Hay varias formas que pueden ayudarnos a guiarnos hacia un futuro mejor.
Una es preguntarnos constantemente cuál es la motivación detrás de mis decisiones y acciones. Verificar nuestros propios motivos puede ser muy esclarecedor y, a veces, podemos descubrir que son realmente muy egoístas. A veces tomamos el camino fácil al engañar a las personas con cuáles son nuestras verdaderas intenciones.
Algunas motivaciones surgen del miedo o incluso pueden inspirarse en la famosa Regla de Oro "Haz a los demás lo que queremos que te hagan a ti". En cada decisión, el resultado final dependerá de qué tipo de motivaciones impulsan nuestras decisiones.