“Hoy hablo de que ya basta de tratar a los voluntarios como esclavos. Personas que entregan su tiempo, su energía y su buena voluntad no pueden seguir siendo la mano de obra gratuita que sostiene eventos, campañas o proyectos mientras otros se llevan el mérito, la visibilidad o incluso el beneficio económico. El voluntariado debería ser reconocimiento, respeto y colaboración, no jornadas interminables, exigencias desproporcionadas o responsabilidades que deberían asumir profesionales. Cuando se abusa de quienes ayudan por vocación, lo que se rompe no es solo la organización: es la confianza en la idea misma de voluntariado.