“Te sueño en Roma… no te olvides de mí”. Así se despedía tu padre en cada una de sus miles de llamadas cuando aquel trabajo me llevó lejos de la ciudad eterna. Hoy, varios años después de aquel fatídico accidente que lo arrebató de nuestras vidas, soy yo la que intenta que no te olvides de él. Que aunque huérfana, como los gemelos que según la leyenda dieron lugar a la ciudad que te vio nacer, no sientas el vacío que inunda mi vida desde la llamada de los carabinieri que paró para siempre el reloj en ese instante......
Un relato de Marta Lara.