En Apocalipsis 1:9-20, Juan tiene su primera visión. Dios revela a Jesús glorificado, en medio de las iglesias, no por encima ni fuera, sino en el centro. Y desde ahí, su voz resuena: “No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último, el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por siempre y tengo las llaves de la muerte y sus dominios.”