La izquierda española se echa al monte, ya más parecida a Bildu que a cualquier socialdemocracia europea, revienta las normas básicas de convivencia y se lanza sin tapujos a criminalizar y señalar a todo el que no piense como ellos. En una estrategia deliberadamente frentista y violenta, el Gobierno comunista de Sánchez ya opera como un gobierno abiertamente revolucionario, bolivariano y bananero. Sin el menor escrúpulo, lanza a los españoles a un enfrentamiento fratricida para tratar de arañar unos cuantos votos en las elecciones de Madrid.