Las aguas del río Cali amanecieron oscuras y no estaban café, como cuando llueve en Los Farallones. A su paso por la zona hotelera se tiñeron de negro y olían mal, a cañería.
Los caleños, quienes alertaron sobre esta situación, comenzaron a evidenciar el color negro desde el cruce con el río Aguacatal.
Las Empresas Municipales de Cali (Emcali) descartaron que se tratara del daño en alguna tubería o algún canal.
“El río no tiene dolientes, ni Cali tiene una política para defenderlo. Nos estamos quedando sin río”, dijo el personero municipal, Andrés Santamaría, quien inspeccionó la zona afectada.
El coordinador del área de Recurso Hídrico del Dagma, ingeniero Camilo Vélez, dijo que a lo largo de los tramos que recorrieron no encontraron un sitio concreto que alertara sobre algún vertimiento a las aguas del río.
Dijo que la turbiedad evidenciada partía de la quebrada del Chocho y que estaba ligada a las precipitaciones de la mañana, lo que arrastra sedimentación. Pero, advirtió que se tomaron pruebas de agua en el Chocho y los ríos Cali y Aguacatal para verificar o descartar que, aprovechándose de las lluvias, en la zona se ejerza alguna actividad minera ilegal o se arrojen aguas residuales.
“Identificamos turbiedad del río de un color negruzco, chocolate oscuro en lagunos tramos y en la parte más alta anarillo intenso. Proviene otras vez de la quebrada el Chocho”, dijo el ingeniero.
En agosto pasado se registró una mortandad de peces en el río Cali. Las aguas se tornaron de un color café oscuro con mucha espuma. El efecto contaminante bajaba desde el Chocho.