Serie producida por Radio Bolivariana y el equipo de Vicerrectoría Pastoral de la Universidad Pontificia Bolivariana. Edición: Salmo 90.
El salmo 90 trae esta asombrosa oración: “Di al Señor: ‘Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti”. La cuaresma es un momento privilegiado para alimentar el sentimiento de confianza en Dios sintiéndolo cercano, más aún, más íntimo en mí que yo a mí mismo.
Refugio es asilo, acogida, amparo, una realidad que me llena de serenidad y apacigua mi corazón de todo malestar por grave que sea. Saber que yo tengo dónde refugiarme me llena de seguridad y felicidad.
Alcázar mío. Decir alcázar mío es sentir que alguien es mi fortaleza, lugar donde me pongo a salvo. Y por eso también me hace muy feliz. Decir que Dios es mi alcázar es decir poco y es decir mucho, pues, si me fijo bien, Dios es el verdadero alcázar, el lugar de la máxima confianza y seguridad.
¡Dios mío, alcázar mío, refugio mío! Esta breve oración me llena de alegría, confianza, serenidad y fortaleza.
Padre Hernando Uribe Carvajal