Las palabras tienen el poder tanto para crear como para destruir; estas son como semillas que se implantan en nuestra mente (Y la de los demás) y con el tiempo van creciendo. Debemos ser prudentes al usar nuestras palabras, al abrir la boca. Porque no sabemos cómo podríamos estar afectando a los demás a través de ellas. Las palabras son un arma, utilicémosla con responsabilidad y prudencia.