Hay individuos, solitarios la mayoría, que asesinan por puro placer, psicóticos, o incluso mentalmente sanos, que provienen de un entorno violento, de abusos y falta de empatía y que, cuando adquieren conciencia de que pueden doblegar a alguien, actúan de manera violenta obteniendo placer o un simple, y abstracto, sentimiento de justicia.
Uno de esos personajes, quien siempre se desenvolvió como un ser más de la Ciudad de México , pasando desapercibido entre la urbe, fue Francisco Guerrero Pérez, “El Chalequero”, que vivió a finales del Siglo XIX e inicios del XX en la zona de Peralvillo, muy cerca de Tepito y La Lagunilla. Contemporáneo de Jack “El destripador”, el mexicano emuló sus crímenes sin siquiera saberlo.