¿Te ha pasado alguna vez que, tras meses deseando pasar tiempo con tu pareja o tu familia, a los cuatro días de estar encerrados en el apartamento de la playa necesitas aire urgentemente? No te sientas mal: pasar de la rutina diaria a convivir las 24 horas en un espacio reducido satura nuestro sistema nervioso. En este episodio, analizamos la psicología de la "asimetría territorial" en verano. Descubre por qué amar a alguien no significa tener que compartir cada metro cuadrado ni cada minuto del día, y aprende un método sencillo para pactar micro-momentos de soledad que salvarán la armonía de tus vacaciones. El mejor secreto para una buena convivencia veraniega empieza por respetar la distancia.