Los hijos dejan Padre y Madre por hacer su vida profesional o sentimentalmente, pero no es para desprenderse afectivamente de sus padres. El Padre Willie aconseja a los padres que no traten de vivir la vida de sus hijos, más bien acompáñelos en oración y consejos. Que, en esa etapa del nido vacío, disfruten, fortalezcan, afiancen y santifiquen su matrimonio. A los hijos les exhorta a no abandonar a sus padres y dejarlos con un sentido de desolación porque luego quedan los sentimientos de culpabilidad, “que hice de mal o que no hice que tenía que hacer”.