
Sign up to save your podcasts
Or


Es una chica bastante joven que aal parecer tiene una relación con un periodista que presenta un programa enTelevisión Española y que casi le dobla la edad. Pero bueno, oye, que el amorno tiene edad, eso no es ninguna novedad. Él es Javier Ruiz y ella es SaraSantaolalla. Él tiene 52 años y ella 27. Todo en orden. Una relación así es delo más habitual, ¿o no? ¿Qué son 25 años? Nada, un estornudo si es que la gentees muy mal pensada.
Elcaso es que esta joven ha empezado a salir en medios pues justo cuando empiezasu relación con el señor. Es solo una coincidencia porque una chica como ella,súper preparada, habría llegado a tertulias con personas que le doblan la edadde igual manera. Porque cada día que habla demuestra sus capacidades ytalentos. Claro que sí.
Elladice que es comunicadora y analista política española. Según su biografíaestudió Comunicación Audiovisual en la Universidad de Salamanca, aunque noparece que terminara la carrera. Esta joven no es más que una persona cuyalibertad de expresión se magnifica por los medios que le dan voz. Sus opinionesideologizadas lo son tanto o más como la de otros muchos que se asoman a laspantallas o a los micrófonos de los medios. Ocurre que sus opiniones la hanconvertido en diana mediática, un riesgo que hay que asumir cuando se dicen lascosas que ella dice y de la forma en la que lo hace.
Ellase significa políticamente día tras día y juega al rifirrafe de la política. Lesalió un grano, un chico tan joven como ella en sus antípodas ideológicas, VitoQuiles, que es una mosca cojonera. No es un tipo maleducado, pero si coñazopara sus objetivos, políticos y periodistas de izquierdas a los que preguntainsistentemente en la calle lo que para algunos es “acoso”. No tengo claro quelo sea, pero incómodo seguro que es. Ahora bien, sería tan fácil como detenersea hablar con él amablemente y responder a sus preguntas. Y no ponerse amaldecir o a tirarle el micrófono como han hecho un tal Antonio Maestre o untal Pablo Iglesias.
By Ángel G. MorónEs una chica bastante joven que aal parecer tiene una relación con un periodista que presenta un programa enTelevisión Española y que casi le dobla la edad. Pero bueno, oye, que el amorno tiene edad, eso no es ninguna novedad. Él es Javier Ruiz y ella es SaraSantaolalla. Él tiene 52 años y ella 27. Todo en orden. Una relación así es delo más habitual, ¿o no? ¿Qué son 25 años? Nada, un estornudo si es que la gentees muy mal pensada.
Elcaso es que esta joven ha empezado a salir en medios pues justo cuando empiezasu relación con el señor. Es solo una coincidencia porque una chica como ella,súper preparada, habría llegado a tertulias con personas que le doblan la edadde igual manera. Porque cada día que habla demuestra sus capacidades ytalentos. Claro que sí.
Elladice que es comunicadora y analista política española. Según su biografíaestudió Comunicación Audiovisual en la Universidad de Salamanca, aunque noparece que terminara la carrera. Esta joven no es más que una persona cuyalibertad de expresión se magnifica por los medios que le dan voz. Sus opinionesideologizadas lo son tanto o más como la de otros muchos que se asoman a laspantallas o a los micrófonos de los medios. Ocurre que sus opiniones la hanconvertido en diana mediática, un riesgo que hay que asumir cuando se dicen lascosas que ella dice y de la forma en la que lo hace.
Ellase significa políticamente día tras día y juega al rifirrafe de la política. Lesalió un grano, un chico tan joven como ella en sus antípodas ideológicas, VitoQuiles, que es una mosca cojonera. No es un tipo maleducado, pero si coñazopara sus objetivos, políticos y periodistas de izquierdas a los que preguntainsistentemente en la calle lo que para algunos es “acoso”. No tengo claro quelo sea, pero incómodo seguro que es. Ahora bien, sería tan fácil como detenersea hablar con él amablemente y responder a sus preguntas. Y no ponerse amaldecir o a tirarle el micrófono como han hecho un tal Antonio Maestre o untal Pablo Iglesias.