“Cuando las relaciones interpersonales son cordiales y frecuentes, estimulan la fácil y amena comunicación entre sus miembros. Cuándo no se oyen gritos, amenazas y burlas, todo es alegría y confianza.
En un clima psicológicamente positivo se favorece el deseo de intercambiar noticias, confesiones y experiencias, e incluso frases de buen humor. Sin embargo, en una situación tensa, de malas relaciones y de escasa confianza, la comunicación se torna dificultosa y reducida, cargada de agresividad o de mala voluntad...”. Posse y Melgosa