Esta semana comenzamos con una reflexión clave para todos los lectores de nuestras grandes naciones de Latinoamérica y además con las expectativas que ha reportado del Departamento de Agricultura de EEUU.
El USDA publicó sus primeras estimaciones para la porcicultura mundial en 2026. Y los números muestran algo interesante: estabilidad aparente, pero con movimientos importantes debajo de la superficie.
Vamos a los datos.
117,2 millones de toneladas para 2026. Apenas +0,1% vs 2025. Prácticamente estable. Pero cuando miramos país por país, la dinámica es diferente….
China mantiene: 57,2 millones de toneladas (igual que 2025). El gigante asiático ya no crece. Su producción se estabilizó después de la recuperación post-PPA.
Unión Europea cae: 21,5 millones de toneladas (-1,2%). La contracción estructural sigue su curso. Regulación, costos, PPA. Europa no encuentra el piso y es un cuento que venimos semanas comentando.
Estados Unidos se mantiene: 12,5 millones de toneladas (sin cambios vs 2025). Producción estable. Pero con exportaciones al alza: +0,7% hasta 3,2 millones de toneladas.
Vietnam crece: 4,0 millones de toneladas (+3,2%). Recuperación post-PPA. Producción sube y las importaciones también.
Canadá avanza moderado: 2,2 millones de toneladas (+0,7%). Exportaciones crecen +1,4% hasta 1,5 millones de toneladas.
10,3 millones de toneladas (-0,8% vs 2025).
Aquí está la paradoja: La producción se mantiene, pero el comercio internacional se contrae.
¿Por qué?
Las exportaciones de la UE caen -7,4%. De 3,0 millones a 2,8 millones de toneladas.
Europa pierde competitividad. Y los que ganan son Estados Unidos y Canadá. Y qué decir de Brasil! Pero no es suficiente para compensar la caída europea.
9,4 millones de toneladas (+1,8% vs 2025).
Y aquí está la clave:
Cuando vemos países que están sobre 30 kg per cápita, eso es una gran motivación.
No para quedarnos estancados en 20-22 kg como ha ocurrido en algunos países los últimos tres años. Sino para seguir avanzando.
No es solo vendiendo más carne fresca.
Se hace a través de:
Mejores productos elaborados. Chacinados, embutidos, jamones, productos listos para consumir.
Mejorar la oferta de la parrilla. Cortes premium, presentaciones atractivas, educación al consumidor.
Productos transformados de valor agregado. Esto es fundamental.
El consumidor latinoamericano está dispuesto a pagar por conveniencia. Por calidad. Por productos que se integren a su vida diaria.
No se trata solo de competir con la carne bovina en el asado del domingo. Se trata de estar presente en el almuerzo del lunes. En la cena rápida del miércoles. En el snack deportivo o del cine, como este producto que me fascina.
Varios países se estancaron ahí. 20-22 kg per cápita.
Y la razón es simple: Se quedaron vendiendo solo carne fresca en competencia directa con vacuno y pollo.
Los que rompieron esa barrera fueron los que entendieron algo:
El cerdo no compite solo por precio. Compite por versatilidad, por conveniencia, por transformación.
Argentina está en 18,9 kg y subiendo porque el consumidor está descubriendo distintos cortes. Chile recuperó porque fortaleció el mercado interno con calidad. Brasil diversificó su oferta: carne fresca + procesados + exportación.
Si Latinoamérica quiere aprovechar este momento donde:
Tiene que hacer dos cosas:
1. Seguir creciendo el consumo interno más allá de los 20 kg. Con productos transformados. Con educación al consumidor. Con presencia en todos los momentos de consumo.
2. Construir infraestructura exportadora. Sanidad. Trazabilidad. Compartimentalización.
Porque el mundo no necesita más cerdo. El mundo necesita mejor cerdo, en los mercados correctos, con los estándares adecuados.
Y Latinoamérica tiene todo para darlo.
A tu lado en el mercado del cerdo,
Reinaldo Cubillos