Desde hace aproximadamente un año, se nos ha dicho que el futuro de Internet está en el metaverso: un mundo persistente, inmersivo, multijugador e interoperable que difumina las líneas entre lo físico y lo digital. En realidad, esta visión del metaverso está probablemente muy lejos. Según Intel, hacer realidad su potencial requerirá una revisión de «toda la fontanería de Internet».