Ser voluntario es compartir tu tiempo, y a cambio obtienes ganancias que no se pueden medir pero si se pueden sentir, el disfrutar convivir con niños y jóvenes de secundaria, involucrarte un poco con sus historias y sus experiencias, el poder compartir con ellos y permitir que ellos te muestren su etapa que están viviendo, es de las acciones más gratificantes.