Así como el agricultor siembra directo sobre los rastrojos sin dañar la tierra, Dios siembra paz incluso sobre los fracasos y las temporadas difíciles del pasado. Pero hay enemigos internos que no la dejan crecer: la preocupación, la culpa, el resentimiento, el miedo y la autoexigencia.
El sacrificio de Jesús en la cruz fue para absorber el castigo y darnos una paz que sobrepasa todo entendimiento, protegiendo nuestro corazón y pensamientos.
¿Qué necesitás soltar para dejar de controlar y permitir que esa paz crezca en vos?