Meditar en las Escrituras es reflexionar en las verdades de la Biblia con el fin de entenderla y aplicarla en todas las áreas de la vida. Es pensar cuidadosamente, considerar, asimilar, ser confrontado, aplicar, adorar y decidir qué, cuándo y cómo obedecer la palabra de Dios.
Es muy diferente de la meditación que ha surgido de las religiones orientales en la cual uno vacía la mente, busca la pasividad o crea una realidad propia por medio de la visualización. En cambio, el cristiano desea llenar los pensamientos del contenido bíblico y activamente buscar su sentido y su mensaje para la vida.
La Biblia dice que a menudo la desobediencia a Dios se debe a no escucharle o no recordar lo que ha dicho. La meditación constante en la palabra de Dios asegura que el creyente pone atención a Dios y se acuerda de él, su presencia, su amor, sus promesas y su voluntad.