Este análisis canónico, titulado "Jesús como el Hijo de David", examina la importancia de este designador mesiánico en el Nuevo Testamento. Explica que el título se refiere a la promesa de un heredero que gobernaría un reino eterno, no solo a un linaje. Mediante una tabla en formato T, el estudio presenta promesas mesiánicas clave del Antiguo Testamento hechas a David y sus correspondientes cumplimientos en el Nuevo Testamento, identificando a Jesús como el esperado Hijo de David. El documento concluye que las escrituras muestran un patrón consistente donde las promesas a David sientan las bases para la identidad mesiánica de Jesús, confirmando que Jesús cumple las profecías como el Rey davídico cuyo reino perdurará.