Durante las horas que estuvo clavado en la cruz, el Señor exclamó siete frases memorables que se han venido en llamar «Las Siete Palabras». Fueron sus últimas palabras. Con estas breves frases Jesús pronuncia el mensaje más profundo que se haya predicado jamás, una verdadera síntesis del Evangelio. Allí encontramos resumido lo más extraordinario del carácter de nuestro Señor y del plan divino para con el ser humano.
En las tres primeras frases -«palabras»- Jesús muestra una preocupación intensa por los que estaban cerca de él, todos aquellos que en aquella hora de angustia y dolor supremo eran su prójimo. A cada uno de ellos le da la palabra que más necesitaba. En primer lugar tenemos las Palabras de perdón a sus enemigos :«Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (Lc. 23:34).
Jesús muere perdonando. Todo el acto salvífico en la cruz simbolizaba el perdón divino (Jn. 3:14-15). Pero era conveniente hacer explícito este perdón con palabras claras, audibles, contundentes, con una fuerza emocional arrolladora y una autoridad espiritual definitiva. Al exclamar «Padre, perdónalos...», Jesús verbaliza el sentido de su venida a este mundo.
A la luz de esta palabra de perdón analizamos lo que hacemos normalmente con la culpa en contraste con lo que Jesús quiere que hagamos con este problema, para finalmente examinar como Dios resuelve el conflicto de la culpabilidad en nuestras vidas de una manera rotunda y esperanzadora.