Serie producida por Radio Bolivariana y el equipo de Vicerrectoría Pastoral de la Universidad Pontificia Bolivariana. Edición: El hombre es una unidad.
El hombre es una unidad compleja, con dos dimensiones esenciales, distinguibles, no separables, cuerpo y alma. Voy naciendo, viviendo, muriendo y resucitando en cuerpo y alma simultánea y dinámicamente.
La muerte comienza en el nacimiento y culmina en la resurrección. Morir no es la separación de cuerpo y alma, es el final de la vida terrena. Al morir, mi cuerpo se vuelve resucitado, glorioso, transfigurado.
Y el cadáver no es el cuerpo, sino el residuo radical que dejo al morir. Cada día de mi vida he ido dejando residuos, y así cuidar mi cuerpo es cultivarme yo. La voz de la conciencia me indica qué está bien para hacerlo, y qué está mal para evitarlo.
Por eso debo cuidar mi cuerpo, que seré yo por toda la eternidad, pues como bien dice san Pablo: “¿No sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo? […] Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo” (1 Cor. 6, 19-20). Al morir, seré transfigurado en cuerpo y alma por toda la eternidad.
Padre Hernando Uribe Carvajal, ocd.