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Las canciones evocan emociones, a veces el silencio de las palabras es suficiente mientras las notas musicales toman forma y vida, sin embargo, también puede haber un poema que acompañe el mensaje… como este:
Bajo un sol que derrama oro líquido en la piel,
Cierro los ojos y veo Giza al alba, envuelta en bruma,
Karnak, laberinto de piedra, guarda ecos de un dios alado,
Abu Simbel me detiene, su mirada de roca me atrapa,
Ven, escucha el Nilo, siente el pulso de un mundo sin igual,
Hola a quienes sintonizan este canal de BlurtMedia...
He estado ausente en las publicaciones de Blurt al atravesar una larga recaída en mi salud, apenas me estoy recuperando poco a poco y espero tener más fuerzas de las requeridas porque cada día las necesito.
Bueno...
No es un secreto para quienes me conocen que la música es una de mis pasiones. La considero un complemento indispensable en el día a día, pero no solo eso, sino que si alguna pieza en particular se relaciona con algún evento o recuerdo de mi vida que me haga sonreír o suspirar, intervienen mis dedos para que la inteligencia artificial haga su trabajo componiendo piezas de acuerdo a los prompts insertados.
Me puse a revisar algunas fotografías de mis álbumes digitales y encontré unas joyas que sin duda recapitularon episodios pasados que por supuesto, me hicieron sonreír... y suspirar.
Recordé que mi esposo y yo visitamos Egipto… mucho antes de que tuviéramos hijos.
Aterrizamos en El Cairo con el corazón acelerado, listos para una semana de puro descubrimiento, lejos de la rutina. La ciudad es un torbellino: cláxones, bazares llenos de especias, turismo, y el Nilo brillando bajo el sol. Nuestra primera parada fue el Museo Egipcio, un tesoro absoluto. Caminar entre las momias reales y el ajuar de Tutankamón fue como meterse en un libro de historia. Mi esposo, siempre curioso, intentó descifrar jeroglíficos en una estela y acabó inventando una historia sobre un faraón que amaba los gatos. Nos reímos tanto que un guardia nos miró con cara de "turistas locos".
Nuestra siguiente parada fue Luxor, y déjenme decirles: el Valle de los Reyes es otra dimensión. Entrar a las tumbas, con esos colores vivos en las paredes después de miles de años, te deja sin palabras. Eso sí, el calor es implacable. Mi esposo, sudando como nunca, bromeó que los faraones seguro tenían aire acondicionado mágico. En el templo de Karnak, nos perdimos entre las columnas gigantes, y juro que por un momento me sentí como en una película de Indiana Jones.
De Luxor llegamos a Asuán, visitamos el templo de Philae, dedicado a Isis. Es una isla preciosa, y la historia de cómo lo trasladaron para salvarlo de la inundación es fascinante. Ahí, en un restaurante del lugar, mi esposo tuvo su momento épico con el falafel. Pidió una salsa “especial” para acompañarlo, convencido de que sería algo suave. ¡Error! Era una bomba de picante. Su cara roja y los ojos llorosos mientras pedía agua a gritos hicieron reír hasta al vendedor. Todavía nos burlamos de eso cada vez que preparamos falafel en casa.
El viaje en caravana fue mágico, con el desierto pintado de dorado. Ver las pirámides en vivo y a todo color es indescriptible. Todo muy bonito y, aunque mi esposo negoció el precio como si fuera un experto del zoco, estoy segura de que pagamos de más, pero más fue el disfrute que los costos inflados por ser turistas.
Egipto es mucho más que piedras antiguas, como cada país del mundo, creo que la gente sonriendo en los mercados, el aroma a pan recién horneado, los atardeceres de ángulos turísticos te roban el aliento y tienes ganas de volver.
Así que si quieren una escapada que mezcle historia, aventura y momentos para reírse de ustedes mismos, Egipto puede ser un buen lugar. ¡Vayan, y no se olviden de probar el falafel... pero con cuidado con la salsa que elijan!
A esta mezcla de melodías las llamé Memorias de Egipto.
Disfruten... y viajen con las composiciones.
Gracias por acompañarme en este video de principio a fin. Quiera mi Amo, Creador y Sustentador permitirnos a mi esposo y a mí compartir con ustedes en una nueva oportunidad que se nos otorgue la vida.
Un fuerte abrazo y que tengan un excelente día, con paz por todo rincón.
Hasta la próxima.
By RebeJumperLas canciones evocan emociones, a veces el silencio de las palabras es suficiente mientras las notas musicales toman forma y vida, sin embargo, también puede haber un poema que acompañe el mensaje… como este:
Bajo un sol que derrama oro líquido en la piel,
Cierro los ojos y veo Giza al alba, envuelta en bruma,
Karnak, laberinto de piedra, guarda ecos de un dios alado,
Abu Simbel me detiene, su mirada de roca me atrapa,
Ven, escucha el Nilo, siente el pulso de un mundo sin igual,
Hola a quienes sintonizan este canal de BlurtMedia...
He estado ausente en las publicaciones de Blurt al atravesar una larga recaída en mi salud, apenas me estoy recuperando poco a poco y espero tener más fuerzas de las requeridas porque cada día las necesito.
Bueno...
No es un secreto para quienes me conocen que la música es una de mis pasiones. La considero un complemento indispensable en el día a día, pero no solo eso, sino que si alguna pieza en particular se relaciona con algún evento o recuerdo de mi vida que me haga sonreír o suspirar, intervienen mis dedos para que la inteligencia artificial haga su trabajo componiendo piezas de acuerdo a los prompts insertados.
Me puse a revisar algunas fotografías de mis álbumes digitales y encontré unas joyas que sin duda recapitularon episodios pasados que por supuesto, me hicieron sonreír... y suspirar.
Recordé que mi esposo y yo visitamos Egipto… mucho antes de que tuviéramos hijos.
Aterrizamos en El Cairo con el corazón acelerado, listos para una semana de puro descubrimiento, lejos de la rutina. La ciudad es un torbellino: cláxones, bazares llenos de especias, turismo, y el Nilo brillando bajo el sol. Nuestra primera parada fue el Museo Egipcio, un tesoro absoluto. Caminar entre las momias reales y el ajuar de Tutankamón fue como meterse en un libro de historia. Mi esposo, siempre curioso, intentó descifrar jeroglíficos en una estela y acabó inventando una historia sobre un faraón que amaba los gatos. Nos reímos tanto que un guardia nos miró con cara de "turistas locos".
Nuestra siguiente parada fue Luxor, y déjenme decirles: el Valle de los Reyes es otra dimensión. Entrar a las tumbas, con esos colores vivos en las paredes después de miles de años, te deja sin palabras. Eso sí, el calor es implacable. Mi esposo, sudando como nunca, bromeó que los faraones seguro tenían aire acondicionado mágico. En el templo de Karnak, nos perdimos entre las columnas gigantes, y juro que por un momento me sentí como en una película de Indiana Jones.
De Luxor llegamos a Asuán, visitamos el templo de Philae, dedicado a Isis. Es una isla preciosa, y la historia de cómo lo trasladaron para salvarlo de la inundación es fascinante. Ahí, en un restaurante del lugar, mi esposo tuvo su momento épico con el falafel. Pidió una salsa “especial” para acompañarlo, convencido de que sería algo suave. ¡Error! Era una bomba de picante. Su cara roja y los ojos llorosos mientras pedía agua a gritos hicieron reír hasta al vendedor. Todavía nos burlamos de eso cada vez que preparamos falafel en casa.
El viaje en caravana fue mágico, con el desierto pintado de dorado. Ver las pirámides en vivo y a todo color es indescriptible. Todo muy bonito y, aunque mi esposo negoció el precio como si fuera un experto del zoco, estoy segura de que pagamos de más, pero más fue el disfrute que los costos inflados por ser turistas.
Egipto es mucho más que piedras antiguas, como cada país del mundo, creo que la gente sonriendo en los mercados, el aroma a pan recién horneado, los atardeceres de ángulos turísticos te roban el aliento y tienes ganas de volver.
Así que si quieren una escapada que mezcle historia, aventura y momentos para reírse de ustedes mismos, Egipto puede ser un buen lugar. ¡Vayan, y no se olviden de probar el falafel... pero con cuidado con la salsa que elijan!
A esta mezcla de melodías las llamé Memorias de Egipto.
Disfruten... y viajen con las composiciones.
Gracias por acompañarme en este video de principio a fin. Quiera mi Amo, Creador y Sustentador permitirnos a mi esposo y a mí compartir con ustedes en una nueva oportunidad que se nos otorgue la vida.
Un fuerte abrazo y que tengan un excelente día, con paz por todo rincón.
Hasta la próxima.