El sufrimiento y las dificultades no son las únicas formas en las que somos probados. Cuando las cosas van bien y llega el éxito cambia todo radicalmente en nuestra vida y puede arruinar a una persona. Cuando las cosas nos van bien nos olvidamos de Dios. Cuando nos van mal buscamos a Dios desesperadamente. Por 9 personas que pueden manejar el dolor sus vidas, encontramos a una que puede manejar el éxito adecuadamente. Como dice el libro de Proverbios: En el crisol se prueba la plata,en el horno el oro, y al hombre la boca del que le alaba. (Prov. 27:21)
Hablamos del peligro de la arrogancia, el orgullo y el peligro de ser dominados por nuestro ego. En Daniel 4 Nabucodonosor lo pierde todo por el orgullo y la arrogancia.
Era el hombre más exitoso del momento, sucediendo a su padre y venciendo a los Asirios. El Llega a lo máximo con gran éxito y sucede a su padre como emperador y expande reino de Babilonia. Edificó los jardines colgantes de Babilonia, una de las 7 maravillas del mundo antiguo,pero tenia un problema: el orgullo. Dios le advierte que esa actitud le llevará a perder su reino temporalmente de una manera singular que los historiadores han constatado
Hoy analizamos las causas de meternos en problemas cuando las cosas van bien y cómo podemos recuperarnos y ser restaurados por Dios