Si de Sevilla se dice que tiene un color especial, en su provincia vecina, Huelva, lo que más llama la atención es la luz. Esa luz intensa que, en días claros, con el cielo saturado de un azul electrizante, realza la blancura de sus pueblos encalados y de sus playas, muchas aderezadas de dunas, que le dan un aspecto semisalvaje. Por ello ha sido bautizada como la Costa de la Luz, con lugares de embriagadora belleza como el tramo de Islantilla a Isla Cristina, donde sobresale la playa de Punta del Caimán, con una larguísima pasarela de madera que sobrevuela el paraje natural de las marismas.