Una frase conocida de Bob Marley es: "Me dijeron que para enamorarla tenía que hacerla sonreír, el problema es que cada vez que sonríe, soy yo el que se enamora de ella". Esta frase me hizo reflexionar en la relación que el ser humano tiene con Dios. En la Edad Media se tenía la idea que había que acercarse a Dios para apaciguar su ira, para "hacer que Dios se enamore de nosotros". Hoy en día aún queda mucho de ese concepto en la cultura general. Sin embargo, al igual que le ocurría al cantante jamaicano, cuando nosotros nos acercamos a Dios, somos nosotros quienes se acaban enamorando de él... (mira el vídeo para conocer la aplicación de hoy).