Un atleta escocés del siglo XIX hizo un disco de hierro
basándose en una descripción que leyó en un libro.
Lo que no sabía era que el disco usado en la competencia oficial estaba hecho de madera y sólo tenía un anillo exterior de hierro.
El suyo era de metal sólido y pesaba tres o cuatro veces más
que los que usaban los otros lanzadores.
Entrenó día y noche para batir la marca. Entonces llevó
su disco de hierro a Inglaterra para su primera competencia.
Cuando llegó a los juegos le entregaron el disco oficial.
Fácilmente batió una nueva marca. Este hombre entrenó,
bajo una pesada carga y mejoró por ello...
Fuente: renuevo de plenitud