Se nos va de ojo que el mimetismo en el que han caído los medios, aturde al destinatario por la repetición, una y mil veces, de lo ya sabido.
Unido al sesgo hiperbólico en el tratamiento de la información, se genera un estado de alarma permanente que satura y desinforma, aumentado por la sobre exposición a informaciones convertidas en espectáculo noticioso.
Teatralización de la información en la que no cabe el análisis sobre aquello que se relata, obligando al destinatario a desbrozar entre la maraña hipérboles, para adquirir un criterio sobre el presente convertido en una sucesión inmanejable de acontecimientos que se olvidan con rapidez, con el efecto de insensibilizarnos ante las tragedias humanas. ¡Que no se te vaya de ojo!