Dr. Pablo Manzewitsch
Bendito el Señor Dios de Israel,
Que ha visitado y redimido a su pueblo, Y nos levantó un poderoso Salvador
En la casa de David su siervo, Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio;Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron; Para hacer misericordia con nuestros padres,
Y acordarse de su santo pacto; Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre,
Que nos había de conceder Que, librados de nuestros enemigos,
Sin temor le serviríamos En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días. Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado;
Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos;