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En España viven, aproximadamente, dos millones y medio de musulmanes. El islam en nuestro país no es una realidad homogénea como no lo es en el resto del mundo. En nuestro caso, la mayoría de las comunidades son sunníes con una sensibilidad procedente del Magreb, donde el islam, a su manera, tiene disposición a aceptar los retos de la modernidad.
Estas comunidades y sus miembros, como ha recordado recientemente el arzobispo de Sevilla, monseñor Saiz Meneses, tienen los mismos derechos y libertades que los miembros de otras comunidades, derecho a la libertad religiosa, que tiene una dimensión social importante. Creyentes de cualquier religión, igual que los no creyentes, están asistidos por el derecho a que la dimensión comunitaria de sus convicciones se exprese en los lugares de culto y de oración, así como en espacios comunes, preservando en todo caso los derechos fundamentales de todos, la seguridad y el orden público.
Los musulmanes necesitan en España, como todas las confesiones, lugares dignos de culto. Es importante subrayar que los fenómenos de terrorismo yihadista no son una expresión verdaderamente religiosa sino una perversión, como han subrayado en numerosas ocasiones las autoridades religiosas musulmanas.
La necesaria integración social es facilitada cuando se da una religiosidad vinculada a las circunstancias en las que vive el creyente. Y los lugares de culto públicamente reconocibles sirven a esta finalidad. Por otra parte, los musulmanes están llamados también a enriquecer la vida democrática no invocando el derecho divino, sino traduciendo en términos civiles la experiencia de su fe.
By COPEEn España viven, aproximadamente, dos millones y medio de musulmanes. El islam en nuestro país no es una realidad homogénea como no lo es en el resto del mundo. En nuestro caso, la mayoría de las comunidades son sunníes con una sensibilidad procedente del Magreb, donde el islam, a su manera, tiene disposición a aceptar los retos de la modernidad.
Estas comunidades y sus miembros, como ha recordado recientemente el arzobispo de Sevilla, monseñor Saiz Meneses, tienen los mismos derechos y libertades que los miembros de otras comunidades, derecho a la libertad religiosa, que tiene una dimensión social importante. Creyentes de cualquier religión, igual que los no creyentes, están asistidos por el derecho a que la dimensión comunitaria de sus convicciones se exprese en los lugares de culto y de oración, así como en espacios comunes, preservando en todo caso los derechos fundamentales de todos, la seguridad y el orden público.
Los musulmanes necesitan en España, como todas las confesiones, lugares dignos de culto. Es importante subrayar que los fenómenos de terrorismo yihadista no son una expresión verdaderamente religiosa sino una perversión, como han subrayado en numerosas ocasiones las autoridades religiosas musulmanas.
La necesaria integración social es facilitada cuando se da una religiosidad vinculada a las circunstancias en las que vive el creyente. Y los lugares de culto públicamente reconocibles sirven a esta finalidad. Por otra parte, los musulmanes están llamados también a enriquecer la vida democrática no invocando el derecho divino, sino traduciendo en términos civiles la experiencia de su fe.