Meditación basada en un poema del siglo XVII a través de la que pretendemos disolver el miedo al Amor para dejar de huir del momento precioso en que nos rendimos y nos sentamos a disfrutar de su compañía.
Quizás el Amor no nos pida nada, sólo que nos sentemos a su lado y aceptemos su alimento, dejándonos querer, aceptando lo que somos.