Hogar de Gracia

Mi Pastor 1era Parte


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Tan semejantes son las ovejas y los hombres, tan ciegos, tan necesitados de guía, tan torpes, que sin la guía del buen Pastor están desamparados.

Son muchas las veces que en la SComo la mayoría de las personas vivimos en ciudades, el comportamiento de la oveja nos resulta prácticamente desconocido, salvo por lo que hayamos podido ver en alguna película o en la televisión.

Pero es interesante adentrarse en ciertos detalles sobre este dulce animal, para ver cuánto nos quiere decir el Señor al compararnos una y otra vez con las ovejas y al definirse El como el “Buen Pastor”.

La oveja es un animal frágil. Se ve ¡tan gordita!, pero al esquilarla, es decir, al quitarle la lana, queda delgadita y se le nota entonces toda su fragilidad. Es, además, un animal dependiente, no se vale por sí sola: depende totalmente de su pastor. Por cierto, no de cualquier pastor, sino de “su” pastor. Es tan incapaz, que con sus débiles y poco flexibles patas, no puede siquiera treparse al pastor y necesita que éste la suba. No así un perro... o un gato.agrada Escritura se nos compara a nosotros los seres humanos con las ovejas.

Ciertamente éste era un animal que abundaba en toda la zona habitada por el pueblo hebreo. Pero hemos de suponer que también habría otros animales domésticos con los cuales compararnos, como el perro y el gato, o animales de carga, como el burro, el camello, etc., y también aves de muchas clases. Entonces... ¿por qué la insistente comparación con la oveja?

Si se queda ensartada en una cerca o en una zarza, no puede salirse por sí sola: necesita que el pastor la rescate. La oveja anda en rebaño, no puede andar sola. Si llegara a quedarse sola, no es capaz de defenderse: es fácil presa del lobo o de otros animales feroces.

Su dependencia del pastor la hace ser obediente y atenta a la voz y a la dirección de “su” pastor. No obedece la voz de cualquier pastor, sino que atiende sólo a la del suyo.

El pastor las lleva a veces a pastar guiándolas con una vara alta, llamada cayado, y a veces las reúne en un espacio cercado, llamado redil.


Salmo 23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;

 Junto a aguas de reposo me pastoreará.

3 Confortará mi alma;

 Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,

 No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
 Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

 Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días

de mi vida,

 Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

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Hogar de GraciaBy Pastor Jabes Munoz