Serie producida por Radio Bolivariana y el equipo de Vicerrectoría Pastoral de la Universidad Pontificia Bolivariana. Edición: El Miedo.
Un poeta anónimo del siglo XVI escribió un soneto, cuyo primer cuarteto dice: “No me mueve, mi Dios, para quererte / el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido / para dejar por eso de ofenderte.”
Estos versos presentan de una manera admirable la vocación del místico, para quien el amor es el único móvil de su relación con Dios, el Amado. Está lejos de él el miedo al castigo y la esperanza de la recompensa. La amorosa presencia divina es el determinante de su existencia.
Así lo expresa el primer terceto de dicho soneto, que dice: “Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, / que aunque no hubiera cielo, yo te amara, / y aunque no hubiera infierno, te temiera.” La vocación del creyente está determinada por el amor, no por el miedo.
Este soneto sobre el amor de Dios es la invitación más estimulante que puede recibir el hombre del siglo XXI.
Padre Hernando Uribe Carvajal, ocd