin embargo, en realidad es más que esto, ya que el cuerpo físico del hombre y toda la materialidad del mundo no pueden existir por sí mismas, sin una fuerza que les obligue a la existencia en todo momento. Cada cosa física, ya sea el cuerpo humano, el planeta Tierra, la galaxia entera o todo el universo, están limitados.
    La cosa física, por su propia definición, tiene un principio y un final. Tiene un principio y un final tanto en el tiempo y el espacio. Una cosa física, por definición, es tridimensional. A fin de existir en el espacio, debe tener longitud, anchura y profundidad. Cualquier cosa con longitud, anchura y profundidad es medible y, por tanto, limitada. Esto significa que el universo tiene un principio y su final. También hay un principio y un fin al tiempo del universo. El tiempo mismo es una cosa creada. Había atemporalidad infinita antes de que existiera el universo, y habrá infinita atemporalidad después de que deje de existir, y la duración de su existencia es limitada. No importa cuánto tiempo vaya a existir el universo, en relación con el infinito que lo precede y lo infinito que le sigue, su existencia es, literalmente, insignificante. Ni siquiera es un silbido en la pantalla del radar de la existencia. Por tanto, vemos que la existencia del universo no es intrínseca a ella. Existe, pero no tiene que existir. Por el contrario, su existencia es una anomalía que debe ser impuesta sobre él mismo, por un ser, cuya existencia es intrínseca y está por encima del tiempo. Este ser es Dios.
    Al igual que en la apertura del mar Rojo, las aguas se levantaron, en contra de su naturaleza a descender, debido a la constante fuerza del viento del este empujándolas. Así también, debe haber un fuerza creativa constante de Dios, empujando al universo y a todo lo que hay en él, incluyendo el cuerpo humano, a la existencia en todo momento. Si hemos de despojarnos de todas las propiedades del hombre, nos quedaríamos con la excelencia de la escencia misma de la persona, dado que los brazos de uno no son él, las piernas de uno no son él y tampoco lo es el torso. Ni el exterior ni los órganos internos son él.
    Tampoco lo es la voluntad ni el deseo, ni lo es lo pensado. Él no es el entendimiento de uno, ni nuestras emociones, ni nuestras acciones. La voluntad, el deseo, el albedrio es un efecto, no una causa. Tiene que haber una identidad interior de aquel que está dispuesto, para que la voluntad sea. Esta identidad interna es, así mismo, el pensador que piensa los pensamientos, el palpador que siente los sentimientos y el actor que actúa los actos. Pues, todas estas facultades; placer, voluntad, comprensión, análisis, foco de la atención, la amabilidad, la severidad, la misericordia, etc, son efectos en vez de causa. Cuando nos despojamos de todas estas facultades, nos encontramos con esta simple y singular escencia de excelencia misma de la persona, la que está por encima y más allá de la suma total de todas sus facultades, y que esta misma escencia de excelencia no se compone de cualquiera de estas cualidades. Pero no se confunda con la palabra excelencia. Hay una esencia. Y ésta puede ser infernal o celestial. Pero explicar estas diferencias todavía no se mencionan aquí.
    Vamos a examinar el poder del deseo. El deseo no puede existir por sí mismo. Para que exista el deseo, debe ser alguien que desee, pero la identidad de una persona no puede ser definida como su deseo. Esto se entiende claramente, ya que si él cambia su deseo, su identidad no cambia. Él sigue siendo la misma persona con un deseo diferente. Nosotros, por lo tanto, vemos que el deseo es externo a su ser interior. Su ser interior puede ser investido en el deseo, pero el deseo no es él. El mismo principio se puede aplicar al poder del movimiento. La escencia existencial por excelencia no puede ser identificada como el movimiento. El movimiento es una de las muchas habilidades que él y posee, tales como el poder de la vista, el poder de la audición, el poder del olor, etc. Decir que una persona es, por lo tanto, sus movimientos sería erróneo. Por otra parte, a pesar de que es él quien se está moviendo, el movimiento no es de él. Cuando hace un acto de bondad, como dar caridad, no es el movimiento de la mano que hizo la bondad. Más bien, él mismo hizo la bondad, a través del movimiento de la mano.
    De todo lo anterior, podemos concluir que el ser de la persona, su identidad, no es en lo absoluto la singularidad de su escencia por excelencia que está por encima de la suma total de sus partes y que tampoco se compone de la totalidad de sus cualidades. Siendo que este es el caso, ¿cómo es que estas cualidades existen dentro de él? Sí en el alma, todo lo que existe es la singularidad del ser, ¿cómo pueden existir distintas cualidades? Aunque, por un lado, como se ha demostrado anteriormente, no podemos decir que existen allí, mientras que por el otro lado, no podemos decir que no existen allí, porque si no lo hacen, ¿de dónde vinieron? Como hemos mencionado anteriormente, estas cualidades no tienen una existencia por sí mismas. Tiene que haber una persona que desee, piense y siente, etc, puesto que todas estas cualidades vienen fuera de la propia escencia de la persona, deben de alguna manera estar allí, si no cómo podrían surgir?
    Por ejemplo, si una persona hace muchos actos de bondad, sabemos que es una buena persona en la esencia de su alma. Si esto no fuera así, entonces ¿cómo surgen sus deseos de hacer actos de bondad? ¿De dónde surgieron los buenos pensamientos de dónde vienen, y qué trajo las emociones amables a su corazón ? Finalmente, ¿por qué hizo buenas acciones? Vemos en esto, que, en efecto, el conjunto de encadenamientos hacia abajo (Seder Hishtalshelut en hebreo), que a partir o desde de la voluntad original de la bondad, a la inteligencia de la bondad, a los sentimientos de la bondad y a los pensamientos, las palabras y la acción de la bondad, se originan en la singularidad de la escencia excelencia del ser, y están incluidas y existen allí también.
    Ahora tenemos una contradicción. Por un lado, afirmamos que la singularidad por excelencia del yo es una esencia absoluta sencilla y simple no compuesta de partes en lo absoluto. Por otro lado, declaramos que para que existan todas las cualidades, deben ellas estar allí también. Para entender cómo pueden estar allí y no estar allí, a la vez, debemos en primer lugar profundamente comprender la diferencia entre una capacidad o habilidad y un potencial.
    Hay dos tipos de potencialidades. La primera se llama «capacidad» y la segunda se llama «potencial». El ejemplo dado generalmente para explicar la diferencia entre estas dos posibilidades es la diferencia entre la forma en que existe un fuego en un carbón como contraposición a la forma en que existe en un pedernal. Hay un potencial de fuego en un carbón. Esta energía potencial es medible. Se puede calcular, por el tamaño y la densidad del carbón exactamente la cantidad de energía que se pueden extraer de él, cuánto tiempo va a quemar, la cantidad de calor que producirá etc. La energía en el carbón es limitada. Tan pronto como se quema, ya no contiene ninguna energía. En cambio, el fuego en el pedernal no puede ser medido. Es ilimitado. Tantas veces como se golpee la piedra, tantas veces que traerá el fuego, y, sin embargo, no hay potencial de fuego en el pedernal. El carbón es un ejemplo de un potencial. El pedernal es un ejemplo de una habilidad.
    Otro ejemplo de estos dos tipos de potencialidad es una banda de goma. Cuando una banda de goma está tensa, hay energía potencial en él. Uno puede calcular y medir la energía potencial en ella y determinar exactamente hasta dónde va a volar cuando se suelte. La energía potencial es limitada. Dependiendo de cuan tensa la banda de caucho esté, será la medida de lo que va a volar y no más allá. Este es el potencial, en la banda de goma. Ahora bien, incluida en la banda de goma está también un poder o energía de habilidad. Esta habilidad es la capacidad de la banda de goma de volver a comprimirse después de que se le suelte. Esta capacidad es inconmensurable, tantas y todas las veces que se tense y se suelte, es igual a el número de veces que retorna a su forma original. No es que posea un potencial de sólo mil movimientos de tensión y compresión, por ejemplo, que la vaya desgastando y reduzca su capacidad cada vez que se le libere, hasta que todo su poder de resorte se agote. No importa cuántas veces la banda recupere su forma original, su capacidad de resorte no se reduce. Por otra parte, la banda de goma posee la habilidad para resortar, en todo momento. Incluso cuando no se estire y se tense. Incluso cuando está simplemente descansando en el cajón de un gabinete, aún posee la capacidad de comprimirse, y, aún, sin haber estiramiento está presente incluso en la forma de energía potencial.
    Esto es similar al poder de expresión en el habla, que es también una capacidad de habilidad intrínseca. Por mucho que una persona pueda hablar, no significa en lo absoluto que reduzca su capacidad de hablar. No es que una persona nazca con el potencial de cinco millones de palabras y que, como él habla, agota su capacidad de hablar, hasta que se queda sin palabras y se queda mudo. Más bien, su capacidad de hablar es infinita, y el único factor que lo limita, es su tiempo de vida limitado. Además, incluso cuando está durmiendo, y su poder de la palabra está en «reposo», aún posee la capacidad de hablar.
    Esto es así, incluso aunque durante el sueño que es inconsciente, y no se tiene intención de hablar. Ahora que entendemos la diferencia entre una capacidad o habilidad ilimitada y un potencial limitado, podemos entender cómo las facultades antes mencionadas existen y no existen a la vez en la esencia singular del alma. Un ejemplo de ello es la capacidad de movimiento. Incluso antes de moverse uno en absoluto, posee el poder de movimiento en su ser esencial. Allí, en su ser esencial, el poder del movimiento no está separado de la esencia de su alma, en absoluto. Ahora, a pesar de que, cuando se revela fuera de uno mismo, en un movimiento en particular y se divide en varios detalles diferenciados de movimiento compuesto, es imposible decir que todos los movimientos particulares estaban «Incluidos» o » unificados» en el poder esencial del movimiento, ya que está en el alma. Esto es porque, como lo es en el alma, antes de ser revelado en algún movimiento en particular, todavía no estaba dentro de la definición de «movimiento » completo.
    No existía como calidad diferenciada de «movimiento», puesto que en el alma no hay movimiento de ningún tipo. No, todo lo que existe es el ser esencial del alma. Sin embargo, debido a, como podemos ver claramente, que cuando este poder se manifiesta en el movimiento real, hay un infinito número de movimientos posibles que se podrían haber hecho, hubo condiciones que lo garantizaron, tal que nos v vemos obligados a decir, que cada detalle de cada movimiento posible, se incluye como un capacidad o habilidad ilimitada, en el ser esencial del alma. Entender estas distinciones es de vital importancia para comprender y demostrar el absurdo de una postulación material de causa consecuencia de la existencia. Simplemente se demuestra que es una idiotez demostrable de infinitas formas Y sin embargo, la ley física «natural» como variable de «potencial» según lo explicado, hace parte del complemento interactivo de funcionamiento de nuestro ser y de todo lo que nos rodea. Simplemente una herramienta más de uso de manifestación de la realidad.
    Otro ejemplo de esto se puede extraer de la afluencia de fuerza de la vida del alma para animar el cuerpo. Sin embargo, una vez que esté investido en el cuerpo, se revela como varias facultades diferenciadas, tales como el poder de la mirada en los ojos, el poder de la audición en los oídos, etc. Sin duda, mientras que esta fuerza de vida se encontraba todavía en la esencia del alma, antes de investirse en el cuerpo, todo lo que existía era la singularidad esencial del alma, de forma similar a lo que se ha dicho sobre el poder de movimiento. Sin embargo, no podemos decir que estas facultades no se incluyeron allí. No podemos decir que el poder espiritual de la vista para el ojo y el poder espiritual de la audiencia para el oído, el poder de oler a la nariz y el poder del pensamiento en el cerebro, no estuvieran allí, porque si ese fuera el caso, ¿de dónde vienen? Podemos ver claramente que cada persona posee estas cualidades en las partes respectivas del cuerpo, pero antes de la afluencia del alma en el cuerpo para dar vida a él, todas estas funciones se incluyeron en el yo del alma como habilidades.
    En otras palabras, ellas no tenían una existencia real allá en lo absoluto, sino más bien eran la capacidad de hacerlas realidad. Esto es similar al poder de expresión en el habla anteriormente mencionado. Todas las palabras que una persona va a decir durante su tiempo de vida tienen su origen en el poder de la palabra del alma, pero existen allí en una forma de habilidades. El poder de la palabra es capaz de llevar a cabo todas estas palabras, pero no por eso tienen una existencia allí de una forma de un potencial. No hay almacén del poder de las palabras dentro de la facultad del habla, que se agote a medida que las palabras salen. Más bien, todo lo que existe es la singularidad esencial del alma.
    Todas las cualidades, incluido el poder de la palabra, son totalmente uno con el ser de forma indiferenciada de la propia alma misma. Antes del influjo del alma a el cuerpo, sólo existe la esencia sencilla singular del alma misma. Por esta razón no se puede definir como «Inclusión» o «unificación», que implica la convergencia de los muchos en uno. Esto no es así, ya que, en primer lugar, ellas (las cualidades) están en una forma de una singularidad absoluta. Sólo más tarde, cuando la intención de animar el cuerpo se activa, estas cualidades son «destacadas», por así decirlo, como una preparación para la afluencia en el cuerpo . Sólo entonces podremos hablar de la «unificación» o «Inclusión» de los poderes de la vista, el oído, el tacto, el olfato, etc, en el alma.
    No obstante, así como las facultades existen en la misma esencia del alma, tal como es, sin relación con un influjo a un cuerpo, sólo existe la esencia del alma. Esto se debe a que la esencia del alma está completamente más allá y sin relación con la afluencia en el cuerpo. En comparación con el yo esencial del alma, el influjo que vivifica el cuerpo, es simplemente otra capacidad del alma, al igual que todas sus otras habilidades. En el alma misma, nada de nada ha hecho su aparición como revelación, hasta el momento. Todo lo que existe es el yo esencial del alma, la cual incluye todos los poderes en ella misma, en una forma de “heyulies” (habilidades). Este es el estado más esencial del alma .
    Ahora, a fin de que las cualidades distinguibles sean reveladas a partir de esta singularidad esencial, debe haber una intención. Mientras que antes de la intención, el alma esencial no está dentro de la definición de una relación con un cuerpo, no obstante, con la intención, estas cualidades le son «destacadas», por decirlo así, como una preparación para la afluencia de la vida en el cuerpo. Las cualidades ahora se relacionarán a lo que está siendo revelado. Un ejemplo de ello es la intención de revelar la bondad, desde la habilidad esencial del deseo de bondad, a través de un acto específico de bondad. En realidad, el acto, no ha sido revelado aún. Más bien, está en preparación para ser revelado, pues ahora desea hacer una buena acción.
    La oportunidad puede no haber surgido todavía, pero el deseo por ella se ha producido en su más simple voluntad, tal que está todavía totalmente dentro de sí misma (el alma esencial). No obstante, una cualidad en particular se ha convertido en «relieve» y ahora es distinguible de las otras. Aquí es aplicable usar la terminología de la «inclusión» y «unificación» en referencia a los muchos detalles de esta cualidad. Por ejemplo, si la cualidad general es el deseo de hacer un favor, esto incluye el intelecto de la bondad, las emociones de la amabilidad, así como el pensamiento, la palabra y la acción misma de la bondad, etc. Y se podrían seguir enumerando más cualidades particulares en múltiples matices y combinaciones. Si quiere súmele todo su infinito espectro de emociones mezcladas y rasgos de carácter influenciados por su pasado, presente y futuro.
    Podríamos decir que todas ellas son en conjunto una con la cualidad de la bondad.
    Otro ejemplo de esto es cuando una persona sueña despierta. Él se imagina a sí mismo en la casa de sus sueños. Tiene una gran cocina, un salón de banquetes para servir a sus invitados, un salón de baile para entretenerlos a ellos, una gran biblioteca, salas de billar, una piscina olímpica subdividida por cinco diferentes jacuzzis de diferentes temperaturas y tamaños, además de muchas otras fantasías. Todos los detalles de cada deseo están allí también. La cocina tiene un fregadero el lavado tiene un grifo y el grifo tiene botones, y así sucesivamente. No obstante dicha persona no está pensando realmente en los detalles, sino en sí mismo en su casa de ensueño. Su sueño incluye todos los detalles sin embargo, pero todos ellos mismos aún no han sido realizados. Los detalles de este deseo general aún no se han convertido en lo concreto y finalizado. Hay muchas posibilidades, y todas las posibilidades se incluyen en su sueño despierto.
    Posterior a la etapa mencionada anteriormente, en el que una cualidad y deseo específico es «destacada» como una preparación a fin de ser revelada, llega una tercera etapa. En esta tercera etapa, todos los detalles del deseo que ha surgido, ya se han estimado y finalizado y están listos para su realización. Él individuo ha decidido actuar de acuerdo a su deseo, pero hasta el momento, todo está todavía dentro de él. Él está a punto de hacerlo, pero dado que nada en realidad se ha hecho, aún, la línea completa de acción todavía puede ser abordada. Se puede cambiar de opinión en el último momento, o algo podría retrasar el deseo de hacerlo por el momento. En la analogía del deseo de la casa de los sueños del individuo, esto es cuando la persona ya ha elaborado y ultimado todos los detalles para la realización de su deseo dentro de él mismo.
    David Saportas Liévano
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    https://toraverdadyrealidad.wordpress.com/2024/03/20/salvacion-y-dualidad-25/
    2 hr 38 min

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