Dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo hacia Jerusalén.
29Cuando se acercó a Betfagué y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos con este encargo:
30«Vayan a la aldea que tienen enfrente y, al entrar en ella, encontrarán atado un burrito en el que nadie se ha montado. Desátenlo y tráiganlo acá.
31Y si alguien pregunta: “¿Por qué lo desatan?”, díganle: “El Señor lo necesita”».
32Fueron y lo encontraron tal como él les había dicho.
33Cuando estaban desatando el burrito, los dueños preguntaron:—¿Por qué desatan el burrito?
34—El Señor lo necesita —contestaron.
35Se lo llevaron, pues, a Jesús. Luego pusieron sus mantos encima del burrito y ayudaron a Jesús a montarse.
36A medida que avanzaba, la gente tendía sus mantos sobre el camino.
37Al acercarse él a la bajada del monte de los Olivos, todos los discípulos se entusiasmaron y comenzaron a alabar a Dios por tantos milagros que habían visto. 38Gritaban:—¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor!—¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!
»”Entiende bien lo siguiente: Habrá siete semanas desde la promulgación del decreto que ordena la reconstrucción de Jerusalén hasta la llegada del príncipe elegido. Después de eso, habrá sesenta y dos semanas más. Entonces será reconstruida Jerusalén, con sus calles y murallas. Pero cuando los tiempos apremien, 26 después de las sesenta y dos semanas, se le quitará la vida al príncipe elegido. Este se quedará sin ciudad y sin santuario,
Hablen con toda la comunidad de Israel, y díganles que el día décimo de este mes (Nissan)todos ustedes tomarán un cordero[a] por familia,
Cuando se acercaba a Jerusalén, Jesús vio la ciudad y lloró por ella. Dijo:. —¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede traer paz! Pero eso ahora está oculto a tus ojos.
43 Te sobrevendrán días en que tus enemigos levantarán un muro y te rodearán, y te encerrarán por todos lados.
44 Te derribarán a ti y a tus hijos dentro de tus murallas. No dejarán ni una piedra sobre otra, porque no reconociste el tiempo en que Dios vino a salvarte.
Digan a la hija de Sión“Mira, tu rey viene hacia ti,humilde y montado en un burro en un burrito, cría de una bestia de carga”».
Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.
Así también nosotros, cuando éramos menores, estábamos esclavizados por los principios de este mundo.
4 Pero, cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley,
5 para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos.
6 Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abba! ¡Padre!»
7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y, como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero.