En el norte de Arizona (EE.UU.), existe un pueblo llamado Oraibi en donde, hace años, una joven india hopi contó que en el mismo día de su nacimiento, sintió que había estado muy contenta de haber nacido allí: “Yo nací contenta en Oraibi”, dijo.
Aquel poblado se sitúa sobre una de las mesas, o mesetas, que se hallan en el árido paisaje del noreste de Arizona. Oraibi está habitado por un grupo de indios hopi, una gente de economía precaria, pero espléndida en cuanto a la creación y expresión de su cultura.
Esta es la historia verdadera de otro mundo, de otra manera de entender las realidades, la visible y la invisible; el mundo de la existencia y la subsistencia, de la conciencia y la consciencia.
Oraibi, un poblado pequeño donde habita la ausencia y la carencia, pero también donde vive la tradición y la conmoción que significa sentirse alegre por haber nacido en este lugar.
Antonio Picazo