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PADRE GUSTAVO GODINEZ
Mateo 11, 25–30
En aquel tiempo, Jesús dijo:
“Te alabo, Padre,
Señor del cielo y de la tierra,
porque has ocultado estas cosas
a los sabios y entendidos,
y las has revelado a los pequeños.
Sí, Padre,
porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre.
Nadie conoce al Hijo sino el Padre,
ni nadie conoce al Padre sino el Hijo
y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí
todos los que están cansados y agobiados,
y yo los haré descansar.
Tomen mi yugo sobre ustedes
y aprendan de mí,
que soy manso y humilde de corazón,
y encontrarán descanso para sus almas.
Porque mi yugo es suave
y mi carga ligera.”
By Piedras VivasPADRE GUSTAVO GODINEZ
Mateo 11, 25–30
En aquel tiempo, Jesús dijo:
“Te alabo, Padre,
Señor del cielo y de la tierra,
porque has ocultado estas cosas
a los sabios y entendidos,
y las has revelado a los pequeños.
Sí, Padre,
porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre.
Nadie conoce al Hijo sino el Padre,
ni nadie conoce al Padre sino el Hijo
y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí
todos los que están cansados y agobiados,
y yo los haré descansar.
Tomen mi yugo sobre ustedes
y aprendan de mí,
que soy manso y humilde de corazón,
y encontrarán descanso para sus almas.
Porque mi yugo es suave
y mi carga ligera.”