Infinidad de personas enfocan sus esfuerzos hacia la consecución de bienes materiales. Trabajan día y noche alimentados con esa meta. Sin embargo, descubren que no colma sus expectativas, no trae felicidad y, menos, paz interior. Sólo cuando definimos prioridades, podemos comprender que los bienes físicos son transitorios y que, lo verdaderamente gratificante para nuestra vida, no tiene precio.