Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Una de las cosas que hace la preocupación es bloquearnos de la realidad, pues nos invade respecto al futuro, de hecho cuando nos preocupamos, nuestro cerebro es fuertemente impactado, y esto nos lleva a la ansiedad, donde nuestros músculos se tensan, trayendo malestares físicos.