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Si hay una receta que es más simple de preparar que el mecanismo de una piruleta esa es la de los mejillones al vapor.
Esta receta le chifla a mi mujer, es algo comprensible porque el sabor al natural de los mejillones es excelente.
Como vais a ver, esta receta es super fácil, lo primero que hay que hacer es, en la medida de lo posible, quitar las barbas de los mejillones, que es esa cosa en forma de fibra fuerte que utilizan para adherirse a rocas y superficies sumergidas.
Lo siguiente es echar los mejillones en una cacerola grande y ponerlos al fogón semitapados.
Siendo al vapor os preguntaréis si hay que echarles agua. La respuesta es no, ya que con el calor, como están vivos, de ahí lo de frescos, se abrirán y soltarán su jugo que al evaporarse crearán el vapor.
En la siguiente imagen podéis ver el jugo que sueltan.
Una vez que vemos que todos los mejillones, o casi todos porque puede haber alguno muerto, se han abierto, los retiramos del fogón y los dejamos enfriar.
Cuando están frios lo que hacemos es abrirlos del todo y quitar una de las mitades de la concha del mejillón dejando una sola para que sirva de presentación.
Listo, les podéis echar un chorreón de limón o adornarlos con algo de perejil, pero tal cual salen están deliciosos.
Espero que los disfrutéis.
By Miguel Angel Terrón5
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Si hay una receta que es más simple de preparar que el mecanismo de una piruleta esa es la de los mejillones al vapor.
Esta receta le chifla a mi mujer, es algo comprensible porque el sabor al natural de los mejillones es excelente.
Como vais a ver, esta receta es super fácil, lo primero que hay que hacer es, en la medida de lo posible, quitar las barbas de los mejillones, que es esa cosa en forma de fibra fuerte que utilizan para adherirse a rocas y superficies sumergidas.
Lo siguiente es echar los mejillones en una cacerola grande y ponerlos al fogón semitapados.
Siendo al vapor os preguntaréis si hay que echarles agua. La respuesta es no, ya que con el calor, como están vivos, de ahí lo de frescos, se abrirán y soltarán su jugo que al evaporarse crearán el vapor.
En la siguiente imagen podéis ver el jugo que sueltan.
Una vez que vemos que todos los mejillones, o casi todos porque puede haber alguno muerto, se han abierto, los retiramos del fogón y los dejamos enfriar.
Cuando están frios lo que hacemos es abrirlos del todo y quitar una de las mitades de la concha del mejillón dejando una sola para que sirva de presentación.
Listo, les podéis echar un chorreón de limón o adornarlos con algo de perejil, pero tal cual salen están deliciosos.
Espero que los disfrutéis.

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