Ningún líder humano promete la Cruz a sus seguidores. Jesús invita:"Si quieres..." Pero El mismo es quien ha ido por delante, y eso nos hace suave todo dolor. Encontrarse con la Cruz es un "mimo" del Señor.
Los cristianos estamos incorporados al Cuerpo de Cristo, viviendo su misma vida. ¿Cómo ser más y más ese Cristo, que hará las delicias del Padre celestial y llenará de sentido nuestra vida?
Ver a Dios, contar con Él: entonces nos llenamos de optimismo. ¿Cuáles son los medios que ha querido otorgarnos para llegar a Él? Un elenco impresionante: aprendamos a basarnos en ellos.
Los necios viven como enemigos de la cruz de Cristo, pues la Cruz de Cristo es causa de Sabiduría. Ve la mirada del crucificado cuando te ve con la sangre que desciende de su corona de espinas.
Los discípulos, en la barca durante una fuerte tempestad, se manifiestan temerosos. Jesús les reprende su falta de fe. El modo de consolar el Corazón de Cristo es vivir plenamente inmersos en la fe.
Afrontar el sufrimiento, como hizo Jesús, para desentrañar todo su valor salvífico. Quien no sabe de penas no sabe de cosas buenas: penas es el traje de amadores.
La clave del amor es la identidad de mundos. Participar ahora en el mundo de oración y penitencia de Jesús. Él purifica por los pecados del mundo y te invita a acompañarlo.
Recobrar el sentido de penitencia del tiempo cuaresmal, que es tiempo de purificación. Coincidir nuestros mundos personales con el de Jesús: es la esencia del amor.
Jesús invita a la penitencia, ya desde el principio de su predicación. Estamos invitados a reconocer nuestro pecado: ¿cuál es mi defecto dominante, causa de todos los demás?